martes, 23 de septiembre de 2014

Medellín : Cine & Cenizas / Víctor Bustamante



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“Medellín: Cine & Cenizas” .   
Un Juego de Voyeristas y   Espejos   Multiplicados  en  el Tiempo.


María Eugenia Vélez M.

“Medellín: Cine & Cenizas”  del escritor Víctor Bustamante , recupera   la memoria  de  los teatros que   el proceso de  urbanización   desmanteló   para construir  la  ciudad moderna,   en parte,  sobre  las ruinas de un  patrimonio arquitectónico  irrecuperable,   que en su momento,  marcó   una forma de  ser,     vivir y   sentir  la cotidianidad   de los ciudadanos   y  las consecuencias de su relación con el cine. Esta obra, que ofrece varios niveles de lectura,  es un referente sobre el cine,    las  películas  que disfrutaron o rechazaron   innumerables  espectadores y  sobre los teatros que se  convirtieron  en una especie de  escuela para autodidactas,  personajes que se apasionaron por el llamado séptimo arte.
La  novela, en primera persona, es un aporte a la historia  de  nuestra ciudad:  un viaje por  los  teatros que nombran  los capítulos  que componen   la   estructura   narrativa.  El autor, con una  prosa poética,  caracterizada por el humor, la irreverencia y la ironía,   se  reencuentra con lo vívido en la ciudad que amó y ama.  Honesto consigo mismo y con sus lectores,  nos lleva desde  su personal  ritual  de iniciación con el deseo, al voyerismo  que lo determina en su  obsesiva búsqueda   del objeto  perdido,  de su amor por el cine, su inquietud por la vida y el arte,   y la Medellín de los personajes que recrea ,  la ciudad  que refleja  sus propios  aciertos y fracasos.

Como en el cine, el autor rebobina   las  películas  que  visionó    de  los  directores  que lo marcaron,  de las bellas  estrellas que atraparon su deseo,   metáforas de su objeto perdido, luminarias histriónicas para   su  educación sentimental y de otros cinéfilos y espectadores.   En la novela, apreciamos  el detalle, la puesta en escena  de sus amores furtivos o  difíciles,  y la de quienes  buscaban lo suyo,  en la  oscuridad  cómplice  de las proyecciones  cinematográficas en   teatros porno,  comerciales o del  cine de autor.

 Victor Bustamante,   cuenta del  impacto que el cine ejerció  sobre una generación transformada en habituales espectadores de cineclub con una  pregunta  personal sobre  el gran  autor;  refiere la génesis, entre otras actividades,   de la revista kinetoscopio y su  pléyade  de  críticos;  rememora a los  soñadores  que no pudieron insertarse en  la incipiente industria cinematográfica de la época, o quienes  dirigieron, produjeron, o actuaron en películas que  hoy hacen parte de las primeras experiencias de  nuestra particular cinematografía.  

“Medellín: Cine & Cenizas”    un juego de  espejos y voyeristas   multiplicados  en el tiempo:   El narrador, un “flaneur”  que conoce  el ritmo de la ciudad, como a  la palma  de  su mano traviesa,    que ausculta  la vida y enfoca  personajes puntuales que recrean  la atmósfera  de la novela.  Esa bohemia  de   amigos que materializaron  con su goce  y su particular punto de vista del   cine, la literatura, la música rock y  la poesía , una  búsqueda  que llenó de sentido  sus vidas y dió  origen a la novela que hoy   entrega el autor a un público, que  al leerla,   fijará  su mirada en lo que fué y es ahora  nuestro  espejo  desde esta orilla del tiempo presente.




domingo, 21 de septiembre de 2014

Amábamos tanto la Revolución de Victor Bustamante



Este Domingo 21 de Septiembre a las 5 p.m.

Presentación del libro Amábamos tanto la revolución de Victor Bustamante,

Editado por Fondo Editorial Corporación Ateneo Porfirio Barba Jacob y la Alcaldía de Medellín. 

Edificio de Extensión Cultural U de A. Fiesta del libro. Los Esperamos.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Prosas de José Manuel Arango / Luis Hernando Vargas -Editor



                                       Eufrasio Guzmán y Luis Hernando Vargas  





Prosas de José Manuel Arango

Luis Hernando Vargas  -editor-

Instituto Caro y Cuervo

La pasión ha llevado a Luis Hernando Vargas a perseguir por muchas páginas, de archivos, revistas y periódicos al escritor. En este caso al poeta, a través de las huellas que han dejado sus amigos, es decir las aproximaciones a su poesía. Cada uno de ellos ha escrito algo que ha dejado como una impronta, ya sea, cuál fue la causa por la cual llegó a la poesía de José Manuel. Ya sea su impresión y algo que queda velado y que muchas veces no se admite de una manera total: qué percibió del ser, de ese ser que fue José Manuel, lejos del ruido de lo que no debería ser un escritor.  Porque en ese sentido José Manuel nos dio una lección dignidad.

En esta recopilación, además, está ese terreno poco reconocido del poeta: sus prosas. Uno siempre se pregunta la razón por la cual JMA, escribió poca prosa y se volcó por entero a pulir sus poesías. Las respuestas son varias, una de ellas podría ser que se sentía más poeta que otra cosa, y a lo mejor, las notas sobre algunos escritores, unos cuentos, y algunas reflexiones lo llevaron a dejar de lado el terreno de su reflexión y la narrativa posible. A lo mejor no se sentía bien en esos terrenos o, a lo mejor, algunas exhortaciones y especulaciones se volcarían en la falta de tiempo porque la poesía sale de inmediato, es un fulgor, y la prosa es algo de más disciplina de más persuasión, de más intensidad y largo aliento.

También en Prosas aparecen algunas traducciones de JMA, y algunos cuentos casi olvidados, pero que la persistencia de Luis Hernando las ha traído de nuevo al presente.

Lo que si es cierto es que en este valioso material, se recrea el ámbito del poeta, atravesado por la presencia de quienes lo conocieron. Además una buena lectura de esta indagación nos lleva de una manera cronológica acerca de las dudas, acerca de los caminos creativos del poeta en la elaboración de su corpus peculiar, es decir, desde las huellas iniciales hasta la presencia del poeta maduro, en su máxima expresión creadora. Prosas nos instala los caminos apasionados que poco a poco cristalizaron una obra.

En ese sentido, Prosas de Luis Hernando Vargas, editado por el Instituto Caro y Cuervo, establece de una manera total, lo que es el trasegar de la obra del poeta.

Siempre estamos acostumbrados a esta labor de averiguación, de búsqueda, de insistir sobre escritores que hace tiempo murieron. Es como si el olvido de algunas generaciones fuera necesario para reestablecer el orden de la vida, de la creación de un escritor. Mas en Colombia donde los olvidos sobe nuestros escritores son generalizados a no ser los de la misma antología de siempre, es decir, aquellos sobre los cuales se escribe hasta la saciedad que se vuelven invisibles porque ya sabemos todo de ellos.

JMA murió hace poco, en su máximo esplendor creativo. Siempre me he preguntado qué rutas hubiera tomado su poesía, sus reflexiones. Pero el tiempo no tiene medidas y la muerte asoma detrás del hombro a cada momento.

En la escritura de este valioso libro hemos aprendido una lección, al realizarlo su autor ha sido contemporáneo, es decir, no ha dejado que la huella del poeta tanto en su prosa como en sus reflexiones, y sobre todo, el ámbito su hábito poético se olvidara unos años más.

Presencia y un trasegar, caminos y hallazgos. Aquí en este libro, Prosas, está presente José Manuel Arango
.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Medellín: Cine & Cenizas / Víctor Bustamante



Medellín: Cine & Cenizas

De 

Víctor Bustamante
..



Presentación el próximo martes 16 de sep. 
Fiesta del libro. 
6:30 p.m. Salón Humboldt


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Puedes  entrar, regresar a estos teatros,  en Medellín: Cine & Cenizas. Ya  que no es ficción sino una síntesis de la ciudad desmantelada. Ven a buscar la ciudad antes que tu memoria la olvide.


Índice
Teatro Barbosa / 11

1.    Junín  44
2.    Guía de cine  / 48
3.    El Granada /56
4.    El Medellín  / 67
5.    El Kemper / 70
6.    El Bolivia  / 73
7.    El Balkanes /75
8.    El Guadalupe 79
9.    El Sinfonía  /90
10. El Cid  /105
11. Radio City  /120
12. El Dux /133
13. El Tropicana / 135
14. El América  /144
15. El Rívoli  / 149
16. El Libia / 153
17. El Santander / 166
18. El Alameda / 173
19. El Instituto Goethe y la Alianza Colombo-Francesa / 177
20. La Cinemateca de Méliès  /  203
21. El Metro Avenida / 247
22. Junín / 251
23.  María Victoria /255
24.  El Lido / 261
25.  Castilla / 266
26. Odeón  / 276
27.  El Subterráneo  /  280 
28. Cine Centro / 308
29. Clases de cinéfilos  /314
30. El Diana  ayer, México después, hoy Capitol /316
31. El Carnaval del Diablo / 330
32.  The End /358

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Nota Sobre Medellín: Cine &Cenizas

Cecilia Carmona

Anoche terminé tu novela; que lastima porque me la leí noche a noche y La disfrute mucho, me la goce. Despertó en mis sensaciones muy diversas: una infinita melancolía por épocas pasadas, de tus palabras, ¿se pude decir así en vez de tu mano? me devolví en el tiempo  a mi propio descubrimiento, en mi adolescencia del cine y el erotismo en, la primera película en que vi otra mujer desnuda, aparte de mí: la bellísima Jane Fonda en Barbarella,  de tu escritura   recorrí toda una época marcada para mi por el cine, el amor y Medellín,  también yo  fui “ chica cineclubista”, enamorada, después en una época más madura mi soledad y el cine y otra vez Medellín,. El centro sus teatros sus calles sus bares, el desamor mi soledad…y así…

Me reí en tu novela, disfrute de tu ironía, tu picardía y tu inteligencia.
Admiro tu valor para desnudarte en tu novela, ella es visceral, cruda pero llena de momentos muy logrados, leyéndola me olvide de tu voz, pero te oía, te veía te reconocía, me develaste muchas cosas que nunca entendí de vos, y me has creado otras inquietudes que quizá  la vida  me permita develar...

Esta noche la presentas al público a ese   público doble moral y pacato de nuestra amada ciudad te lloverán críticas, alabanzas y más críticas.


 Hoy te consagras como escritor en buena hora.








martes, 2 de septiembre de 2014

Jairo Morales Henao / Oficio de Lector









Jairo morales Henao

Víctor Bustamante

El oficio de lector, en estos tiempos de baja intensidad en la lectura, es un oficio algo extraño para algunos, pero para otros refleja el grado de intensidad, de búsquedas, al no dejar que muchos libros sean releídos, mirados, donde muchas veces se guarda un dato, una anécdota, un punto de vista, una gran novela olvidada: la memoria. Los libros así, forman una parte muy cara a emular, expresan y reflejan la medida en que sus escritores han reflexionado sobre los diversos temas de ese lugar. Eso es lo que enriquece ese paisaje interior al, sus escritores, dejar su huella. Sus puntos de vista sobre alguna cosa que le haya llamado la atención, de esa manera todo el corpus de ese lugar es enriquecido por sus novelistas, ensayistas y poetas.

Cada lector posee sus clásicos, así establece un diálogo con sus escritores amados y de ahí que surjan reflexiones sobre ellos, sobre sus obras. Así el lector encuentra un camino y deja en sus lectores una amplia huella, el camino impensado que surge muchas veces sin pensarlo, porque hay páginas, hay escritores que poco se mencionan pero que han dejado unas palabras perdurables.

Pero no podemos olvidar que el libro adquiere ese status cuando es leído, cuando alguien lo encuentra  y disfruta y escudriña la bella prosa de quien lo ha escrito, así como los diversos caminos y calles que el escritor vivió y dejó como legado al decidirse escribir para que su escritura haga parte de ese tesoro espiritual .

Así esta relación entre escritor y lector se da como una simbiosis, como esa necesidad de que existan ambos, en una interacción tal, que cuando un lector encuentra páginas escritas con donosura y fortaleza le dan cabida para compartirlas a otros lectores iniciando así el camino de enseñar y compartir lecturas y escritores.

De ahí que el oficio de lector es aquel perro de presa que husmea, que decide dedicar horas y horas a leer la prosa de quien lo realiza y él apenas se sorprende al encuentro alguien que dijo tantas cosas que hubiéramos deseado escribir o además, un escritor con disciplina vemos que nos deja un legado y la memoria sobre un determinado lugar: fue contemporáneo.

De ahí que los lectores aviesos sean necesario para no dejar pasar de largo algún trozo de un escrito, un poema una reflexión, un escritor olvidado por las tijeras del márketin, estos nos abren puertas y las páginas de los libros en ese mágico momento en que el libro interactuara entre el lector sus páginas.

El buen lector es como el transeúnte que va por las calles y apenas se detiene en lo que le interesa pero necesita saber que allí dentro de esa paginas quiere beberse todos los libros, solo lo estimula lo difícil.

Borges se jacta de haber leído muy buenas páginas y se preciaba se disfrutarlas. Pero también fue un gran cuentista, ensayista y poeta.

También esperamos de Jairo sus riesgos personales, esa vena creativa, esas utopías que aparecen cuando escribimos un libro y lo compartimos a los amigos, hipócritas lectores. Así Jairo Morales.