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Juan Diego Velásquez
Víctor Bustamante
En estos tiempos de baja intensidad en la amistad, Juan Diego da la impresión de ser alguien distinto, sin ningún aspaviento intelectual, más bien toma su amor a la poesía con cierto desden y eso sí con mucha responsabilidad y algo de ironía.
Él ha sido una persona también de cine. Bástenos recordar su presencia en el amado cineclub Ukamau. También ha sido testigo y partícipe de muchas actividades culturales.
Juan Diego mantiene en proceso, desde hace muchos años, un libro que se llama Límites del día, donde apela a cierta asepsia para criticar personajes históricos que ocuparon una idealización casi cristiana, en algunos que pensaban cambiar el mundo con babas y sangre, y ahora han quedado como personas desangeladas y desarmadas de ideologías que asumieron con un dogmatismo insensato.
En este texto Juan Diego los pensó, los bajó de ese cenit, y esos poemas son un testimonio de alguien que desconfió de las ideologías y de las frases reiterativas que se convirtieron en la bazofia y en los epitafios de una generación hoy escudada en la poesía como entretenimiento con una cara hasta rara de falsos misioneros y sí muy costosa para el fisco.
Marx, aquel que odiaba a Longfellow y le decía “negro” por ser un poeta que cortejaba a su hija. El variable Lenin que se acomoda a cada situación y que tiene una frase memorable, puro Maquiavelo, tomada y retomada: “Los amigos sirven mientras se puedan aprovechar”. Frase que sirve a todo tipo de traidores aun aquí en el trópico.
Juan Diego debería publicar pronto ese libro o pasársela corrigiéndolo, como diría alguna vez Alfonso Reyes.
Aquí en esta conversación en dos partes, Juan Diego nos expone sus preocupaciones poéticas y su extraña afición a Julio Flores-Negras.
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Poemas
de
Juan Diego Velásquez
TRANSCRIPCIONES 2 DE MAYO
1.
El doctor Marx
después de regresar de la biblioteca
con numerosa hojas de anotaciones
saboreó un pedazo de pan con queso
y sé dispuso a la luz de una vela
a redactar la correspondencia al Licenciado Engels:
“Las ideas que se apoderan de nuestra
inteligencia, de nuestra alma, de nuestra
conciencia, son cadenas de las que no es
posible desprenderse sin desgarrarse el
corazón, demonios que sólo pueden vencerse
sometiéndose a ellos.”
Tales palabras han sido tema de polémicas
y algunos llegaron a hacer de ellas
una piedra que quiebra los cristales.
Tan sólo Jenny comprendía y su pezón
recordaba los leves mordiscos que Karl
le brindaba en aquellos momentos cuando los
sentidos adquirían el valor de sus Teorías.
2.
Se podría decir que el Licenciado Friedrich Engels
era extraño en sus estilos literarios.
En uno de sus escritos abordó la poesía
en tono profético:
“ Un moreno muchachote de Tréveris,
un auténtico monstruo, avanza
lleno de ira, como si quisiera
asir la vasta Luz del cielo
y a puño traerla a Tierra. “
Sin embargo los ensayos condensan las fronteras de sus
pupilas:
“Los tejedores que trabajan en sus casas están doblados
desde la mañana hasta muy tarde la noche, en tanto que
el calor de la caldera les seca la médula.”
El Doctor Karl Marx
participaba de las opiniones de su entrañable amigo,
quien puntualmente le enviaba el correo
adjuntando una rosa fresca para su amada esposa
Jenny.
En una de las cartas del Doctor Karl Marx
se lee la siguiente posdata:
“Mi querido Fred: He cogido tu rosa en la oscuridad
y la he esparcido por el cuerpo desnudo de Jenny;
después me he inclinado para identificar con mis labios
su piel entre los pétalos, a la espera de un cálido
gemido que aprueba mi acierto.”
3.
¿De quién heredó el maestro
Vladimir Ilich Lenin
la emoción del verso y qué lo llevó a escribir
el extenso poema, “Desde el destierro” ?
luchaban entre la nieve por un pedazo de pan
y las tropas zaristas con sus sables manchaban
de púrpura carmín, púrpura escarlata y púrpura violeta
el blanco paisaje ruso.
De donde se deduce que cuando
Vladimir Ilich Lenin
-maestro del pueblo-
escribía:
“ La flor de la libertad quebrada y deshonrada
ha sido pisoteada y muerta está por siempre.
Los oscuros se fascinan con el Mundo en Tinieblas,
pero en la tierra natal el fruto de esta flor
ya espera en el subsuelo.”
Lo hacía inspirado en sus lecturas de los grandes guías
proletarios.
Por tanto recurre a la metáfora e incita al pueblo
a tomar las armas y exterminar al Emperador con sus
verdugos.
Es de suponer además que Vladimir Ilich Lenin
líder del Movimiento Bolchevique
tenía en esos momentos poco tiempo para dedicarse
a la intimidad:
por eso su poesía encierra el testimonio
de su acción.
¿ De quién heredó
Vladimir Ilich Lenin
la emoción del Verso ?
Los soldados apoyados en las tesis del Camarada
Lenin
escribían desde sus trincheras:
“ Amada: La nieve se siente en los huesos, por eso me
aferro más al fusil. Para derretir este frío y volver
a tu vientre a recoger otro olor que no sea el de la
pólvora.”
4.
Nadezha Krúpskaya
llevaba tres días consecutivos
bajo la mirada oficial del Camarada Lenin
Vladimir Ilich Lenin
llevaba tres días consecutivos
bajo la mirara oficial de la camarada Krúpskaya.
Los soldados del Ejército Rojo
llevaban más de tres días consecutivos
aniquilando al Ejército Blanco
bajo las órdenes del Comité Central.
Finalizada la reunión
Nadia en implecable dulzura
guiñó el ojo a Volodia.
Muchos soldados cedieron al cansancio y quedaron
para siempre soñando en futuras estatuas.
Volodia abrió con impaciencia la puerta
y Nadia preparó temblorosa la cama
los soldados Rojos hacían retroceder a los Blancos
las madres hermanas esposas los colmaron de besos
y cuando Nadia explotó en febril imploración
Volodia deseaba rescatar el aire
la ciudad toda parecía estremecer
en un coro coléctivo entonando La Internacional.
5.
“Bien estimada camarada y amiga:
Sé lo doloroso que es la cárcel para un corazón tan
libre como tu piel. Supe que antes del arresto, tu joven amado alcanzó a huir. Aquí ha sido noticia el romance de la Duncan y Esénin. No sabes cuánto me ha conmovido.
De todas maneras ten esperanzas para tu causa y tu amor.
( La carta continúa con un análisis acerca de la crisis en el Partido. Aquí se omite en su totalidad.)
...
algunas inquietudes deseo compartir contigo, así la nostalgia recorra las húmedas paredes de tu vagina; Volodia y yo nos entendemos al respecto, pero su intensa actividad nos impide tenerlo en cuenta. Querida mía, además él es un hombre. He hecho varios razonamientos y el asunto adquiere un valor cultural. Tu simpatía por las masas como pilar fundamental en la lucha política me hace confiar en tus opiniones; porque en los círculos de obreras me es difícil hablar de ello, máxime cuando ellas no buscan traspasar los confines de la producción y procreación.
( La carta en los últimos tres párrafos es intraducible. Lo cual resulta obvio. Rosa Luxemburg, inevitablemente lloraba, una tarde de enero de 1919, cuando el carcelero abrió la puerta. La carta de Krúpskaya sirvió para secarse las lágrimas y volver a tener esos ojos de águila que no teme a las alturas. Ese mismo día fue asesinada. Fue el carcelero quien dio la carta a un joven anónimo que reclamó sus pertenencias. )
Siempre tuya,
Nadia. “
6.
A esta evocación
le sumo la camisa azul
que aquí acaricio, al saber que cubría
tu delicada espalda y la cicatriz en ella
ardorosamente dejada por mis uñas.
De los libros ninguno dedicado a mí
-sino al pueblo-rescato la fotografía
que te servía para subrayar las líneas
que te llevaron a la locura pagando con la vida.
Siempre será para mí un enigma la carta enviada
por la esposa de Lenin. Nadie más que tu testimoniaría
mi desgano por el ruso.
Los intentos fueron vanos al tratar de enseñármelo
así me tradujeras en voz alta a Pushkin.
-Esa forma de mover los labios y enroscar la lengua,
alucinaban mis pasiones ya ebrias por el vodka-.
Creo no tener tus fuerzas,
Rosa, amada mía,
no mereciste a un hombre que en estos momentos
piensa más en la herida que han dejado tus piernas,
que en la causa libertaria.
¿Rosa, quién cercenó tu vida?
Empiezo a empacar de primero tu camisa en mis maletas.
Viajaré por el Mediterráneo
camino a la tierra de Confucio.
Espero me comprendas.
entretén por favor a los Dragones
mientras el opio me invade.
Aquí, amor mío, sin tu presencia,
me es insoportable.
