domingo, 17 de marzo de 2019

Huelga mundial por el clima / Extinction Rebellion / Medellín



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Huelga mundial por el clima / Extinction Rebellion / Medellín

Víctor Bustamante

Bajo una capa de un cielo gris, empozado sobre la ciudad, y en medio de lo que se llama el Parque de las Luces, por supuesto, proyecto inacabado, ya que la totalidad de la iluminación se dejó a medio camino por los altísimos costos. De todas maneras ahí en este sitio que borró de golpe una manera de ser del medellinense, y ahora luce y desluce, por supuesto, cierta asepsia, llena de asperezas como si ese lugar tan gris, y aún más descolorido sirviera precisamente para una refundación de la ciudad, la del caos, pero ahora es un lugar de encuentro para un puñado de personas que reclaman la atención ante el cambio climático, como en este momento ocurre en todo el mundo. Y no es para menos, las multinacionales producen ávidas junto a una publicidad que alienta los egos de los consumidores de chucherías de alta gama, y productos populares de cualquier gama, que precisamente poco a poco acaban con el entorno en que vivimos.

Para frenar, controlar, reglamentar esta avidez de una producción desbocada y de un exceso de consumo aún más desbocado, como norma de vida, existen los estados, pero no olvidemos que las leyes se promulgan precisamente para no cumplirlas; en este aserto no olvidemos que un gobierno lejano, el de Pastrana, padre, dictó en el país el código más severo sobre la preservación de recursos naturales, y precisamente no deja de ser una charada debido a que nada de esto se cumple. No olvidemos que los estados y los políticos, muchos de ellos, dependen de los apoyos económicos que en campaña les otorgan los grupos económicos dominantes y, entonces, para ellos es necesario pasar de agache, callarse. En este circuito vicioso nunca virtuoso con leyes que no se cumplen y políticos que solo les interesa su representatividad y su bolsillo, nunca una causa social de importancia, como la necesidad de entender el deterioro del clima interesa. De ahí que este puñado de personas acudan a decir, a mostrar la necesidad de que se comiencen a ejercitar políticas públicas sobre el medio ambiente y, sobre todo, por preservar el clima. Pero ya sabemos que esa dicotomía de los consumidores de todo, así no valga la pena, no hay manera que se sacien de otra manera sino con todo lo que le haga daño a nuestra casa común, la tierra que esta próxima a colapsar debido a nuestro propio descuido y abuso.

El nuevo romanticismo, la nueva utopía, es pensar, luchar por una tierra digna, un clima cuidado, pero ya sabemos que nadie le hace caso al poder imperial de las multinacionales, ya que si se dictan leyes, es solo para matizar y apaciguar un momento de incertidumbre porque quienes gobiernan son los mismos con sus cerebros descuartizados por el consumo y, además, son representantes de un sistema que solo se interesa producir y producir y saquear y saquear.

Y es cierto, no había un marco más desolado para este evento que estar en medio de un bosque de cemento donde los troncos de las columnas solo sirve para que los pájaros se posen en su remate, sin saber dónde están las ramas, las hojas y los frutos sino que se posan allá en una continua búsqueda de su hábitat que ya ha sido avasallado. A unas cuadras pasa lo que fue el río Medellín, y más arriba calles y cemento, es decir, el paisaje creado para que su majestad el auto pase descontroladamente vomitando sus heces de gas a la atmósfera bajo un sordo cielo, y, por supuesto, las toneladas de dióxido de carbono que le otorgan esa capa gris a la cuidad; ese veneno que no permite que las luces del sol lleguen sino que nos mantengamos en un permanente efecto invernadero.

A las empresas, las multinacionales, las legislaciones como un atrezo de falsas representaciones, se les dio un cheque en blanco, para que nos dieran comodidad, una comodidad, un confort que cada día deteriora y destruye nuestra casa común, la Tierra. Bastan dos titulares hoy en El Colombiano, 15 de las 20 estaciones que monitorean la calidad del aire encendieron las alarmas, y, por esa razón, han cancelado las ciclo vías y los ejercicios al aire libre. Y otro titular añade que el 75 por ciento de la deforestación ocurre en la Amazonía colombiana.

Varios líderes en este campo refieren la desolada manera de no prestar atención a un problema que ya padecemos, Edwin, Roberto, Álvaro, Juan David, Carla, Luisa, Damaris, Patricia, Lucy, Carlos Mario. Así como a unos proyectos valiosos de ciudad que rebasan lo institucional, -pues los concejales, los diputados, los representantes a la cámara y los senadores deben de estar reunidos para subirse las dietas- mientras que BiciAngel, el Grupo Ambiental Poderoso, los representantes del Colegio Soleira, Redajic, Penca de Sábila, Rebelión contra la extinción (solo por nombrar algunos), son exponentes de otro sentir. 

Por esa razón las marchas, por esa razón las calles; en ellas se dice lo que en los recintos de concejos, asambleas, cámaras y senados de todo el mundo se negocia, el sentir y el reclamo de las personas.








sábado, 16 de marzo de 2019

POLÍTICA Y TESTIMONIO PERSONAL / Darío Ruiz Gómez



POLÍTICA Y TESTIMONIO PERSONAL

Darío Ruiz Gómez

“Sin remedio” la novela de Antonio Caballero tuvo desde el momento de su aparición esa estólida aclamación que no concede  el verdadero lector sino los fans  políticos que la convirtieron en el ícono de la progresía bogotana, mezcla de nadaísmo tardío y de disfraz para sus rumbas. Recordemos que esos desmanes existenciales  fueron los que dejaron sin fuelle ideológico al talento de  Enrique Santos Calderón modelo de conducta que el protagonista de “Sin remedio” parece seguir inconscientemente. A este nivel de información la novela aún puede leerse enmarcándola claro está en ese contexto de aburridos hijos de papá que algunos novelistas latinoamericanos  llevaron a cabo con una mayor calidad literaria. Y que en “Últimas tardes con Teresa” Juan Marsé describió genialmente como la farsa de un grupo de “pijos progre” buscando un “proletario” para  acallar su mala conciencia. Con los ojos anegados de las lágrimas que brotan después de vomitar en el inodoro  los pijos-progre se preguntan  si están ante un dilema o ante un compromiso al cual no podrían  responder. Pero no responder a ese dilema es lo propio de un grupo generacional que envejecerá tirando coca y hastío y traicionándose a sí mismos. A través de una experiencia política llevada hasta sus últimas consecuencias como es el incorporarse a la guerrilla en “Soñamos que vendrían por el mar” el testimonio de Juan Diego Mejía sobre un grupo maoísta  se convierte en  incisivas reflexiones estéticas, políticas que hoy sirven para aclarar  lo que supuso esa aventura que tampoco terminó bien. En este sentido de reflexión y análisis crítico Víctor Bustamante escribió una excelente novela “Amábamos tanto la revolución” análisis del ambiente universitario  políticamente radicalizado, mezcla de  vicio y alcohol  en el bostezo de vidas abocadas  a hundirse  en la lumpenización. En “Luisa vuelve y baila” novela no ficción –recuérdese al respecto a Emmanuel Carrére- la habilidad narrativa de Rubén Vélez se une a su inteligencia para desmenuzar los hitos de vida de una mujer  burguesa destrozada por la polarizada violencia de los años 70, el amargo final de su familia  entre ese trasfondo de histérico  terrorismo de izquierda que gravita sobre una vida de mujer que no alcanza a escapar de este cerco de estúpidos mesianismos. Preguntas dolorosas y no afirmaciones que justifiquen a los criminales.

Una vez más la ficción demuestra ser más eficaz en la búsqueda de la verdad de los hechos que proyectan los políticos  y  que  afectan el corazón desolado de las gentes, que, las verdades posmodernas fabricadas por los grandes medios de comunicación y por supuesto por esa “literatura” que elogia al criminal  a nombre de la Historia  y olvida a las víctimas . Lean “La guerra y la paz” de Tolstoy, lean “Vida y destino” de Grossman para que dejen de repetir con cara de cretinos(as) a sueldo ese estribillo sin imaginación de “Sí a la Paz y no a la guerra” , una consigna inventada por Stalin, abstracciones a través de las cuales  se  pretende  desconocer  el alcance de la justicia como verdad y como reparación: lo que nunca, seguramente, debió  esperar Losada fue encontrarse  frente a frente con  la valiente mujer que le recordó, como directa testigo,  su aberrante  condición de violador de niños, acusación  frente  a la cual el infame  respondió que no había venido a escuchar acusaciones sino “planteamiento políticos”, lo cual equivaldría a que el Tribunal de  Nuremberg  que enjuició  al nazismo hubiera eludido la verdadera tarea de la justicia o sea el señalar  a los culpables de atrocidades  con nombre y apellido para que ni la memoria ni la Historia nunca jamás los olviden.

   

Marcha de Profesores / Medellín / Feb/ 2019


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Marcha de Profesores / Medellín / Feb/ 2019

viernes, 8 de marzo de 2019

LA IZQUIERDA VERGONZANTE / Darío Ruiz Gómez



LA IZQUIERDA VERGONZANTE

Darío Ruiz Gómez


Durante la última década  he sido víctima   del llamado fascismo de izquierda instaurado en las universidades y en círculos intelectuales que asumieron frenéticamente su radicalismo    instaurando  tribunales políticos en las sombras donde quien llegaba  a ser  considerado como enemigo  era condenado de inmediato  al ostracismo. No olvidemos que el origen social de estos grupúsculos  provenía  de las nuevas clases medias urbanas  y  de las clases populares  y  que al dar el salto al vacío, olvidando  la  lealtad a su origen social, mataron sus valores de referencia  y los  sustituyeron por  caricaturescos  íconos  “revolucionarios”.  Este fue el tema de ciertos films de Godard, de Bertolucchi  al analizar  a  una juventud  que de la rebeldía se precipitó  en el totalitarismo  rehuyendo  hacer  el  análisis crítico de las  situaciones  que vivieron, lo que les permitió regresar cómodamente, una vez cumplido su período de  justificación de una violencia anárquica, de negación del pensamiento crítico,  a  una vida vacía y llena de resentimiento.  Si se llegó a identificar  juventud con un impulso renovador hacia la verdad,  aquí  sucedió  lo contrario  y del odio solamente pudo  emerger la monstruosidad del mediocre, ese insultante vacío productivo en el pensamiento y la ciencia que nos caracteriza. Desde una reacción  emocional  no puede darse lo más importante en cualquier movimiento político  o sea la necesidad de una permanente  autocrítica  para no caer en el dogmatismo. Maoísmos, leninismos,  convirtieron al militante  en  un fanático  dedicado a perseguir enemigos imaginarios.  En Colombia   la crisis histórica que llevó  en Europa a que desaparecieran por  consunción  los Partidos Comunistas  aparentemente  no se produjo,  ya  que  el antiguo PCC   se mutó en las FARC para preservar su aliento leninista y para convertir en  idiotas  útiles a los intelectuales ingenuos  tal como recientemente  sucedió con los llamados  intelectuales  santistas.  Recomiendo vivamente el último texto de Félix Ovejero el importante pensador  español, “La deriva reaccionaria de la izquierda”, extensa  y profunda revisión sobre las teorías  socialistas  vigentes en el último siglo y  sobre el proceso hacia el  fracaso de una izquierda que,  despojada  de los  valores  que  llegó a  concederles   la lucha por la  emancipación  social,  las llevó a hundirse  en la deriva   del populismo peronista, chavista, petrista, al carecer de verdaderos  argumentos  nacidos de la  realidad   de las nuevas clases trabajadoras, de la aculturación de los grupos étnicos, de la reivindicación de las mujeres y los niños,  pero  sobre todo de su incapacidad para condenar  un pasado dominado por el crimen político. Después de ufanarse de una  supuesta superioridad moral, de su sobradez intelectual,  de gozar de todas las prebendas de la prensa “progre” ¿Cuál va a ser entonces el relato de esta “izquierda”   en el momento en que las FARC ya han admitido  que llegaron a secuestrar a diez mil personas, en que admiten el reclutamiento de miles de niños? ¿Van a seguir  en el vacío ideológico es decir sin un discurso propio sobre  la inequidad? Cuando denuncié  quince  años atrás estas iniquidades  fue cuando estos pijos intelectuales  me crucificaron para siempre y  era “progre” todo el mundo, filósofos de cátedra, casposos intelectuales, monjas y sacerdotes, escritores(as) de éxito, famosas periodistas  lo que ahondó la dimensión de un extravagante  conformismo político disfrazado de moda social y cuyos efectos han sido devastadores en la calidad de la educación superior, de la cultura, en la ausencia de esa madurez política sin la cual es imposible pensar en la racionalidad de un diálogo  sobre la suerte de un país que, hay que decirlo,  nunca llegaron a conocer.      

LA VERDAD Y LA HISTORIA / Darío Ruiz Gómez



LA VERDAD Y LA HISTORIA

Darío Ruiz Gómez

Debe acudir a la JEP, dice el padre de Roux, aludiendo a un personaje, para que sepamos la verdad histórica. Ya que lo que al parecer busca la Comisión de la Verdad no es la verdad humana  sino “la verdad histórica” Y es en este punto donde el padre de Roux se mete en un lío de conceptos muy profundos  y que hasta lo que yo sé no ha sabido aclarar hasta ahora ningún historiador colombiano pues la inmensa mayoría de estos(as) siguen considerando que solamente es histórico  aquello que ya pasó el filtro de los años, demostrando su condena o su absolución. Es la tonta frase de Fidel Castro al confiar en que “la Historia me absolverá” ante la enumeración de sus crímenes, la destrucción de la esperanza de los pobres y los oprimidos. Para Castro como para el leninismo la verdadera Historia debería estar comenzando una vez fueran “destruidas la sociedad y la Historia burguesa”. Pero eso no fue así y el estropicio que los barbudos hicieron fue   terrible y hoy Castro es simplemente un criminal más de la Historia. ¿A nombre de qué las FARC y el ELN salieron a matar gente invocando para ello la construcción de una “nueva Historia” luego de redimir las masas oprimidas?  ¿Cuáles son sus historiadores encargados de escribirla? En sus extensos territorios sólo imperó el abuso, el narcotráfico, la destrucción ambiental y no la redención social ni el reconocimiento de las culturas indígenas o afrodescendientes.  El concepto de la Historia de San Agustín es a partir de la presencia del cristianismo y antes que él Heródoto en Grecia escribió su Historia pero es Hegel quien va a definir -a partir  del desastre que suponen las guerras napoleónicas y sus veinte millones de muertos-   la Historia Moderna  como “el reino de la infelicidad”. ¿Sabían acaso por qué luchaban los miles y miles de campesinos que fueron reclutados a la fuerza durante nuestras bárbaras guerras civiles?   Iremos descubriendo los desplazamientos de poblaciones enteras, de fusilamientos para “mantener la moral revolucionaria” y otras bajezas que, paradójicamente, son verdades históricas incontrovertibles. Para el leninismo la Historia es el conflicto de la lucha de clases, un tópico  mandado a recoger pues el neoliberalismo  ha destruido los conceptos de trabajo y de trabajador.  Hablo  pues de diferentes  conceptos sobre la Historia:  de la que se atiene a la verdad dogmática  del  leninismo  para el cual no hay individuos sino hechos  y  de la historia con minúsculas que escriben quienes  inciden en  la heroica resistencia  de las gentes  anónimas  frente a una violencia abstracta. Yo me la juego por la verdad de esa madre que descubre que su hija fue fusilada por Karina,  y no  por las “verdades materialistas” detrás de las cuales se han amparado  los victimarios,  recordando además  que  la utilización  de  la mentira,  continúa siendo parte fundamental  de las estrategias leninistas en los períodos de paz.

 Lo que estoy haciendo son  cuestionamientos  fundamentados  desde disciplinas que han hecho de la pregunta,  la pedagogía s para acercarse sin manipulación alguna    a una verdad que estará siempre de parte de las víctimas de la Historia  y no de parte de quienes,  pretendiendo mediante  el terror  “cambiar” la Historia, han terminado  por convertirse en cómplices de lo peor. “La Historia, ha dicho Ortega y Gasset, no prevé el futuro, sino que tiene que aprender a evitar lo que no hay que hacer “

sábado, 2 de marzo de 2019

PAYASITO GUTIÉRREZ / JAIRO OSORIO





PAYASITO GUTIÉRREZ

JAIRO OSORIO


Loor al desatino de los antioqueños

La implosión del edificio Mónaco es bufonada paisa. Esconden con pólvora los pecados deleznables de su alma: amoralidad, falsía y mal gusto.

Cuando la riqueza del capo sirvió, en sus aposentos la dirigencia local negociaba el salvamento de sus ranchos viejos y heredades. Pedían préstamos. Vendían chécheres. Rogaban favores. Ahora estorba ese vestigio que les recuerda la deuda de las migajas.

Con el mismo pretexto con que se piensa expiar la culpa colectiva, tendríamos que bombardear los miles de bienes incautados por la Sociedad de Activos Especiales del gobierno; oratorios y construcciones de la Comuna 14, inyectados con dineros ilícitos; demoler la Catedral de la ciudad (allí también la plata del narco fue limosna); la basílica de María Auxiliadora de Sabaneta, la gruta de la Rosa Mística del Aguacatal, qué pesar… la ciudad entera, porque la villita es hábitat natural de la transgresión. Yo conozco: El terrero sur del campus de la universidad prestante de Medellín, donde empresas locales sufragaron luego laboratorios de investigación, fue propiedad del Clan Cifuentes. El solar era un vivero que servía de trastienda a las labores clandestinas de la banda, como los hangares del Olaya. A Milton y sus hermanos compró la Universidad, después de mucho ruego directivo. ¿La cañoneamos?

La mojiganga urde la especulación inmobiliaria: frente a las ruinas de lo vengado ya un notable proyecta torre de lujo en el lote de la pizzería del barrio. La hipocresía se alimenta con palabras del chocarrero. No somos los mejores; por eso dinamitan las evidencias que dicen lo contrario. Lo que pudo ser Museo de Historia y Galería del Crimen (infraestructura cultural, gesta común, renta turística), ahora será meadero de perros. Qué asco ese olor a estiércol de mascotas. Los ricos no necesitamos más parques, nos bastamos con el Club Campestre y nuestras fincas en Llanogrande. La moda de los “jardines” es suelo fértil para corruptos y dirigencia nada ingeniosos. ¡Cómo engañan los guasones! Y ofenden. Nos creen brutos, como sus caletres.

Federico termina lo que tanto desearon los hermanos Rodríguez Orejuela: volar la joya de Pablo. Hace el favor, y gratis. Continúan así los funcionarios oficiales trabajando para las pandillas criminales. Me informan que don Gilberto y don Miguel celebrarán el viernes 22 en las celdas de los complejos correccionales de Butner y Edgefield, Carolina del Norte, mientras el zoquete lisonjea a su prensa, este jueves 21, con un almuerzo en el Hotel Intercontinental de Medellín. Extravagante. Nada más mafioso que un condumio en el Inter.  

Quico debería aprovechar la promoción dos por uno: demoler esa otra vergüenza de la raza, la biblioteca España. (Qué pena con el Rey. Montaron escenografía de cartón para que bendijera la burla y, apenas hizo mutis por el foro, se cayó la estantería). Cómo somos de farsardos.

¡Vana la gloria del embustero!


Medellín, jueves 21 de febrero de 2019

ANTONIO MACHADO: ELOGIO DEL MAESTRO / Darío Ruiz Gómez



ANTONIO MACHADO:  ELOGIO DEL MAESTRO

Darío Ruiz Gómez

Juan de Mairena el heterónimo de Antonio Machado reconoce  que uno de sus alumnos  está “especializado en la función de oír”  Aquel a quien un día al preguntarle  su nombre  contesta. “Joaquín García, oyente” Ante lo cual  Mairena aclara: “Es cierto que no distingo entre alumnos oficiales y libres, matriculados y no matriculados; cierto es también que en esta clase, sin tarima para el profesor ni cátedra propiamente dicha – Mairena no solía sentarse o lo hacía sobre la mesa -, todos dialogamos a la manera socrática; que muchas veces charlamos como buenos amigos, y hasta alguna vez  discutimos  acaloradamente. Todo esto está muy bien. Conviene,  sin embargo,  que alguien escuche. Continúe usted, señor García cultivando esa especialidad” Escuchar es poner  atención  a  lo que no sabemos. La tarea del maestro era para Mairena este saber escuchar a medida que se adentra con infinito amor en la humillada tierra de España. “Mairena  hacía advertencias demasiado elementales  a sus alumnos. No olvidemos que éstos eran muy jóvenes, casi niños, apenas bachilleres, que Mairena colocaba en el primer banco de su clase a los más torpes, y casi siempre se dirigía a ellos”  El pueblo no es una abstracción al uso retórico de demagogos  sino la dura infancia  de la verdad.  En el niño que escucha están las preguntas. Maestro es quien se abre  a los ojos de la párvula  que  escucha desde el  fondo de las agonías y se hace solidario de éstas. Porque el maestro que fue  Machado es aquel que busca descifrar  el alfabeto inicial de sus alumnos para así establecer el diálogo. Machado sabe que su pedagogía debe  partir  de este intercambio  de experiencias, las auroras de las tierras sembradas,  los espacios de vida anteriores a la gramática, la perplejidad  de toda inocencia preservada y la experiencia del dolor que él, como adulto, lleva en sí, ilusiones fieramente guardadas, y las estrategias que un espíritu libre   ha desarrollado para   defender  las necesarias herencias del espíritu, el  legado de los  grandes maestros que  reclaman  un diálogo  socrático maestro-alumno  sobre  temas eternos como la verdad y la mentira, la caducidad y la eternidad y sobre aquello que periódicamente  ha llevado a España a entregarse –como hoy lo hace -  al cainismo, a la deslealtad, a la anarquía: la libertad  como tarea de emancipación  frente al  fatalismo de los populismos .  Por  esta razón la libertad es una premisa de la política y confundir la educación, que debe ser el permanente espacio del diálogo,  con el adoctrinamiento político,  equivale moralmente  a la violación mental de un párvulo, a la pérdida de su inocencia a manos de torcidos personajes disfrazados de maestros. Machado se refería a la juventud y con ésta establecía el diálogo buscando encontrar a través de sus voces la España que la política había traicionado.

Hemos visto en Colombia  el ejemplo del joven capaz de recorrer en canoa siete horas para dar clase a un grupo de niños en medio de la selva, hemos visto a maestras capaces de hacer largos recorridos a pié para dar  clase a un grupo de niñas campesinas,  vemos niños que diariamente  realizan  peligrosos recorridos para ir  a la escuela,  el amor a la enseñanza, el respeto a los principios éticos de la educación establecen en Colombia el contraste radical con esa parodia de  supuestos educadores  que nunca dieron una clase y aspiran a “tener un país como Cuba o Nicaragua”. Destruir la noble imaginación de un niño con atroces consignas “revolucionarias” es equivalente al delito de lesa humanidad que supone el reclutamiento de niños para la guerra.  P.D Hace 80 años murió Machado en Colliure  después de cruzar la frontera  junto al derrotado pueblo republicano.  Como ha dicho Ian Gibson todavía España no está preparada para recibir sus restos.