sábado, 29 de marzo de 2025

LAS REDES Y LOS LAZOS DE ABSALÓN / Antonio Arenas Berrío

 

LAS REDES Y LOS LAZOS DE ABSALÓN

Antonio Arenas Berrío

“Y vulcano fabricó con extremo cuidado cadenas sutilísimas /de bronce y con ellas una red. Una red y lazos tales que escapan a la vista: / no se trata de un tejido, ni una telaraña suspendida trasparente/que la superase en levedad. la hizo de tal modo que se soltara al toque más ligero o al más mínimo movimiento/y lo dispuso todo oportunamente alrededor del lecho. Cuando/venus y el amante estuvieron juntos en el lecho, ambos quedaron/presos en aquella trampa maravillosa recién inventada/preparada por el esposo, inmovilizados en medio de un abrazo común.”                                                                             

 

 (Ovidio, Metamorfosis, Libro IV)


 

El escritor Truman Capote, dijo que: “El relato breve es la forma más difícil para la persona que verdaderamente sabe utilizarla. La mayoría de la gente es incapaz de escribir relatos, de modo que no importa. Pero para aquel que es un artista del cuento, es lo más difícil porque exige el mayor dominio y precisión. Muchos escritores hacen cuentos, pero no escriben relatos, así que no saben lo que hacen”. ¿Sabe Absalón Palma, como escritor de cuentos lo que hace frente al mayor dominio y precisión en sus cuentos? Ahora bien, el libro “Las redes de Vulcano”, de Absalón Palma, es un texto que contiene quince cuentos y una crónica, no va más de 147 páginas, pero ninguno se distingue como relato. Su carátula es negra y con una ilustración, “Última llamada”, del pintor Jairo Alberto Mejía, que no tiene que ver con las historias narradas. Los cuentos son el producto de experiencias y la imaginación del escritor. Se nota al leer el libro que los cuentos fueron escritos en distintos momentos y acontecimientos dispares, y lo único que los ata, es la pasión de su autor por hacerse cuentista o, mejor, el adhesivo de pertenecer a un taller literario de la ciudad, donde se hace un esfuerzo por escribir y comentar lo que se lee con la bendición de quien lo dirige. Este es un libro que se puede leer rápidamente y se puede digerir inclusive al revés. Tres de los quince son perfectos, los demás son una crónica y otros pasarían por artículos periodísticos, porque carecen de enigma, secreto y misterio. Se acude en cada cuento al recuerdo y en dos al mito; sin embargo, lo recordado no se agota en las historias. El mito cruza el Tríptico y el cuento Livor. El texto como tejido o como una red, está expresado por lo social, el tango, el fútbol, el licor y los amigos de farra. Hay una difícil alusión al dios Vulcano (Las redes de Vulcano, página 124), ese compañero de Venus, que le fue infiel con Marte. La mitología es un pretexto y Vulcano encarna un vulgar asesino al ser traicionado por su mujer. No hay ningún cuento que aluda al fuego, a los metales o algo que sea forjador del hierro y ablandador, a no ser la muerte. Exceptuado el Tríptico, que en su narración habla de las redes de Vulcano. ¿Pero no es la pasión la que vence la violencia? Porque el final del Tríptico es violento y el acero cobra su venganza en Manuel y Marleny. Según la apreciación, Venus y Marte, son sorprendidos en las redes de Vulcano (Manuel y Marleny sorprendidos por Mauricio en un acto carnal e infiel). Ambos quedan presos en aquella trampa del amor.

El título del libro es ya una impericia mayor. ¿No sería mejor “Las redes de Vulcano y otros cuentos”? Hay en el libro narraciones producto de la nostalgia, el amor, la memoria, la desolación, incluso hay algunos candorosos como: “Un pequeño olvido”, “En el Café” y el “Último Café”. El fútbol acá es una pasión sentida. Minerva está en los cuentos lejos de Livor. Livor, vive en una vereda, más no en el bosque, craso error en este bello cuento. El prólogo del libro de cuentos es un amasijo de cosas en el cual se nos dice que el autor de “Las redes de Vulcano”, tardó cuarenta años para hacerse escritor. ¿Hay alguna edad para iniciarse en la escritura? Lo ideal sería la adolescencia o la juventud, pero no existe edad para la escritura de cuentos o novelas. Cosa asombrosa si el autor del libro es un bibliotecólogo y especialista en política. Dato, además, sin importancia porque un escritor se podría pasar toda una vida escribiendo un relato o haciendo múltiples bocetos del cuento. El oficio de escribir es sencillo una vez se accede a él, lo complejo es convertir en arte la escritura, trascender la anécdota, lo exterior del texto, la superficie narrada. Ese es el objetivo de todo escritor en cuanto artista”. ¿Es Absalón, escritor porque escribió un libro de cuentos? Sí, pero no importa la edad, lo importante es narrar, entrar en el complejo y peligroso mundo de la escritura. Arrancar a leer y escribir, hacer de la escritura un arte, un oficio. Ser un verdadero artesano. Pulir, mirar el cuento de principio a fin como una esfera perfecta. Ser un artista del relato breve. No obstante, podemos agregar siguiendo a un cuentista  como Julio Cortázar, hay que, “comparar el cuento con una esfera. Algo que tiene un ciclo perfecto e implacable, algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera, en que ninguna molécula puede estar fuera de los límites precisos. El cuento puede mostrar una situación y tener interés anecdótico, pero para mí no es suficiente la esfera tiene que cerrarse”. ¿No deben cerrarse los cuentos de Absalón? Que importa el tiempo, lo que dure en escribirse, que importa la edad del escritor. Hay que saber mejor para donde va el escritor. Hay que saber, insisto, cerrar la esfera. Un lector de semiótica notará en los cuentos de Absalón, que el tango, el fútbol, la farra, habitan más en él, que la literatura. Hay que leer a los grandes cuentistas y despojarse un poco de los elogios que puedan hacer los amigos. Leído el libro en su conjunto genera una alegría para los amantes del fútbol y el tango, pero los finales no precisan el sentido, hay buenos inicios y protervos finales. El prólogo, escrito por el insigne profesor Luis Fernando Macías, no dice nada de los cuentos. No expresa nada de la creación literaria. Habría que preguntarle al profesor, cuáles son los temas que aborda   este libro de cuentos, que red se teje en ellos. El mal prologuista cree que es la semilla del taller de escritores y el mito lo que dio su fruto. Ensalza al escritor, lee mal lo escrito, no hay conjeturas sobre ningún cuento. Cree que es el mito el que devela los misterios, no la escritura asimétrica de cada uno de los cuentos.

Teje mal la red y no es claro cuando afirma con sus malabarismos verbales: “Es el mito lo que nos responde qué somos, ya las culturas griega y Romana nos designan, en sus redes podríamos hallarnos, en sus misterios esclarecernos”. Enunciado confuso que dice mucho y no dice nada del mito en los quince cuentos y la crónica. ¿Nos reconocemos en el mito del Eterno retorno, en Prometeo, en Edipo, en el mito de Ganimedes, en Dionisos? La posmodernidad es el retorno a los mitos del pasado, Gilbert Durand, en su libro “Mitos y Sociedades” nos revelaba: “El mito no es más un fantasma gratuito que se subordina a lo perceptible y a lo racional. Es una res real, que se puede manipular tanto para lo mejor como lo peor”. ¿No es la aseveración sobre el mito de Macías, una maniobra para evadir la interpretación de los cuentos? Michel Maffesoli, asevera a propósito del mito y la posmodernidad, que la posmodernidad, es el retorno de lo arcaico y la tecnología, no hay misterios para esclarecernos, sino para alinearnos y sujetarnos a las esferas del poder. El hedonismo y lo orgiástico lo dominan todo, asistimos al retorno de Dionisos. ¿Es Vulcano un mito que retorna? Que yo tenga entendido, era el dios del fuego y los metales, era el esposo de Venus, quien lo traicionó con Marte. Vulcano era viejo y desagradable en su aspecto, además era cojo. ¿Cómo no iba Venus a enamorarse de Marte con semejante esposo? Constantino Cedini, pinta en un fresco (1741-1811), Venus y Marte, sorprendidos en la red de Vulcano, pero en el cuadro no aparece Vulcano, sólo dos niños sosteniendo la red y los amantes atrapados ¿Es la representación del amor? ¿Dónde está el juego de Absalón con sus cuentos y la red de Vulcano? Valdría la pena una exploración más a fondo del Tríptico, donde Marleny engaña a Mauricio y son sorprendidos y el acero penetra en la carne cobrando su venganza. ¿No debe ser el amor el que triunfe sobre la violencia? La red, en el decir del Poeta Ovidio, escapa a la vista, no es una telaraña trasparente, todo está dispuesto alrededor del lecho, y cuando los amantes están juntos en el lecho, ambos quedan presos en aquella trampa asombrosa, preparada por el esposo e inmovilizados en un abrazo común. Sea como sea, escribir no es un mirarse al espejo, pues Narciso se ahogó de tanto mirarse al espejo al hallarse tan hermoso. Detrás del mito de Narciso se encuentra también la transgresión. La escritura no “es un asunto colectivo especialmente la literatura”. Una cosa es decir como Kafka o Rulfo, que la literatura es asunto del pueblo y otra que es un asunto colectivo. ¿Dónde está la gran novela escrita por un colectivo o un taller? Joyce se moriría de risa, sabemos que, Ulises, no salió de un colectivo o un taller literario. Quizá Borges, el maestro de los espejos y los laberintos los mandaría al carajo, con eso de decir que, escribir es mirarse al espejo de la verdad. La ficción no es una verdad, es el reino de la invención y la mentira. El pacto ficcional no conduce a descifrar verdades a través de los mitos. Se puede escribir para perder el rostro como diría un Kafka, o para que otros lean o para tener un diálogo con el lector.

Una cosa es la intención del autor, otra la del texto y otra la del lector. Una escritora como Patricia Campbell decía: “cuento es contar, cuando no se narra una obsesión, un recuerdo o una pesadilla, se hilan palabras inútilmente”. ¿Cuál es el estilo de Absalón Palma? Por el prólogo diríamos que, es citadino, mezcla de recuerdos y mitología, fusión de trago y fútbol. Una escritura precaria que se fue decantando con el tiempo, su desconfianza se fue venciendo y sus cavilaciones de tangófilo se fueron manifestando. Su estilo, es un intento de atrapar el antes y el ahora, una escritura sutil sobre los esfuerzos de su memoria, cierta miscelánea que incluye el mito, el tango y el fútbol. Encajaría más en el artículo periodístico. La cualidad de Absalón es una búsqueda fundamental de la escritura enraizada en su inconsciente colectivo. Es el parto con dolor de un artista. El cuentista deberá ser un artífice, él está en los inicios, encontrar un estilo es su arte, disciplina, mucha lectura y el oficio de escritor. Roberto Bolaño, muestra en sus cuentos y novelas que la literatura es un oficio peligroso. Absalón ha entrado en las redes de la escritura y la idea es no dejarse ensalzar por sus amigos, para su bien deberá adaptar el oficio de escritor. Lo ideal es como se cuenta, los temas que contenga y el hecho de que sea capaz de cerrar la esfera. Absalón, ha construido su primera red literaria, nada los ata excepto ese lenguaje cotidiano y el diario existir. Es la vida la que fluye lentamente en cada uno de sus personajes. La humillación, la conversión, el olvido anodino, una cita frustrada, el desamor, el amor, la infidelidad, dos cartas, la pasión por el fútbol y la muerte, los nombra en sus cuentos. De todos los cuentos sobresalen tres, “La sombra”, “Livor”, y “A la orilla del río”. Los restantes son un canto de la vida, el fútbol y el tango. Las palabras no se agotan en las anécdotas, el amor, la amistad y el fútbol. Las historias son meras, anodinas y con finales abiertos que extrañan a un lector de cuentos. Venus ha caído en las redes de Vulcano, Livor, ama la belleza de una mujer a pesar de que es incapaz de amar a los humanos. El libro de cuentos es un rostro sobre sí mismo y una huella de los otros. Absalón, deberá aferrarse a las huellas de Calíope como si fueran sus propias huellas. Ha hablado el hombre, pero hay que pensar que recordar es siempre mentir. La falsedad es la venganza, porque al comienzo la escritura es una vergüenza que se ha de padecer, después vendrá el gusto de hacerla bien. Siempre habrá algo que afinar, alisar o corregir. Experiencia, observación e imaginación, tres cosas que deberá tener un escritor.

 

ntonioarebe1@hotmail.com

 

 

 

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