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Daphne Poe
POESÍA
Balada del amor.
Sátira del desamor.
Belleza de lo simple.
Exaltación de lo grande.
Espejos impensados.
Retrato de la vida.
Letras que exhortan
Exorcizan, enamoran.
Vicio que engrandece.
Frases que hipnotizan.
Música del alma.
Filosofía enmascarada.
Metáfora de lo insondable.
Sentimiento secreto.
Sintaxis de lo inconexo.
Haiku de recuerdos.
Descripción de la nada,
Pasiones que reverdecen,
Revelación que despierta.
Imágenes abstractas.
Evocaciones que hipnotizan.
Vaticinios del destino.
Más que musas
Más que arpegios
Poesía es morir y vivir
en cada letra.
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ORQUÍDEORAMA
olvido de cartón
bufón de madera
suéter polichinela
susurro de paloma
bolero de antesala
disparo rayo
mirto desflecado
sangre azucarada
caricias traicioneras
besos de aguardiente
arpa que chisguea
arboles deshojados
otoño mareado
pasan brujas volátiles
sonrientes camionetas chocadas
vestidos despetalados entre cuchilladas
Diez kilómetros de alucinación
una tijera ensangrada
el árbol de olivo seco
luciérnagas escupen fuego
fronteras de ángeles marchitos
sombras nublando el arcoíris
Ulalume desnuda entre petardos
el seno que amamanta sangra
águilas negras entre aviones
parpados sin piel en el frenesí
gusanos que beben el veneno del
estiércol
mujeres en cinta rajando sus vientres
piernas tensas entre el fornicio que
acuchilla
pétalos de vidrio que llueven sobre
ojos
tombos perdidos entre brumas
cárceles moribundas que lloran asesinos
mas allá tu sexo abierto a mis ojos
un cuchillo clavado
y una muerte menos
otra orquídea que no es mancillada
y un beso muerto sobre tu sombra.
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DEVORARTE
Como a un mango te devoré
Te desvestí las cascaras para
arrancarte la pulpa con mis labios
Para succionarte con mis besos
Las sabanas cuales montañas desnudas se
ondeaban
Las tablas de mi cuerpo se agrietaban
El colchón de mi alma se humedecía
Mi sangre buscaba explotar entre mis
venas
Mi sudor de fuego reía como una llama
Mi cabello grávido como una crin volaba
Se sacudían las ventanas dentro de mis
ojos
La comisura de tus labios entre mis
dientes de roca
Se abría como una cascada que me
ahogaba con sus besos
Mis dedos recorrían tus velludas
arboledas
Tu boca de flor despetalaba beso a beso
Borraba tus ajenos besos marchitos
Tu nariz era un arca empujada por el
vendaval del placer
Mi piel regada de roció brillaba entre
tu selva
Tus cejas yo besaba pelo a pelo como un
lento perfilador
Tus ojos devoraban con mi desnudez
Y Se deslizaban como fuego entre mis
eucaliptos
Tú olfateabas mis ramas negras
Perfumabas tu alma en los limbos de mis
poros
Como un colibrí penetrabas mi néctar
con tu pico
Picoteabas, besabas, engullías, lamias
Bañaba mis deseos con el petróleo
de tu sudor que los encendía hasta
enloquecer
El aire nos respiraba mientras gemíamos
abrazos fragmentados en danzas
Gemíamos los besos entre nuestras
coyunturas
Como potros llenando nuestro horizonte
de felinas rapideces
Nuestro sudor se secaba como un oleo
amarillo
Y su brillo nos mojaba entre titileos
Dibujábamos veloces circulo, números
Sobre los pliegues de la cama
Salpicábamos las sabanas como grillos
de brincos
Nuestras manos corrían más rápido que la
sangre agarraban,
Soltaban, apretaban, degustaban
Yo me dormía en los declives de tu
pecho
Arrebujaba mi mano izquierda a tu
aureola
Tus brazos decorados de llantitas
flotaban sobre la cama
Tu cabello se enredaba entre mis uñas
Entre caricias de torbellino
Tus cachetes besaban para mancharme de
tu arrebol
Tus pestañas recorrían con mi índice
Y encima de ti posaba mi boca
Y me soplabas como a una cometa
Te acaricia el oído con mis besos
tibios
Inundaba mis palmas en tu pecho velludo
Me desgastaba como una vela bajando
entre tus piernas
Se me agotaba el agua para mojar tu
cuerpo
Tus rodillas fuertes de debilitaban al
rozarme
Y tus pies caminaban en el aire, sobre
el fuego sobre el agua
Tu decías las vocales trenzadas con
gemidos
Y yo subía el volumen de tu voz
Tus músculos se tensionaban aferrados
al clímax
Mientras se apagaban con la brisa
Tus peces nadaban dentro de mi
claustrofobia.
Nos separamos como las nubes de la
lluvia
Pero aun sosteníamos la mirada
Tú desvestías tu desnudez cubriéndola
con prendas
Arrollada como si hubiera pasado un
huracán sobre mí
Me recostaba en la almohada,
Y mis lágrimas de tu despedida parecían
La lluvia que te perseguía mientras
tomabas el taxi
No sé si volverás no anote tu número
telefónico
Pero espera tu regreso para ser tu
primavera
cuando recorte las flores de tu cuerpo.