lunes, 7 de septiembre de 2026

DESPUES DE LA POSMODERNIDAD / Darío Ruiz Gómez

 
Zdzisław Beksiński

DESPUES DE LA POSMODERNIDAD

Darío Ruiz Gómez

 

“Hemos pasado así, dice Marina Garcés, de la condición postmoderna a la condición póstuma” Pero ¿Pero tuvimos acaso en Colombia una postmodernidad si ni siquiera llegamos a consolidar una modernidad? Parece que estuviera recurriendo a un retruécano tan utilizado en las universidades por los malos profesores (as) y con la pedantería necesaria para despistar a estudiantes bostezantes. La independencia que nos dio Bolívar fue una libertad política y no la libertad de una sociedad de individuos pensantes ya que esta distinción solo se concedió a las minorías criollas mientras el pueblo quedó sumido en esas clasificaciones antropológicas con que nuestros racistas se divertían, negros, zambos, cuarterones, mestizos, etc y así se ha mantenido hasta hoy pues si la revolución armada de las FARC-EP nació como un movimiento moderno para la liberación de los pueblos después de más de ochenta años de estar matando campesinos, negros, mestizos y hoy los íconos Calarcá, los Colmillo, el Mono Gay junto a los castristas del ELN en lugar de proponer la renovación de la Ilustración bajo cuyos principios trataron los fundadores de la República de sacarnos de la ignominia del atraso, la única modernidad que han practicado nuestros revolucionarios leninistas continúa siendo el de las técnicas de exterminio de la población como lo demuestra el uso de los drones iraníes. Y en materia de su anunciada emancipación social la indescriptible violencia que continúan practicando es no la de la democracia sino el regreso a la cueva paleolítica y esta propuesta incluye también a quienes vandalizando el recinto sagrado de la universidad han atentado contra el derecho a pensar en libertad. Hace veinte años se habló de la muerte de los grandes relatos de la humanidad, el relato comunista en primer lugar pero ¿verificaron estos catedráticos de la holgazanería si la muerte del relato comunista se había producido efectivamente en Colombia o se le dio continuidad ya como una fábrica de muerte?

 

¿En qué terminó convertido este déficit de argumentos de la esperada nueva izquierda obrero-campesina y universitaria? El llamado movimiento guerrillero termina en el bandolerismo pero la batalla cultural a través de Fecode alcanzó su objetivo de borrar en textos y en sistemas pedagógicos cualquier presencia del humanismo para implantar su idea leninista de lo que deben ser el niño, el nuevo jóven y sobre todo el maestro(a) revolucionario, seres de probeta que desconocen la herencia de la civilización y la responsabilidad ante los saberes. “Podemos” el Partido político español de Pablo Iglesias hoy extinguido aterrizó en la Alcaldía de Quintero con su consigna de “lenguaje inclusivo”, “derecho de los niños a cambiar de sexo” “ superación radical de lo binario” De ahí el argot de los otros, las otras y los otres, el cuerpo es mío, nuevas virilidades para la policía, hombro-hombra, nariz-naraz, cuello- cuella, miembro-miembra y la ideología de género, la idiota idea de que no existe la historia nacional sino la historia de la lucha de clases, ideología impuesta a la brava en colegios y Universidades, en su Ministerio de Cultura. etc. ¿Qué sensación nos queda sobre un engaño y una farsa totalitaria convertida en norma de educación por una pandilla de ladrones, de mentirosos, de falsos maestros(as)? ¿No caricaturizaron a los negros y negaron la existencia de las mujeres desplazadas? ¿No descabezaron monumentos públicos y guardaron silencio ante el dolor de miles y miles de víctimas? ¿Repito no censuraron en las bibliotecas a los escritores burgueses y extranjeros? Modernidad, Postmodernidad como frívolas modas y no como percepciones de los quiebres culturales que se han dado mientras se banaliza aún más la violencia.

 

  

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