jueves, 18 de abril de 2019

Bernardo Angel, por siiempre


Bernardo Angel, por siiempre

INDÍGENAS E INDIGENISTAS / Darío RUIZ GÓMEZ



INDÍGENAS E INDIGENISTAS
Darío RUIZ  GÓMEZ


En su comunicado  la CRIC  amenaza  al Gobierno , recordando  que si ahora “a puesto a temblar al país”,  no vacilará en volver en  hacerlo de nuevo cuando  lo consideren  necesario mediante las mismas vías de hecho o sea  recurriendo al terrorismo. La historia de la CRIC responde   en principio a reivindicaciones que esencialmente  son aquellas que  las minorías indígenas oprimidas reclamaron, recordemos a Quintin Lame, pero  al cual el CRIC actual  permeado ideológicamente por las doctrinas revolucionarias  de los movimientos guerrilleros, incorpora formas de lucha propias del leninismo fariano. Y un lenguaje que, como lo comprobamos en la fraseología  de sus dirigentes, de sus comunicados,  cae inevitablemente en los mismos tópicos pequeño burgueses   de  las minorías que hoy en la ciudades  insisten en imponer un modelo  supuestamente socialista,  completamente desfasado ante las nuevas realidades sociales, ante el hecho de que algunas  minorías étnicas tal como la afrosdescendientes,  ya se incorporó plenamente al  reto  de crear una nueva sociedad plural, mientras bajo inconfesados intereses, estos líderes  tratan de congelar el proceso histórico de sus  comunidades hacia su redención,  aislándolas  bajo  falaces  conceptos  sobre  una “autonomías  territorial” que, curiosamente,  les permite recibir cuantiosas ayudas del gobierno pero no rendir cuentas por el destino de estas ayudas. El reconocimiento de la ciudadanía, como lo recuerda Rousseau, nos convierte   en ciudadanos integrados con los mismos derechos y deberes que los demás, precisamente para eliminar la tendencia al paternalismo, que es, otra disimulada manera de seguir considerando al otro como un ser inferior. Y este es el error del CRIC al usurpar la vocería de diversas  comunidades  indígenas  que  cuentan con sus  propias  teogonías, con  formas de vida diferentes que exigen un respeto a sus propias  vías reivindicatorias  que  el terrorismo viola de la manera despiadada. Si la Iglesia Católica comprendió los errores que conllevaba la llamada “catequización de infieles” a cuyo nombre se justificaron tantas tropelías ¿Por  qué los adoctrinadores blancos de la guerrilla no tuvieron respeto alguno para estas culturas  y disfrazados de redentores  al imponer  a estas comunidades el uso de la llamada violencia  revolucionaria, les  negaron  su espiritualidad? ¿No los están degradando al convertirlos en narcotraficantes imponiéndoles formas de violencia inaudita y enfrentándolos – como sucedió con los Awá-  ofendiendo así las voces de sus antepasados?  ¿Hubiera permitido Quintín Lame que los sagrados recintos del Cauca se convirtieran en el territorio de la coca? La aculturización de una comunidad ; y este es el problema que todas las comunidades indígenas de Latinoamérica siguen afrontando,   conduce  inevitablemente a la destrucción de sus valores de referencia, a que el indígena se preste a convertirse en una caricatura de su raza, en objeto de los antropólogos, a que se le niegue el derecho a confrontar sus conocimientos ancestrales con la tecnología agrícola, por ejemplo, con la ciencia,   y  a ser condenado eternamente  a quedarse  en  las artesanías, en la pobreza, utilizados  como comparsas y no como protagonistas. Incentivar el odio étnico es una actitud repulsiva. Pero hay algo más importante y es el hecho de que el CRIC no es el único portavoz de todas las comunidades tal como lo ponen de presente dirigentes indígenas que los han denunciado por  su totalitarismo, por su corrupción. Desconocer esas otras vocerías ha sido parte del plan de la llamada oposición para desestabilizar el gobierno de Duque. P.D. ¿Dónde está el informe sobre sus inmensos territorios, sobre sus planes educativos, sobre el rescate de sus lenguas, sobre la salud?

DELITO POLÍTICO Y SOCIEDAD 7 Darío Ruiz Gómez


DELITO POLÍTICO Y SOCIEDAD
Darío Ruiz Gómez

La histérica reacción de  César Gaviria ante siete objeciones a los 159 artículos del acuerdo de Paz de la Habana, por parte del Presidente Duque, lo que  ha puesto de presente es el hecho de  que,  en lo que cualquier democracia  constituye  un derecho inalienable, no solo de parte del Presidente sino de cualquier ciudadano de opinar libremente sobre cualquier tema que concierna a la vida en común,  para la izquierda  y  bochornosamente  para el Partido Liberal  y Cambio Radical, el Partido de la U,  se ha convertido en  un despropósito  que, sin leer siquiera,  han  rechazado  de inmediato. A un Partido como el Liberal  históricamente referenciado  en  su afirmación de los derechos ciudadanos,  de libertad de  credos, al derecho a la libre asociación, a la libertad de expresión; contenidos   sometidos a sangrientas persecuciones  y cuyos logros  se han objetivado en la defensa permanente de la vida republicana ante las agresiones de la barbarie,  no pueden ser olímpicamente   olvidados   por  quien dejó de ser el dirigente de una colectividad democrática para convertirse en un politiquero  que impone tiránicamente sus caprichos  “Pero César Gaviria –recuerda Carlos Alberto Giraldo en “El Colombiano” -  cree que la amnesia social  de los colombianos  siempre cobija sus reculadas, que nadie se acuerda de que cada año fija posturas al límite de antítesis disparatadas. Ahora pareciera darse por indignado frente a las objeciones del Presidente Duque a la JEP ¿Era que esperaba algo  distinto?  ¿Tal vez  una sobredosis de incoherencias como las que él acostumbra inyectarle a su liberalismo  matrero, parásito, hueco?” Es desde esta coyuntura de pataleos y de caprichos personales,  desde donde podemos hacer un  análisis objetivo sobre el gran político que fue hace diez años  Vargas Lleras  convertido en  el actual aventurero  dedicado a obtener resultados electorales y nada más sin que le importe la problemática del país. “El Partido Liberal, según la célebre frase de  Alfonso López Pumarejo,  debe ser siempre un Partido de oposición” recordando la necesidad de mantener en todo momento una actitud fiscalizadora contra la corrupción, el despilfarro, el caciquismo.  ¿Crisis de los Partidos, nostalgia de una verdadera clase política? Lo uno y lo otro porque la erosión callada y sistemática de la Democracia se ha instaurado desde una parodia  de vida parlamentaria, desde la declarada inmoralidad de estos  dirigentes  capaces de olvidar  su responsabilidad  ante los valores de la República, para, por puro resentimiento  personal ,  ponerse  del  lado de quienes llenaron de dolor y sufrimiento a la sociedad colombiana, y continúan en la tarea de  socavar las instituciones.

 Recordémosle  a nuestra justicia que existen los delitos de terrorismo e incitación al odio consagrados por la justicia universal y que castigar estos delitos no corresponde ni al Ejército ni a la Policía sino a los altos jueces.  ¿Qué están o estuvieron  haciendo en el Cauca  Piedad Córdoba  y Robledo, Petro? ¿Justificar  el terrorismo tal como lo ha hecho el CRIC? Incitar  al odio llevó  ha llevado a  una reacción justificada de campesinos, pequeños comerciantes, transportadores, viajeros, indígenas democráticos,  frente a estos desenfrenados  dirigentes,   en una reacción de inconsecuencias imprevisibles pues lo que ha puesto al descubierto la Minga es que lo que debería haber  servido para abrir  el camino hacia el reconocimiento de una sociedad plural,  ha terminado por convertirse  en una abierta demostración de negación de esta pluralidad. Está claro en los acuerdos de Paz que ellos firmaron y está claro en la justicia  universal,  que si  habían renunciado a las diferentes formas de lucha armada,  deben cumplirlo para que esa Paz que tanto pregonan sea cierta con el diálogo y no con las vías de hecho.   

sábado, 6 de abril de 2019

HELÍ RAMÍREZ: EL POETA DEL PARLACHE / Juan Carmelo Martínez





HELÍ RAMÍREZ: EL POETA DEL PARLACHE
Ebéjico, corregimiento Sevilla, Antioquia. 1948. – Medellín 2019.

Juan Carmelo Martinez

Voy a dedicar estas opiniones con algunas digresiones en torno a la obra poética de Helí Ramírez. No siempre seremos tan asertivos y tampoco tan despistados como para no aterrizar en la emergencia del razonamiento. Lo que sí es bien cierto es de la originalidad emanada de los versos de un poeta de comuna que surgió como un volcán de palabras y discurso para contar una historia en versos desde adentro del corazón del pueblo.

Ahora hagamos cuatro digresiones en torno a la manera de asumir unos textos que visibilizaron, el fenómeno de las comunas por medio de un lenguaje y tonalidad dialectal bastante particular, transgrediendo, en muchos casos; semántica, sintaxis y ortografía haciendo imagen de la vivencia en las comunas de Medellín.

Primera digresión:

La germanía:
El hermanamiento entre rufianes y prostitutas forman siempre una cantera de germanías, lunfardismos y parlaches entre nos. Es decir, un agenciamiento entre malandros que luego por tradición, costumbre, esnobismo se va permeando, primero en un lugar popular donde se reúne toda la gleba rufianesca de la tierra en las laderas y llanuras de los barrios, luego a toda la periferia de una ciudad, luego a toda la ciudad, luego a todo un país, hasta traspasar fronteras y trascender en el tiempo y aparecer como una metástasis en otros lugares del mundo de una lengua y para este caso el Castellano (hoy enarbolado como Español) en sus diversos puntos de la geografía del planeta.

En un ensayo de Encarna Podadera Solórzano, de la Universidad de Valencia, da una cátedra sobre los orígenes y desarrollo de las germanías en la obra de Cervantes, enfocándolas desde una de las obras cervantinas, más prestas para la demostración así:
“El mundo del marginalismo a través de la lengua de germanía en Rinconete y Cortadillo (1613) de Miguel de Cervantes”
“………”
“En el estudio de la lengua de Rinconete y Cortadillo se han extraído un total de 390 unidades fraseológicas, de la edición primitiva, y 413 locuciones 30 de la edición posterior, pertenecientes a los bajos fondos sociales del Siglo de Oro, a través de las cuales «con acierto genial, Cervantes les hace salpicar su habla no sólo de vocablos germanescos, sino también de ocasionales deformaciones del «buen lenguaje» (Zimic 1996: 120)” ¿Y acaso no fue eso lo que hizo James Joyce con su no menos famosa e importante obra Ulises? y ¿qué decir de la obra de García Márquez? Solo que desde otras dimensiones del lenguaje. Queda la inquietud para enrutar una investigación en este sentido.

Sobre la germanía: “tener vaca en la dehesa”, “tener yegua en la dehesa” (por tener vaca amarrada en la jerga campesina antioqueña y regada por el país con los arrieros y aserradores) “Perder la flor”, “Llevar la flor” por perder la virginidad o seguir virgen (entre campesinos del Alto Sinú decían “perdió el tapón o tiene el tapón” o bien “Ya está abierta” o “Está cerrada”); “ser sastres” era rajar tulas o las bolsas de los mercados, igual que “hacer la operación” de la jerga militar en Colombia, “Yacer en beco –italianismo-” por pico y referente a las relaciones sexuales y de allí la aplicación antioqueña de dar picos por besos.
El ensayo de esta autora concluye así: “Finalmente, gracias al estudio de la fraseología inherente en el relato, hemos podido comprobar que Miguel de Cervantes Saavedra tenía un profundo conocimiento de cómo era la jerga críptica de la germanía del Siglo de Oro.” En especial, refiriéndose a Rinconete y Cortadillo, una de las novelas ejemplares de Cervantes. Esto de una manera breve para explicar la razón de este tema propuesto, como lo es el caso del poeta del parlache en la ciudad de Medellín.

Segunda digresión:

El lunfardo:
La otra vertiente de un lenguaje marginal y periférico se dio en la capital Argentina, y de razón lo explica en un ensayo para tesis de grado de N Brunet Campeny y titulado: “El lunfardo en la literatura porteña: Roberto Arlt y Jorge Luis Borges.” Un apunte en ese documento dice:

“El lunfardo se originó en Buenos Aires (Argentina) extendiéndose en pocos años a otras regiones y ciudades cercanas a la primera, como Rosario o Montevideo. Para unos, la palabra lunfardo deriva de "lombardo", que es la variante lingüística de Lombardía, una región del noroeste de Italia. Para otros, dicha palabra proviene de Occitania, muy usado por la mafia marsellesa que era bastante activa en el Río de la Plata, a finales del siglo XIX. De esta forma, se cree que los inicios de la jerga sería el resultado de la aportación de las distintas migraciones y de las palabras de origen indígena, africano y gauchesco, que ya
existían en la Argentina. Debido a la gran inmigración procedente de Europa, especialmente de Italia y España (iniciada en el año 1860), esta manera de hablar se extendió rápidamente.”, y hasta aquí la citación.

Un pequeño listado de palabras lunfardas compiladas por el mismo autor en el citado trabajo son: Achurar: Asesinar; Agenciar: Buscar, conseguir un acomodo o algo; Fula: Mujer sin atractivos; Ajenaro: Ajeno; Catre: Lecho, cama; Despachar: Asesinar, matar. (recordemos que en nuestro medio Colombiano se hicieron populares términos como “corte de franela” en la llamada Violencia; y más tarde “borrar”, “liquidar”, “llenar de formol”, “le dio plomonía”, “ lo tiraron al piso”, “lo azotaron” , “ le dieron los siete pies” por referirse a la tumba.

Es de anotar que quien mayormente contribuyó a difundir el lunfardo fuera de las fronteras argentinas fue el tango, más allá de la importancia de Borges y Roberto Arlt. Pues “El tango es un pensamiento triste que hasta se puede bailar.” Decía Enrique Santos Discépolo, el autor de Cambalache. Sin embargo, fue el tango Mi noche triste (Percanta que me amuraste), interpretado por Gardel quien catapultó el lunfardo combinado con el argot popular, en letra de Pascual Contursi y música de Samuel Castriota.

LETRA:
Percanta que me amuraste **
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y esplín en el corazón,*
sabiendo que te quería,
que vos eras mi alegría
y mi sueño abrasador.
Para mí ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo, ***
pa' olvidarme de tu amor.

Cuando voy a mi cotorro ****
y lo veo desarreglado,
todo triste, abandonado,
me dan ganas de llorar.
Me detengo largo rato
campaneando tu retrato
pa' poderme consolar.

De noche cuando me acuesto
no puedo cerrar la puerta
porque dejándola abierta
me hago ilusión que volvés.
Siempre llevo bizcochitos
pa' tomar con matecito
como si estuvieras vos.
Y si vieras la catrera****
como se pone cabrera
cuando no nos ve a los dos.
Ya no hay en el bulín******
aquellos lindos frasquitos
adornados con moñitos
todos de un mismo color,
y el espejo está empañado,
y parece que ha llorado
por la ausencia de tu amor.
La guitarra en el ropero
todavía está colgada.
Nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar.
Y la lámpara del cuarto
también tu ausencia ha sentido
porque su luz no ha querido
mi noche triste alumbrar.

*En lunfardo la palabra mina tiene el significado de mujer, y también hay otros vocablos o derivaciones equivalentes como percanta, grela, naifa, papa y papusa, si bien no siempre la significación es idéntica.
**La palabra amurar tiene en lunfardo distintos significados, entre los cuales los más usuales son los de abandonar, encarcelar, no pagar deudas, empeñar un objeto. (En Colombia se le ha dado varias connotaciones y una en especial: estar triste de espalda contra la pared y un pie pisando el muro, con melancolía, por decepción amorosa, laboral, económica, o por pérdida de una amistad).
***Curda (lunfardo) ... Expresiones del lunfardo con el mismo significado son “mamarse” –con su sustantivo “mamado”- o “agarrarse un peludo” (emborracharse) y “tranca” o “esbornia” (borrachera). En cuanto a “escabiar” significa beber alcohol, con su sustantivo “escabio”.
****Esplín: Melancolía o tedio (de origen griego y otra connotación en inglés).
****Cotorro: Cuarto de soltero para citas amorosas, lugar donde se duerme o vive.
***** Catrera: cama
****** Bulín: Habitación o pequeño apartamento que un hombre destina a sus citas amorosas.

"se compraron una botella de vino fino y se fueron al bulín" (Recordemos cuchitril: “buhonera, covacha, antro, garito, timba, tugurio, cuartucho. garita, zahúrda, chiquero, pocilga. Zaquizamí, desván, tabuco, cueva, leonera.”, En otros términos afines tenemos: buhardilla, chiribitil.

Es solo una muestra que expone la posibilidad de hacer un ejercicio de literatura o filología comparada de estos lenguajes marginales o periféricos que terminan por adquirir cierta universalidad dentro de un idioma.

Veamos otros casos de lo mismo, que se han ido combinando y permeando con un parlache más universal en el ámbito del castellano o español en Colombia.

Tercera digresión:

Candelario obeso, el poeta momposino de las negritudes.
Si bien en la España del siglo de oro casi todos los poetas trataron el tema de las negritudes, de manera marginal, igualmente lo hicieron en América Sor Juana Inés de la Cruz y José
Hernández en Martín Fierro, la manifestación más auténtica se dio en el siglo XIX con el poeta momposino.

El lenguaje de Candelario denotó y connotó tanto en lo semántico como en lo sintáctico y lo dialectal con su poética de “Cantos de mi tierra”, donde puso de presente el sentimiento de los suyos, hoy afrodescendientes, del magdalena y cauca, que según me cuentan es muy parecido al lenguaje Sanjuaneño del Chocó, desde el noble sentimiento del pueblo ribereño y analfabeta y eso sí, lleno de saberes populares como una ciencia empírica llena de bondades. Un poeta con toda la originalidad del mundo, desde un mundo vitalista y romántico a su vez. Considerado el primer poeta de este estilo. Luego vendrían los movimientos donde unos apelan por nombrar poesía de negritudes y otros afrodescendiente.

Qué trite que etá la noche, La noche qué trite etá; No hay en er cielo una etrella Remá, remá.
La negra re mi arma mía, Mientra yo brego en la má, Bañao en suró por ella, ¿Qué hará? ¿Qué hará?

Tar vé por su zambo amao Doriente sujpirará, O tar vé ni me recuerda... ¡Llorá! ¡Llorá!
La jembras son como toro Lo r'eta tierra ejgraciá; Con acte se saca er peje Der má, der má.
Con acte se abranda er jierro, Se roma la mapaná... Cojtante y ficme? laj pena! No hay má, no hay má!...
Qué ejcura que etá la noche, La noche qué ejcura etá; Asina ejcura é la ausencia Bogá, bogá!
*****
Cito este ejemplo de Candelario, repito, precisamente, porque la africanía contribuyó en la España de Cervantes, a la germanía o lenguaje popular enriqueciendo el castellano que se universalizó como español. Así se puede entender que filológicamente muchas de estas formas pronunciativas se evidencian en el lenguaje parlache de David Sánchez Juliao.
Cuarta digresión:

David Sánchez Juliao
En una publicación que viene de una compilación de sus obras más sonadas tenemos: “Una década: 1973-1983 (Incluye: « ¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá?»; «Historias de Raca Mandaca»; «El arca de Noé»; «Cachaco, palomo y gato»; «Nadie es profeta en Lorica»; «Pedrito»; «Abraham al humor, El Pachanga, El flecha». Y son, para el caso de este ejercicio, las más destacadas, estas tres últimas. En estas obras se destaca el parlache esquinero sinuano y de perfil, el parlache costeño, donde se destaca, para diferenciar del parlache andino, el aspecto dialectal como un agregado más a esta visión de diversos fenómenos en torno a los lenguajes periféricos y marginales de Colombia.

A manera de ejemplo, la aféresis de la palabra compañero: Ñero pasó a sustituir o engrosar el sinónimo de gamín en el resto del país y l apócope Compa pasó a significar compadre, a la manera de un parlache difundido por los grandes medios. Ahora miremos, un fragmento de la letra del Pachanga:

¿Mi nombre? José de Jesú Negrete, llave. Un nombre, erda, barro. Con olor a santo, y tal. Por eso me lo troqué, sabe, por uno maj bacano: El Pachanga, como me dicen hoy, y tal. Eso, lo de mi nombre, ej una hijtoria medio larga y tal, pero ni tan complicá que dígamo, Nada máj é darle un empunjoncito al tiempo en retro y se ven la cosaj clara. Lo que pasó, la verdá, fue que llegaron los papáj e la salsa, por loj tiempo del viejo Cortijo y su Combo teso, revolucionando cuanto baile de picó se armaba por ahí, y a mí me trajtornó su nuevo rirnmo, sabe, la pachanga.”

Y bien, ahora miremos este segmento del Flecha:

“Erda, vea, yo aquí estoy con este par de manes. Eche, pero levántense ustedes, no joda, no ven que llegó el man Coco, el man coco-drilo de la localidad, oígase bien: de la loca-lidad. Porque, nojooda, aquí en este Lorica sí hay loco, cuadro. Con razón decían el otro día en la televisión que Lorica no descansa sobre un cementerio indígena sino sobre un manicomio chibcha, cuadro.”

En estos temas de Juliao se pueden inventariar todo tipo de anacolutos, juegos lingüísticos, dejos dialectales, apócopes, aféresis síncopas y otros fenómenos lingüísticos y de aplicación para la filología comparada para otro momento y un trabajo específico en la materia. Ahora sí, veamos las peripecias del andamiaje lingüístico desde el Picacho, Un barrio de Medellín anexo a la parte alta de Castilla, el barrio universalizado por Helí:

HELÍ RAMÍREZ: EL POETA DEL PARLACHE

Primero que todo definamos este fenómeno como lo definió, en la introducción, para la justificación de una investigación en torno a configurar un diccionario del parlache, en la ciudad de Medellín, la investigadora Luz Stella Castañeda de la facultad de comunicaciones de la Universidad de Antioquia: “La idea de realizar una investigación sobre la caracterización lexicográfica del parlache, con el fin de elaborar un diccionario, se debe al interés de profundizar en el estudio de una variedad dialectal de origen diastrático (o sociolecto), del español colombiano, denominada parlache, que utilizan amplios sectores de la sociedad, pero en especial los jóvenes de

los barrios populares y marginales de Medellín y de su Área Metropolitana. En toda sociedad se presentan cambios lingüísticos que van mostrando las transformaciones de la realidad. Ahora bien, en los sectores populares y marginales de Medellín, el surgimiento de los cambios lingüísticos fue tan acelerado, que desbordó los límites normales de este fenómeno debido a la agudización de la crisis social y al surgimiento de nuevas formas de “trabajo”, caracterizadas por un marco de trasgresión de la ley y por un amplio dominio de la cultura de la droga, en donde el sector social más afectado ha sido el de los jóvenes. Por esto, a pesar de que el parlache es una variedad dialectal muy extendida, la mayor parte de sus hablantes y los que lo usan con mayor propiedad son los jóvenes entre 15 y 26 años.”

Con estos antecedentes, vamos con el hombre, con su mundo habitado y su lenguaje poético, dándole presencia al parlache: el tono dialectal, ese lenguaje de innovadores semanticismos, laberintos sintácticos y ortografía marginal de los barrios periféricos, con su fonología periférica saboreada con la canabis sativa.

A Helí, a pesar de haber sido mi vecino en Castilla, Castillita, cerca de las canchas que iluminó y amplió en su tiempo, Pablo Escobar, ahí junto al nido de los Mondongueros, lo vine a conocer primero en Apartadó en una esquina rosa, para contactarme a que los acompañara a Necoclí, al grupo de Víctor Gaviria, a un evento de cine-festival, y a que diéramos un recital en la Casa de la Cultura. Allí compartimos, espacio y leímos nuestros poemas. Lo sentí sencillo, jovial y de mente alerta. No le dije que tenía sus libros y que lo leía. Ese fue mi encuentro con Helí Ramírez sin más asuntos. Sin medidas de su tamaño, sin determinar el color de sus ojos ni la calidad de la configuración de su cabello ya vistos por otros, sin determinar el grado del calcio de sus huesos y si el sonido de sus palabras domeñadas por la costumbre de decirlas: su tono dialectal.

Cuando lo leí, lo primero que hice fue darme un concierto de “risaraldas” crueles tras cada peripecia narrada como “Ese encuentro entre la heladería entre dos julanos” en el poema VI donde canta, denuncia y significa:
“Había acabado de llegar el cucho borracho
Se siguen oyendo los gritos
y chillidos de los pelados del perro y el gato
Las voces a media lengua de los pelados
en una sola voz:
-“…no apachito nooo…apachito
…a amachita no pegue apachito no…
Nooo…”-

Aquí el lector debe sentir el grito de los niños y apachurrársele el cerebro ante la desnaturalización ¿del ser humano? ¡Qué diablos! Trabajo para sociólogos, psicólogos, lingüistas, antropólogos del lenguaje barrial, semiólogos, cineastas, dramaturgos, iconólogos, lexicólogos, literaturólogos y filólogos, tienen en toda la obra de Helí, materia para elaborar cada tesis de grado y se asertivos. Con esto dejaríamos sentado la importancia de este acontecimiento lingüístico de la poética de este poeta silvestre y alebrestado en el discurso barrial y confirmar patente literaria al parlache.

Es importante tener en cuenta que muchos modos sintácticos y sus combinaciones semánticas abordan la metáfora, que aparece espontánea sin fustigar la sesera para dar significado de sentidos múltiples, igual que ocurre en la germanía y el lunfardo, y esta es otra línea de sentido para una investigación en tales asuntos:

“---“Eheee… éste infla un alfiler”---“Aquí a manera de ejemplo se combinan metáfora e hipérbole. (Pág. 17, Cortinas Corridas 1980). O esta belleza de “Golosina de sal” que es otra metáfora que a su vez es descriptiva de algo real:

“Su piel se me confunde con
Un pedazo de noche sin luces.
Sus senos se me confunden con
Peras negras entre una camisa blanca.
Sus dientes brillan como estrellas en su boca…
Y mi deseo burbujea
Por mis ojos
Por mis poros.”

(pág.59, Golosina de Sal, Medellín-Colombia, 1978)

Estos versos me evocan un famoso poema de Mallarmé que muchos califican de críptico y por lo tanto misterioso y que no es más que una frustración sexual con una despampánate afrodescendiente con una andanada de metáforas d su creación.

Sigo pensando que cuando se habla de lenguaje críptico se me viene de igual manera el educado Góngora con su barroco culterano del siglo de oro español, y qué decir de nuestro León de Greiff aunque de características diferentes con sus juegos aliterados y en definitiva musicales.

Así nos adentramos en el mundo de las metáforas silvestres y arrevesadas, como la vida misma de los habitantes del mundo oculto de las grandes ciudades: del malevaje y la pobrería. Vuelvo y digo, parlache que se universalizó en la era de Pablo Escobar a tal punto que permeó todas las calases sociales, atravesando por los cuatro puntos cardinales al país.
O este oxímoron que pareciera una antítesis: “La vida muerta asusta.”, trinan las onomatopeyas y las jitanjáforas, todo un andamiaje arquitectónico lingüístico. Lo que importa en Helí es el mensaje no la ortografía y ni la terminología, aunque para hacerse entender prima el sentido común de la lógica de los sucesos y acontecimientos de la vida en los barrios, sus formas lingüísticas y configuración social.

Pasemos a otra perspectiva de esta mirada al trabajo poético de Helí que tiene que ver en los trasfondos de las entrevistas de que fue víctima, puesto que no buscaba protagonismo alguno, simplemente se encontró una guaca lingüística. En dichas entrevistas logradas, a regañadientes, donde cada pregunta deja una carga de verdades y otras preguntas que tilinguean en la memoria.

Oscar Jairo González Hernández, profesor y crítico literario de la universidad de Medellín, el de la Trompeta de Mercurio, en una entrevista a Helí le pregunta:

“-En su formación poética y literaria, ¿qué tanto incidió el Nadaísmo?, ¿qué opina de ese movimiento?” A lo cual responde:

“¿El Nadaísmo? nos dejó a Jaime Jaramillo Escobar, a J. Mario, a Eduardo Escobar, a Fanny Buitrago, a Jaime Espinel; un pedacito de Darío Lemos que nos pudo haber dado más, pero bueno, es tan extraña la poesía que lo que nos dejó pudo haber sido lo que tenía para dejarnos, y si se lee con detenimiento, es suficiente.”

Denota un carácter novedoso y de inspiración para asumir su propio verso y determinar su propia forma literaria. Fueron ráfagas liberadoras para su narrativa poética. (Otra vertiente del nadaísmo así me queme la crisma.).

En la misma entrevista sobre los encasillamientos responde: “He leído algunos poetas colombianos, algunos españoles, algunos norteamericanos, algunos ingleses, algunos franceses, reenvasados al español, claro está, en mi caso, y a ninguno de ellos le debo nada, y a todos les debo mucho”.

Es decir, leía y revertía botando el afrecho conceptual de la literatura para sí mismo y a su vez ir construyendo lo que su caletre le indicaba. Como predicaba Fernando González: “Lo primero es conocerse, y lo segundo, cultivarse.”

Ahora, veamos la última pregunta que le hace Oscar González a Helí: “- ¿Podría decirnos cómo transcurre una noche en su vida y cómo realiza este trayecto hacia su obra, cómo la mueve?” A la cual Helí responde:

“La noche, como entiendo su pregunta y que es hacia donde apunta la idea de ustedes, se la dejo a Novalis, a Blake, a Holderlin, a J. A. Silva. La noche que me rodea a mí desde que nací es de beba, baile, amor, odio, muerte y vida”."

Esta respuesta nos lleva reivindicar a Helí no solo como gran observador de la calle, los tugurios y las esquinas sino como un lector libre que se nutría de otras vidas y otras lecturas para nutrir la suya y no inventar el “cagar agachado” como un lugar común del antropus de todos los tiempos.

En una presentación de Arcadia, esto dijo el poeta Helí sobre la pobreza (Repuesta que le puede doler a los liberadores de almas y de cuerpos):

“Primero que todo estoy en una ambivalencia… Porque yo me muevo en dos discursos. En el primer discurso nací y crecí por ahí hasta los 12, 13 años. Era un discurso que me planteaba el sufrimiento, la miseria y la pobreza como unas virtudes que debíamos acoger los seres humanos, porque cuando íbamos a morir un Dios nos iba a premiar con el cielo. A partir de la adolescencia me voy metiendo en otro discurso que me plantea que la miseria, la pobreza son unas grandes virtudes y un orgullo, y que aspirar a salir de la miseria, salir de la pobreza es una actitud arribista, son rezagos pequeño burgueses.”

Helí era un solitario honrado y se afirma en lo que testimoniaba el Mago de todas partes (Fernando González): “Cuando el hombre es honrado embellece todo lo que hace y en este nivel todos los hombres somos iguales.

Luis Germán Sierra Jaramillo, ensayista, poeta, crítico y reseñador literario. Egresado de la UDEA y licenciado en Español y Literatura, en un comentario sobre Helí dice:

“Víctor Gaviria (Medellín, 1955), quien llegaba también por aquellos primeros años a la revista Acuarimántima y quien conociera, por tanto, de primera mano los poemas de Helí, diría años después que una de sus grandes influencias para emprender su película “Rodrigo D, no futuro”, habían sido los poemas de “En la parte alta abajo”. El escenario del libro y el de la película es el mismo (y los personajes y la atmósfera y, claro, al final todo).”

Indudablemente todos los trabajos de Víctor Gaviria están permeados o untados del trabajo poético de Helí.

Desde luego, la forma dialectal de las germanías no hay forma de captarla en la obra de Cervantes, y de manera fónica es difícil percibir los tonos en los tangos de Gardel más allá de lo semántico donde producían estos, en cambio lo dialectal se permite ser captado gracias a los adelantos de nuestro tiempo y no es sino oír las grabaciones donde Helí leyó sus poemas y su ámbito poético. Por todo ello Helí puede ser calificado como el poeta del parlache: tanto en lo semántico como en lo dialectal. Helí tiene sus arranques filosóficos y digan si no en este texto:

“Y no me diga que uno es nada en la vida. ¿Somos nada? Somos.
Yo soy.
Uno es algo
Es imposible no ser algo. Uno es algo.
¿Que uno es nada si no se tiene un peso en el bolsillo ni tarjeta en un cajero?
De acuerdo. Muy estúpido sería decirle que no. No tenemos un peso, ni tarjeta para meter en la ranura de un cajero, pero de ahí a que somos nada, mal me huele esa idea.
Y para que se muerdan las uñas: eso tiene solución en uno de esos pensamientos que llaman malos, bien parado en la mente por una carretera sembrada en pinos de ilusiones.
Y no me diga que así lo quiso el destino.
A la una, a las dos, o a las cuatro de la tarde o del amanecer uno es lo que quiera ser o sea a no ser que de pereza nos quedemos sentado...
Sentados a esperar que el billete del cielo caiga por un hueco en el techo a la sala del rancho.
Yo sí tengo muchas cosas que ser para hacer”.

Así lo describe un articulista desde la redacción de Cultura en El Espectador: “El primer texto que publicó lo hizo bajo la tutela de Carlos Castro Saavedra. Desde que inició, se supo que sería un poeta que rompería con los manuales impuestos (desde) las cantinas de luces fosforescentes, las fábricas de confecciones y los inquilinatos fueron los lugares en los que inspiró sus obras, dándoles voz a los obreros y las prostitutas que representaban la vida en aquellos lugares.”.
Para concluir este ejercicio, finalizo con este poema que se me ocurrió como un atrevido homenaje, porque se me dio la gana:

HELÍ RAMÍREZ 1948 - 2019 

I
Hay gente que se va sin que sepamos que se fue 
Y cuando nos lo hacen saber 
Nos damos cuenta que aún siguen allí 
el lado izquierdo de nuestro corazón de azúcar morena 
En el centro de nuestras neuronas 
O en una página con su voz de ¿qué más da, Sino seguir viviendo entre las hojas 
Como un insecto de luces intermitentes 
Iluminando vientos y oscureciendo espejos? 
Aquí va, entre el barro que va al mar 
Que está en plena batalla contra el tiempo 
Y allí las espumas como un bordado De blancas y amarillas tejeduras 
Tú de la selva humana en la metrópolis y acá dispersas clorofilas navegantes.

II
Helí Ramírez en las calles como un botafuego de una esquina barrial 
Tirando visté al tranco del loquito callejero que chuta un balón 
Mirando el esquince del malandro con su manca apretinada 
Y su esquiva flaca, llena de lo suyo, a calle franca. 
Testimonio del parlache que emanó de Maturín, Carabobo y San Juan. 
Parlache regado por Castilla y toda comuna marginal. 
Parlache de Medallo, de Helí entre malandros, 
Parlache en todas las esquinas de Colombia. 
Botafuegos del mariguanal latinoamericano. 
Tirar chiruza para chirimondiar por las calles. 
Botafuegos del humaredal cerebral de ilusiones chamuscadas. 
Helí, el de la sobrada palabra desenredándose en sus labios 
Hasta el papel que le acogía en sus páginas
Como el Mohán de las esquinas.

BIBLIOGRAFÍA

Ramírez Gómez, Helí. Primeros poemas publicados en la revista Acuarimántima (1974)
Ramírez Gómez, Helí. La ausencia del descanso Editorial Universidad de Antioquia 1975. Págs.,
Ramírez Gómez, Helí. En la parte alta abajo. Editorial El Propio Bolsillo, 1979. Págs.120
Ramírez Gómez, Helí. Cortinas corridas. Cooperativa de Trabajadores del ISS / Antioquia 30 años, 1980. Págs. 180
Ramírez, Ramírez Helí. La noche de su desvelo. Colección Autores Antioqueños, 1987. Págs. 194
Ramírez Gómez Helí. Golosina de sal, Colección literaria, Celeste, UDEA, 1973. Págs. 180.
La luz de acá se hace de la oscuridad de aquí (1991)
Para morder el cielo (1999)
Canción para cobijar tu cuerpo (libro perdido sin publicar y ojalá aparezca, para cobijar la sombra de los días azules).
Un espía en la sopa (Novela inédita y que debe servir para espantar “moscas” y otros bichos menos ruidosos que un zancudo al amanecer).
Arango Jaime Horacio. Se fue Helí Ramírez el poeta del barrio. El Colombiano, jueves 28 – 02 – 2019.
Hoyos Juan José. En memoria de Helí Ramírez. El Colombiano, marzo 03 de 2019
Giraldo Ramírez Jorge. Glosa a Helí Ramírez. El Colombiano domingo 30 de 2019, pág. 30https://sites.google.com/site/revistamascaluna/heli-ramirez-la-voz-del-barrio-castilla https://www.tragaluzeditores.com/heli-ramirez-cuatro-poemas/
https://www.revistaarcadia.com › Agenda https://www.otraparte.org/actividades/literatura/colombia-poesia.html parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista18/14_Podadera_Encarna.pdf http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/relaciones-entre-la-cultura-africana-y-la-literatura-de-america-latina-la-poesia-de-habla-castellana-en-las-antillas--0/html/905294d7-bb94-459d-8b93-403571827e63_4.html
https://www.sinonimosonline.com/buhardilla/
https://www.elespectador.com › Noticias › Cultura › Fallecio el poeta heli ramirez

SOBRE EL IDENTATARISMO PERVERSO / Darío Ruiz Gómez




SOBRE EL IDENTATARISMO PERVERSO

Darío Ruiz Gómez

¿Qué es lo que busca López Obrador o AMLO como se lo reconoce al decir que España y la Iglesia Católica deben pedirle excusas a México por los atropellos sufridos por las distintas etnias a la llegada de Cortez?  A la Conquista, AMLO  la considera una  “invasión”,  con la connotación, supongo yo,  que  la  izquierda le  concede a esta calificativo  que  tanto les ha servido para excusarse de no querer analizar en profundidad la Historia para no caer en simplismos culturales: ¿Se imaginan a Cortés y sus soldados  fungiendo  de mariners  invadiendo los pueblos mexicanos  llenos de campesinos famélicos, de perros sarnosos? AMLO niega que haya existido un “choque de civilizaciones”,  o que, tal como lo analizó brillantemente Todorov,  la  Conquista de México  haya supuesto  para el europeo el inesperado  encuentro con el Otro y a partir de este interrogante  el humanismo occidental  haya tenido que replantearse.  “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” de Bernal Díaz del Castillo describe  lúcida y crudamente lo que significó la arrogancia de quienes se negaron a mirarse en los ojos del Otro, los expolios  de lo que supuso esta Conquista  pero a la vez el noble propósito de enfrentar con la fe católica, culturas caníbales, desalmadas. Bartolomé de las Casas tomó la defensa de estas comunidades denunciando ante la Corte sus sufrimientos. Aplicar  a la historia del Siglo XV  la caricaturizada  jerga   que  ese “revolucionarismo” a ultranza  aplica  a los acontecimientos  del presente, constituye  entonces  una  verdadera estupidez. Este regresismo a las supuestas raíces indígenas supone   la negación de la Cultura Occidental con el objetivo de hacer desaparecer la idea kantiana de emancipación, la idea de libertad,  el reconocimiento de la justicia universal. En una sociedad tan cruel como la azteca  más de treinta mil  jóvenes eran cada año sacrificados a sus dioses feroces sacándoles el corazón.  En un NarcoEstado, para AMLO debe ser que,  el  antiguo papel de los sacerdotes lo desempeñan hoy los despiadados sicarios de los cárteles.

Ese identatarismo  curiosamente un racismo al revés,  ha hecho  estragos en Colombia donde muchos jóvenes ingenuos  siguen cayendo  en  el simplismo de disfrazarse de indios y de rechazar “los autores extranjeros” y  a cambio de Aristóteles  imponer las danzas indígenas por su “autenticidad”,  lo cual condujo a un vacío cultural cuyos efectos empezamos hoy a detectar cuando el populismo comienza de nuevo a entronizar  la estupidez y la ignorancia. Que,  es lo que AMLO acaba de sacarse de la manga pues  siempre detrás de la retórica  populista se  esconde  un proyecto totalitario  que  busca nivelarnos  por lo bajo  con el fin de eludir   las responsabilidades de la justicia universal  retrotrayéndonos  a un   espacio de dioses y mingas inventadas: Evo Morales  desnudo  volviéndose  Pacha Mama  ha sido la demostración de la mutación   que va del antiguo proyecto marxistoide, al parecer demasiado obstruso para estas mentalidades , a esta ideología de la “raza cósmica” para infantiloides patrioteros . En un texto de  esplendorosa claridad como “El laberinto de la soledad”  Octavio Paz  indaga  sobre  lo que supone el choque  entre dos mundos, y lo hace como un intento de  aproximación existencial al ser  mexicano, pregunta sin respuesta, dolor  ahondado,  lo atávico y la derrota de la razón en la tierra donde   El Cónsul de Lowry  en “Debajo del volcán”, encuentra a su angustia existencial  una  muerte brutal. Algo imposible de resolver, un muro impenetrable debió encontrar AMLO para decidirse a escoger una vía de escape tan absurda.


domingo, 17 de marzo de 2019

Laboratorios Uribe Angel Medellín: 73 Destrucción y abandono de su Patrimonio Histórico /




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Laboratorios Uribe Ángel de Horacio Marino Rodríguez

Víctor Bustamante

En la actualidad el edificio se nota burdamente pintado de una manera tan sin imaginación, tan rotunda en su desprecio arquitectónico que da la medida de sus dueños, aquellos comerciantes clásicos de la cacharrería paisa, sin sueños, que han ocultado toda la probidad y elaboración pulcra de este edificio. El amasijo del color crema, porque lo es, al pintarlo ha sido tan tosco y tan ridículo que han ocultado la nobleza del Art Decó con sus líneas como elemento decorativo. El color crema también ha ocultado el friso del último piso y ha dejado de lado, en la misma situación, el ladrillo como elemento decorativo del canal entre los dos torreones que enseñan sus hexágonos de la fachada, donde aún es posible entrever dos losas con dos esculturas donde una persona con su mortero preparan una droga y en el otro una figura, a mano derecha, con una rama como si la recogiera para algún bebedizo. Las otras dos imágenes, esculturas en cemento, del segundo piso han sido cubiertas, revocadas por esta inteligencia bovina. Estas cuatro esculturas son de Bernardo Vieco. Pero también el infausto color crema ha uniformado las vidrieras de cada torreón que, incrustadas, sobresalen en su fachada. Ese cerebro con neuronas al uno por ciento que ordenó “matizar” también las estribaciones de las columnas delgadas, decidió pintarlas con el color rojo oxido para destacarlas como si fuera su máxima creación, y, en realidad, fue su máxima creación pero la del desastre con sus excoriaciones en la fachada porque el edificio entre las demás construcciones, la de los edificios Carré y Vásquez que le sirven de marco en las fotografías lo dejan mal situado casi como un tugurio en pleno centro de Guayaquil.  Para colmo al tercer piso le ha sido agregado un cobertizo con improvisadas latas de zinc que lo dejan mal en su aspecto, típico agregado de los badulaques sin reposo y sin entorno, y, así mismo, irrespetan una obra con la firma de HM Rodríguez. Eugenio D’Ors diría que al mirar el estado actual de este edificio nos causaría, alipori, es decir, vergüenza ajena. Este edificio se había construido inicialmente por la firma HMR & hijos en 1926 para Droguerías Aliadas. 

En su primer piso funciona el Salón de Billares Aguadas, al lado izquierdo junto a las escalas para el segundo piso el aviso de la Sastrería y pantalones J Aristi, que se pierde en su significación ya que no existe, y en su reemplazo nada menos que un local pequeño para venta de celulares. Alguna vez quería subir al segundo piso cuando entraban mercancías, paquetes, cajas y bultos, seguro para uno de los almacenes de Guayaquil, pero el dependiente con su carreta atestada no me permitió subir las escalas. No, no se puede, dijo, y siguió con su pesaba carga al segundo piso, y con su paranoia en bandolera continúa a los pisos altos habilitados como bodegas.

Laboratorios Uribe Ángel emprendió la tarea de elaborar productos farmacéuticos que antes se importaban, teniendo considerable aceptación en el mercado de medicamentos. Inició operaciones el 10 de noviembre de 1922. Los socios fundadores fueron: Bedout Escobar & Cía., Ismael Correa & Cía., Lalinde Rodríguez & Cía., Nicanor Restrepo R. & Cía., y Restrepo & Peláez, luego se incorporó como socio, Luis Restrepo Mesa, propietario de la Droguería Nacional. El objeto de Laboratorios Uribe Ángel, según su escritura de fundación, era "la preparación y venta de especialidades y productos farmacéuticos en toda la República de Colombia; la introducción de materias primas y maquinarias para la elaboración de ellas; el establecimiento de almacenes o sucursales en todo el país para el expendio de sus artículos y en general cualquier otro negocio lícito que tienda a facilitar sus operaciones".


Foto de Luisa Vergara

En uno de los boletines que publicaron, Labor, hay una fotografía donde aparecen sus fundadores de pie: Don Jaime Rodríguez L., Don Jaime Retrepo M., Don Ismael Correa C., Don Alberto Latorre, Don Abelardo Botero G. Sentados: Doctor Enrique Ehrensperger, Don Daniel Peláez, Doctor Alejandro Vásquez B., Don Luis Restrepo M.

Luego, en sucesivas fotografías en cada página, se destacan Delio álzate B., farmaceuta y creador del Vermífugo Imperial, director de Labor, revista de Laboratorios Uribe Ángel, también había sido director del periódico Unión Liberal.  Daniel Peláez R., sería el gerente.  Enrique Ehrensperger, uno de sus fundadores, y el primer revisor fiscal, era oriundo de Suiza, socio de la Casa E vogt, representante en Colombia de los prestigiosos laboratorios Ciba y, además, llegó a ser profesor de química y metalurgia en la Escuela de Minas. Luego de su regreso a Europa, fue reemplazado como revisor fiscal por el cirujano Alejandro Vásquez B. También el Dr. Joaquín Escovar, químico de la universidad de Valparaíso en Estados Unidos y autor de, Nociones de farmacia para el examen, 1925, quien era profesor de Física en la Universidad de Antioquia y, además, administraba la Farmacia Blanca en Boyacá con Junín y dirigía la revista La Farmacia. Otro personaje fue el Dr. Samuel Arturo Meza y Posada, médico-cirujano de la Universidad de Madrid, del Instituto Médico Farmacéutico de Barcelona, muchos años más tarde en 1949 pertenecería a la Sociedad protectora de animales y publicaría un libro, El Elogio de los animales, también sería el primer presidente del Centro de Historia de Envigado al declinar el escritor Fernando González. Laboratorios Uribe Ángel también publicaría, más tarde un Boletín clínico.

El 5 de diciembre de 1928 varios empresarios decidieron unir sus distintas droguerías para conformar el grupo más poderoso del ramo en Colombia. De ahí nació Droguerías Aliadas en Medellín, compuesta por Droguería Restrepo & Peláez, Antioqueña, Bedout, Central, Medellín y Nacional. A las cuales se sumaron Droguería Nueva York en Bogotá y Droguería San Roque en Barranquilla.

En 1932 cuando Olaya Herrera estuvo de visita en la ciudad, en campaña política, hay una fotografía de Obando que enseña la plenitud de la Plaza de Cisneros atiborrada de personas, incluso sobre los techos de los edificios aledaños, en las ventanas del edificio Carré y aun mas allá en el edificio Uribe Ángel, se ven las personas ahítas por mirar a Olaya Herrera. Ese político de alta estatura pero física.

El nombre de estos laboratorios se debe a un homenaje que estos socios deciden realizarle a una de las personas más prestantes de la ciudad, Manuel Uribe Ángel, médico, político de otra catadura, investigador y escritor de uno de los libros de más peso en Antioquia, ya que aun su geografía, su topografía, trata de abarcar una totalidad: la riqueza de sus municipios, de sus departamentos, y asimismo da una idea de lo que era el estado de Antioquia a mediados de 1800.

En el libro, Medellín en 1932, de Luis F Pérez y Enrique Restrepo Jaramillo, un periodista de nombre armonioso, creo que sea un seudónimo, Alfredo Bonito, asiste con entusiasmo y curiosidad para conocer el funcionamiento de los laboratorios.  Ismael Correa, el gerente, le refiere los beneficios de esta empresa para abaratar los costos de sus productos con respecto a los de casa extranjeras así como a la calidad debido al trasporte y al tiempo de demora en su llegada de drogas del exterior. También refiere sobre su independencia, habla de su sede en Barranquilla así como de sus distribuidores en Bogotá, Manizales, Cali y Honda.

En este avieso momento de toda su prosperidad, el periodista acompañado por don Ismael tuvo la posibilidad de entrar al interior de los laboratorios, donde don Ismael comenta la gentileza de la Honorable Academia de Medicina que insinúa a sus profesionales medicar sus productos.

Luego sube al segundo piso con el químico alemán, el Dr. Hans Eduard Obergfell, hombre entusiasta, amable, emprendedor que revisa su libro de fórmulas y también piensa dedicarse a la revisión de algunos compuestos de la empresa. Además le habla de los productos del laboratorio: Vitaemulsión, Limolax, Urosalina, Ferrola Arsenical, Ferrol Simple, Antiplasmodio, Kola Granulada, Kitadolor, Sal de Frutas Lúa, pastillas de Melba.


Foto de Luisa Vergara

Luego con el gerente y el químico conoce los diversos departamentos donde las diligentes obreras prosiguen su labor.

Ya en 1940, el arquitecto Félix Mejía diseñó y construyó otras instalaciones para Laboratorios Uribe Ángel, en la avenida 33, motivo por el cual esta empresa abandona el edificio de Carabobo con la calle Estrada desde su fundación diez y ocho años atrás.

Una publicidad de Laboratorios Uribe Ángel aparecida en El Colombiano del 26 de octubre de 1940 añade: "Al levantarse o al acostarse, Urosalina normaliza hígado y riñones y mejora la digestión. Laboratorios Uribe Ángel, LUA. Medellín, Barranquilla y Cali". Ésta, la primera industria farmacéutica que se creó en Colombia, nació en Medellín. Su producto más recordado, la Sal de Frutas Lúa, aún está en el mercado, pero no ha bastado ese prestigio que en estas tierras es volátil, para que miremos lo que fue su primera sede en la actualidad.

Para 1945 ya funciona allí la Droguería Guayaquil, y, aun, el edificio mantenía el señorío, así como cierta prestancia, ya en ese Guayaquil arrabalero donde los cafés y cantinas y el mercado público sobrepasaban el ámbito de las calles y llego a merodear de una manera letal a los edificios, como este hasta convertirlo con su color crema detestable en el Hotel Olímpico. Ya sabemos que este cambio de oficio en esta construcción lo llevó nada menos que a ser una suerte de hotel de paso nunca para paseantes sino para lo más lastimero: para los vagabundos que nunca cayeron en cuenta que allí se había fundado una prestigiosa firma comercial. Además, una copera, Amalia Hernández, contaba que, a ese lugar, no entraba ni la policía por esa fachada fantasmal, sino la ralea clásica de las calles, y que de olímpico no tenía nada, sino el parecerse a un edificio de terror.

Años más tarde ya sin reputación ni alguna droguería en sus instalaciones el edificio se convirtió en el Hotel Olímpico. Allí vivía aprovechándose de este prestigio, estableciendo sus reales el Doctor Montoya, un anciano casi parecido a Uribe Ángel, mejor, que lo imitaba, que conocía la historia del lugar y su caída precisa y sin alarmar a nadie. En el último piso, el tercero, había situado su consultorio con el pretexto de que sus pacientes subieran algo cansados, es decir con la lengua afuera para buscar una consulta barata con remedios incluidos. Allí había establecido sus alambiques y retortas a fuego lento, nunca fatuo, donde los clientes maravillados veían esos elementos químicos calentarse, y burbujeantes, mostrar como pasaban de un frasco a otro, mientras él les examinaba y les recetaba sus específicos. Lo que no sabían ellos en ese cuarto con su escritorio donde reposaban las fotografías de Uribe Ángel y del médico escritor Alfonso Castro, era que esos productos los fabricaba con Coca Cola y gaseosas Posada Tobón compradas en la tienda de la esquina a la cual les agregaba esencias con hierbas de olor para enternecer a sus clientes. La mayoría de estos eran hombres díscolos, que acusaban alguna enfermedad venérea, adquirida en los lupanares baratos de esa zona nunca sagrada sino de placer, Guayaquil mismo. Para él era fácil, aun vendía el Treponiol, que era una droga para el tratamiento de la sífilis, a base de mercurio, arsénico, yoduro, zarzaparrilla, opio y belladona. Y su fama se debía a que retardaba los efectos de esta enfermedad. Además les recetaba a las damas otro producto emblema de los laboratorios Uribe Ángel, Ovariogen, la publicidad añadía, es un preparado de indicaciones precisas en la congestión uterina primitiva y un poderoso auxiliar en el tratamiento de las congestiones secundarias. Combate los dolores y las perdidas profusas. Romántico de los laboratorios Uribe Ángel aun vendía sus productos como Limolax, Sal de frutas, Palehol, Electrogeno, Mentolin, Urosalina, Tonikola. Ferrol y Vitaemulsión. El doctor Montoya, que no era médico, cuando el caso de algún paciente se salía de sus manos, le decía debes esperas unos días, tu caso es digno de tratarlo mejor. Así, en este interregno, consultaba con otros profesionales verdaderos la sintomatología y el tratamiento para salir de la encrucijada.


Pero, y ese pero es una reivindicación, ya que Oscar Castro en su cuento “Sola en esta nube”, 1979, narra el cumpleaños de Ana Clara Valderrama del Valle, en su monologo, ya desquiciada y perdida su aura de haber sido una mujer aclamada y que calmaba a los hombres de Guayaquil, sus amantes ocasionales, en el Hotel Olympia, trasunto del Hotel Olímpico. Ella sabe cómo a sus setenta años ha llegado la vejez a reclamar por esa vida disoluta, y ella, nunca aferrada a la moral, sino a la belleza y la deja en un cuarto sucio que huye para contarnos como su padre la había abandonado en la Estación de ferrocarril, y así no le queda sino la vana y perversa ilusión de ser una mujer, no de cuatro en conducta sino de muchos hombres que ahora desfilan como fantasmas en su recuerdo, mientras el humo, como una huella esplendorosa, incendia el último piso del Hotel Olympia.

Así Oscar nos aclarara la manera y el motivo para escribir uno de sus cuentos más emblemáticos: “… precisamente allí me llegué a tomar unos solitarios tragos cuando era joven y hermoso... mas no el lugar ni yo, sino lo que quería escribir en ese momento. El último trago que me tomé allí fue un "submarino", explosiva mezcla de cerveza, ron, aguardiente y no sé qué otros mejunjes (dice la RAE: " Cosmético  o  medicamento  formado  por  la  mezcla  de  varios  ingredientes."). Mas no conocía la nobleza de su origen, lo que me causa tristeza, pues merece el rescate al lado de los otros dos que han recuperado bien.


Cuando andaba por el 78 buscando temas y ambientes para escribir, allí me imaginé la historia de Ana Clara del Valle. Nunca entré en el edificio, pues iba de noche al lugar, el cual era tenebroso a esa hora en los años setenta. Ya se llamaba Hotel Olímpico, pero mi pudor y respeto por la propiedad ajena me llevaron a denominarlo Hotel Olympia en mi cuento "Sola en esta nube", para ubicar allí la última morada de Ana Clara. Para mí, cada piso equivalía a dos de la época, por lo que calculaba que tendría unos ocho pisos. Y el último es el que se quema con todo y arepa de Ana Clara en el cuento, claro. Quizá lo incendié en ese momento, por lo abandonado que estaba: tenía colores azulados, pero igualmente ya era un pastiche y de mala presentación, de mal gusto, tenebroso y deteriorado, etc., etc.”

Ahora encuentro la ironía. Dice la nota de Patrimonio del Municipio, registro 001-013, sobre este edificio:

"DESCRIPCIÓN GENERAL
Se localiza en un lote rectangular entre medianeros sobre la carrera Carabobo, importante eje vial y comercial de la zona, que conecta el centro administrativo La Alpujarra y el centro comercial Palacio Nacional. Además, se encuentra en el sector de Guayaquil, zona que poseía mucha importancia económica en la primera mitad del siglo XX, por ser el lugar de llegada de los visitantes a la ciudad cercana a la Estación del Ferrocarril y a la Plaza de Cisneros. Antiguo edificio de cuatro pisos de altura, paramento discontinuo y sencilla ventanería metálica donde inicialmente se albergó la Droguería Aliadas, diseñado por el arquitecto Nel Rodríguez, correspondió a una época que él mismo denominó "incertidumbre y copia" marcada por tendencias estilísticas traídas del exterior, algunas veces a solicitud del cliente.
El primer piso es destinado desde la época de su construcción al comercio; a partir del segundo, su fachada es marcada por la simetría definida por tres cuerpos así: Dos volúmenes hexagonales que sobresalen y se ubican a cada lado del plano central en donde está colocado el nombre del edificio y se distingue como remate una comisa decorada con figuras geométricas. El edificio ha recibido diversas intervenciones por los cambios de uso como la sustitución de algunas ventanas sin conservar ritmos, dimensiones y/o estilos y se realzaron los volúmenes laterales hasta alcanzar la altura del cuerpo central, ampliado el área de la edificación.

FACTORES FISICOS DE DETERIORO
Su uso comercial intensivo ocasiona trasformaciones en el interior y en la fachada que afectan su diseño original. Además, el deterioro urbano del sector donde se ubica y la vulnerabilidad a la contaminación ambiental y el alto tráfico".

Sí, en el cruce de Carabobo con la calle Estrada aún se levanta, nunca imponente, sino como una vergüenza ese edificio que se deteriora cerca de quienes deben protegerlo y regresarlo a su esplendor inicial. Como un dato, en la ciudad de los olvidos, la calle Estrada, rememora al Doctor Pedro Dimas Estrada, eminente médico y benefactor, en un momento de mucho prestigio para los médicos debido a la cercanía con quien protege la vida de las personas con sus recetas y cuidados, como Manuel Uribe Ángel, Miguel de la Roche, Tomás Quevedo R. y Ricardo Rodríguez Roldan. Este tramo de calle fue bautizado en homenaje a este eminente personaje muerto en 1888, que además colaboraba con Camilo Antonio Echeverri, con Lino R. Ospina, actor empresario teatral y director de la Imprenta Departamental, con Federico Jaramillo Córdoba, abogado y poeta, Jorge Isaacs, y Epifanio Mejía en el periódico literario La Aurora dirigido por Venancio A. Calle.
   
    
 HM Rodríguez e Hijos: Nel, Horacio Jr, Horacio Marino, Martín
Foto de Melitón Rodríguez

Para 1920 había una concepción del mundo donde los médicos, como antes dije, poseían una veneración casi religiosa, visible en un mosaico de graduados de la Universidad de Antioquia, donde el dibujo de un galeno acaricia la cabeza de un enfermo y, en medio, de la oscuridad, con la otra mano, le indica a la muerte que se detenga. Además, en estos años, no hay certidumbre en la construcción de edificios que recién se levantan, ya que hay arquitectos que otorgan su estilo para la conformación de un paisaje citadino, en este caso Guayaquil, cuando aún poseía una donosura, dentro de ese concepto y unión, así sea por conveniencia, entre los médicos y los comerciantes. Mucho más tarde dentro de ese cambio de mentalidad en estas profesiones, los médicos habitan el desfase de haberse convertido en una carrera ávida del prestigio y la insularidad. Eso sí la mala conciencia del mercachifle poseyó a los comerciantes, ya sin cierta ética un poco humanista, y se plasmó en el edificio que hoy vemos, avasalló a algunos arquitectos y, sobre todo, descubrió los planes fantasiosos de los responsables del patrimonio como el cúmulo de un álbum desvaído de fotos y nombres donde afloran los yerbajos y el óxido de la mala conciencia ya que cada que pasamos frente a este edificio pensamos que la conservación del patrimonio en la ciudad no deja de ser un mal chiste.