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| Zdzisław Beksiński |
BANDERAS ROTAS
Darío Ruiz Gómez
El mapa donde el triunfo de Iván
Cepeda llegó al 97% en estas elecciones corresponde al de los territorios donde
impera la fuerza bruta impuesta por
grupos mercenarios al servicio del narcotráfico, un calificativo ambiguo este
que ante la justicia se usa para no decir nada ya que lo que es nada
jurídicamente no puede condenarse. La JEP ese colosal engaño a la verdad como
deliberada negación de hechos comprobados ha recurrido a esta ambigüedad
jurídica para dejar en libertad a los más terribles asesinos de nuestra
historia republicana, dando al delito un
enfoque político. Podemos avanzar en tecnologías de punta pero moralmente hemos
retrocedido al Paleolítico. Por lo tanto el mapa de los territorios donde se
votó con el fusil en la nuca debe ser asumido por la Corte Penal Internacional
no solamente como un gravísimo atentado contra la población al negarle su
libertad de decisión si no como las ininterrumpidas fechorías de unos
criminales, tal como se hizo a la hora de juzgar a los dirigentes de la de la
guerra de los Balcanes donde bajo el más bestial de los nacionalismos se
convirtió a los ciudadanos en verdugos despiadados de sus antiguos vecinos. El
miedo y el terror preceden a esta imposición de la fuerza bruta a poblaciones
inermes. Tanto el ELN, las FARC recurren
a la corrupción de sectores de la población nativa mediante el delito mayúsculo
de la esclavitud. No redención si no esclavitud en los territorios desmembrados.
Reducir estos ultrajes, fríamente calculados, a una simple
enumeración de cifras es la estrategia para ocultar el fondo de una
tragedia humana que cada minuto se está repitiendo en cada uno de estos
territorios que las conciencias libres que aún quedan deben dar a conocer al mundo. La foto en
Campamento de un arrogante adolescente
al lado de dos niños que apenas pueden sostener su fusil y que de inmediato lo
van a fusilar por sus “faltas revolucionarias” descubre, decía yo al comentar
entonces la situación de violencia que se vive en Campamento, Angostura,
Nechi región desmembrada donde 315.000
personas estuvieron confinadas por las FARC, donde en un pequeño corregimiento
se asesinaron en pocos meses a cerca de cien campesinos, que lo que se
demuestra es que el aumento de los asesinatos no se detiene mientras más
esclavos se necesiten en las minas, en los campamentos. Recordemos que el
concepto de Crímenes de Guerra, torturas, secuestros, violaciones de mujeres, no se ha aplicado nunca en Colombia a pesar
de que cada día se cometan.
Lo que debió dar a conocer a tiempo Caracol sobre la entrega de
desusadas gabelas de Petro al Clan del Golfo - tal como lo había hecho Otty Patiño a las FARC y al ELN - y
el papel del canalla Danilo Rueda
asesor íntimo de Monseñor Darío Monsalve,
sobrepasa cualquier cálculo sobre el alcance penal de una verdadera
traición a la patria – atentar contra la seguridad del Estado, por ejemplo
- por lo cual se hace indispensable
tener en cuenta a policías, soldados,
campesinos masacrados, los territorios otorgados a los delincuentes ante la
mirada alcahueta de una justicia manipulada desde la Presidencia de la
República, todo lo cual ante la opinión internacional es una afrenta a la
humanidad que debe ser juzgada por la Corte Penal Internacional ya que
para el nuevo gobierno lo más importante es la restauración de la
justicia universal y el desmantelamiento de la farsa de los tribunales “del
pueblo” como la JEP. Porque la libertad es una premisa y no un punto a discutir
en una supuesta mesa de conversaciones. Al asesino se le debe someter no caer
en la trampa de reconocerlo como interlocutor.

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