sábado, 1 de agosto de 2026

MEDIDA DE UNA TRANSICIÓN SOCIAL / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

MEDIDA DE UNA TRANSICIÓN SOCIAL

Darío Ruiz Gómez

 Quisiera volver a recordar que en España lo que se ha llamado la Transición de la dictadura franquista hacia la instauración de una moderna democracia lo primero que quedó en claro es que recurrir a la lucha armada no era el camino debido para derribar el Régimen e instaurar un sistema democrático. Al inesperado vacío dejado por la muerte de Franco vino entonces un gobierno que seguiría siendo franquista para evitar caer en la anarquía e impedir que el extremismo no sacara provecho de estas circunstancias o para que los comunistas se apropiaran del crédito de lo que fue un movimiento por las libertades donde participaron activamente movimientos católicos, liberales y el consolidado Partido Obrero Español opuesto radicalmente al Partido Comunista. El franquismo tal como lo viví a partir de 1958  cuando llegué a Madrid era a través de la Falange un régimen nacionalsocialista con el poder otorgado a los grandes sindicatos, a la secciones femeninas y juveniles que instauraron un tipo de vida social caracterizado por la tranquilidad y la seguridad, por la vivencia de una supuesta cándida alegría  gracias a la cual se preservaba a los españoles de caer o en las manos “del comunismo ateo o del capitalismo masónico”. etc.  Consolidar la democracia fue una tarea llena de conquistas pero también de sinsabores, tarea  que no termina tal como lo vemos hoy ante el peligro que supone Pedro Sánchez.

Lo que quiero señalar es que ad puertas del regreso de Colombia a la democracia después de padecer los efectos   letales de una dictadura blanda  somos afortunados ya que  gracias a la corrupción el petrismo no pudo estructuralmente a consolidarse tal como se hizo en Venezuela o Nicaragua bajo el  simulacro de “ un gobierno del pueblo” la tarea de prioritaria de un demócrata es la de restituir urgentemente los valores y derechos que esta dictadura nos negó.  La consigna de que “vamos por el cambio” se desacreditó sola gracias, repito,  a la codicia de la burocracia y al rápido incumplimiento de las promesas de un país menos desigual, menos injusto. Es aquí donde el nuevo gobierno debe entender la importancia de enfrentar la manipulación de la información que ha hecho el petrismo desde las plataformas venezolanas.

El Pacto Histórico que sigue siendo un Partido Frankestein, nada ha logrado respecto a la promesa  de un cambio social y anclado en el populacherismo se  olvidó de la verdadera tarea de construir una izquierda democrática. ¿Qué significó entonces tal como muchas veces me lo he preguntado la propuesta de un cambio social si lo que finalmente nos han dejado es un país en manos de la delincuencia armada y de una quinta columna de boicoteadores infiltrada para sabotear al nuevo gobierno? Marx descalifica el llamado cambio social por ser  una propuesta que se contenta con  quedarse en un “comunismito moderado”  pero también debemos recordar que  como lo observa Baumam el error de quienes empecinadamente insisten en legitimar la violencia armada como única respuesta para el cambio de la sociedad,  olvidan que la revolución de los niños y de los adolescente, de la sexualidad liberada de ideologías, de las razas en la pluralidad, de la religión, son ya conquistas consolidadas  que hoy definen a una nueva sociedad como lo recuerda el mensaje de León XIV. Es la filosofía de que a los enemigos de la democracia no se los derrota sino que se los trasciende ya que lo más importante es precisar ante la sociedad agredida lo que significa recuperar sus derechos, sus valores negados por esta dictadura blanda. La democracia no es un sustantivo abstracto sino un gerundio pues quien quiera democracia deberá mantenerse en la tarea de hacerla permanentemente para que no caiga en manos de politiqueros o de demagogos o de quienes se lucran de ella pero no viven y mueren  para defenderla. 

 

 

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