miércoles, 10 de junio de 2026

BANDERAS ROTAS Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński 

BANDERAS ROTAS

 

Darío Ruiz Gómez

 

El mapa donde el triunfo de Iván Cepeda llegó al 97% en estas elecciones corresponde al de los territorios donde impera  la fuerza bruta impuesta por grupos mercenarios al servicio del narcotráfico, un calificativo ambiguo este que ante la justicia se usa para no decir nada ya que lo que es nada jurídicamente no puede condenarse. La JEP ese colosal engaño a la verdad como deliberada negación de hechos comprobados ha recurrido a esta ambigüedad jurídica para dejar en libertad a los más terribles asesinos de nuestra historia republicana, dando al delito  un enfoque político. Podemos avanzar en tecnologías de punta pero moralmente hemos retrocedido al Paleolítico. Por lo tanto el mapa de los territorios donde se votó con el fusil en la nuca debe ser asumido por la Corte Penal Internacional no solamente como un  gravísimo  atentado contra la población al negarle su libertad de decisión si no como las ininterrumpidas fechorías de unos criminales, tal como se hizo a la hora de juzgar a los dirigentes de la de la guerra de los Balcanes donde bajo el más bestial de los nacionalismos se convirtió a los ciudadanos en verdugos despiadados de sus antiguos vecinos. El miedo y el terror preceden a esta imposición de la fuerza bruta a poblaciones inermes. Tanto el ELN, las FARC  recurren a la corrupción de sectores de la población nativa mediante el delito mayúsculo de la esclavitud. No redención si no esclavitud en los territorios desmembrados.

 

     Reducir estos ultrajes, fríamente calculados,  a una simple  enumeración de cifras es la estrategia para ocultar el fondo de una tragedia humana que cada minuto se está repitiendo en cada uno de estos territorios que las conciencias libres que aún quedan  deben dar a conocer al mundo. La foto en Campamento  de un arrogante adolescente al lado de dos niños que apenas pueden sostener su fusil y que de inmediato lo van a fusilar por sus “faltas revolucionarias” descubre, decía yo al comentar entonces la situación de violencia que se vive en Campamento, Angostura, Nechi  región desmembrada donde 315.000 personas estuvieron confinadas por las FARC, donde en un pequeño corregimiento se asesinaron en pocos meses a cerca de cien campesinos, que lo que se demuestra es que el aumento de los asesinatos no se detiene mientras más esclavos se necesiten en las minas, en los campamentos. Recordemos que el concepto de Crímenes de Guerra, torturas, secuestros, violaciones de mujeres,  no se ha aplicado nunca en Colombia a pesar de que cada día se cometan.

 

      Lo que debió dar a conocer a tiempo Caracol sobre la entrega de desusadas gabelas de Petro al Clan del Golfo - tal como lo había hecho  Otty Patiño a las FARC y al ELN -   y  el  papel del canalla Danilo Rueda asesor íntimo de Monseñor Darío Monsalve,   sobrepasa cualquier cálculo sobre el alcance penal de una verdadera traición a la patria – atentar contra la seguridad del Estado, por ejemplo -  por lo cual se hace indispensable tener en cuenta a  policías, soldados, campesinos masacrados, los territorios otorgados a los delincuentes ante la mirada alcahueta de una justicia manipulada desde la Presidencia de la República, todo lo cual ante la opinión internacional es una afrenta a la humanidad que debe ser juzgada por la Corte Penal Internacional  ya que  para el nuevo gobierno lo más importante es la restauración de la justicia universal y el desmantelamiento de la farsa de los tribunales “del pueblo” como la JEP. Porque la libertad es una premisa y no un punto a discutir en una supuesta mesa de conversaciones. Al asesino se le debe someter no caer en la trampa de reconocerlo como interlocutor.

 

 

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