Este blog, en permanente construcción, hace parte de una revisión de los textos iniciáticos nadaístas con el propósito de mantener nuestra fe intacta en algunos de ellos. Podríamos decir que es una versión remasterizada, con inyecciones letales de cinismo y humor negro, de esta doctrina creada, simultáneamente, en Medellín y Cali.
Mantenemos la fe intacta en la creación libre. Somos icoñoclastas por naturaleza.
neonadaismo@gmail.com
¿Qué es lo que busca López
Obrador o AMLO como se lo reconoce al decir que España y la Iglesia Católica
deben pedirle excusas a México por los atropellos sufridos por las distintas
etnias a la llegada de Cortez? A la
Conquista, AMLO la considera una “invasión”, con la connotación, supongo yo,quela
izquierda le concede a esta calificativo que tanto les ha servido para excusarse de no
querer analizar en profundidad la Historia
para no caer en simplismos culturales: ¿Se imaginan a Cortés y sus
soldadosfungiendo de mariners invadiendo los pueblos mexicanos llenos de campesinos famélicos, de perros
sarnosos? AMLO niega que haya existido un “choque de civilizaciones”,o que, tal como lo analizó brillantemente
Todorov, laConquista de Méxicohaya supuesto para el europeo el inesperadoencuentro con el Otro y a partir de este
interrogante el humanismo
occidentalhaya tenido que replantearse.
“Historia verdadera de la conquista de
la Nueva España” de Bernal Díaz del Castillo describe lúcida y crudamente lo que significó la
arrogancia de quienes se negaron a mirarse en los ojos del Otro, los expolios de lo que supuso esta Conquista pero a la vez el noble propósito de enfrentar
con la fe católica, culturas caníbales, desalmadas. Bartolomé de las Casas tomó
la defensa de estas comunidades denunciando ante la Corte sus sufrimientos.
Aplicar a la historia del Siglo XV la caricaturizadajerga que ese
“revolucionarismo” a ultranza aplicaa los acontecimientos del presente, constituye entoncesuna verdadera estupidez. Este
regresismo a las supuestas raíces indígenas suponela negación de la Cultura Occidental con el
objetivo de hacer desaparecer la idea kantiana de emancipación, la idea de
libertad,el reconocimiento de la justicia
universal. En una sociedad tan cruel como la azteca más de treinta miljóvenes eran cada año sacrificados a sus
dioses feroces sacándoles el corazón. En
un NarcoEstado, para AMLO debe ser que,el
antiguo papel de los sacerdotes lo
desempeñan hoy los despiadados sicarios de los cárteles.
Ese identatarismocuriosamente un racismo al revés, ha hecho estragos en Colombia donde muchos jóvenes
ingenuos siguen cayendo enel
simplismo de disfrazarse de indios y de rechazar “los autores extranjeros”
ya cambio de Aristóteles imponer las danzas indígenas por su
“autenticidad”, lo cual condujo a un vacío
cultural cuyos efectos empezamos hoy a detectar cuando el populismo comienza de
nuevo a entronizar la estupidez y la
ignorancia. Que, es lo que AMLO acaba de
sacarse de la manga pues siempre detrás
de la retóricapopulista se escondeun proyecto totalitarioque busca nivelarnos por lo bajo con el fin de eludirlas
responsabilidades de la justicia universalretrotrayéndonosa unespacio de dioses y mingas inventadas: Evo
Morales desnudovolviéndose Pacha Mamaha sido la demostración de la mutación que va
del antiguo proyecto marxistoide, al parecer demasiado obstruso para estas mentalidades
, a esta ideología de la “raza cósmica” para infantiloides patrioteros . En un
texto de esplendorosa claridad como “El
laberinto de la soledad” Octavio
Pazindaga sobrelo que supone el choqueentre dos
mundos, y lo hace como un intento de aproximación existencial al ser mexicano, pregunta sin respuesta, dolorahondado, lo atávico y la derrota de la razón en la
tierra dondeEl Cónsul de Lowry en “Debajo del volcán”, encuentra a su
angustia existencialunamuerte brutal. Algo imposible de resolver, un
muro impenetrable debió encontrar AMLO para decidirse a escoger una vía de
escape tan absurda.
Laboratorios Uribe
Ángel de Horacio Marino Rodríguez
Víctor Bustamante
En la actualidad el
edificio se nota burdamente pintado de una manera tan sin imaginación, tan
rotunda en su desprecio arquitectónico que da la medida de sus dueños, aquellos
comerciantes clásicos de la cacharrería paisa, sin sueños, que han ocultado toda
la probidad y elaboración pulcra de este edificio. El amasijo del color crema,
porque lo es, al pintarlo ha sido tan tosco y tan ridículo que han ocultado la
nobleza del Art Decó con sus líneas como elemento decorativo. El color crema
también ha ocultado el friso del último piso y ha dejado de lado, en la misma
situación, el ladrillo como elemento decorativo del canal entre los dos
torreones que enseñan sus hexágonos de la fachada, donde aún es posible
entrever dos losas con dos esculturas donde una persona con su mortero preparan
una droga y en el otro una figura, a mano derecha, con una rama como si la
recogiera para algún bebedizo. Las otras dos imágenes, esculturas en cemento,
del segundo piso han sido cubiertas, revocadas por esta inteligencia bovina. Estas
cuatro esculturas son de Bernardo Vieco. Pero también el infausto color crema
ha uniformado las vidrieras de cada torreón que, incrustadas, sobresalen en su
fachada. Ese cerebro con neuronas al uno por ciento que ordenó “matizar”
también las estribaciones de las columnas delgadas, decidió pintarlas con el
color rojo oxido para destacarlas como si fuera su máxima creación, y, en
realidad, fue su máxima creación pero la del desastre con sus excoriaciones en
la fachada porque el edificio entre las demás construcciones, la de los
edificios Carré y Vásquez que le sirven de marco en las fotografías lo dejan
mal situado casi como un tugurio en pleno centro de Guayaquil. Para colmo al tercer piso le ha sido agregado
un cobertizo con improvisadas latas de zinc que lo dejan mal en su
aspecto, típico agregado de los badulaques sin reposo y sin entorno, y, así
mismo, irrespetan una obra con la firma de HM Rodríguez. Eugenio D’Ors diría
que al mirar el estado actual de este edificio nos causaría, alipori, es decir,
vergüenza ajena. Este edificio se había construido inicialmente por la firma HMR & hijos en 1926 para Droguerías Aliadas.
En su primer piso
funciona el Salón de Billares Aguadas, al lado izquierdo junto a las escalas
para el segundo piso el aviso de la Sastrería y pantalones J Aristi, que se
pierde en su significación ya que no existe, y en su reemplazo nada menos que
un local pequeño para venta de celulares. Alguna vez quería subir al segundo
piso cuando entraban mercancías, paquetes, cajas y bultos, seguro para uno de
los almacenes de Guayaquil, pero el dependiente con su carreta atestada no me
permitió subir las escalas. No, no se puede, dijo, y siguió con su pesaba carga
al segundo piso, y con su paranoia en bandolera continúa a los pisos altos
habilitados como bodegas.
Laboratorios Uribe Ángel emprendió la tarea de elaborar
productos farmacéuticos que antes se importaban, teniendo considerable
aceptación en el mercado de medicamentos. Inició operaciones el 10 de noviembre
de 1922. Los socios fundadores fueron: Bedout Escobar & Cía., Ismael Correa
& Cía., Lalinde Rodríguez & Cía., Nicanor Restrepo R. & Cía., y
Restrepo & Peláez, luego se incorporó como socio, Luis Restrepo Mesa,
propietario de la Droguería Nacional. El objeto de Laboratorios Uribe Ángel,
según su escritura de fundación, era "la preparación y venta de
especialidades y productos farmacéuticos en toda la República de Colombia; la
introducción de materias primas y maquinarias para la elaboración de ellas; el
establecimiento de almacenes o sucursales en todo el país para el expendio de
sus artículos y en general cualquier otro negocio lícito que tienda a facilitar
sus operaciones".
Foto de Luisa Vergara
En uno de los boletines que publicaron, Labor, hay una fotografía donde aparecen sus fundadores de pie: Don
Jaime Rodríguez L., Don Jaime Retrepo M., Don Ismael Correa C., Don Alberto
Latorre, Don Abelardo Botero G. Sentados: Doctor Enrique Ehrensperger,
Don Daniel Peláez, Doctor Alejandro Vásquez B., Don Luis Restrepo M.
Luego, en sucesivas
fotografías en cada página, se destacan Delio álzate B., farmaceuta y creador
del Vermífugo Imperial, director de Labor,
revista de Laboratorios Uribe Ángel, también había sido director del periódico Unión Liberal. Daniel Peláez R., sería el gerente. Enrique Ehrensperger, uno de sus fundadores,
y el primer revisor fiscal, era oriundo de Suiza, socio de la Casa E vogt,
representante en Colombia de los prestigiosos laboratorios Ciba y, además,
llegó a ser profesor de química y metalurgia en la Escuela de Minas. Luego de
su regreso a Europa, fue reemplazado como revisor fiscal por el cirujano
Alejandro Vásquez B. También el Dr. Joaquín Escovar, químico de la universidad
de Valparaíso en Estados Unidos y autor de, Nociones
de farmacia para el examen, 1925, quien era profesor de Física en la
Universidad de Antioquia y, además, administraba la Farmacia Blanca en Boyacá
con Junín y dirigía la revista La
Farmacia. Otro personaje fue el Dr. Samuel Arturo Meza y Posada,
médico-cirujano de la Universidad de Madrid, del Instituto Médico Farmacéutico
de Barcelona, muchos años más tarde en 1949 pertenecería a la Sociedad
protectora de animales y publicaría un libro, El Elogio de los animales, también sería el primer presidente del
Centro de Historia de Envigado al declinar el escritor Fernando González.
Laboratorios Uribe Ángel también publicaría, más tarde un Boletín clínico.
El 5 de diciembre de
1928 varios empresarios decidieron unir sus distintas droguerías para conformar
el grupo más poderoso del ramo en Colombia. De ahí nació Droguerías Aliadas en
Medellín, compuesta por Droguería Restrepo & Peláez, Antioqueña, Bedout,
Central, Medellín y Nacional. A las cuales se sumaron Droguería Nueva York en
Bogotá y Droguería San Roque en Barranquilla.
En 1932 cuando Olaya
Herrera estuvo de visita en la ciudad, en campaña política, hay una fotografía
de Obando que enseña la plenitud de la Plaza de Cisneros atiborrada de
personas, incluso sobre los techos de los edificios aledaños, en las ventanas
del edificio Carré y aun mas allá en el edificio Uribe Ángel, se ven las
personas ahítas por mirar a Olaya Herrera. Ese político de alta estatura pero
física.
El nombre de estos laboratorios se debe a un homenaje que estos
socios deciden realizarle a una de las personas más prestantes de la ciudad,
Manuel Uribe Ángel, médico, político de otra catadura, investigador y escritor
de uno de los libros de más peso en Antioquia, ya que aun su geografía, su
topografía, trata de abarcar una totalidad: la riqueza de sus municipios, de
sus departamentos, y asimismo da una idea de lo que era el estado de Antioquia
a mediados de 1800.
En el libro, Medellín en 1932, de
Luis F Pérez y Enrique Restrepo Jaramillo, un periodista de nombre armonioso,
creo que sea un seudónimo, Alfredo Bonito, asiste con entusiasmo y curiosidad
para conocer el funcionamiento de los laboratorios. Ismael Correa, el gerente, le refiere los
beneficios de esta empresa para abaratar los costos de sus productos con
respecto a los de casa extranjeras así como a la calidad debido al trasporte y
al tiempo de demora en su llegada de drogas del exterior. También refiere sobre
su independencia, habla de su sede en Barranquilla así como de sus
distribuidores en Bogotá, Manizales, Cali y Honda.
En este avieso momento de toda su prosperidad, el periodista
acompañado por don Ismael tuvo la posibilidad de entrar al interior de los
laboratorios, donde don Ismael comenta la gentileza de la Honorable Academia de
Medicina que insinúa a sus profesionales medicar sus productos.
Luego sube al segundo piso con el químico alemán, el Dr. Hans
Eduard Obergfell, hombre entusiasta, amable, emprendedor que revisa su libro de
fórmulas y también piensa dedicarse a la revisión de algunos compuestos de la
empresa. Además le habla de los productos del laboratorio: Vitaemulsión,
Limolax, Urosalina, Ferrola Arsenical, Ferrol Simple, Antiplasmodio, Kola
Granulada, Kitadolor, Sal de Frutas Lúa, pastillas de Melba.
Foto de Luisa Vergara
Luego con el gerente y el químico conoce los diversos
departamentos donde las diligentes obreras prosiguen su labor.
Ya en 1940, el arquitecto Félix Mejía diseñó y construyó otras
instalaciones para Laboratorios Uribe Ángel, en la avenida 33, motivo por el
cual esta empresa abandona el edificio de Carabobo con la calle Estrada desde
su fundación diez y ocho años atrás.
Una publicidad de Laboratorios Uribe Ángel aparecida en El Colombiano del 26 de octubre de 1940
añade: "Al levantarse o al acostarse, Urosalina normaliza hígado y riñones
y mejora la digestión. Laboratorios Uribe Ángel, LUA. Medellín, Barranquilla y
Cali". Ésta, la primera industria farmacéutica que se creó en Colombia,
nació en Medellín. Su producto más recordado, la Sal de Frutas Lúa, aún está en
el mercado, pero no ha bastado ese prestigio que en estas tierras es volátil,
para que miremos lo que fue su primera sede en la actualidad.
Para 1945 ya funciona allí la Droguería Guayaquil, y, aun, el
edificio mantenía el señorío, así como cierta prestancia, ya en ese Guayaquil
arrabalero donde los cafés y cantinas y el mercado público sobrepasaban el
ámbito de las calles y llego a merodear de una manera letal a los edificios,
como este hasta convertirlo con su color crema detestable en el Hotel Olímpico.
Ya sabemos que este cambio de oficio en esta construcción lo llevó nada menos
que a ser una suerte de hotel de paso nunca para paseantes sino para lo más
lastimero: para los vagabundos que nunca cayeron en cuenta que allí se había fundado
una prestigiosa firma comercial. Además, una copera, Amalia Hernández, contaba
que, a ese lugar, no entraba ni la policía por esa fachada fantasmal, sino la
ralea clásica de las calles, y que de olímpico no tenía nada, sino el parecerse
a un edificio de terror.
Años más tarde ya sin reputación ni alguna droguería en sus
instalaciones el edificio se convirtió en el Hotel Olímpico. Allí vivía
aprovechándose de este prestigio, estableciendo sus reales el Doctor Montoya,
un anciano casi parecido a Uribe Ángel, mejor, que lo imitaba, que conocía la
historia del lugar y su caída precisa y sin alarmar a nadie. En el último piso,
el tercero, había situado su consultorio con el pretexto de que sus pacientes
subieran algo cansados, es decir con la lengua afuera para buscar una consulta
barata con remedios incluidos. Allí había establecido sus alambiques y retortas
a fuego lento, nunca fatuo, donde los clientes maravillados veían esos
elementos químicos calentarse, y burbujeantes, mostrar como pasaban de un frasco
a otro, mientras él les examinaba y les recetaba sus específicos. Lo que no
sabían ellos en ese cuarto con su escritorio donde reposaban las fotografías de
Uribe Ángel y del médico escritor Alfonso Castro, era que esos productos los
fabricaba con Coca Cola y gaseosas Posada Tobón compradas en la tienda de la
esquina a la cual les agregaba esencias con hierbas de olor para enternecer a
sus clientes. La mayoría de estos eran hombres díscolos, que acusaban alguna
enfermedad venérea, adquirida en los lupanares baratos de esa zona nunca
sagrada sino de placer, Guayaquil mismo. Para él era fácil, aun vendía el
Treponiol, que era una droga para el tratamiento de la sífilis, a base de
mercurio, arsénico, yoduro, zarzaparrilla, opio y belladona. Y su fama se debía
a que retardaba los efectos de esta enfermedad. Además les recetaba a las damas
otro producto emblema de los laboratorios Uribe Ángel, Ovariogen, la publicidad
añadía, es un preparado de indicaciones precisas en la congestión uterina
primitiva y un poderoso auxiliar en el tratamiento de las congestiones
secundarias. Combate los dolores y las perdidas profusas. Romántico de los
laboratorios Uribe Ángel aun vendía sus productos como Limolax, Sal de frutas,
Palehol, Electrogeno, Mentolin, Urosalina, Tonikola. Ferrol y Vitaemulsión. El
doctor Montoya, que no era médico, cuando el caso de algún paciente se salía de
sus manos, le decía debes esperas unos días, tu caso es digno de tratarlo
mejor. Así, en este interregno, consultaba con otros profesionales verdaderos
la sintomatología y el tratamiento para salir de la encrucijada.
Pero, y ese pero es una reivindicación, ya que Oscar Castro en su
cuento “Sola en esta nube”, 1979, narra el cumpleaños de Ana Clara Valderrama
del Valle, en su monologo, ya desquiciada y perdida su aura de haber sido una
mujer aclamada y que calmaba a los hombres de Guayaquil, sus amantes ocasionales,
en el Hotel Olympia, trasunto del Hotel Olímpico. Ella sabe cómo a sus setenta
años ha llegado la vejez a reclamar por esa vida disoluta, y ella, nunca
aferrada a la moral, sino a la belleza y la deja en un cuarto sucio que huye para
contarnos como su padre la había abandonado en la Estación de ferrocarril, y así
no le queda sino la vana y perversa ilusión de ser una mujer, no de cuatro en
conducta sino de muchos hombres que ahora desfilan como fantasmas en su recuerdo,
mientras el humo, como una huella esplendorosa, incendia el último piso del Hotel
Olympia.
Así Oscar nos aclarara la manera y el motivo para escribir uno de
sus cuentos más emblemáticos: “… precisamente allí me llegué a tomar unos
solitarios tragos cuando era joven y hermoso... mas no el lugar ni yo, sino lo
que quería escribir en ese momento. El último trago que me tomé allí fue un
"submarino", explosiva mezcla de cerveza, ron, aguardiente y no sé
qué otros mejunjes (dice la RAE: " Cosmético o
medicamento formado por
la mezcla de
varios ingredientes."). Mas
no conocía la nobleza de su origen, lo que me causa tristeza, pues merece el
rescate al lado de los otros dos que han recuperado bien.
Cuando andaba por el 78 buscando temas y ambientes para escribir,
allí me imaginé la historia de Ana Clara del Valle. Nunca entré en el edificio,
pues iba de noche al lugar, el cual era tenebroso a esa hora en los años
setenta. Ya se llamaba Hotel Olímpico, pero mi pudor y respeto por la propiedad
ajena me llevaron a denominarlo Hotel Olympia en mi cuento "Sola en esta
nube", para ubicar allí la última morada de Ana Clara. Para mí, cada piso
equivalía a dos de la época, por lo que calculaba que tendría unos ocho pisos.
Y el último es el que se quema con todo y arepa de Ana Clara en el cuento,
claro. Quizá lo incendié en ese momento, por lo abandonado que estaba: tenía
colores azulados, pero igualmente ya era un pastiche y de mala presentación, de
mal gusto, tenebroso y deteriorado, etc., etc.”
Ahora encuentro la ironía. Dice la nota de Patrimonio del Municipio, registro 001-013, sobre este edificio:
"DESCRIPCIÓN GENERAL
Se localiza en un lote rectangular entre medianeros sobre la
carrera Carabobo, importante eje vial y comercial de la zona, que conecta el
centro administrativo La Alpujarra y el centro comercial Palacio Nacional.
Además, se encuentra en el sector de Guayaquil, zona que poseía mucha
importancia económica en la primera mitad del siglo XX, por ser el lugar de
llegada de los visitantes a la ciudad cercana a la Estación del Ferrocarril y a
la Plaza de Cisneros. Antiguo edificio de cuatro pisos de altura, paramento
discontinuo y sencilla ventanería metálica donde inicialmente se albergó la
Droguería Aliadas, diseñado por el arquitecto Nel Rodríguez, correspondió a una
época que él mismo denominó "incertidumbre y copia" marcada por
tendencias estilísticas traídas del exterior, algunas veces a solicitud del
cliente.
El primer piso es destinado desde la época de su construcción al
comercio; a partir del segundo, su fachada es marcada por la simetría definida
por tres cuerpos así: Dos volúmenes hexagonales que sobresalen y se ubican a
cada lado del plano central en donde está colocado el nombre del edificio y se
distingue como remate una comisa decorada con figuras geométricas. El edificio
ha recibido diversas intervenciones por los cambios de uso como la sustitución
de algunas ventanas sin conservar ritmos, dimensiones y/o estilos y se
realzaron los volúmenes laterales hasta alcanzar la altura del cuerpo central,
ampliado el área de la edificación.
FACTORES FISICOS DE DETERIORO
Su uso comercial intensivo ocasiona trasformaciones en el interior
y en la fachada que afectan su diseño original. Además, el deterioro urbano del
sector donde se ubica y la vulnerabilidad a la contaminación ambiental y el
alto tráfico".
Sí, en el cruce de
Carabobo con la calle Estrada aún se levanta, nunca imponente, sino como una
vergüenza ese edificio que se deteriora cerca de quienes deben protegerlo y
regresarlo a su esplendor inicial. Como un dato, en la ciudad de los olvidos,
la calle Estrada, rememora al Doctor Pedro Dimas Estrada, eminente médico y
benefactor, en un momento de mucho prestigio para los médicos debido a la
cercanía con quien protege la vida de las personas con sus recetas y cuidados,
como Manuel Uribe Ángel, Miguel de la Roche, Tomás Quevedo R. y Ricardo
Rodríguez Roldan. Este tramo de calle fue bautizado en homenaje a este eminente
personaje muerto en 1888, que además colaboraba con Camilo Antonio Echeverri,
con Lino R. Ospina, actor empresario teatral y director de la Imprenta
Departamental, con Federico Jaramillo Córdoba, abogado y poeta, Jorge Isaacs, y
Epifanio Mejía en el periódico literario LaAurora dirigido por Venancio A.
Calle.
HM Rodríguez e Hijos: Nel, Horacio Jr, Horacio Marino, Martín
Foto de Melitón Rodríguez
Para 1920 había una
concepción del mundo donde los médicos, como antes dije, poseían una veneración
casi religiosa, visible en un mosaico de graduados de la Universidad de
Antioquia, donde el dibujo de un galeno acaricia la cabeza de un enfermo y, en
medio, de la oscuridad, con la otra mano, le indica a la muerte que se detenga.
Además, en estos años, no hay certidumbre en la construcción de edificios que
recién se levantan, ya que hay arquitectos que otorgan su estilo para la
conformación de un paisaje citadino, en este caso Guayaquil, cuando aún poseía
una donosura, dentro de ese concepto y unión, así sea por conveniencia, entre
los médicos y los comerciantes. Mucho más tarde dentro de ese cambio de mentalidad
en estas profesiones, los médicos habitan el desfase de haberse convertido en
una carrera ávida del prestigio y la insularidad. Eso sí la mala conciencia del
mercachifle poseyó a los comerciantes, ya sin cierta ética un poco humanista, y
se plasmó en el edificio que hoy vemos, avasalló a algunos arquitectos y, sobre
todo, descubrió los planes fantasiosos de los responsables del patrimonio como
el cúmulo de un álbum desvaído de fotos y nombres donde afloran los yerbajos y
el óxido de la mala conciencia ya que cada que pasamos frente a este edificio
pensamos que la conservación del patrimonio en la ciudad no deja de ser un mal chiste.
Huelga
mundial por el clima / Extinction Rebellion / Medellín
Víctor
Bustamante
Bajo una capa de un cielo
gris, empozado sobre la ciudad, y en medio de lo que se llama el Parque de las
Luces, por supuesto, proyecto inacabado, ya que la totalidad de la iluminación
se dejó a medio camino por los altísimos costos. De todas maneras ahí en este
sitio que borró de golpe una manera de ser del medellinense, y ahora luce y
desluce, por supuesto, cierta asepsia, llena de asperezas como si ese lugar tan
gris, y aún más descolorido sirviera precisamente para una refundación de la
ciudad, la del caos, pero ahora es un lugar de encuentro para un puñado de
personas que reclaman la atención ante el cambio climático, como en este
momento ocurre en todo el mundo. Y no es para menos, las multinacionales
producen ávidas junto a una publicidad que alienta los egos de los consumidores
de chucherías de alta gama, y productos populares de cualquier gama, que
precisamente poco a poco acaban con el entorno en que vivimos.
Para frenar, controlar,
reglamentar esta avidez de una producción desbocada y de un exceso de consumo
aún más desbocado, como norma de vida, existen los estados, pero no olvidemos
que las leyes se promulgan precisamente para no cumplirlas; en este aserto
no olvidemos que un gobierno lejano, el de Pastrana, padre, dictó en el país
el código más severo sobre la preservación de recursos naturales, y precisamente no deja de ser una
charada debido a que nada de esto se cumple. No olvidemos que los estados y los
políticos, muchos de ellos, dependen de los apoyos económicos que en campaña les
otorgan los grupos económicos dominantes y, entonces, para ellos es necesario
pasar de agache, callarse. En este circuito vicioso nunca virtuoso con leyes
que no se cumplen y políticos que solo les interesa su representatividad y su
bolsillo, nunca una causa social de importancia, como la necesidad de entender
el deterioro del clima interesa. De ahí que este puñado de
personas acudan a decir, a mostrar la necesidad de que se comiencen a ejercitar
políticas públicas sobre el medio ambiente y, sobre todo, por preservar el clima. Pero
ya sabemos que esa dicotomía de los consumidores de todo, así no valga la pena, no hay manera que se sacien de otra manera sino con todo lo que le haga daño a
nuestra casa común, la tierra que esta próxima a colapsar debido a nuestro
propio descuido y abuso.
El nuevo romanticismo, la
nueva utopía, es pensar, luchar por una tierra digna, un clima cuidado, pero
ya sabemos que nadie le hace caso al poder imperial de las multinacionales, ya que si se dictan leyes, es solo para matizar y apaciguar un momento de incertidumbre
porque quienes gobiernan son los mismos con sus cerebros descuartizados por el
consumo y, además, son representantes de un sistema que solo se interesa producir y
producir y saquear y saquear.
Y es cierto, no había un
marco más desolado para este evento que estar en medio de un bosque de cemento
donde los troncos de las columnas solo sirve para que los pájaros se posen en
su remate, sin saber dónde están las ramas, las hojas y los frutos sino que se
posan allá en una continua búsqueda de su hábitat que ya ha sido avasallado. A
unas cuadras pasa lo que fue el río Medellín, y más arriba calles y cemento, es
decir, el paisaje creado para que su majestad el auto pase descontroladamente
vomitando sus heces de gas a la atmósfera bajo un sordo cielo, y, por supuesto,
las toneladas de dióxido de carbono que le otorgan esa capa gris a la cuidad; ese veneno que no permite que las luces del sol lleguen sino que nos mantengamos
en un permanente efecto invernadero.
A las empresas, las
multinacionales, las legislaciones como un atrezo de falsas representaciones,
se les dio un cheque en blanco, para que nos dieran comodidad, una comodidad,
un confort que cada día deteriora y destruye nuestra casa común, la Tierra. Bastan dos titulares hoy en El Colombiano,
15 de las 20 estaciones que monitorean la calidad del aire encendieron las
alarmas, y, por esa razón, han cancelado las ciclo vías y los ejercicios al
aire libre. Y otro titular añade que el 75 por ciento de la deforestación
ocurre en la Amazonía colombiana.
Varios líderes en este campo
refieren la desolada manera de no prestar atención a un problema que ya
padecemos, Edwin, Roberto, Álvaro, Juan David, Carla, Luisa, Damaris, Patricia,
Lucy, Carlos Mario. Así como a unos proyectos valiosos de ciudad que rebasan lo
institucional, -pues los concejales, los diputados, los representantes a la cámara
y los senadores deben de estar reunidos para subirse las dietas- mientras que BiciAngel, el Grupo Ambiental Poderoso, los
representantes del Colegio Soleira, Redajic, Penca de Sábila, Rebelión contra
la extinción (solo por nombrar algunos), son exponentes de otro sentir. Por esa
razón las marchas, por esa razón las calles; en ellas se dice lo que en los
recintos de concejos, asambleas, cámaras y senados de todo el mundo se negocia,
el sentir y el reclamo de las personas.
“Sin remedio” la novela de
Antonio Caballero tuvo desde el momento de su aparición esa estólida aclamación
que no concede el verdadero lector sino
los fanspolíticos que la convirtieron en el ícono de la progresía
bogotana, mezcla de nadaísmo tardío y de disfraz para sus rumbas. Recordemos
que esos desmanes existencialesfueron los que dejaron sin fuelle ideológico
al talento de Enrique Santos Calderón
modelo de conducta que el protagonista de “Sin remedio” parece seguir inconscientemente.
A este nivel de información la novela aún puede leerse enmarcándola claro está
en ese contexto de aburridos hijos de papá que algunos novelistas
latinoamericanos llevaron a cabo con una
mayor calidad literaria. Y que en “Últimas tardes con Teresa” Juan Marsé
describió genialmente como la farsa de un grupo de “pijos progre” buscando un
“proletario” paraacallar su mala
conciencia. Con los ojos anegados de las lágrimas que brotan después de vomitar
en el inodorolos pijos-progre se
preguntan si están ante un dilema o ante
un compromiso al cual no podrían responder. Pero no responder a ese dilema es
lo propio de un grupo generacional que
envejecerá tirando coca y hastío y traicionándose a sí mismos. A través de una experiencia
política llevada hasta sus últimas consecuencias como es el incorporarse a la
guerrilla en “Soñamos que vendrían por
el mar” el testimonio de Juan Diego Mejía sobre un grupo maoísta se convierte en incisivas reflexiones estéticas, políticas que
hoy sirven para aclararlo que supuso
esa aventura que tampoco terminó bien. En este sentido de reflexión y análisis
crítico Víctor Bustamante escribió una excelente novela “Amábamos tanto la
revolución” análisis del ambiente universitario políticamente radicalizado, mezcla devicio y alcoholen el bostezo de vidas abocadas a hundirse en la lumpenización. En “Luisa vuelve y baila” novela no ficción
–recuérdese al respecto a Emmanuel Carrére- la habilidad narrativa de Rubén
Vélez se une a su inteligencia para desmenuzar los hitos de vida de una
mujerburguesa destrozada por la polarizada
violencia de los años 70, el amargo final de su familiaentre ese trasfondo de histérico terrorismo de izquierda que gravita sobre una
vida de mujer que no alcanza a escapar de este cerco de estúpidos mesianismos.
Preguntas dolorosas y no afirmaciones que justifiquen a los criminales.
Una vez más la ficción demuestra
ser más eficaz en la búsqueda de la verdad de los hechos que proyectan los
políticos y queafectan
el corazón desolado de las gentes, que, las verdades posmodernas fabricadas por
los grandes medios de comunicación y por supuesto por esa “literatura” que
elogia al criminal a nombre de la
Historiay olvida a las víctimas . Lean
“La guerra y la paz” de Tolstoy, lean “Vida y destino” de Grossman para que
dejen de repetir con cara de cretinos(as) a sueldo ese estribillo sin
imaginación de “Sí a la Paz y no a la guerra” , una consigna inventada por
Stalin, abstracciones a través de las cualessepretendedesconocerel alcance de la justicia como verdad y como reparación: lo que nunca,
seguramente, debióesperar Losada fue
encontrarse frente a frente conla valiente mujer que le recordó, como
directa testigo, su aberrantecondición de violador de niños, acusaciónfrente a la cual el infame respondió que no había venido a escuchar
acusaciones sino “planteamiento políticos”, lo cual equivaldría a que el Tribunal
de Nuremberg que enjuició al nazismo hubiera eludido la verdadera tarea
de la justicia o sea el señalar a los
culpables de atrocidadescon nombre y
apellido para que ni la memoria ni la Historia nunca jamás los olviden.
Durante la última década he sido víctimadel
llamado fascismo de izquierda instaurado en las universidades y en círculos
intelectuales que asumieron frenéticamente su radicalismoinstaurando tribunales políticos en las sombras donde
quien llegaba a ser considerado como enemigoera condenado de inmediato al ostracismo. No olvidemos que el origen social
de estos grupúsculos proveníade las nuevas clases medias urbanas y de
las clases populares y que al dar el salto al vacío, olvidando la lealtad a su origen social, mataron sus
valores de referencia y los sustituyeron por caricaturescosíconos “revolucionarios”.Este fue el tema de ciertos films de Godard,
de Bertolucchi al analizara una
juventud que de la rebeldía se precipitó
en el totalitarismo rehuyendohacerel análisis crítico de lassituacionesque vivieron, lo que les permitió regresar cómodamente, una vez cumplido
su período de justificación de una
violencia anárquica, de negación del pensamiento crítico,a una
vida vacía y llena de resentimiento. Si
se llegó a identificarjuventud con un
impulso renovador hacia la verdad, aquí sucedió lo contrario y del odio solamente pudo emerger la monstruosidad del mediocre, ese
insultante vacío productivo en el pensamiento y la ciencia que nos caracteriza.
Desde una reacción emocional no puede darse lo más importante en cualquier
movimiento político o sea la necesidad
de una permanente autocrítica para no caer en el dogmatismo. Maoísmos,
leninismos,convirtieron al militante enun
fanático dedicado a perseguir enemigos
imaginarios. En Colombia la
crisis histórica que llevó en Europa a
que desaparecieran porconsunción los Partidos Comunistas aparentementeno se produjo,yaque el
antiguo PCC se mutó en las FARC para preservar su aliento
leninista y para convertir en idiotas útiles a los intelectuales ingenuos tal como recientementesucedió con los llamadosintelectuales santistas. Recomiendo vivamente el último texto de Félix
Ovejero el importante pensador español,
“La deriva reaccionaria de la izquierda”, extensa y profunda revisión sobre las teorías socialistas vigentes en el último siglo y sobre el proceso hacia elfracaso de una izquierda que, despojada de losvalores quellegó a concederles la
lucha por la emancipación social, las llevó a hundirse en la deriva del
populismo peronista, chavista, petrista, al carecer de verdaderosargumentos nacidos de larealidad de las nuevas clases trabajadoras, de la
aculturación de los grupos étnicos, de la reivindicación de las mujeres y los
niños, pero sobre todo de su incapacidad para
condenarun pasado dominado por el
crimen político. Después de ufanarse de una supuesta superioridad moral, de su sobradez
intelectual, de gozar de todas las
prebendas de la prensa “progre” ¿Cuál va a ser entonces el relato de esta “izquierda”
en el momento en que las FARC ya han
admitido que llegaron a secuestrar a diez
mil personas, en que admiten el reclutamiento de miles de niños? ¿Van a seguir en el vacío ideológico es decir sin un
discurso propio sobrela inequidad?
Cuando denunciéquince años atrás estas iniquidadesfue cuando estos pijos intelectuales me crucificaron para siempre y era “progre” todo el mundo, filósofos de cátedra,
casposos intelectuales, monjas y sacerdotes, escritores(as) de éxito, famosas
periodistas lo que ahondó la dimensión
de un extravagante conformismo político disfrazado
de moda social y cuyos efectos han sido devastadores en la calidad de la
educación superior, de la cultura, en la ausencia de esa madurez política sin
la cual es imposible pensar en la racionalidad de un diálogo sobre la suerte de un país que, hay que
decirlo, nunca llegaron a conocer.
Debe acudir a la JEP, dice
el padre de Roux, aludiendo a un personaje, para que sepamos la verdad
histórica. Ya que lo que al parecer busca la Comisión de la Verdad no es la verdad
humanasino “la verdad histórica” Y es
en este punto donde el padre de Roux se mete en un lío de conceptos muy
profundos y que hasta lo que yo sé no ha
sabido aclarar hasta ahora ningún historiador colombiano pues la inmensa
mayoría de estos(as) siguen considerando que solamente es históricoaquello que ya pasó el filtro de los años,
demostrando su condena o su absolución. Es la tonta frase de Fidel Castro al
confiar en que “la Historia me absolverá” ante la enumeración de sus crímenes,
la destrucción de la esperanza de los pobres y los oprimidos. Para Castro como
para el leninismo la verdadera Historia debería estar comenzando una vez fueran
“destruidas la sociedad y la Historia burguesa”. Pero eso no fue así y el
estropicio que los barbudos hicieron fueterrible y hoy Castro es simplemente un criminal más de la Historia. ¿A
nombre de qué las FARC y el ELN salieron a matar gente invocando para ello la
construcción de una “nueva Historia” luego de redimir las masas oprimidas? ¿Cuáles son sus historiadores encargados de
escribirla? En sus extensos territorios sólo imperó el abuso, el narcotráfico,
la destrucción ambiental y no la redención social ni el reconocimiento de las
culturas indígenas o afrodescendientes. El
concepto de la Historia de San Agustín es a partir de la presencia del
cristianismo y antes que él Heródoto en Grecia escribió su Historia pero es
Hegel quien va a definir -a partir del desastre
que suponen las guerras napoleónicas y sus veinte millones de muertos-la
Historia Moderna como “el reino de la
infelicidad”. ¿Sabían acaso por qué luchaban los miles y miles de campesinos
que fueron reclutados a la fuerza durante nuestras bárbaras guerras
civiles?Iremos descubriendo los desplazamientos de poblaciones
enteras, de fusilamientos para “mantener la moral revolucionaria” y otras
bajezas que, paradójicamente, son verdades históricas incontrovertibles. Para
el leninismo la Historia es el conflicto de la lucha de clases, un tópico mandado a recoger pues el neoliberalismo ha destruido los conceptos de trabajo y de
trabajador.Hablo pues de diferentesconceptos sobre la Historia: de la que se atiene a la verdad dogmática del leninismo para el cual no hay individuos sino
hechosy de la historia con minúsculas que escriben
quienesinciden en la heroica resistencia de las gentes anónimasfrente a una violencia abstracta. Yo me la juego por la verdad de esa
madre que descubre que su hija fue fusilada por Karina,y no por
las “verdades materialistas” detrás de las cuales se han amparado los victimarios, recordando ademásquela
utilizacióndela mentira, continúa siendo parte fundamentalde las estrategias leninistas en los períodos
de paz.
Lo que estoy haciendo soncuestionamientosfundamentados desde disciplinas que han hecho de la pregunta,la pedagogía s para acercarse sin
manipulación alguna a una
verdad que estará siempre de parte de las víctimas de la Historiay no de parte de quienes, pretendiendo medianteel terror “cambiar” la Historia, han terminado por convertirse en cómplices de lo peor. “La
Historia, ha dicho Ortega y Gasset, no prevé el futuro, sino que tiene que
aprender a evitar lo que no hay que hacer “