domingo, 29 de marzo de 2026

Julio Cortázar, El escritor y sus cuatro amores de Fernando Rivillas / / Víctor Bustamante

 

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Julio Cortázar, El escritor y sus cuatro amores de Fernando Rivillas /


Víctor Bustamante


Julio Cortázar es uno de nuestros clásicos, ya que cuando leí sus cuentos, de una vez caí atrapado en los brazos de su escritura. Y no solo eso, sino en la forma en que el escritor los resolvía de una manera inesperada, lo cual enriquecía esa prosa tan personal, con ese humor que abre fronteras, con momentos paradójicos que de inmediato nos hicieron decir: somos cortazarianos.

A esa actitud y aptitud le sumamos su traducción precisa de los cuentos de otro escritor amado, Edgar Allan Poe. Por supuesto que ahí no se iba a quedar Cortázar, porque él había decidido convertirse en un escritor de peso, es decir, con mundo propio tanto en su percepción como en su escritura. Entonces caemos en su obra máxima, esa que convocó diversas generaciones: Rayuela.

Esa obra que aún está intacta y que aún guarda el aroma y nuestros afectos por París, por su relación con la Maga, por sus caminatas a través de las calles. Cortázar nos lleva junto a él auscultando esa ciudad mítica, a través de las orillas del Sena, a admirar el Pont des Arts, a perdernos en callejuelas estrechas y desconocidas, pero, sobre todo, a vivir esa relación amorosa con la Maga que a veces lo dejaba casi nocaut, así como a saber que Rocamadour estaba tan presente.

Además, hay un aliciente que alimentaba la curiosidad en su grado más alto, ya que el escritor disponía y proponía al juicioso y cautivo lector nada menos que diversas lecturas de su obra, lo cual permitía buscar otras significaciones, para de esa manera indagar por otros laberintos, no solo de capítulos, sino en ese abanico de disparidades en que Cortázar quería que admiráramos y viviéramos ese libro, su libro, con otras significaciones más profundas y, por supuesto, con algo muy peculiar en Cortázar: lo inesperado, así como el juego que nos otorgaba desde su lejanía.

Si hablo de lo anterior es para algo muy presente: Rayuela es una obra enraizada en la propia experiencia del autor. Es decir, las obras literarias, si bien hacen parte del imaginario de cada autor, este siempre se basa en algo muy presente en cada uno, y es nada menos que la experiencia vivida. Esa experiencia y ese carácter de ver una ciudad desde la perspectiva del visitante que terminó arraigado en la Ciudad Luz.

Por este motivo, Julio Cortázar, El escritor y sus cuatro amores de Fernando Rivillas (Planeta, 2026), no solo pulsa su investigación sobre el origen de la novela, sino que, además, indaga sobre una parte de las mujeres que estuvieron cerca del escritor, es decir, que tuvieron una relación sólida, dejando de lado a las ninfas mendaces, múltiples ninfas que revolotearon a su alrededor, alrededor de esa luz que generaba el talento de Cortázar, pero que se quemaron con el olvido. Muchas de ellas son mencionadas en la obra, pero pronto se dispersan en el olvido y bajo las sombras de la anécdota, de una o varias noches o del intercambio de cartas, donde el modoso Cortázar las dejaba en un silencio cauto, pero delicioso interregno, que es la vacua espera de quien no regresará a cortejarlas.

Fernando Rivillas, después de consultas y análisis, nos deja conocer el aporte que cada una de estas mujeres, valiosas a veces, despiadadas otras, le entregaron a Cortázar, lo cual nos retrotrae a esa sentencia que sale del cajón de la memoria a cada rato: “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Por supuesto que, en este caso, existieron cuatro grandes mujeres en apariencia, de las cuales puede inferirse que solo una de ellas puede considerarse su gran mujer: Aurora Bernárdez.

Sin embargo, Edith Arón será quien pase a la posteridad como la Maga de Rayuela. Las incidencias, la vida, su carácter, fueron narrados por Cortázar mientras descubría París junto a ella. Ella le daba la frescura de su ingenuidad galopante; a él, un hombre que se refugiaba en ella y al cual le servía de instructor casi, pero que con ella —o mejor, ambos— caminaron esa ciudad, encontrando sitios, rincones, museos, teatros, lugares donde Cortázar poco a poco va creando la ruta de su ciudad, es decir, sus recorridos con ella, que le servirían de basamento literario en una ciudad que empezaba a recorrer: sus calles, aceras, parques y recovecos que luego saldrían en su novela.

Pero Edith Arón, que no creía —o mejor, no se interesaba— en el talento de un escritor que no triunfaba, nunca tomó esa relación en serio, sino cuando Cortázar brillaba con luz propia. Es entonces cuando ella confiesa, muchos años después, que en realidad lo amaba. Es decir, Edith, que no asumió con rigor y certeza el camino de Cortázar para ser su compañera, se convirtió en la musa para su novela, ella que a la literatura poca atención le prestaba. Solo cuando se identificó en la novela se daría cuenta del error tardío de no haber valorado a este escritor que la había eternizado como modelo para su “otra total”.

En una forma de encadenamiento amoroso: Cortázar, cuando ya estaba con Aurora Bernárdez, le presentó a Edith, que ya salía de su vida. Pero Aurora, celosa —así no lo expresara—, se dio cuenta de que Edith no poseía talla. De tal manera, Aurora, que había llegado de Buenos Aires a París, asume el relevo amoroso, erótico y ético en la vida del escritor, quien asume con ella un serio y dilatado oficio de escritor. Además, los dos trabajan en la Unesco como traductores y viajan a diversos países, entre ellos Italia, con ese italiano de Cortázar que nadie allí le entendía.

Creo que es la relación más presente en Cortázar, más formativa y más notoria, debido a que Aurora es toda una presencia en su vida.

Ella añade sobre Cortázar en El libro de Aurora: “Las ‘virtudes’ personales de Julio, bien conocidas por quienes lo estimaban e ignoradas por los demás, no son lo importante: lo que cuenta es la obra. En lo otro hay más posibilidades de duda. E incluso, ¿quién puede meterse a decir, con certeza, ¿cómo era un hombre? En el caso de Julio, sus actos fueron a veces contradictorios: muchos de ellos te sorprenderían. No es el caso de convertirlo en paradigma. Le hubiera repelido. De lo que hay que hablar es de la obra. Para lo demás: silencio”.

En efecto, Aurora, al guardar silencio, priva a los biógrafos de saber más de Julio, olvidando que las biografías se convierten en otra parte de la literatura y de la investigación que suscita un autor amado por sus lectores. Sin embargo, pese a esa actitud, Aurora, sin rencores, ya exmujer de Cortázar —ese Cortázar enamorado que barría a quien fuera a su paso—, se convirtió en la albacea de su obra y fue quien rescató diversas cartas y manuscritos valiosos que el autor no había publicado.

En ese relevo amoroso, Cortázar, en Gallimard, conoce a Ugné Karvelis, quien lo conduce no solo a esa editorial poderosa para que su obra sea conocida en otros países, sino para que Cortázar asuma un camino impredecible, ya que el esteta, el gran escritor, le da por volverse militante político y así comienza a transitar por los caminos oscuros que lo deslumbran: el de aquellos que se asumen como misioneros de la izquierda, tanto de la izquierda caviar y de tacón alto como los “mamertos”, que se las dan de falsos Mesías con su demagogia.

Cortázar vuelve a sus cauces creativos con Carol Dunlop, aquella escritora canadiense que conoció en su casa cuando se separaba de su esposo, y a quien luego Cortázar, consolador a la distancia, invitó a París para asesorarla en algunos relatos. Terminó siendo su última esposa, con la cual escribieron un libro maravilloso: Los autonautas de la cosmopista.

Sabemos, por supuesto, del interés que experimentó Fernando Rivillas cuando, gracias a su empeño, dedicó tantos viajes, tantas indagaciones en archivos y conversó con tantas personas buscando las huellas de su autor amado, lo cual dio como resultado una obra donde Cortázar respira, camina. Lo sentimos cerca no solo por Buenos Aires, sino por París, así como en tantos lugares que él visitó, junto a tantas personas que hicieron posible que, gracias a su talento —ese que se adquiere con disciplina y tesón—, escribiera de una manera tan llena de frescura y de gozo.

De la misma manera, Fernando siguió los pasos de sus travesuras eróticas, ideológicas, sus discordancias, para situarlo en el plano de un libro memorable, donde es posible leerlo con efusión, así como son de apasionados la mayoría de los libros de Julio Cortázar.

De tal manera, estas cuatro mujeres, tan presentes y valiosas en la vida de Julio Cortázar, cada una desde una perspectiva muy peculiar, han sido también valoradas por Fernando, y así ocupan un sitio primordial en la vida de Cortázar. Cada vez que lo buscamos en este libro, que nos sorprende desde diversos puntos de vista, comprendemos que un autor siempre tiene un basamento en su experiencia para volverla literatura.

Con este libro nos damos cuenta del inmenso aprecio por la literatura, con esa forma tan peculiar de Cortázar concebirla, al crear ese mundo de cronopios y de famas, y en esta manera de buscar un equilibrio. Así, siguiendo con Rivillas los pasos en su libro, conocemos los intríngulis del Cortázar revolucionario, para estar a tono con su época, pero con una condición —como advierte Rivillas—: ya habíamos descubierto antes al escritor prolífico y explorador de otros universos, donde nos demuestra cómo, asimismo, un escritor como él mantiene su pulso y su mirada sobre momentos en las ciudades que pasaron inadvertidos.

Fernando Rivillas nos demuestra que no solo basta escribir bien, sino también darle sentido a la vida y reconocer que en la literatura puede coexistir perfectamente la biografía como una manera de acercarnos al autor, a Cortázar, no como una reminiscencia fatal, sino en todo su esplendor, con sus aspiraciones y alteridades, y asimismo con sus contradicciones, lo cual se logra con un equilibrio donde se posesiona su arte de escribir con su vida misma, hasta donde se puede auscultar, y además saber que de esta eclosión surge, volcánica, la literatura.

Hay un capítulo, el último, dedicado a la circunstancia de la muerte de Cortázar, donde Fernando Rivillas se dedica con paciencia y pudor a esclarecer las diversas versiones sobre el fallecimiento del escritor. Allí es notoria la cantidad de consejas y chismes baratos con que se refieren a él en este suceso, pero que Rivillas sabe capear con sus disquisiciones quirúrgicas y la precisión de diversas fuentes.

Pero prefiero al Cortázar presente, vivo, de los otros capítulos que merece estas palabras, parodiando uno de sus cuentos: “Amamos tanto a Julio”. Además, merece este trasegar sobre sus amores, sus amigos, sus ciudades, donde uno se contagia del maestro, de sus palabras inmersas y dispuestas con un peso específico.

Cortázar no es un rehén para Rivillas, sino un pretexto para rendirle no solo esa admiración que profesamos, sino también la circunstancia de haber sido un compañero de viaje —mejor, de vida— en esos momentos cuando despuntaba la curiosidad del mundo presente, y mejor aún descubrir esa luz brillante que nos enviaba, rutilante y llena de esplendor, desde París, el mismísimo Julio Cortázar.

 


LA LUCHA CONTRA LA CRUELDAD / Darío Ruiz Gómez

 

 

Zdzisław Beksiński

LA LUCHA CONTRA LA CRUELDAD

Darío Ruiz Gómez

El levantamiento del pueblo iraní contra el autoritarismo de Jomeini y los Ayatolás fue la respuesta contra la opresión y las dificultades económicas por las que pasa la población, contra una inflación desorbitada, la crisis hídrica. La represión por parte de la llamada Guardia de la Revolución se hizo y se mantiene sobre todo contra las mujeres que han sido protagonistas de estas protestas exigiendo libertad, derecho a la pluralidad, algo imposible de comprender por una cruel teocracia que justifica el asesinato masivo de sus opositores, la entronización de la tortura como un derecho de su teocracia. Al contrario que en Colombia los estudiantes se lanzaron a las calles, quemaron la imagen de Jamenei pero de inmediato la represión ha alcanzado la cifra estremecedora de 50. 000 víctimas. De estas personas ejecutadas en patíbulos públicos, en matanzas masivas, unas veinte mil son mujeres que desafiantemente  se despojaron del burka, del velo que cubre sus cabezas y niega sus rostros indicando que para estos fundamentalistas la mujer no existe. Ni el Burka ni el velo no responden a una tradición raizal si no que son elementos utilizados por el para someter a la mujer negando su derecho a la individualidad, negando su derecho a ir a colegios y universidades, obligándola a quedarse en casa tal como ha sucedido en Afganistán bajo los Talibanes. Una teocracia basada en la crueldad lleva a interrogarnos sobre lo que otros fundamentalismos como los de Hezbola y  Hamas suponen para este fanatismo que convirtió el terrorismo su estrategia militar no solo para dominar el Oriente Medio  sino para extender sus dominios a otros países, Venezuela, claro ejemplo. ¿Puede alguien imaginar lo que estos clérigos del terror harían a partir de contar con armamento nuclear? ¿No estamos ya sobrecogidos con la amenaza de los drones de Calarcá, Mordisco y el ELN? De esto se trata, de impedir que la crueldad que ya mostró su inhumanidad en Siria bajo  Bashar al - Asad y once millones de asesinados en cárceles que ni Piranesi logró imaginar, desaparezca ¿Hemos reflexionado sobre lo que supone la crueldad en las cárceles de Maduro?  No es casual el parecido de los Comandos de la Frontera de Calarcá e Iván Mordisco, de los Comandos del ELN con el modelo de la Guardia Revolucionaria iraní reconocida como grupo terrorista a nivel internacional.

 

        En la declaración de la Defensa de Derechos Humanos de la ONU está la protección de las poblaciones amenazadas de genocidio, solamente que los abundantes genocidios cometidos por estos Comandos de la Revolución en Colombia nunca han sido ni serán condenados.  Olvidar a las víctimas de Sandra Ramírez y otorgarle protagonismo es lo mismo que imaginar  que Solnzhentsyn  invitara a la universidad a Stalin a una conversación sobre la libertad. Tanto Trump como  Nethanyahu son absolutamente contrarios a mis ideales de Paz y Democracia pero lo que no estoy de acuerdo y a nombre de “la autonomía de los pueblos” es permitir que tanto en Venezuela como en Irán continúe la desaforada matanza de seres humanos, la persecución contra mujeres y homosexuales. Ahora Sánchez desempolva en España el eslogan desacreditado de “Sí a la paz no a la guerra” y en Colombia algunas etnias indígenas y afrodescendientes manipuladas por las FARC EP y el ELN declaran como “guerrerista” - el calificativo que usaron contra Uribe –al Ministro de Defensa mientras el Frente Carolina Ramírez acaba de hacer su ejercicio semanal de matar tres soldados y continúa la crueldad de estos fanáticos defensores de los Ayatolás en Colombia.  A los homosexuales los cuelgan en Irán de una grúa ¿Dónde está la voz de protesta de los colectivos LGBT? ¿Por qué el silencio de los militantes de nuestro “Pensamiento crítico”?    

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Enunciaciones de Gloria Posada / Víctor Bustamante



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Enunciaciones de Gloria Posada

Víctor Bustamante;

Cuando se lee un libro de poemas, por supuesto que hay temas fundamentales que atraviesan sus páginas; pero, encriptados también existen a través de esa escritura precisa que no permite dislocaciones, nada menos que sugerencias, puertas que se abren y se complementan luego, en senderos tras los cuales se escribe un poema que, al juntarlo, indica que estos fragmentos, en apariencia sueltos como un poetizar autónomo, dan la nota casi secreta de su autor. De ahí que ninguno de ellos, así acuda a un hermetismo como un escudo protector o a cualquier ética literaria, escapa a esa posibilidad de ser interpretado; es más, cada lector da su exégesis de esa fractura dentro de la aparente disolución de cada texto cuando se lee.

A través de la escritura se filtran y persisten exhortaciones personales, limaduras de la noche, pensamientos breves, indicios de cierta ambigüedad, pero también huellas firmes que denotan la fuerza con que fueron escritas y, por supuesto, sugerencias leves que el autor no se permite seguir; mejor, traza los senderos de su escritura con la sensatez de su presencia.

De ahí que al leer Enunciaciones de Gloria Posada (Colección Respirando el verano, 2026), es notoria la temática que envuelve a su autora, visible en la piel inicial de sus poemas. Ella alecciona reclamando:


Invocan a los ausentes

tocan puertas

bautizan tierras y cuerpos.

 

Creen 

que pueden nombrar 

el silencio

 

¿Quiénes son aquellos que invocan, tocan, bautizan, creen? Lo digo por el tono de reconvención, ya que uno espera que haya un punto certero donde ella lo descubra. De tal manera que en este primer poema escueto que abre el libro queda esa duda, esa pregunta donde no se dijo quiénes eran ellos, que parecen ser quienes detentan el poder de invocar, tocar, bautizar, creer; eso sí no pueden de ninguna manera abarcar el territorio del silencio, ya que este está vedado solo para otra clase de espíritus de alto vuelo, pero continúa la pregunta, ¿quiénes son ellos?, pregunta que se mantendrá a flote hasta que llegamos a la página 25 donde asevera:

 

Creen en la justicia 

Buscan la verdad 

Dan amor a los oprimidos


Por supuesto, son los verdugos quienes llegan pisando fuerte e imponiendo no solo su malestar, sino su proceder del desalojo y del miedo.

Al ella, Gloria María, no titular cada uno de sus poemas, da la impresión que estos fragmentos, pensamientos, o invocaciones constituyeran el lento movimiento del pulso de un río que va lento en las noches no de su desvelo, sino de la vida; río que se arrastra lento, inmisericorde, y que no merece ser nombrado sino escrito durante varios años en que ella va pulsando su creatividad hasta formar un puñado de poemas que son síntesis, pueden ser de un solo poema, donde hay diversas facetas, otras preocupaciones y poderosos reclamos. De ahí que estos enunciados se convierten en una expresión, no un simple conjunto de palabras que comunican una idea, sino que, por el contrario, son una summa de sus preocupaciones esenciales.

Entonces, surgen ciertas preguntas —debido a la incertidumbre y a su nervio punzante—, ya que la síntesis de esos poemas está no solo patente sino que prosigue en su rigor por la misma identidad casi hierática, notoria nada menos que en sus regresos, en constatar por la palabra como recurso tan personal para decir, para expresar, para esconderse o sobreaguar en la incertidumbre o en los titubeos y parsimonias ineludibles cuando se quiere expresar muchas veces lo inexpresable, que son aquellos caminos donde la poeta, sí, Gloria se inmiscuye por caminos a veces áridos, donde ella poco a poco reaparece en medio de soledades y dudas y en la propia incertidumbre de ese poema que es extraño en este libro, digo extraño por la dubitativa integración de él junto a otros poemas donde la identidad de la palabra y la soledad o quizá el testimonio de situaciones se describe dentro de esta escritura pulida para dejar las asperezas de lado:


Un hombre dice que soy mujer

Un padre dice que soy hija

Un niño que soy madre

Un maestro que soy alumna

Un industrial que soy obrera

Un médico que soy enferma

Un gobernador que soy ciudadana

Un amo que soy esclava

 

Un fantasma me ha dicho que no existo


Digo que este poema es extraño dentro de la escritura de este libro, por algo sórdido, su final, donde luego de distintos niveles de significación, de ver como diversos hombres la definen, la recuperan en sus indecisiones; ella parece fustigarlos por el oficio que le otorgan. Es como si existiera en ella una reconvención. Ya en el último verso un ser etéreo, fantasma de medianoche, le dice a ella que no existe. Es decir, el yo acepta la disolución final en la pasmosa pasividad de la poeta que acepta su destino dentro de su escritura y lo confiesa sin ningún atisbo de recuperar otro estado dentro de esa lasitud, que indica una derrota. Cada uno de esos hombres la rotulan y le definen un lugar, como si cada uno de ellos diera un veredicto, y ella aquí los señalara sin reconvenciones, pero con esa duda que reaparece ante el otro que solo ve y define apenas una parte de su totalidad. 

En esta escritura en marcha, apasionada y sin sosiego, Gloria María persiste en su oficio, al decirnos, desde su lejanía, que está presente en la palabra, su palabra, esa que tanto la embarga y la recobra. Ella insiste:


No es retocar la palabra

ni hablar hermosamente

hasta conmover espíritus y carnes

 

No es pregonar bellos deberes e ideales

No es crear súbditos

 

No es tener adeptos para una verdad

esencial o inútil

 

No es dirigir masas con la lengua

 

No es forzar la embriaguez como inspiración

No es atacar y hacer la guerra con frases

 

No es mimetizarse en medio de la gente

y esconder la soledad

 

No es una división entre el decir y el hacer

Es el ser

un acto indivisible del vivir

 

Este poema, uno de los más reflexivos, ella lo remata de una manera certera: No es una división entre el decir y el hacer / Es el ser /un acto indivisible del vivir. O sea, la decisión de la escritora, es que ambiciona escribir con exactitud, con respeto,  y sobre todo con sinceridad, con ese peso específico al exigir que la poesía sea el acto más puro para expresar al ser, ese ser tan solo cuando escribe desde el fondo, sin vacilaciones pero sí con esa entrega total, con esa pasión y, sobre todo, porque la poesía exige esa definición única, sin exhibiciones, ser uno ante cualquier escollo, para que la palabra inscrita, dentro del ser se pronuncie con todo el peso ya que no se merodea por zaguanes y recintos ajenos sino propios, vividos hasta el desespero, y es cuando la palabra debe pronunciarse para no ahogarse en ella no como decorado, ya que en Gloria la palabra no es servidumbre ni fatiga sino lucidez en el umbral de la memoria.

Eso sí a través del texto hay una herida que traspasa algunos poemas que como unidad son su marca de agua, su huella, su herida, su dolor; es decir la perseverancia que exorciza al mencionarlos.

Después, llega la otra lectura, la de aquel poema que está inscrito, casi secreto, entre los otros, ya que cada libro, quiérase o no, es un palimpsesto donde se guardan varias aristas sueltas que entregan una significación peculiar. Podría ser una insólita ruptura, a la vista del curioso lector, rebelada al releer, delimitando un intervalo donde surge la herida invisible en toda su dimensión. Esta herida es vuelta a encontrar en la diversidad de los poemas, surge con esa fuerza de reclamo, es decir nada más que un dolor cuya alteridad se confunde con la escritura misma en los senderos auscultados. Entonces, de repente, ese otro secreto, oculto dentro de los demás versos van adquiriendo una significación diferente que dan lugar a que brille algo así como un descubrimiento que la denota a ella, a Gloria María.

Te alejas /con el ritmo de la ausencia /presente aún /en tus regresos (pag.12)

En este trópico /la atmósfera es impredecible /como el deseo (pag.13)

En el lecho /a la hora del silencio/ esperará que el viento /en su cuerpo/ le ayude a encontrar /la plenitud (pag.21)

Búsqueda infructuosa / de una voz /del calor de un cuerpo (pag.24)

¿Tú reposas a mi lado / acaso te conozco? (pag.36)

En Enunciaciones Oscar González, Andrés Vergara se destacan en sus entrevistas con la autora. También hay textos valorativos de Álvaro Marín, Adolfo Castañón, Jaime García Mafla y de Juan Manuel Roca.

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miércoles, 11 de marzo de 2026

Julio Cortázar, el escritor y sus cuatro amores de Fernando Rivillas

Julio Cortázar, el escritor y sus cuatro amores de Fernando Rivillas

 

La vida infausta del Negro Apolinar de León Valencia

 

La vida infausta del Negro Apolinar de León Valencia

EL ABISMO NEGADO / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński


EL ABISMO NEGADO

 Darío Ruiz Gómez

 

Vamos hacia unas elecciones entre candidatos de diferente origen racial o diferentes  y  diferentes grupos residuales de la “internacional proletaria” En este proceso de destrucción de la democracia mediante una violencia sistémica por un lado  - que no pasa de ser noticia - y  la anulación de los tradicionales Partidos políticos ajenos hoy a la defensa de las libertades individuales y colectivas, a la defensa del bien común y de la empresa privada, esto  se convierte en   una conquista política de nuestro poderoso totalitarismo. Acabo de escuchar al nuevo Comandante  de las Fuerzas Armadas quien ante lo que suponen  el ELN y las Disidencias dueñas de dos Estados venezolanos por voluntad de Maduro y que – repito, repito -  cada semana matan tres policías indefensos, han llevado a cabo el desplazamiento de 600. 000 ciudadanos  del Catatumbo  para establecer como lo acordaron Petro y Maduro una “Zona Franca para el intercambio comercial y cultural”  - no lo olviden-  eludió  la pregunta dejando  perpleja a la ciudadanía en su derecho a esta información así como a enterarse sobre los inauditos beneficios que se le están otorgando a un delincuente como Calarcá. ¿La extrema violencia que se vive en Cucuta no es consecuencia directa de todo esto?? ¿A dónde están huyendo estos criminales tal como lo están haciendo  cientos de médicos cubanos? El desplazamiento de población, insisto, pero en este caso como estrategia fallida con la captura de Maduro y el inesperado confinamiento en la frontera de estos contingentes de invasores  lleva a preguntarse por lo que acontece a través de toda la frontera, algo  que  sufre directamente la población afectada pero que el Comandante de nuestras Fuerzas Armadas convierte en secreto y sobre todo ninguno(a) de estos candidatos de ocasión ha puesto sobre el tapete como un problema que de no resolverse puede afectar para siempre la  democracia colombiana  y que olvidan  candidatos (as) que en vez de proclamar la restauración  del Gobierno y el Congreso  van a darle legitimidad  a un disimulado  traslado del madurismo hacia Colombia.  Elecciones y gracias a las elecciones manipuladas  por la podredumbre de cierta clase política preocupada más por sus curules que por las ya evidentes amenazas contra nuestras libertades conquistadas.

El saboteo de las instituciones, el plan de perturbación del orden público recurriendo al terrorismo contra la población civil. Lo que me sonroja y no me asombra es ver que en esta rapiña electoral comiencen a proliferar los “antipetristas” y  se denuncie la corrupción del gobierno ya que todo esto fue evidente desde el primer año de Petro y  a nadie le importó que se agrediera el Estado de Derecho y la JEP terminara haciéndose la de la vista gorda al no castigar los crímenes de las FARC EP, la toma de universidades, los cinco secuestros diarios en la Panamericana. ¿Desconocían quién era y es Iván Cepeda? Al traicionar la reserva moral que fueron los Partidos Liberal y Conservador se desmantelaron los argumentos de la civilización y se terminó por callar ante lo que el  estalinismo busca:  silenciar y destruir. Que es lo que un parlamentarismo vendido propicia, ¿Qué buscan los Verdes si no apoyar a Cepeda o los evangélicos o ese desfachatado número de supuestos Partidos de garaje inventados por candidatos sacados de la zoología politiquera si no legitimar el nepotismo porque el nepotismo ya es una costumbre crónica en esta inesperada clase política? Si observamos con cuidado nos damos cuenta de que lo que prevalece  no es la consciencia de salvar la democracia en momentos en que el abismo se abre ante nosotros. Votar libremente es votar por la libertad. Como recuerda Tony Jud . “Como ciudadanos de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar críticamente nuestro mundo. Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento” P. D. Mi voto será por Paloma Valencia.

LOS EMIGRANTES Y ESPAÑA / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

LOS EMIGRANTES Y ESPAÑA

 

Darío Ruiz Gómez

 

Con fines claramente electoreros el gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado la legalización de 500.000 emigrantes, cifra que se estima será sobrepasada pues Marruecos ha comenzado a enviar cientos de sus ciudadanos para que sean legalizados bajo la política de socavar desde dentro la sociedad española. Sorprende el alto número de irregulares provenientes de África, de Argelia, movilizados por el poder islámico. Musulmanizar Europa es el objetivo de este fundamentalismo para sustituir la Biblia por el Corán. El Parlamento europeo acaba hacer una enérgica advertencia a España por el peligro que supone para la comunidad europea esta improvisada legalización dado que la mayoría de estos emigrantes no se suelen quedar en España si no que buscan el amparo de sociedades más prósperas, Francia, Alemania, Suecia. La incorporación a la vida española en la última década de emigrantes colombianos, venezolanos, latinoamericanos se ha hecho sin traumas, renovando la sociedad española. Y esto mismo se ha dado con los ucranianos o sea con las poblaciones que se integran a través del catolicismo, del cristianismo y lo mismo sucedió históricamente con argelinos, marroquíes hasta el momento en que hizo presencia el fundamentalismo islámico cuyo objetivo es, repito, destruir Europa.  Mélenchon el líder populista admirador de Maduro, de Castro y defensor del terrorismo islámico ha inventado el sofisma de que frente a “la decadencia de la sociedad francesa” se hace necesario el remplazo de esta por una nueva sociedad más vital como la representada por la emigración africana, todo esto porque al haber girado la clase obrera hacia la derecha busca a la desesperada una mayoría política.

 

Sin escrúpulo ético Pedro Sánchez con el fin de mantenerse en la Presidencia no ha vacilado en alentar al nacionalismo catalán concediéndole toda clase de prebendas, auspiciando el separatismo, lo mismo que ha hecho reconociendo y pactando con Bildu el Partido de los etarras asesinos y sobre todo entregándole al poder a Podemos un Partido Frankenstein que nació con el dinero de los ayatolás iraníes y contó con el permanente auspicio económico de Maduro. Este partido como el de Sumamos que ya, repito, son una minoría de ignorantes, inventada para sostener a Sánchez en el poder ha sido borrada en las últimas elecciones regionales de Extremadura y Aragón y lo será en el resto de España. Vulgares arribistas sociales,  Irene Montero, siempre haciendo gala de su ignorancia, fue la Ministra de Igualdad más nefasta en la Historia de España, con Ione Belarra de su misma catadura han sido las encargadas  de defender esta oportunista regularización de los emigrantes lo que ha sido aprovechado por el islamismo en su estrategia de reemplazar una “sociedad agotada”, colocando un emigrante musulmán donde está un trabajador español, algo manifiestamente estalinista, imponer el velo, prohibir que las mujeres acudan a la universidad, volver al atraso económico  bajo el modelo talibán. El racismo, pero al revés, la destrucción, mediante el caos social de la noción de gobierno, democracia, religión. En su histeria de ignorante la Montero anuncia que con la incorporación de estos emigrantes “vaciará a España de fachas, de derechistas” calificativo ya desgastado para rechazar violentamente a quienes se oponen a este peligroso aventurerismo. Claro, todos somos migrantes y España aún más pero no podemos confundir esta migración con aquellos que esclavizan los grandes Coyotes en un negocio donde miles de ellos se ahogan, donde se camuflan los delincuentes.

 

¿Qué hará con la clase obrera española que apenas sobrevive al desempleo, las bajas pensiones y la más indignante falta de vivienda, los enviarán a ocupar los países que estos manipulados emigrantes están abandonando para votar para que Sánchez se perpetúe en el poder? P.D El reemplazo de una población por otra lo han hecho y lo siguen haciendo las FARC EP reemplazando la memoria de las comunidades por las ideologías de “la identidad”. Es lo que hacen en el Guaviare, Briceño, el Cauca, el Chocó.