sábado, 2 de mayo de 2026

LA PAZ URBANA / Juan Fernando Uribe Duque

Zdzisław Beksiński
 

 LA PAZ URBANA

 Juan Fernando Uribe Duque

 

En un país como el nuestro donde el desarrollo se da a los totazos, en donde aún la educación es precaria, en donde la cultura que impuso el narcotráfico determina más del cuarenta por ciento de la economía, y donde en las barriadas populares la cotidianidad de la tienda, de la toma del bus o el simple hecho de caminar y conversar en la calle son vigilados y definidos por el accionar de las grupos delincuenciales, se hace necesario establecer un diálogo real y constructivo con estos cabecillas para permitir que sus habitantes puedan circular en paz y las bondades del Estado lleguen con efectividad hasta la última esquina.

No aceptar como real y doloroso este fenómeno es pecar de ignorantes y faltos de una política integracionista que lea y viva la realidad de los menos favorecidos y por lo tanto más vulnerables de la sociedad. Llevar una simple guerra sólo genera más conflicto, muerte, desarraigo y destrucción del tejido social.

Los ejemplos son evidentes: en los Estados Unidos se pretendió reprimir la mafia en la época de la llamada “prohibición” y sólo se logró fortalecer su poder acrecentando el terrorismo y la corrupción hasta lograr pactar con el poder emergente y reglamentar tanto la producción de licor como las actividades anexas: juego, prostitución y contrabando. Aún hoy los diferentes clanes mafiosos siguen reinando en las calles, asociados, quiérase o no, con las autoridades. Incluso en nuestra ciudad, cuna del narcotráfico, se ha hecho en secreto, en las distintas administraciones. No de otra manera se entienden los periodos de paz en la administración de Fajardo y otros. De otra forma nunca hubiéramos dejado de ser la ciudad más peligrosa del mundo, para convertirnos en el paraíso del turismo sexual y fiesta que ahora nos caracteriza.

Establecer un diálogo casi en términos políticos es un triste y obligatorio deber para dar salida al  laberinto de la violencia impuestos por los dinerales producto del microtráfico y el delito. Los miles de jóvenes que nacieron en los tiempos del desplazamiento campesino se vieron avocados a servir a los poderosos bandidos del barrio, incluso muchas veces recibiendo honorarios y prebendas mejores que las pretendidas en el escaso mercado laboral.

Los programas de redención juvenil ofrecidos por el gobierno han pretendido ofrecerles a estos muchachos un mundo de educación y progreso, además del fortalecimiento y el rescate de la familia con la posibilidad de una vida mejor lejos de las sangrientas bondades que les ofrece el mundo del crimen

Los jefes de los llamados “Combos” delincuenciales que dejarán las cárceles, muchos por cumplimiento de condenas y otros por negociaciones con el gobierno con base a políticas de sometimiento y cesación de la actividad delincuencial, han entendido la gran pérdida de tranquilidad y vidas que representa el seguir en guerra entre sí y el Estado. Además es práctico desde el punto de vista político toda vez que el devenir de sus barrios depende de su accionar: el comercio, por ejemplo,  ya que después de la etapa extorsiva muchos han abierto negocios como supermercados, depósitos de materiales para construcción, restaurantes, sitios de diversión, incluso guarderías y centros médicos.

También estos cabecillas se han cansado de vivir proscritos y acosados y han hecho ver en múltiples encuentros y entrevistas que no son los incultos y ordinarios hampones de otros tiempos. Son de buena presencia, hablan bien y son educados. Es la realidad y hay que aceptar como hemos aceptado que el narcotráfico creció y se quedó entre nosotros con mil caras, incluso disfrazado de líderes bondadosos y queridos, de militares y policías, también en todas las familias siempre hubo alguien relacionado con  estos “deslices”.

Sólo reprimiendo o negando las relaciones con estos poderes haremos que se fortalezcan. Debemos parar y pactar mientras educamos y hacemos reformas sociales y redimimos a un pueblo clásicamente explotado y condenado a la pobreza.

Por último: no por ver series de mafiosos o delincuentes, nos convertiremos en ellos. La educación, las oportunidades laborales bien remuneradas y la sensatez, se imponen.


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POEMA

Apenas construyes tu cruz para seguir recorriendo las calles, soportando uno a uno los latigazos de una tarde somnolienta envuelta en la queja y el grito. Caminas anónimo sin advertir el cortejo de las almas en pena de tus amigos del silencio, de las mujeres que te amaron y ahora te observan desde un rincón de las sombras. Saca las flores de tu jardín, desempolva los viejos arcanos y lee ante las paredes el viejo secreto, ese que de niño la maestra te susurraba al oído mientras te adormecias pensando en el chupete: Ama y se feliz!

NI HISTORIA NI JUSTICIA / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

NI HISTORIA NI JUSTICIA

 

Darío Ruiz Gómez

 

A propósito de los Juicios de Nuremberg  por sus crímenes de guerra a los Jerarcas Nazis la Justicia tuvo como punto de partida el asesinato de seis millones de judíos, católicos, gitanos, el Holocausto como imagen de la brutalidad de una estructura de poder encaminada a la extinción de quienes se consideraban como una raza inferior. Pero la ejemplar condena a la horca de estos jerarcas representantes del mal se extendió en el riguroso veredicto a la condena de Magistrados, jueces, al aparato de la justicia alemana que cerró los ojos ante este holocausto y por lo tanto fue cómplice del nazismo. Cuando en Anorí es detenida la caravana de Calarcá que venía en camionetas custodiadas por la UNP de inmediato Otty Patiño y el Presidente dan la orden de dejarlos en libertad ya que están en “una mesa de conversaciones de Paz”. Esta misma orden la da la Fiscal General quien semanas después se toma sorpresivamente unas vacaciones y desaparece. Suponemos que por exceso de trabajo es decir “por fatiga mental”. Documentos de los computadores de Calarcá a pesar de que demuestran que no dejará de matar, es confiscada y Calarcá sigue asesinando policías, soldados, familias, reclutando niños. A ningún juez o Magistrado, a ningún alto o bajo empresario, a ningún periodista parecen importarle estas demostraciones semanales de pura barbarie donde indígenas y campesinos se convierten en  la “raza inferior”. La vida cotidiana del país continúa, los poetas de la Paz siguen cantando a los verdugos. Ahora la señora Fiscal viene a decirle al país que esos  macabros documentos donde Calarcá de propia voz da la orden de matar a un miliciano “porque está hablando mal de mi” es considerado como un material valioso que además demuestra la infiltración de Calarcá en nuestras Fuerzas Armadas ¿Cuántos, repito, policías y soldados han sido asesinados durante las vacaciones de la señora Fiscal, cuántos niños reclutados, cuánta población desplazada?

 

En una sociedad que ha optado por dejar que las decisiones fundamentales sobre la justicia las tomen los políticos, la justicia termina por convertirse en la sepultura de la conciencia individual donde reside la opción de hacernos libres. Lo que ha hecho la Fiscal no responde a una determinación sobre algo muy grave si no al oportunismo de quienes hundieron este país y ante la inminencia de un juicio internacional  inevitable intenten lavarse las manos aun cuando no lo logren pues nadie puede detener  una conducta ya descontrolada. Kafka describe este oscuro poder que se sitúa en lo indefinido o sea en lo imposible de reducir al lenguaje jurídico, a una norma de la ley. ¿No sentimos que talvez forajidos como Iván Mordisco o Calarcá no existen y sean personajes creados por los influencer  excediendo la línea de la ética? El exceso de información como la información manipulada tienen un mismo efecto, el hacer irreal el mundo, el hacer fantasmagórica la geografía, el desacreditar los hechos convirtiéndolos en rumores. ¿Cómo se está haciendo el control de los territorios cuando estos se determinan por la presencia del oro? Todo control supone desplazamientos de la población nativa para ser ocupada por una población nacida de las tecnologías  para explotar las minas, para producir carne industrialmente. ¿Hay todavía algún ingenuo que piense que los vastos territorios de la Minga serán destinados a las prácticas ancestrales? Los conceptos de historia y de justicia se han vuelto obsoletos bajo estas estrategias mientras los Partido tradicionales siguen creyendo que la democracia es un juego de electoreros.    

 

BAJO UN MISMO IDIOMA / Alba Luz Cano Zapata

 

Alba Luz Cano Zapata

BAJO UN MISMO IDIOMA

Alba Luz Cano Zapata

Las palabras no gritan, mas hienden el aire, 

temblor que rasga el tímpano del alma, 

sin boca que las lance ni pecho que las sople, 

y nombran, sin embargo, la llaga que calla.

 

No se mueven, mas cruzan siglos quietas, 

fósil de aliento que migra de voz en voz, 

trazo inmóvil que tiende puente al tiempo, 

y en su piedra late un viejo corazón.

 

No hablan, mas alzan templos de sentido, 

cal de sílabas que sostiene lo invisible,  

narran la caída sin soltar un ruido, 

y en su mutismo dictan crónica del mundo.

 

No padecen, mas cargan todo duelo, 

urna sin llanto que guarda sal antigua, 

frías ante el filo que ellas mismas forjan, 

y en su quietud condenan o liberan.

 

Quien mucho lee, mucho anda por dentro, 

mira con ojos que no piden párpado, 

sabe porque el verbo le da sus caminos, 

y el saber se vuelve patria sin lindero.

 

Las palabras no sangran, mas abren cauces, 

corte preciso en la carne del pensar, 

por eso Cervantes las vio senda y espejo: 

se anda en ellas, se es en ellas,  se duele.

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Propiedad creativa

Magíster Alba Luz Cano Zapata

Seudónimo Antel tejedora de palabras

23/04/2026, Medellín Colombia