sábado, 21 de marzo de 2020

DISEÑO PARA EL ORDEN DE UNA NUEVA CIUDAD / Darío Ruiz Gómez


San Juan, 2020. Babel


DISEÑO PARA EL ORDEN DE UNA NUEVA CIUDAD
Darío Ruiz Gómez
El Consejo de Estado acaba de condenar a la nación a pagar  480 millones a los  deudos  de la víctima mortal de un accidente de tráfico causado por la mala señalización de una carretera. Que esto sirva para sentar un precedente en un país donde la ausencia de la veeduría ciudadana permite que grandes y pequeñas carreteras  se entreguen sin tener los acabados pertinentes, con materiales de tercera, huecos disimulados, desniveles peligrosos en las capas de asfalto, etc. O sea  la inexistencia de una señalización que permita evitar un accidente, que haga del flujo vehicular  la imagen visual  de un recorrido confiable  y no una peligrosa confusión tal como sucede en las carreteras colombiana donde  cualquier cosa terrible puede suceder ya que la función  de la carretera como obra de ingeniería  que,  es la de humanizar  un territorio, conectar una red de caminos vecinales, renovar la  vivienda, crear  un interland  mediante  cabinas  telefónicas,  gasolineras, farmacias, baños públicos estratégicamente ubicados ,  en Colombia no se cumple nunca y al pasajero  una vez  emprende su camino   está abocado  a lo desconocido, al asalto, al puente caído ya que no se ha cumplido con la debida señalización, con la debida iluminación. La paradoja es que quienes incumplen estas condiciones son grandes  empresas transnacionales. Y quienes deliberadamente olvidan estos requisitos son funcionarios  oficiales. La señalización como diseño es parte de una disciplina  que busca renovar el concepto de función a través de un logro estético afirmando la confianza en el desplazamiento vial. En Medellín ha venido sucediendo lo contrario: una vía rápida finalmente es una vía cortada a tramos , sin marcar las salidas ni contar con las bahías necesarias  para buses y taxis y sin ese elemento que incorpora a las vías un ingrediente estético de belleza, el paisajismo ¿Cuántas veces se ha pavimentado Las Palmas? Algo tan grotesco como el trazado de los Balsos ilustra la oficialización de estas chambonadas repetidas una y otra vez en calles y avenidas con salidas que se convierten en una trampa mortal, caso del puente de Punto Cero en el encuentro con la autopista y el Puente de Barranquilla donde cualquiera se  juega  la vida. O Industriales donde caprichosamente se juega con esos feos y temporales separadores marcando divisiones viales imposibles de prevenir en la oscuridad. El desorden visual lleva   al caos vial y es la evidencia de que el  impacto entre la consolidada ciudad tradicional  y  la necesidad de  trazar  una nueva estructura vial debido al aumento de población, a la des-significación de los espacios cívicos, al atropello a los lugares consagrados, al desconsiderado aumento de motos, ha exigido  un reordenamiento la estructura vial  y una resignificación pedagógica de la ciudad en su totalidad. Por esto la señalización de la ciudad debe plantearse desde lo que suponen unos nuevos contenidos culturales y no prolongar  el aumento de accidentes mortales que el municipio deberá pagar tal como lo señala el precedente sentado por el Consejo de Estado.

Un motociclista entra en un deprimido carente de iluminación y se choca con una de esas barreras de plástico que los trabajadores mueven a su antojo, el motociclista y su acompañante  mueren tal como mueren o quedan lisiados  decenas de ellos, decenas de automovilistas  cuando encuentran un hueco, una zanja sin llenar, un desnivel  en la pavimentación, un cuello de botella, errores terribles causados por la mala dirección y retraso de una obra ¿Cuántas de ellas dejó sin terminar la Alcaldía anterior  y hoy  permanecen como una trampa mortal? Llegó la hora de la responsabilidad de los funcionarios ante  estos condenables errores propiciados  por la corrupción, muertes que para una verdadera justicia no pueden seguir en la sombra  de la impunidad.
      

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