CAMINANDO SOBRE LA TIERRA
Darío Ruiz Gómez
Durante
los cuatro años de gobierno Petro la táctica empleada respecto a la información pública fue la que
entonces señalé: “Yo no veo lo que estoy viendo” Porque
veíamos a los encapuchados entrar al recinto sagrado de algunas universidades
para imponer mediante el terror sus oscuras intenciones, los vimos detener el
transporte público para que las gentes populares debieran hacer
extenuantes recorridos para llegar a su
casa, los vimos en medio de su paranoia quemar los comercios de gentes de
modestos recursos. Vimos bajo la retórica de la Paz a los grupos armados
cometer genocidios, permanentes desplazamientos de población que siguen
engrosando de tugurios los bordes de Bogotá, Cali, Medellín, Pereira,
Barranquilla, y nadie vio nada. Para quienes ven la realidad solamente a través
de lo que les dicta esta falsa ideología se hace imposible abrir los ojos ante
los hechos mediante los cuales fuimos perdiendo el derecho consagrado al libre
desplazamiento por esos territorios. Si en algo es claro Max Weber es en el
señalar al investigador que ante los hechos cumplidos solo cabe valorarlos para
reconocer su verdadero efecto social. A un mes de gobierno De la Espriella, yo
que nada tengo que ver con este Gobierno, y respecto a la caricatura de
socialismo del siglo XXI de Petro debo aceptar que en cualquier orden de la
vida del país siento que se está dando
un cambio radical en la vida pública ¿Qué los grandes empresarios se están
encargando de reconstruir el país? Pretender que el capitalismo va a morir
recuerda Zygmunt Bauman es una estupidez propia
de fanáticos mostrando su incapacidad de leer la realidad de los hechos,
desconociendo los lenguajes que van surgiendo de la experiencia de una sociedad
que había sido traumatizada, ignorada, donde las voces de las gentes indica ante las masacres que una nueva vida
está en camino si somos capaces de afirmarla.
¿Vamos a seguir sepultando los lenguajes sociales bajo los ya vacíos clichés de abstracciones antropológicas olvidando que el concepto de Comunidad no excluye las experiencias de sus individuos tal como se da en el caso de la arquitectura y de la espacialidad urbana de la Colonización antioqueña en el Norte del Valle? Camino-carretera-autopista un proceso para regularizar el territorio más densamente poblado de Colombia, la forma urbana que se adaptó a la vertiente o a la montaña, y que ha sido la más afectada por el terremoto. ¿ Lo urgente no es comenzar a construir el lenguaje de la democracia mediante el cual se incorporan críticas y reclamos para no caer en el error de que reconstruir unas arquitecturas se limitaría a la reconstrucción material olvidando los intangibles, las poéticas en las cuales se han identificado las comunidades, la trama de los primeros caminos y carreteras que continúan siendo referencias que de no tener en cuenta como como palimpsesto, cualquier nuevo proyecto vial, espacial, plazas, parques, puede conducir a los peores errores? Lo que se presenta ante la razón pensante después de un terremoto es siempre una pregunta que debemos responder ya que esta vez ese Otro que desconocíamos está ahora enfrente de nosotros, ese Otro que como recuerda Levinas es el rostro de Dios que nos exige una respuesta ética. Ya que, no lo olvidemos, esta tragedia es nuestra propia tragedia y no podemos eludir esa responsabilidad tal como lo está haciendo la histérica Oposición que en lugar de proponer respuestas como las que los planificadores, urbanistas, arquitectos de las universidades pueden aportar con su larga experiencia, se ha limitado a señalar supuestos inquisidores que con un Cristo y un rosario en la mano y en la otra un cuchillo le cortan el cuello a los doctores Uprimny del país, azotan a las mujeres por llevar escote. Lo que en lugar de opositores críticos los ha convertido mediante un odio heredado en rojos Torquemadas.

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