sábado, 1 de agosto de 2026

HACIA EL POSTPETRISMO? / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

HACIA EL POSTPETRISMO?

Darío Ruiz Gómez

 

Yo, vuelvo a aclararlo, estoy de parte de la solidaridad humana y en contra de las ideologías deshumanizantes que están conduciendo a una falsa fricción  social que el más lúcido Camus llamaría  la imposibilidad de lo más importante que es hablar de un nuevo contrato social. En la guerra de relatos el populismo ha encontrado un terreno fácil para sembrar la confusión en los jóvenes a través, vuelvo a repetir,  del etnicismo,  del telúrismo bajo un programa muy similar al que los nazis impusieron rechazando la razón, a Hegel, a Beethoven, Mozart, al humanismo defendido tan brillantemente por Thomas Mann, para imponer a cambio los sombríos bosques de los nibelungos. No olvidemos lo que supuso el nacionalsocialismo como catástrofe moral de una sociedad culta que se dejó embaucar por esta colosal escenografía de mentirosos jerarcas y lo que lo que implica una ideología que ataca a la fraternidad humana. Recuerdo la conferencia que hace años dictó un profesor alemán sobre la sociedad nacionalsocialista, conferencia que se inició con la proyección de un documental. Apagadas las luces e iniciada la proyección de pronto se escuchó una voz que con tono grandilocuente reclamaba el papel revolucionario del proletariado alemán en la lucha  por sus reivindicaciones históricas. Profesores, alumnos universitarios se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir ese llamado a la lucha revolucionaria  pero de pronto atónitos enmudecieron cuando la cámara mostró el rostro del autor de esa defensa del proletariado, era Hitler y no el agitador marxista que esperaban. Para diferenciarse del concepto de Marx que consideraba al proletariado como una clase universal, el nazismo creó el nacional socialismo para justificar la raza superior y declarar como enemigo al comunismo.

 

     La ignorancia de la historia de las ideas políticas ha permitido  que lo que debe ser una decisión personal frente a la violencia contra el ser humano se haya convertido  en un fanatismo propio de esa clase sin clase que es la llamada Generación del Vacío, grupo amorfo que pretende ignorar al pensamiento que al elegir la libertad construye las premisas  para el contrato social que continúa en manos de azarosos censores. De este modo se eluden las responsabilidades personales  bajo vacías opiniones, comunicados públicos, o lo más oportunista, el llamar a declararse  neutrales ante las matanzas, la quema de las bibliotecas “del pasado”. Es aquí donde la ideología banalizada los hace inmunes ante la tragedia colombiana, cubana, venezolana. ¿Qué es el petrismo, el ivanovismo sino la versión degradada del populismo, del comunismo, el valor refugio de quienes se sienten en un vacío frente al cual carecen de cualquier vía de escape?  Señalar histéricamente “el peligro del fascismo que según ellos va a instaurarse con el nuevo gobierno es una prueba irrefutable de que el  embrión del fascismo  ya se había incubado  en sus cerebros carentes de imaginación. Han sido cuatro años en que han intentado eliminar nuestra tradición humanística en el pensamiento occidental, en que intentaron quemar las bibliotecas “de los blancos” como sucedió en Popayán, en que -díganmelo a mí – a profesores, pensadores, escritores que se negaron a doblegarse ante necedades como la de que John Locke el padre de la democracia moderna es “el pilar de la supremacía blanca y machista” siguen vetados, aislados. A este arrasamiento cultural  lo llama Finkelkraut, la muerte del pensamiento, la nueva barbarie. Comencemos por recuperar la escuela, el colegio, la universidad, las bibliotecas y museos, el pensamiento complejo para recuperar así la vida cotidiana, nuestro derecho a la felicidad.

 

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