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SOBRE LA IZQUIERDA INFANTIL
Darío Ruiz Gómez
Lenin
en sus propuestas y en sus escritos
teóricos siempre estuvo atento a aclarar que la pequeña burguesía de los
estudiantes, de la clase media - los “progres” de hoy – no podían representar
en ningún momento a la clase obrera con aquello de “dar voz a quienes no tienen
voz” un disimulado paternalismo que sin decirlo consideraba que tanto el
desempleado como el trabajador eran una especie de niños grandes.
De ahí lo que el cruel Lenin calificó como “la edad infantil de la izquierda” cuando lejos de la experiencia que solamente vive la clase trabajadora esta pequeña burguesía cae en el dogmatismo. Es cuando Lenin recuerda:” rasga el corazón de uno de estos fanáticos y te encontrarás con un fascista” O cuando despectivamente Marx alerta sobre la aparición de supuestos grupos de estudiantes revolucionarios y advierte -como lo haría después Pasolini- que la juventud y el estudiante son ciclos pasajeros en la vida y no un real contenido político:” sembré dragones y coseché renacuajos” exclama despectivamente. Estas lúcidas aclaraciones se hicieron patentes en la llamada #Revolución de mayo” de 1968 en París donde la clase media intelectual y el estudiantado pretendieron mostrarse como una fuerza revolucionaria autónoma respecto al proletariado y se cayó en una revuelta que se disolvió sin fu ni fa. Así como los hippies no podían mantenerse eternamente jóvenes y contestatarios así estos seudo-revolucionarios terminaron dando un melancólico espectáculo con sus destrucciones supuestamente simbólicas, incapaces de renovar sus proclamas inventadas en alguna rumba y bajo un marxismo silvestre ya que estudiar a Marx, a Trotsky es tarea que exige tiempo quemándose las pestañas en una biblioteca, de ahí esas citas sacadas de la manga sobre un Gramsci que jamás han leído ni leerán. De ahí que salidos de las aulas universitarias terminen por integrarse dócilmente al establecimiento que tanto odiaban, reservando su dogmatismo para las borracheras de fines de semana. ¿Qué pueden argumentar ante el espectáculo degradante de un presidente que han defendido durante cuatro años y hoy se descubre su abyección como presidente y como ser humano? Gritar que Petro los engañó sería el colmo de la estupidez.
¿No recuerdan que para Marx la teoría no puede legitimarse sino a través de la práctica? ¿Bajo qué perspectiva de un nuevo marxismo podría haber nacido un partido populista cuyos miembros nunca leyeron a Marx? Anunciar como acaba de hacerlo el Pacto Histórico que no asistirán a la toma presidencial en Cali y se dedicarán a hacer jornadas de resiliencia es ya advertir que los más viejos(as) están cansados y que se han entregado a ese voluntarismo característico de quienes al saber que están a la deriva tratarán de buscar mediante paros sin sentido, saboteos sin sentido políticos llegar a creer que todavía son revolucionarios ya que la idea de lanzarse al monte simplemente les aterraría. Temo entonces que esa izquierda que hoy se quiere recomponer a través de un Partido Frankenstein y que se ha destrozado con el telón de fondo de una alucinante corrupción tal como sucede con el Partido Podemos en España que internamente se desgastó en su arribismo social ¿Para qué corromperse tanto? ¿Cómo se viste o actúa un corrupto? Es aquí donde han caído en lo que Simón May llama el peterpanismo mental convertido en un valor refugio en su intento de no reconocer su culpabilidad en este desastre donde ninguna oficina del gobierno nos informa sobre la ubicación de los 110.000 desplazados del Catatumbo. Jefferson uno de los padres de la democracia ya lo había advertido: “Estoy convencido de que abrir las puertas de la verdad y fortalecer el hábito de someterlo todo a la prueba de la razón son las mejores esposas que podemos colocar en las manos de nuestros sucesores para evitar que ellos esposen a la gente con su propio consentimiento”

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