LA MUERTE NO TENDRÁ
DOMINIO
Darío
Ruiz Gómez
El asesinato de Miguel Uribe
Turbay en sospechosas circunstancias
tal como lo demuestra el hecho de que
carecía de la seguridad necesaria lo que
facilitó que los autores del atentado no tuvieran dificultades para
hacer el recorrido de la muerte hasta el
pequeño parque sincronizando cada movimiento sin imaginar que las cámaras de
seguridad estaban registrando cada uno de sus movimientos. lLa conocida estrategia de recurrir a un
menor de edad para consumar el crimen ya que no puede ser condenado tal como se
haría con un sicario adulto fue su error fatal como lo fue que nadie lo
recogiera en su huida. Todos ellos detenidos y que ya han declarado sobre los
hechos cometidos, seguramente
dominados por la rabia que deben
sentir hacia la Organización que los contrató y que a última hora les
falló. Cuando repaso ahora los discursos, las
intervenciones en el Congreso, en mesas de discusión de Miguel Uribe Turbay
caigo en cuenta de lo atrevido que fue Miguel al señalar con nombre propio a
los culpables de este momento de terror
que se apoderó del país y que olímpicamente pasaban a su lado por los pasillos
del Congreso. Hablar con la verdad es atreverse a ser agredido cuando en una
sociedad corrupta la verdad está velada por la ceguera moral, por el
oportunismo de quienes para “ser objetivos en la información” le siguen
concediendo la palabra a los
victimarios,a sus defensores, negándoles el derecho a ser escuchados a los
castigados, vuelvo a repetir,por los poderes del narcotráfico y que en medio del desacomodo moral,
filisteamente pregonan que “todavía “se pueden tender puentes de diálogo”. Cuando
en el Congreso Miguel Uribe salió al paso desafiante de unas señoras representantes
de una brutalidad sin sanción y las increpó diciéndoles “ustedes son las
causantes de la violencia, de la muerte” consideré yo mismo que si bien ese
señalamiento correspondía a la verdad, era demasiado imprudente. Apreciación en
la cual me equivoqué ya que lo que hace falta no es conceder tolerancia al
intolerante sino desenmascarar a
quienes buscan destruir esa
democracia que Miguel reclamó para una sociedad en libertad, plural.
Al escucharlo hoy cuando lo han asesinado me doy cuenta de que lo que lo llevó a la muerte fue hablarles con la verdad la verdad a quienes siguen llenando de dolor a la sociedad colombiana, señalas a quienes siguen agrediendo la Paz. Si el llamado lenguaje político ha caído en el eufemismo para evitar decir la verdad y caer en la cobardía al rehuir señalar a los culpables, Miguel Uribe Turbay mostró la falacia que se esconde bajo la consigna de des-armar las palabras, de des-armar el lenguaje tal como si, repito, las víctimas de esta violencia fueran quienes estuvieran recurriendo al lenguaje del odio. El sofisma de que debemos superar “la violencia de la polarización” fue desmontada con la vida plena de Miguel recordando claramente que la radical diferencia entre el lenguaje instrumentado de la delincuencia para manipular libidinalmente a la ciudadanía incauta es lo contrario a la verdad de quien padece los rigores de los nuevos amos de la historia. Lo que sería aceptar que son las víctimas indefensas quienes ejercen violencia contra los poderosos de la maldad tal como lo he venido diciendo y lo cual sí comprueba la deplorable ausencia de igualdad por parte de nuestra justicia, que lo diga la JEP. Santiago Uribe Turbay recordó esta desigualdad haciendo que los traidores a la democracia, los negociantes de la política, los sepulcros blanqueados que cínicamente estuvieron en la ceremonia de su consagración como pregunta iluminadora se vieran tan feos, tan ratoniles como la política que han representado y es la culpable de que el país sufra de una violencia más inhumana en la medida en que del uso del machete, la escopeta, la navajas hoy el exterminio se haga con armamento de ultimas generación como los drones artillados. El sacrificio de Miguel Uribe Turbay no es el de un héroe de ocasión sino tal como lo seguiremos comprobando, la aurora de una ética y de una estética para derrotar el mal definitivamente. Como en el verso de Dylan Thomas “la muerte no tendrá dominio
No hay comentarios:
Publicar un comentario