viernes, 8 de marzo de 2019

LA VERDAD Y LA HISTORIA / Darío Ruiz Gómez



LA VERDAD Y LA HISTORIA

Darío Ruiz Gómez

Debe acudir a la JEP, dice el padre de Roux, aludiendo a un personaje, para que sepamos la verdad histórica. Ya que lo que al parecer busca la Comisión de la Verdad no es la verdad humana  sino “la verdad histórica” Y es en este punto donde el padre de Roux se mete en un lío de conceptos muy profundos  y que hasta lo que yo sé no ha sabido aclarar hasta ahora ningún historiador colombiano pues la inmensa mayoría de estos(as) siguen considerando que solamente es histórico  aquello que ya pasó el filtro de los años, demostrando su condena o su absolución. Es la tonta frase de Fidel Castro al confiar en que “la Historia me absolverá” ante la enumeración de sus crímenes, la destrucción de la esperanza de los pobres y los oprimidos. Para Castro como para el leninismo la verdadera Historia debería estar comenzando una vez fueran “destruidas la sociedad y la Historia burguesa”. Pero eso no fue así y el estropicio que los barbudos hicieron fue   terrible y hoy Castro es simplemente un criminal más de la Historia. ¿A nombre de qué las FARC y el ELN salieron a matar gente invocando para ello la construcción de una “nueva Historia” luego de redimir las masas oprimidas?  ¿Cuáles son sus historiadores encargados de escribirla? En sus extensos territorios sólo imperó el abuso, el narcotráfico, la destrucción ambiental y no la redención social ni el reconocimiento de las culturas indígenas o afrodescendientes.  El concepto de la Historia de San Agustín es a partir de la presencia del cristianismo y antes que él Heródoto en Grecia escribió su Historia pero es Hegel quien va a definir -a partir  del desastre que suponen las guerras napoleónicas y sus veinte millones de muertos-   la Historia Moderna  como “el reino de la infelicidad”. ¿Sabían acaso por qué luchaban los miles y miles de campesinos que fueron reclutados a la fuerza durante nuestras bárbaras guerras civiles?   Iremos descubriendo los desplazamientos de poblaciones enteras, de fusilamientos para “mantener la moral revolucionaria” y otras bajezas que, paradójicamente, son verdades históricas incontrovertibles. Para el leninismo la Historia es el conflicto de la lucha de clases, un tópico  mandado a recoger pues el neoliberalismo  ha destruido los conceptos de trabajo y de trabajador.  Hablo  pues de diferentes  conceptos sobre la Historia:  de la que se atiene a la verdad dogmática  del  leninismo  para el cual no hay individuos sino hechos  y  de la historia con minúsculas que escriben quienes  inciden en  la heroica resistencia  de las gentes  anónimas  frente a una violencia abstracta. Yo me la juego por la verdad de esa madre que descubre que su hija fue fusilada por Karina,  y no  por las “verdades materialistas” detrás de las cuales se han amparado  los victimarios,  recordando además  que  la utilización  de  la mentira,  continúa siendo parte fundamental  de las estrategias leninistas en los períodos de paz.

 Lo que estoy haciendo son  cuestionamientos  fundamentados  desde disciplinas que han hecho de la pregunta,  la pedagogía s para acercarse sin manipulación alguna    a una verdad que estará siempre de parte de las víctimas de la Historia  y no de parte de quienes,  pretendiendo mediante  el terror  “cambiar” la Historia, han terminado  por convertirse en cómplices de lo peor. “La Historia, ha dicho Ortega y Gasset, no prevé el futuro, sino que tiene que aprender a evitar lo que no hay que hacer “

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