| Zdzisław Beksiński |
EL
LEGADO DEL OPROBIO
Darío Ruiz Gómez
Miro
hacia realidad del país y tengo la sensación amarga de que estoy ante algo que
ya he vivido porque las diarias noticias de sangrientos ataques guerrilleros se
suceden con una despiadada frecuencia y porque tengo la impresión, repito, de
haberlo vivido antes. Lo que no alcanzo a detectar porque la desinformación es
absoluta es por qué mientras el Presidente balbucea incongruencias, la
violencia emana de su figura. Ya que las nuevas estrategias en los atentados, en
el asesinato incontenible de líderes sociales,
se metamorfosea a través de los medios de comunicación, con la
manipulación del deporte, con la desinformación sobre los hechos violentos y
sobre todo con el ocultamiento de quienes manejan los hilos de estas
estrategias. Tiene uno la impresión de que el régimen madurista de oprobio
contra el ser humano se estuviera trasladando hacia nuestro territorio,
infiltrándose aún más en nuestras instituciones, mostrando que la frontera con
Venezuela no es un dique contra la delincuencia sino la prolongación de ésta.
¿Dónde están no dejo de repetir los 110.000 desplazados del Catatumbo? Es
imposible que todos ellos hayan sido desaparecidos lo que certificaría que en
Colombia se han venido utilizando técnicas de desaparición forzosa que
solamente utilizaron los comunistas en la Unión Soviética, en la China de Mao o
en el México actual. ¿Cuál es la utilización que se le está dando a la zona
Fronteriza que Petro había destinado al intercambio comercial y social? En una
democracia la transparencia sobre los territorios permite verificar la
localización de cada ciudadano, de cada comunidad. El transporte tiene sentido
cuando asegura el regreso de quien lo utiliza, la normalidad en la llegada. Y
agregaría que tiene sentido cuando da seguridad al eterno viajero. ¿No es este
el verdadero significado de lo que eufemísticamente llaman seguridad?
Para construir en Colombia los
territorios de la libertad una de las tareas fue acabar con los asaltantes de
caminos, recordar la soberanía de la carretera como uno de los derechos a ser
humano. En estos años del gobierno Petro lo primero que se hizo fue despojar a
las carreteras y a las regiones de estos derechos concediendo licencia a los
asaltantes recurriendo a lemas mentirosos como la recuperación de los
territorios para las etnias cuando lo que importa para las organizaciones
transnacionales es la coca, el oro, el coltán explotadas para beneficio de la
economía global del terrorismo tal como lo ha hecho siempre el ELN. La pregunta
al Gobierno se hace urgente cuando el caso de la trama de corrupción de
Zapatero está desvelando las ramificaciones de una red de poderosos como China trasladando
desde Venezuela petróleo, oro, níquel. ¿A dónde van las toneladas de oro de
Calarcá, Colmillo, Gaitanistas, ¿toneladas sacadas hacia Dubai o China y de las
cuales se lucran poderosos que apenas vamos conociendo? El enfrentamiento entre
fuerzas de Calarcá y Colmillo con más de sesenta muertos nos comprueba la
existencia de territorios donde la Democracia ya no existe y por lo tanto no
cuenta el voto electoral. ¿Qué oculta el acuerdo por el cual China va a
encargarse del modelo de nuestra agricultura o sea del problema agrario?
Recordemos el avance de la presencia china en Venezuela. Queda claro entonces
que la tarea de recuperar la democracia no es solamente enfrentando al
petrismo, un rótulo electorero, sino a la más poderosa organización terrorista
mundial, ya que desde el primer día de gobierno y convertidos en Organización criminal los funcionarios del
M19 se entregaron sin miramiento alguno al pillaje del presupuesto nacional. La
Guajira es la más triste evidencia, con su miseria de las mentiras del
petrismo. La guerra como espectáculo es el desafío que el ELN, Calarcá y
Colmillo le hacen a un nuevo gobierno.
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