BOLIVIA: EL REGRESO
A LA DEMOCRACIA
Darío Ruiz Gómez
La energúmena mujer
que con voz destemplada le gritó en la cara al joven soldado sacando la cara
por la ventanilla del vehículo oficial: ”No sabes quien soy yo. Me detenés
porque soy india”puso de presente la falta de decoro a que ha llegado quien por
ocupar una curul de congresista se siente por encima de un joven soldado que
hace un retén necesario en una región
donde el terrorismo cobra semanalmente la vida de tres o cuatro soldados o
policías, muchachos de claro origen popular sobre cuyos asesinatos pasa
impávida la llamada justicia. La Congresista llevaba un chumbe en la cabeza, un
collar de supermercado, la blusa mexicana blanca con flores, el mismo uniforme
folclórico inventado por el Pacto Histórico y el CRIC para fungir como un Partido
indigenista - nada que nos sirva para descubrir a cual etnia representa la Congresista vestida con
ese atuendo exigido por sus jefes para encubrir un sainete política que
continúa llevando al deterioro cultural
a comunidades enteras sometidas para la
guerra, para cortes de carretera, marchas a Bogotá, quema de cañaduzales.
Paradójicamente los mayores propietarios de tierras en Colombia, tierras
en manos no de los indígenas pobres sino de sus jefes convertido en arrogantes
terratenientes, ignorando las historia
de sus verdaderas luchas, aquellas
líderes que en su momento se levantaron contra condiciones de pobreza y de
discriminación racial, aquí la imposición de una verborrea progresista ha
servido para que su destrucción social, su unidad étnica desaparezcan. Uno de los mayores atentados, al estilo
Talibán, ha sido la destrucción de las culturas indigenas en el Vaupés,
Nariño, Guanía, Cauca, el Chocó. De milagro se escapó Chiribiquete. ¿Porqué no se han denunciado
estos hechos de verdadera barbarie contra un Patrimonio de la humanidad? Al
caer en manos de un modelo político totalitario las comunidades indígenas en
Colombia han visto como la verdadera cultura de sus ancestros fue convertida en
un indigenismo de pandereta mediante el cual sus territorialidades fueron
usurpadas por el narcotráfico y los nuevos explotadores de las minas,
aculturizados se convirtieron muchos de ellos en jóvenes depravados como
Mayimbú, en partodias de los viejos guardianes de su heredad en las la llamada
“Guardia Indígena” ¿De cuál Socialismo del Siglo XXI pueden hablar? ¿ O sea que
reclamar la Democracia es ser de Derechas?
Recordar la payasada
en que los sacerdotes en el lago Titicaca ungieron a Evo Morales como Manco Capac sobre la Pacha Mama es necesario
hacerlo en estos momentos en que esa farsa que durante veinte años mantuvo en
la miseria a las comunidades indígenas de Bolivia y las manipuló a su antojo en
marchas violentas como en el intento de derrocar a la Presidenta Dina Boluarte,
ha terminado, al renacer en la conciencia de los explotados el principio con
que Bolivia desde su Independencia se dimensionó como una República y no como
una dictadura étnica. Ciudadanos(as) recuerda Rousseau quiere decir que al fin
todos somos iguales ante la ley, negros, blancos, indígenas y que por lo tanto
el explotado que lucha por sus derechos es igualmente negro,blanco, indígena.
Principios de la sociedad plural y no la dictadura de una sociedad
multicultural donde el derecho y la ley fueron suplantados por la llamada justicia
indígena bajo el sofisma de que cada grupo étnico debe ejercer no la justicia
universal sino una justicia primitiva, un
verdadero disparate como no he dejado de señalar. Hoy en Bolivia se comprueba que
las comunidades indígenas no
fueron liberadas si no que por el
contrario fueron engañadas por el llamado Socialismo de Evo y
Arce como lo demuestra la pobreza en que siguen sumidos mientras con la coca y el cobre una minoría
de narcotraficantes se ha enriquecido desmedidamente.
P.D La brutalidad tal
como lo he venido diciendo anteriormente es la fase que acompaña al terrorismo
como actos de desesperación donde lo inhumano se manifiesta sin escrúpulo
alguno. ¿ Porqué hasta ahora nunca se ha dado la lucha contra el terrorismo?
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