| Zdzisław Beksiński |
LOS
EMIGRANTES Y ESPAÑA
Darío Ruiz Gómez
Con
fines claramente electoreros el gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado la
legalización de 500.000 emigrantes, cifra que se estima será sobrepasada pues
Marruecos ha comenzado a enviar cientos de sus ciudadanos para que sean
legalizados bajo la política de socavar desde dentro la sociedad española.
Sorprende el alto número de irregulares provenientes de África, de Argelia,
movilizados por el poder islámico. Musulmanizar Europa es el objetivo de este
fundamentalismo para sustituir la Biblia por el Corán. El Parlamento europeo
acaba hacer una enérgica advertencia a España por el peligro que supone para la
comunidad europea esta improvisada legalización dado que la mayoría de estos
emigrantes no se suelen quedar en España si no que buscan el amparo de
sociedades más prósperas, Francia, Alemania, Suecia. La incorporación a la vida
española en la última década de emigrantes colombianos, venezolanos,
latinoamericanos se ha hecho sin traumas, renovando la sociedad española. Y
esto mismo se ha dado con los ucranianos o sea con las poblaciones que se
integran a través del catolicismo, del cristianismo y lo mismo sucedió
históricamente con argelinos, marroquíes hasta el momento en que hizo presencia
el fundamentalismo islámico cuyo objetivo es, repito, destruir Europa. Mélenchon el líder populista admirador de
Maduro, de Castro y defensor del terrorismo islámico ha inventado el sofisma de
que frente a “la decadencia de la sociedad francesa” se hace necesario el
remplazo de esta por una nueva sociedad más vital como la representada por la
emigración africana, todo esto porque al haber girado la clase obrera hacia la
derecha busca a la desesperada una mayoría política.
Sin
escrúpulo ético Pedro Sánchez con el fin de mantenerse en la Presidencia no ha vacilado
en alentar al nacionalismo catalán concediéndole toda clase de prebendas,
auspiciando el separatismo, lo mismo que ha hecho reconociendo y pactando con
Bildu el Partido de los etarras asesinos y sobre todo entregándole al poder a
Podemos un Partido Frankenstein que nació con el dinero de los ayatolás iraníes
y contó con el permanente auspicio económico de Maduro. Este partido como el de
Sumamos que ya, repito, son una minoría de ignorantes, inventada para sostener
a Sánchez en el poder ha sido borrada en las últimas elecciones regionales de
Extremadura y Aragón y lo será en el resto de España. Vulgares arribistas
sociales, Irene Montero, siempre
haciendo gala de su ignorancia, fue la Ministra de Igualdad más nefasta en la
Historia de España, con Ione Belarra de su misma catadura han sido las
encargadas de defender esta oportunista
regularización de los emigrantes lo que ha sido aprovechado por el islamismo en
su estrategia de reemplazar una “sociedad agotada”, colocando un emigrante
musulmán donde está un trabajador español, algo manifiestamente estalinista,
imponer el velo, prohibir que las mujeres acudan a la universidad, volver al
atraso económico bajo el modelo talibán.
El racismo, pero al revés, la destrucción, mediante el caos social de la noción
de gobierno, democracia, religión. En su histeria de ignorante la Montero
anuncia que con la incorporación de estos emigrantes “vaciará a España de
fachas, de derechistas” calificativo ya desgastado para rechazar violentamente
a quienes se oponen a este peligroso aventurerismo. Claro, todos somos
migrantes y España aún más pero no podemos confundir esta migración con
aquellos que esclavizan los grandes Coyotes en un negocio donde miles de ellos
se ahogan, donde se camuflan los delincuentes.
¿Qué
hará con la clase obrera española que apenas sobrevive al desempleo, las bajas
pensiones y la más indignante falta de vivienda, los enviarán a ocupar los
países que estos manipulados emigrantes están abandonando para votar para que
Sánchez se perpetúe en el poder? P.D El reemplazo de una población por otra lo
han hecho y lo siguen haciendo las FARC EP reemplazando la memoria de las
comunidades por las ideologías de “la identidad”. Es lo que hacen en el
Guaviare, Briceño, el Cauca, el Chocó.
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