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| Zdzisław Beksiński |
LA PAZ URBANA
En un país como el
nuestro donde el desarrollo se da a los totazos, en donde aún la educación es
precaria, en donde la cultura que impuso el narcotráfico determina más del
cuarenta por ciento de la economía, y donde en las barriadas populares la
cotidianidad de la tienda, de la toma del bus o el simple hecho de caminar y
conversar en la calle son vigilados y definidos por el accionar de las grupos
delincuenciales, se hace necesario establecer un diálogo real y constructivo
con estos cabecillas para permitir que sus habitantes puedan circular en paz y
las bondades del Estado lleguen con efectividad hasta la última esquina.
No aceptar como real
y doloroso este fenómeno es pecar de ignorantes y faltos de una política
integracionista que lea y viva la realidad de los menos favorecidos y por lo
tanto más vulnerables de la sociedad. Llevar una simple guerra sólo genera más
conflicto, muerte, desarraigo y destrucción del tejido social.
Los ejemplos son
evidentes: en los Estados Unidos se pretendió reprimir la mafia en la época de
la llamada “prohibición” y sólo se logró fortalecer su poder acrecentando el
terrorismo y la corrupción hasta lograr pactar con el poder emergente y
reglamentar tanto la producción de licor como las actividades anexas: juego,
prostitución y contrabando. Aún hoy los diferentes clanes mafiosos siguen
reinando en las calles, asociados, quiérase o no, con las autoridades. Incluso
en nuestra ciudad, cuna del narcotráfico, se ha hecho en secreto, en las
distintas administraciones. No de otra manera se entienden los periodos de paz
en la administración de Fajardo y otros. De otra forma nunca hubiéramos dejado
de ser la ciudad más peligrosa del mundo, para convertirnos en el paraíso del
turismo sexual y fiesta que ahora nos caracteriza.
Establecer un diálogo
casi en términos políticos es un triste y obligatorio deber para dar salida
al laberinto de la violencia impuestos
por los dinerales producto del microtráfico y el delito. Los miles de jóvenes que
nacieron en los tiempos del desplazamiento campesino se vieron avocados a
servir a los poderosos bandidos del barrio, incluso muchas veces recibiendo
honorarios y prebendas mejores que las pretendidas en el escaso mercado
laboral.
Los programas de
redención juvenil ofrecidos por el gobierno han pretendido ofrecerles a estos
muchachos un mundo de educación y progreso, además del fortalecimiento y el
rescate de la familia con la posibilidad de una vida mejor lejos de las
sangrientas bondades que les ofrece el mundo del crimen
Los jefes de los llamados
“Combos” delincuenciales que dejarán las cárceles, muchos por cumplimiento de
condenas y otros por negociaciones con el gobierno con base a políticas de
sometimiento y cesación de la actividad delincuencial, han entendido la gran
pérdida de tranquilidad y vidas que representa el seguir en guerra entre sí y
el Estado. Además es práctico desde el punto de vista político toda vez que el
devenir de sus barrios depende de su accionar: el comercio, por ejemplo, ya que después de la etapa extorsiva muchos han
abierto negocios como supermercados, depósitos de materiales para construcción,
restaurantes, sitios de diversión, incluso guarderías y centros médicos.
También estos
cabecillas se han cansado de vivir proscritos y acosados y han hecho ver en
múltiples encuentros y entrevistas que no son los incultos y ordinarios
hampones de otros tiempos. Son de buena presencia, hablan bien y son educados.
Es la realidad y hay que aceptar como hemos aceptado que el narcotráfico creció
y se quedó entre nosotros con mil caras, incluso disfrazado de líderes
bondadosos y queridos, de militares y policías, también en todas las familias
siempre hubo alguien relacionado con
estos “deslices”.
Sólo reprimiendo o
negando las relaciones con estos poderes haremos que se fortalezcan. Debemos
parar y pactar mientras educamos y hacemos reformas sociales y redimimos a un
pueblo clásicamente explotado y condenado a la pobreza.
Por último: no por
ver series de mafiosos o delincuentes, nos convertiremos en ellos. La
educación, las oportunidades laborales bien remuneradas y la sensatez, se
imponen.
.....
POEMA
Apenas construyes tu
cruz para seguir recorriendo las calles, soportando uno a uno los latigazos de
una tarde somnolienta envuelta en la queja y el grito. Caminas anónimo sin
advertir el cortejo de las almas en pena de tus amigos del silencio, de las
mujeres que te amaron y ahora te observan desde un rincón de las sombras. Saca
las flores de tu jardín, desempolva los viejos arcanos y lee ante las paredes
el viejo secreto, ese que de niño la maestra te susurraba al oído mientras te
adormecias pensando en el chupete: Ama y se feliz!

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