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domingo, 3 de julio de 2011

manifiesto neonadaista 3. para una poesía sin festivales

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manifiesto neonadaísta 3
para una poesía sin festivales

para billy

víctor bustamante
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sé de poetas que han mancillado la poesía en salones junto a tartufos vestidos de frac alquilado embozados con pañuelos negros & gafas polarizadas mientras mienten a los mecenas que les ha aniquilado su espíritu.
los he visto parapetados en teatros donde ofrecen discursos seminales, apocalipsis inminentes, como meros juegos de casino & refieren que ser poeta es una dádiva & no una maldición, mientras los aplauden miles de enanos clonados a bajo precio en china.
los he visto hablando del fuego sagrado de la poesía junto a demagogos que ensordecen el hábitat poseídos por proxenetas que les auscultan la baba que chorrea por sus divinos anos ávidos de azufre, mientras ni el oprobio les quema su canibalismo a la carta.
los he visto en la tele perorando sobre el beneficio de la poesía cuando en realidad esquilman a la poesía, pues nunca han vivido un poeta a no ser que sea un funcionario cultural que les calme la avidez de la posteridad mordida en los albañales.
sé de poetas con sus cerebros ahogados en pantallas de la tele donde parecen pastores bíblicos & no hermosos ángeles destrozados merodeando en la noche de las calles, arrastrando la vida en lupanares o en los subrurbios de medellín.
los he visto leer en asilos donde mentes aniquiladas por el alzhéimer no quieren escuchar videntes de terciopelo educados por walter mercado.
los he visto visitando cárceles vigilados por robocops de verde metálico donde la escoria aúlla porque también tuvieron clase & miedo en noches góticas donde se sodomizan entre ellos mismos, así como los sodomizan esos gaseosos evangelistas que leen sus versos ante la perturbación de sus sentidos que sólo ven el sol una vez al día & sí mucha oscuridad el resto de sus vidas.
sé de poetas que han traicionado la poesía & la han utilizado como mortaja para las cenizas de la paz, llevándola en urnas por cañadas & campos de colombia, como si aspergearan desde helicópteros de guerra glifosato sobre escuelas, plazas, cárceles, calles  aturdiendo cerebros atornillados de hambre & promesas.
sé de poetas encerrados en oscuros archivos anotando, a costa de otros poetas, los parafiscales, la multitud de seguros, los jugosos contratos que les corroe la manzana de adán para luego escribir mientras miran pornografía: “cae la tarde sobre el valle de los perros mudos & los muertos anónimos claudican en campos & calles & corren ríos de sangre por las aceras de este país”.
sé de poetas que han sido traídos de turismo, almacenados en contenedores & en convoyes desde lejanos países como si asistieran a una larga marcha para que suban a las comunas a curiosear la extrema pobreza & regresen conmovidos a sus capitales a contar como crujen sus laptops con su poesía barnizada de risa.
sé de poetas que corrigen & exprimen con buena ortografía, con buena prosodia & muchas metáforas sus poemas para que los justifique el sillón de una vil academia donde morirán tranquilos & dejaran tranquila la poesía.
sé de poetas sin sed que se alistan cada año con su alfombra roja para brincar de continente en continente como una labor de facto & han dejado de sentir el pulso del duro corazón en sus palabras.
sé de poetas que se han asfixiado con la necesidad de la gloria de cera, VIP, porque no saben cuál de los 200 festivales escoger para sacarle brillo al simulado laurel donde prepagos de todas las pelambres aguardan pendientes de verga & heroína & sólo piensan en fornicar con algunos versos que recuerdan de otro poeta muerto.
sé de poetas en conciliábulos exterminando a sus contradictores porque ya no los arredra el azar sino la seguridad de esperar las fauces de facebook para mirar en su base de datos quién ha comentado la osadía de haberse vuelto un fatídico profeta del amor & la cordura & el analgésico de la fraternidad mientras envían miles de emails basura a todos & a nadie.
sé de poetas que se han convertido en impostores al buscar pedrerías, condecoraciones de cuero con luces de neón que brillan en oscuras discotecas, trampas de la fe poética, quiméricos títulos que harían morir de vergüenza a gonzaloarango, a amilkar  U. & a allen ginsberg, para mostrarlos sin ninguna emoción sobre sus pechos estériles, cuando antes fueron guerreros de la palabra & ahora son hormigas de plastilina que merodean por zaguanes de sombrías & heladas embajadas donde ejecutivos con muchas influencias los amarran de pies & bocas para darles azúcar & maripositas venenosas para su falsa poesía.
sé de poetas que ignoran cuántos poetas olvidados mueren cada que abrimos la “antología palatina” donde apenas quedaron las cenizas de dos versos, lejos de la sociedad del espectáculo que entrega diplomitas dorados, palabras mayestáticas & un amasijo de loas como si la poesía fuera la dama desnuda que desde un diván les sonríe & abre sus piernas a quienes mañana no serán sino plástico & babas.
sé de poetas ahogados alrededor de un pocillo de tinto & oscilando como un péndulo, dicen que es de noche cuando el sol expele sus rayos en la ventana del día.
sé de poetas que morirían por disimular con frac sus ideas & adornar con filigranas el pastel de novia de su poesía así como falaces son sus mentes llenas de agujeros negros & galaxias podridas de herrumbre por mentir durante tantos años. 
sé de poetas encerrados en sus cavernas, escribiendo poesía social mala, viendo el mundo a través de las lágrimas de otras vidas, hundidos en biblias ajenas, jugando a ser el paciente job después de haber sido imprescindibles.
sé de poetas llorando en los sótanos de la industria editorial esperando el llamado para que les expurguen & les publiquen otro libro sabiendo que nunca fueron ángeles de la desolación.
sé de poetas festivaleros que viajan con valijas atestadas de versos aplanchados según el festival de turno & vierten de sus bocas agua mineral con miel de abejas & un buen brandy para que de sus frigoríficos mentales perfumados con aerosol nunca broten las heces del cyber espacio sino poemitas de silicona vistos a través de un telescopio huble.
sé de poetas que antes lloraban cuando sus dedos jugueteaban con la llama de una vela en las frías montañas de santa helena & ahora sólo viven mendigando los sponsors radiactivos que arrojan los reyes de las ong’s como putillas desoladas cuando exprimen su licor.
sé de poetas con su cerebro alucinado por el licor, el humo de la hierba alrededor de un plato lleno de cocaína esperando que llegue el ejército & asustados arrojan su material sensible en honor a pablo escobar por las ventanas de sus retretes para que no quede ninguna prueba que los delate.
sé de poetas que caminaban con su musa hecha carne por campos solitarios protegidos por la sombra de los pinos acompañados por un humilde paquito de yerba entre sus piernas  & ahora sólo toman whisky porque están demasiado gordos & mansos & desactivados de la poesía & deben mentir mientras los noticieros les repiten que se pasean por la pasarela eléctrica de un festival & que sin ellos la poesía es la nada absoluta.
sé de poetas que caminaron por las calles de prado con sus mochilas atestadas de libros mientras alguna muchacha de cabello de oro los abrazaba, apuraban brandy & de sus bocas salían poemas que le cantaban a los pasos extraviados & a las calles solitarias.
sé de poetas que cuando un semáforo parpadea & detiene su auto oloroso a confortable gasolina & a cuero negro, golpean el volante, atropellan con sus cláxones  & afirman sentirse existencialistas & luego van a mirarse en las paredes de sus cuartos la máscara de papel que ha macerado su rostro.
sé de poetas buscando la diosa blanca, la verdadera luna roja & la rosa verde tras una pócima de hongos, pero por traidores sólo vieron el vómito propio de las monedas de judas & por eso nunca entrarán al recinto sagrado de la poesía donde esa amante vestida de blanco los hubiera echado a patadas en el culo.
sé de poetas enredados con la alquimia & la cábala, blandiendo una espada oxidada con los siete metales para que la poesía les llegue con la avidez de las lluvias de marzo  & han conjugado en la estéril brecha de su existencia la palabra clepsidra & la mandrágora los cobija cada que duermen pensando que regresarán al país hermético de los sueños.
sé de poetas que amaron al che & lucieron su efigie sobre la espalda de su franela blanca & le rezaron oraciones para que hubiera un mundo mejor & ahora van a recitales de piedra donde un chino, un africano & un ruso  hundidos en una mermelada gutural astillan la poesía.
sé de poetas que no han derribado su muro de berlín interior & aun resuenan en sus cuartos los martillazos de las multitudes & odian los acordes de pink floyd por haber celebrado ese armisticio.
sé de poetas que pasaron toda una noche limando asperezas & al caer la madrugada murieron en brazos de alguna desconocida que los abandonó mientras la sangre de sus pulmones estallados bordaban secretas flores rojas sobre las colchas de pensiones anónimas de palacé con la paz.
sé de poetas que olvidaron como alguien estuvo encerrado en una prisión por describir el advenimiento del neofascismo & que aun muere cada que leemos sus poemas.
sé de poetas que buscan en gastados folios & cronicones de pergamino quien cumple años de muerto para celebrar su partida & así no mirar a sus contemporáneos hundidos en los pasos callejeros que dejan en los charcos de aceite que reflejan el torso de la luna.
sé de poetas que han merodeado por las pupilas del budismo zen pero al fin de semana sus haikus están tejidos de aluminio como si fueran antiguas recetas de sus resacas & amanecieran cada día buscando polvorientas vanguardias.
sé de poetas que recalan al amanecer en los sopladeros de prado viejo para buscarse ellos mismos porque no les gusta dilapidar la noche en la comodidad de sus cuartos atestados del ruido de sus libros inéditos que corrigen a toda hora porque detrás de sus hombros aparecen soporíferos gramáticos que desfilan por cada palabra que escriba.
sé de poetas que huyen de salones universitarios perfumados a tiza & a escalafón porque allí la poesía huele a cloroformo & porque sus palabras sólo son palabras tibias & no señales de vida de alguien que escribe con el corazón alquilado.
sé de poetas que cada ocho días pretenden enseñar poesía a ingenuos alumnos cuando ésta llega como el soplo del viento a desenganchar la suelta cabellera del alma y no a posarse en los calurosos salones donde apenas se escucha el murmullo de mendigos de palabras con basurita incrustada en sus pupilas.
sé de poetas que llevaron a otros poetas al cadalso de bogotá & luego de no encontrar los editores prometidos que le publicarían sus libros los botaron en cualquier parque para que regresarán caminando a medellín.
sé de poetas que robaron libros en la biblioteca del colombo-americano para redimir la poesía & parecerse a villon & cambiaron esos libros por basuca & terminaron aspirando sacol bajo los puentes del metro junto a jíbaros tristes & putillas que daban su sexo por un pase.
sé de poetas que han escrito en las paredes con tinta negra consignas a favor de la vida & al otro día no recuerdan los zócalos donde dejaron sus palabras.
sé de poetas que odiaban las catacumbas de los diarios donde sus escritos se perdían entre el delito de la página judicial, los chismes de la política & en los goles que anotó no sé quién & ahora pretenden regir los destinitos fatales de su patrimonio poético mientras les dan de comer de su mano a poetas indolentes & así silenciarlos.
sé de poetas que escalan el día domingo & persiguen alguna desconocida cuando medellín queda a sus pies para que en la tarde no les de pena por pensar en el suicidio como una disculpa.
sé de poetas que cuando la luna mueve las mareas & hace nacer niños a altas horas de la noche, ellos se mecen en la soberbia de ver sus bolsillos llenos de pelusas & notas con teléfonos de desconocidas que nunca llamaran & luego se refugian en monasterios de las ceja o de envigado por si allí apareciera la trasfiguración & así ellos nunca escribir como kerouak o virgilio.
sé de poetas que alquilan cuerpos como si fueran hermosas yeguas de equitación en los burdeles de san diego o por los meandros de la manzanita o en las gatas donde acuden mujeres de todos los precios hasta rubias del éxito & mientras alguna de ellas baila en la pasarela “swet dreams” de marilyn manson & fatigados obreros son esquilmados por el deseo.
sé de poetas que se han quebrado con el alba después de pasar una noche en un cementerio entre flores olorosas a muerte quemando sus manuscritos, pero en las mañanas los reescriben como si fueran un palimpsesto que revela el secreto de sus soledades.
sé de poetas que bajan de la sierra con su habladito de parce & vierten aceite quemado sobre otros poetas & de una sacan una bolsa de papel para pedir limosna a quien se atreva mirar a sus ojos.
sé de poetas que caminaron por junin con la playa con mamos venidos de la sierra nevada como si buscaran la ciudad perdida de sus ancestros mientras mambean el poporo & el ruido de la noche los acompaña a mirar mujeres desnudas en los strepteaseaderos de carabobo hasta el otro día cuando el tinto les atenace el cacumen de sus versos ingenuos & se ríen de sus hermanitos menores.
sé de poetas aniquilados que alguna vez lanzaron químicos a un auditorio, quemaron libros, pisotearon tradiciones, desafiaron el establecimiento & ahora cuecen habas de odio a lo que realizaron & buscan santificarse cantándole loas a los amos que antes fueron sus verdugos.
sé de poetas valiosos que merodean por las calles amarrados a una botella de vino recalando en la boa, en el parque del periodista, en el eslabón prendido o en la huerta & mientras las palabras les son esquivas sólo tienen el amplio espacio de la noche para encontrar alguna desconocida que les hable de los alfileres de su soledad mientras en sus mentes suenan saxofones & cuerdas de acero de una guitarra con un blues desconocido.
sé de poetas que arrojaron piedra a la policía frente a la universidad de antioquia, escucharon rock con sus cabezas atestadas de hachis & ahora con sus cerebros resecos & programados con leyes dictan desde las oficinas de altos edificios podridas consignas de respeto al orden.
sé de poetas que se han escondido en cuartos oscuros & en tristes zaguanes para no enrolarse en el ejército & no disparar fusiles en guerras extrañas porque saben que todas las guerras son ajenas.
sé de `poetas que soñaron ir al monte cuando la revolución era un emblema & no la rota rosa de los vientos, la bandera desflecada con los miles de muertos que azotan campos & calles sin saber por qué la utopia quedó traicionada.
sé de poetas que se escondieron cuando las muertes bordearon las calles & los campos, & azarosos asesinos con uniforme verde olivo arriaron madres & acuchillaron personas & luego los almacenaron en fosas comunes & huyeron porque la poesía, según ellos, no puede tocar el reino de los asesinos.
sé de poetas que visitaron el cementerio de san pedro & merodearon silenciosos las tribulaciones mientras hacían el amor con una bella mujer de cabellos negros que abría sus piernas sobre tumbas desamparadas donde un celador los espiaba con la desazón suprema de que la muerte no merece un óbolo de bondad.
sé de poetas que han escuchado a los cuervos de poe en el cerro quitasol mientras persiguen en el frío de la noche al espíritu de la poesía por si aparece con un chaman de elástica cerviz & así entregarnos el sentido de la palabra & los ritos perdidos.
sé de poetas que alquilan & aniquilan la palabra para defender dictadorcillos tropicales & luego con guacamayas al hombro esquilman cofres ajenos & envilecen la poesía.

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comando central del neonadaísmo
desde un amado monte de venus
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julio 2 del 2011 a los veintiún años de la aniquilación de la poesía en medellín
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