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| Zdzisław Beksiński |
DESPUES DE LA POSMODERNIDAD
Darío
Ruiz Gómez
“Hemos pasado así,
dice Marina Garcés, de la condición postmoderna a la condición póstuma” Pero
¿Pero tuvimos acaso en Colombia una postmodernidad si ni siquiera llegamos a
consolidar una modernidad? Parece que estuviera recurriendo a un retruécano tan
utilizado en las universidades por los malos profesores (as) y con la
pedantería necesaria para despistar a estudiantes bostezantes. La independencia
que nos dio Bolívar fue una libertad política y no la libertad de una sociedad
de individuos pensantes ya que esta distinción solo se concedió a las minorías
criollas mientras el pueblo quedó sumido en esas clasificaciones antropológicas
con que nuestros racistas se divertían, negros, zambos, cuarterones, mestizos,
etc y así se ha mantenido hasta hoy pues si la revolución armada de las FARC-EP
nació como un movimiento moderno para la liberación de los pueblos después de
más de ochenta años de estar matando campesinos, negros, mestizos y hoy los
íconos Calarcá, los Colmillo, el Mono Gay junto a los castristas del ELN en
lugar de proponer la renovación de la Ilustración bajo cuyos principios
trataron los fundadores de la República de sacarnos de la ignominia del atraso,
la única modernidad que han practicado nuestros revolucionarios leninistas
continúa siendo el de las técnicas de exterminio de la población como lo
demuestra el uso de los drones iraníes. Y en materia de su anunciada
emancipación social la indescriptible violencia que continúan practicando es no
la de la democracia sino el regreso a la cueva paleolítica y esta propuesta
incluye también a quienes vandalizando el recinto sagrado de la universidad han
atentado contra el derecho a pensar en libertad. Hace veinte años se habló de
la muerte de los grandes relatos de la humanidad, el relato comunista en primer
lugar pero ¿verificaron estos catedráticos de la holgazanería si la muerte del
relato comunista se había producido efectivamente en Colombia o se le dio
continuidad ya como una fábrica de muerte?
¿En qué terminó
convertido este déficit de argumentos de la esperada nueva izquierda
obrero-campesina y universitaria? El llamado movimiento guerrillero termina en
el bandolerismo pero la batalla cultural a través de Fecode alcanzó su objetivo
de borrar en textos y en sistemas pedagógicos cualquier presencia del humanismo
para implantar su idea leninista de lo que deben ser el niño, el nuevo jóven y
sobre todo el maestro(a) revolucionario, seres de probeta que desconocen la
herencia de la civilización y la responsabilidad ante los saberes. “Podemos” el
Partido político español de Pablo Iglesias hoy extinguido aterrizó en la
Alcaldía de Quintero con su consigna de “lenguaje inclusivo”, “derecho de los
niños a cambiar de sexo” “ superación radical de lo binario” De ahí el argot de
los otros, las otras y los otres, el cuerpo es mío, nuevas virilidades para la
policía, hombro-hombra, nariz-naraz, cuello- cuella, miembro-miembra y la
ideología de género, la idiota idea de que no existe la historia nacional sino
la historia de la lucha de clases, ideología impuesta a la brava en colegios y
Universidades, en su Ministerio de Cultura. etc. ¿Qué sensación nos queda sobre
un engaño y una farsa totalitaria convertida en norma de educación por una
pandilla de ladrones, de mentirosos, de falsos maestros(as)? ¿No
caricaturizaron a los negros y negaron la existencia de las mujeres
desplazadas? ¿No descabezaron monumentos públicos y guardaron silencio ante el
dolor de miles y miles de víctimas? ¿Repito no censuraron en las bibliotecas a
los escritores burgueses y extranjeros? Modernidad, Postmodernidad como
frívolas modas y no como percepciones de los quiebres culturales que se han
dado mientras se banaliza aún más la violencia.

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