| Zdzisław Beksińsk |
CIVILIZACIÓN O BARBARIE
Darío Ruiz Gómez
Uno
de los aspectos más notorios cuando se analiza
la podredumbre en que termina por caer un grupo político ejerciendo el
gobierno de un país, es el papel de las llamadas élites intelectuales, caso del
kirchnerismo como perversión final de lo que supuso el populismo peronista. Y
caso ilustrativo lo es el del gobierno mexicano de MORENA donde la servidumbre
intelectual llega a lo peor adaptándose
al nacionalismo, al poder del narcotráfico. No digo Venezuela donde a partir de
Chaves estos grupos de intelectuales traicionaron la democracia y se entregaron
a vivir del régimen madurista manteniéndose ciegos y sordos ante las torturas,
las desapariciones, los desplazamientos que alcanzaron la cifra de ocho
millones de venezolanos lanzados a la diáspora. No voy a dar nombres de quienes
alguna vez llegaron a ser amigos míos porque su traición a la democracia sigue
siendo una prueba de su bajeza moral y de su mediocridad intelectual. Hoy en
España se hace un juicio público a las llamadas cloacas del Sanchismo, a ese
espeluznante personaje de alcantarilla que es Zapatero bien recordado por los
presos de la dictadura madurista, asociado a una trama internacional de
delincuencia. Ortega y Gasset decía que tenemos
una o dos opciones en la vida y que quien ha nacido para ladrón debe
hacerlo con habilidad y talento ya que
los ladrones chapuceros como los corruptos de un gobierno, constituyen una
afrenta a la profesión y, agrego yo, como en el caso colombiano dan asco, sobre
todo cuando posan de intelectuales.
“La astucia más elemental de un poder político, recuerda Gabriel Albiac, consiste en acelerar el cúmulo de sus delitos para hacer que sus últimos crímenes oculten los que los precedieron” Un escándalo de corrupción de las dimensiones de la trama criminal de la UNGRD lo tienen presente estos intelectuales, tiene presente alguien de los defensores de Cepeda el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas lo que permitió el crecimiento desproporcionado del narcotráfico? ¿Cuál vida dice defender Iván Cepeda, cuáles bibliotecas y museos si fueron arrasadas por los defensores del identitarismo, cuál cultura con quienes siguen normalizando las peores masacres de la historia latinoamericana? Lo que hemos vivido es una caricatura de fascismo que sin cuadros políticos necesarios para imponer su proyecto se transformó en un régimen donde hemos descendido a la barbarie. ¿En qué momento el filósofo Cepeda y el Pacto Histórico han condenado estas masacres? El sofisma de la izquierda sanchista en España de que “la Derecha”, el “Fascismo” constituyen el gran peligro para España y Europa - en su paranoia en Colombia están viendo máscaras fascistas, delirando con los “derechistas” que vienen a llevárselos - ha sido un vano intento de tender una cortina de humo sobre sobre la falta de vivienda, sobre la crisis mortal de la salud. Tengo qué preguntarme hasta dónde puede llegar la elasticidad de la tolerancia ya que ha llegado el momento de dejar de sentirnos acorralados y enfrentar las amenazas de esta izquierda mediocre y verdaderamente fascista. ¿Con su silencio Mordisco o Calarcá no pretenden imponer un narcoestado en Colombia?
De parte de la barbarie están quienes apoyaron a Castro, a Chávez y Maduro, y continúan haciéndolo con una propuesta que es la banalización absurda de una ideología ya desacreditada a sabiendas de que el supuesto proyecto político que los justificó fue borrado por sus continuas afrentas a la civilización mediante actos de barbarie sobre las cuales solamente puede darse continuidad a otra dictadura sangrienta y no la apertura a la sociedad democrática que quienes defienden la pluralidad, el consenso, aspiran a que se construya. Lo que estos estalinistas llaman fascismo, paradójicamente no es otra cosa que su versión actual del fascismo o sea la traición a la verdad, al pluralismo y a la independencia intelectual de no recibir órdenes. Por eso vamos a votar contra la barbarie.
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