miércoles, 12 de junio de 2019

Marcha Carnaval / Medellín 2019


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Marcha Carnaval / Medellín 2019

Luisa Vergara

Nos convoca nuevamente el carnaval, la alegría y el color como forma de manifestarnos a favor de todas las expresiones de vida, de este planeta biodiverso que ahora más que nunca deja en evidencia la profunda crisis en la que se encuentra. Nos juntamos en un grito de resistencia y reclamo para denunciar el desastre ecológico que ya estamos viviendo, y que solo tiene su raíz en un modelo económico basado en el extractivismo, el cual entiende a la naturaleza como un simple recurso con valor económico para cubrir una demanda en el marco mundial, y a las comunidades como engranajes, mano de obra barata para mantener activo este sistema depredador.

El actual gobierno, y no muy diferente a los anteriores, pretende iniciar proyectos bajo la bandera del “desarrollo” y que supuestamente ayudarían a mejorar la calidad de vida de estas comunidades, algunas de ellas, marginadas y que por años han sufrido el abandono estatal y la violencia debido al conflicto armado. Minería a gran escala, represas, fracking, proyectos agroindustriales, son algunas de las actividades que se quieren imponer en diversos territorios sin importar que esto pueda representar el cambio en la vocación del suelo, la contaminación de las fuentes de agua,  desaparición de especies, devastación de ecosistemas, desplazamiento forzado de comunidades y ruptura del tejido social. Dichos efectos no son un supuesto o el imaginario creado por ambientalistas, a lo largo de nuestro país, así como en todo Latinoamérica, ya se pueden evidenciar; tenemos el caso de la mina de carbón del Cerrejón en La Guajira, la mina de ferro-níquel en Montelibano, Córdoba, la explotación petrolera en la Orinoquía, la represa La Salvajina en el Valle del Cauca, y más actual, desastrosa y polémica, Hidroituango en el norte de Antioquia.

A pesar del devastador resultado de estos megraproyectos, el gobierno insiste en impulsar nuevos pasando por encima de los intereses de las comunidades e ignorando los fuertes argumentos que estas puedan tener para rechazarlos. Por esto la marcha Carnaval cambien es un canto de apoyo y solidaridad a todas aquellas comunidades, campesinas, indígenas y afro que desde intrincadas montañas y selvas, y a pesar de la constante presión y amenazas por parte de las  multinacionales que ejecutarían dichos proyectos,  se han organizado para defender sus territorios, han creado sus propios planes de vida, porque la resistencia no se trata solo de aguantar los constantes ataques de las empresas o manifestarse cuando más se vean amenazados, también han entendido esta lucha como una necesaria toma de consciencia sobre la importancia de trabajar en nuevas formas de vida enmarcadas en la ecología y el buen vivir, que le hagan frente al modelo que impone el gobierno demostrando que no necesitan un “desarrollo” que realmente solo sirve a intereses económicos y corporativos.

Nos mueve esta realidad, pero también un amor profundo por este planeta, por este país megadiverso, donde la naturaleza aun vibra, donde aún sobreviven tantas culturas y es posible así evidenciar las tantas formas de habitarlo gracias a la infinidad de ecosistemas que nos conforma, desde el río, hasta el mar, la selva y el páramo, hasta la misma ciudad donde aún intentamos recuperar los bosques urbanos y los ríos canalizados o al menos su memoria. Frente a la violencia ejercida por el gobierno en asocio con las multinacionales, solo queda rebelarnos, unirnos y actuar.












1 comentario:

Carlos Palau dijo...

Todo cuanto atente contra nuestro patrimonio ancestral, la tierra, nuestra agua, con proyectos impuestos por multinacionales depredadoras sin ningun respeto por las comunidades que en ellas viven con la complicidad del gobierno, tenemos la obligacion moral de rechazar y combatir.