viernes, 25 de septiembre de 2026

LOS OJOS DE LA IDEOLOGIA / Darío Ruiz Gómez

 

Jacques Rhalechi

LOS OJOS DE LA IDEOLOGIA

Darío Ruiz Gómez

Las ideas son hipótesis sobre la realidad que duran o perviven cuando la práctica política las afirma -cosa que sucede escasas veces -  o comprueba que no eran nada y por ser efímeras no podemos convertirlas en dogmas. Ese mesianismo vulgar que ha hecho carrera durante décadas en universidades “La revolución triunfará irremediablemente” no es pues una afirmación de esperanza en el ser humano, en la libertad sino una manera mañosa de eludir la responsabilidad de pensar por sí mismo permitiendo que la ideología tome decisiones por nosotros. La transformación de las ideas de Marx en ideología se encargó de dispensar a los estudiantes de estas últimas décadas de partir del conocimiento de la realidad real ¿Por qué entonces los estudiantes y profesores decidieron irreflexiblemente dogmatizarse, transformarse en apóstoles ateos de un materialismo histórico de risa, negar y perseguir a los “enemigos de la causa” tal como lo han venido haciendo públicamente? La ideología es una fabricada explicación de la realidad manipulada previamente bajo intereses políticos. Por eso hablamos del ser unidimensional, un ser incapaz de diferenciar los matices de la realidad social que se vive. Lo que conduce a un estado mental que ya el gran Gustave Thibon hacia 1930 había denunciado “Nunca antes habíamos desarrollado una cultura del infantilismo tan universal e intensa” Infantilismo que caracteriza ya dos generaciones de “revolucionarios” radicales  que aún siguen siendo utilizados en el mundo por esta ideología para sus fines desequilibrantes.  ¿Qué sucede entonces en un momento como éste en que la farsa que ha supuesto esta ideología se ha puesto al descubierto y en que  tienen que darse cuenta de que los considerados líderes del pueblo son despiadados narcotraficantes tal como lo estamos viendo cada día en Colombia? Hay personas que se acostumbraron tanto a vivir en el totalitarismo que les queda muy difícil aceptar la libertad, a no recibir consignas, órdenes.

Construir un edificio  como símbolo  de la justicia leninista se hizo  para ocultar  la verdad de esta infamia contra una población y como exaltación depravada del mal.  Creada por  la JEP  para exonerar de sus crímenes al Comisariado de las FARC  salta a la vista al ver ese edificio que parece escapado de una distopía sobre una dictadura totalitaria la dimensión de esta burla. ¿Cuántos robots  se esconden en su inmenso vientre observados en sus movimientos segundo a segundo por poderosas cámaras de seguridad que como en la novela de Kadaré tiene como tarea descubrir en los sueños de las gentes aquellos sueños que son peligrosos para el Partido y deben ser eliminados de inmediato? ¿Cabe pensar que en Colombia esta masa inerme de implícitos apoyadores de los “Comisarios del pueblo” sean capaces de dar una muestra de valor moral y aceptar que se han equivocado? Me acabo de acordar de la justicia de Nicaragua, Cuba, de Maduro ¿O la opción son robots o zombies? Este palacio del mal surge entonces a consecuencia de la de la abdicación de la inteligencia crítica ante la brutalidad del totalitarismo que en el petrismo intentó destruir la cultura, la justicia, para imponer sus territorios del miedo como lo demuestra su caricatura cultural. A los(as) “trabajadores de la cultura” que protestan contra una supuesta guerra cultural de De La Espriella contra los derechos de la mujer y la cultura; a quienes hemos padecido su intolerancia y persecución durante años tenemos el deber de solicitarles que los tres Ministros(as) de Cultura de Petro antes que sacarlos a las calles a repetir bobas consignas apocalípticas nos expliquen antes como se gastaron los 185.482 millones faltantes hasta  dejar al Ministerio en la miseria?     

 

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