| Zdzisław Beksińsk |
EL
QUERUBÍN DE LA REVOLUCIÓN
Darío Ruiz Gómez
“Tu
integridad moral, tu entusiasmo por la causa. La llamada a la esperanza. Tu
discurso trasparente ético y valiente es lo necesario ahora. Tú lo tienes. No
rebajes tu grandeza moral haciendo campaña CONTRA el abismo moral, dedica estas tres semanas a
entregar a todos y todas lo más grande de ti mismo” El perfilado en este caso
debía ser un ejemplo de lo que tiene ser un adolescente en una época donde
estamos ad puertas de hundirnos en el abismo moral, pero es Iván Cepeda a quien
con extraño cariño se dirige Francisco
de Roux en una carta pública. Thomas Man, Ortega y Gasset, recurrieron a
imágenes perfectamente apocalípticas para señalar lo que supuso el hundimiento
moral de la sociedad europea, la muerte del humanismo. “El huevo de la
serpiente” se denominó a ese corto período que va de la guerra del 14 a la
segunda guerra Mundial. Tres semanas tenemos en Colombia para que al reventar
los huevos de nuestra serpiente comiencen a expandirse y ya sin remedio plagas
y pestes y se inicie la persecución contra los inocentes. Ocasión
de caos y el momento propicio para que el perverso se disfrace de bondad, de
comprensión, se apropie del lenguaje de la “superación personal”. Pero como
sabemos nadie puede alegar inocencia frente a un cataclismo moral como el que
vivimos y que para el ángelico Francisco
de Roux se limita al posible triunfo de
los mafiosos cuando los mafiosos en un alto número son aquellos cuyas tropelías
quiere ahora borrar, cuyas matanzas quiere ahora ignorar, olvidando el
testimonio irrebatible que el mismo escribió con cifras y datos sobre los
espeluznantes crímenes de las FARC:350.00 asesinados que le hacen un reclamo
desde la muerte a estos fabricantes de cadáveres.
La ética, recuerde a Spinoza, es nacer individualmente a la responsabilidad y es esta la que nos identifica como individuos pensantes. Una Causa como la que de Roux elogia en Cepeda supone la desaparición de la responsabilidad personal enajenada al Dogma político que ha convertido la causa en único fin. ¿Cómo un fruto del mesianismo comunista puede, según de Roux, “tener la razón partiendo de la verdad cuando hablas de una revolución moral, de un cambio de conciencia” ¿Un comunista preocupado por la libertad de conciencia? Esta argumentación propia de un antitotalitario como Albert Camus se degrada a propósito en manos de quienes como Cepeda y de Roux han negado al individuo a nombre de lo colectivo, la moral a nombre de la Causa. O sea que es una retórica mentirosa. La masacre, la tortura de niños de las etnias, las violaciones, el tráfico de adolescente, constituyen argumentos de peso ilustrados en el irrefutable testimonio entregado por de Roux en la Verdad sobre el Conflicto Armado en Colombia y del cual no puede ahora arrepentirse jugando al papel del tío bondadoso. Algún día de Roux y el querubín del mal Cepeda tendrán que responder por esta agresión al ser humano, a la humanidad. Lo que buscan con su triunfo recurriendo a toda clase de tretas es impedir que el mundo se entere, tal como lo está haciendo respecto a Venezuela, de una historia de infamia jamás imaginada como la colombiana.
Fotografiado frente a un grupo de encapuchados, de paranoicos militantes que tratan de convertirse en cuadros de choque del cepedismo, en un nuevo “estallido social”, lo que queda en claro es que el querubín ha bajado a la tierra para intentar incendiarla olvidando que la historia no se repite dos veces. Como recuerda Norberto Bobbio el justo tiene el derecho consagrado a defenderse impidiendo la brutalidad de la barbarie ante la cual, paradójicamente, muchos están hoy comprando rodilleras para ponerse a su servicio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario