viernes, 23 de septiembre de 2022

EL GARANTE DE MADURO / Darío Ruiz Gómez



EL GARANTE DE MADURO

Darío Ruiz Gómez

En lugar de escoger un país democrático como garante de las conversaciones de Paz con las Farc el gobierno de Santos escogió la dictadura de Cuba condenada por la sociedad internacional por más de 50. 000 fusilamientos, por la desaparición de opositores(as), brutales represiones a sus opositores, etc. Ahora nuestro Presidente ha escogido a Maduro e implícitamente a su tiranía como garante de un nuevo proceso de paz con el ELN, sí Maduro condenado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, presidida nada menos que por la izquierdista Bachelet, por el asesinato de más de 60.000 opositores mediante comprobadas torturas, vejámenes extremos, el Cartel de los Soles, etc. De Santos a Petro tenemos entonces la comprobada certificación de que para ambos mandatarios la escogencia del Garante de unas “conversaciones de Paz”  con una organización criminal no depende tanto de sus virtudes democráticas, defensas de la justicia universal, condena de la tortura, etc sino de  todo lo contrario, tal como vuelve a suceder hoy con Maduro en el cual, repito confluye lo peor, ser Comandante en Jefe del ELN. ¿Quiénes   a nombre de la precaria democracia colombiana se encargarán de enumerar ante el ELN  - que estará moviéndose  en su propio territorio - los delitos atroces que ha cometido a través de décadas de terror y masacres que nunca han sido condenadas ya que como en el atentado contra la Escuela de la Policía organizada como un monstruoso divertimento por la Cúpula que permanecía en la Habana, se condenó a los pobres diablos que colocaron la bomba que mató a22 muchachos(as) pero  no se condenó a sus autores intelectuales?  No se condenó el terrorismo, los asesinatos selectivos, operaciones pistola, el reclutamientos de niños, a un señalado criminal de guerra como Pablito que ya debiera estar en la cárcel.

Como lo estamos viendo al Presidente Petro le gusta recurrir a las bromas haciendo nombramientos de personas sin solvencia profesional  y sobre todo moral alguna  contando con  que no tiene oposición política para ello. Por eso y como escritor mi deber  es recordarles: hace pocos meses juraron fidelidad a Maduro el ELN y la Nueva Marquetalia creándole a Petro un lío jurídico ya que el ELN con dominio total en más de siete Estados venezolanos  ocupados por sus tropas pasó de ser un grupo de alzados en armas a convertirse en integrantes  de las Fuerzas Armadas venezolanas. Lío a resolver por parte de los grandes juristas de Petro ante el Derecho internacional. ¿Se replegarían hacia Colombia esos contingentes de mercenarios encargados de mantener los grandes corredores de salida de las drogas hacia el exterior? Trabajo para la Ministra de Minas: el ELN debe devolver al gobierno y de inmediato la mina de Coltán que tan ingentes ganancias les ha estado generando junto a la explotación de las minas de oro en el llamado Arco Minero venezolano donde sigue sosteniendo  sangrientos enfrentamientos con “El tren de Aragua”. Con esas ganancias  Petro no necesitaría de la controvertida Reforma Tributaria. ¿Saben que  hago este cuestionamiento después de informarme sobre las guerras del Coltán, “mineral sangriento” en la República Democrática del Congo? Igualmente   debemos recordar que el Presidente  Guaidó es reconocido por 87  gobiernos del mundo entre ellos Inglaterra que se negó a devolverle el oro a Maduro y hoy se negó a invitarlo como es lógico  a los funerales de la reina Isabel II. Cuestión de civilización porque esta vez la mirada del mundo libre, la fuerza de la Oposición venezolana, de los demócratas latinoamericanos, de   los millones y millones de desplazados estarán fiscalizando esta farsa. Recuerden  que las llamadas “mesas de conversaciones” son una trampa pues el Estado, la Justicia son colocados en plan de igualdad  frente a los delincuentes que en lugar de ser castigados por sus crímenes terminan obteniendo  tal como lo seguimos viendo con las FARC , prebendas, absoluciones, ministerios mientras el narcotráfico  continúa  orondamente  engordando sus ganancias  y las víctimas son olvidadas 

sábado, 10 de septiembre de 2022

Plaza Botero, ¿Patrimonio de Medellín?

 


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90. Medellín. Destrucción y Abandono de su Patrimonio Histórico.

Plazuela Botero, ¿Patrimonio de Medellín?

Víctor Bustamante

Parque Botero, ya una zona colonizada de una manera despiadada por la economía del rebusque, amurallado por el imponente Palacio de la Cultura de Goovaerts en su interior con sus pasillos y vestíbulos tapizados por pasos de visitantes furtivos. Ahora, en su exterior, en la parte trasera, con sus cipreses, bordeado por vendedores de baratillos, de abalorios, de celulares, de ropa, de chanclas, con sus carritos y chazas que debieron ser contenidos por una valla para que no se apoderaran de las paredes del palacio e impedir ser usadas como mampara y armario para sus mercancías, igual que ocurrió hace unos años con el Palacio Nacional. Alrededor de esa barrera, en la Plazuela Nutibara, una reja que añade, Enamórate de Medellín o Distrito histórico, como certidumbres de la indisciplina citadina los primeros y de los burócratas que han secuestrado al municipio, la segunda, creando un espacio vacío entre el palacio y los transeúntes y, sobre todo, con los vendedores apiñados que los contiene ante su avalancha y vitrinas portátiles que también les sirve para exhibir sus mercaderías. Y es que alrededor de estos vendedores también van los otros, los proveedores itinerantes de tinto, de jugos, de comida chatarra, de lotería, de minutos, de la pomada de coca y marihuana, que van de un lugar a otro y junto a ellos la multitud de vagos sin asombro que salen a las zonas de los parques, a los aledaños, al rebusque donde no pueden ver algo mal situado ya que se convierten en cleptómanos con licencia que saben cómo burlar los códigos. Siguen en esa taxonomía, los cosquilleros, las putillas sin afán, los tipos sin pausa, muchachos vendedores de sexo, los yonquis citadinos fantasmales, las no-personas, tiradas en las aceras y sardineles, y, además, preparando sus dosis de droga que los anestesia y los hará soñar con otras dosis. Y junto ellos los alcohólicos desafinados, los vendedores de sueños, con sus caramelos de colores, es decir de hierba, de basuca, de perico y de pastillas, opioides, heroína, tutsi y hasta fentanilo, y aquellos más sofisticados con las dosis de burundanga, que bordean el desafío y su caos continuo. Toda esa destrucción personal debido a esa cápsula: el libre desarrollo de la personalidad.

Esta valla obra como si fuera una barrera de coral, para entrar a la Plaza Botero, esa sí acorralada en su interior, al fondo otro edificio emblemático, el Museo de Antioquia, absorbido por la promesa de las pinturas de Botero triunfal, y a veces anodino, que lo ha convertido en un enclave artístico y de turismo con sus esculturas; estas esculturas que a veces parecen lejanas por inexpresivas y glaciales, conjuradas por el sonido de los vendedores de música de carrilera en un ambiente hostil e impregnado por la seducción ocasional de las chicas que buscan dinero a cambio de sus cuerpos delgados o macerados por la necesidad. Todas esas personas, todo ese ámbito como el sinónimo de una semiótica del abandono.

Por las paredes cercanas a esta Plaza Botero se arrastra la ensalada de avisos comerciales y otros de compromiso a la espera de un mundo que nunca será mejor, las estelas políticas artesanales que piden un no a la corrupción, un cambio de una generación que no sabe qué quiere. En su interior, por el aire de miércoles, se atosiga el ruido de los publicistas empíricos con su ruido excluyente, así como los vendedores de frutas con sus carretas viajeras, así como los repartidores de tarjetas con avisos de brujos; todo un mercado donde se expresa el antioqueño sin prosapia. Así queda este lugar pateado por tantos pasos anónimos, por tantas miradas furtivas, por las fleteras, en grupo, bajo los árboles, y en las esquinas y aceras que las circundan, así como en la resquebrajadura patrimonial en este sitio, sitiado por el abandono como síntesis de una comunidad y de una ciudad ya perdida en su ensueño.

Por las calles y por las bancas de este parque se arrastran aquellos considerados no-personas, aquellos que no existen, fantasmales y saturados de las pústulas del abandono, nada menos que la expresión más acabada en estos sucios momentos de internacionalización y del turismo que bruñe la ciudad con sus peores expresiones: el vandalismo, la prostitución y la droga.

La fascinante atmósfera que ha poseído el Centro permite fundir en las paredes anuncios de toda índole, atravesar calles, evadir el estropicio de las aceras, pero también marca el comienzo de la huida de las empresas y las marcas para no ser devaluadas. Los baluartes, sus habitantes, se han ido y desde la tarde la ciudad comercio, la ciudad chaza, queda espectral y abandonada, protegida de noche, como un galpón, por las rejas en ese maelstrom de oscuridad sin tregua en las calles vacías.

Los gritos de los vendedores desembocan desde las ventanillas de los automóviles, mientras continúa el tráfico desorganizado, ahí en la Avenida de Greiff con la destrozada calle Bolívar, con ese tono mugriento y lánguido que cambia con el tráfico, y es que hace varios años el abandono muerde el imponente y nostálgico Hotel Nutibara, pero es que caemos en cuenta que ya el comercio de valía y otros intereses se han marchado hacia el sur, hacia El Poblado; no soportaban el caos, el hacinamiento, de esa tierra de nadie en que se convirtió Medellín.

Aquí en esta Plaza Botero, el tiempo se exprime, se convierte en una miríada de temporalidades, donde reaparecen las voces dejadas de lado, los pasos, las fachadas enterradas por donde se cuelan las historias escritas y relegadas o ya a punto de diluirse, borradas de ese palimpsesto perenne que es la ciudad, junto a los aromas olvidados de esas siglas que la definieron como una ética y concepto de ciudad que ya no regresará, así como esa concepción de ciudad que se ha perdido en los cajones de los especialistas, arquitectos y doctores de la Alpujarra.

Ya, aquí sentado en una de las bancas de la Plazuela de las esculturas, se ofrecen y miran los fotógrafos ambulantes que aprovechan para imprimir sus placas con el fondo de alguna escultura de Botero a las que los visitantes tocan sus partes íntimas: es posible observar al guerrero desnudo con su pito brillante y de otro color por las manos que lo han tocado así, como la mujer desnuda cuya alcancía, al decir de Jaime, también ha cambiado de color por las manos curiosas. Depravación por las estatuas. Mudas esculturas en bronce y otra vez inexpresivas, ante calles abandonadas que la circundan, Juan del Corral, Carabobo, Cundinamarca. Sí, aquí en esta plazuela creada hace poco para darle gusto a Botero que impuso con su soberbia un nombre al museo, aún existen los rezagos de esa fauna citadina que poco a poco se apodera de los espacios y le da su sabor, ante la solita presencia de dos agentes de la policía, que sirven de adorno, nunca referencia de autoridad, para un espacio, imposible de cuidar, horda que se diseminó desde su espacio original, Guayaquil, y se tomó por asalto la Veracruz, los lados del Raudal y en su versión más tenebrosa la calle Cundinamarca, y aún sigue apoderándose de los parques y calles.

Plaza Botero, zona impuesta, por un capricho y por puro capricho dejada de lado unos años después. En este desfile humano siguen más vendedores de jugo, más fotógrafos ambulantes, más chicas de pantaloncitos calientes, sugestivas y manoseadas por el destino, chateando o cuadrando una cita con un anónimo comprador de ilusiones y sexo. Podría decir una suerte de oasis, sin nudos, ni significaciones laberínticas y cercada por calles desahuciadas y fachadas desamparadas. En su interior transeúntes sin destino, sentados mientras la niebla vuelve al paisaje, lluvia ocasional, y luego se abre el cielo aún más gris y algunos rayos de sol traen el ansiado verano; en la amplia plazoleta se esparce el olor de la ciudad donde conviven los personajes que se apropian de ella, el arcaico hombre de color con su Biblia y con sus amenazas apocalípticas que nadie escucha. Espacio nuevo que a pesar de los años no ha sido colonizado por los poetas que nunca lo mencionan, talvez debido a la fractura que ha causado en sus años de creación. Eso sí han sido mantenidos a raya los vendedores de cigarrillos, chicles y confites, con sus chazas visibles, pero nunca a los jíbaros que van de esquina en esquina pavoneándose y que todo mundo conoce menos los encargados de vigilar. En las esquinas y bajo los árboles cerca a los sardineles, nada menos que la oferta de los cuerpos esbeltos aún en su primera etapa de la putería de las chicas núbiles, y de las veteranas, y alrededor el muro de ladrillos del edificio Gutenberg.

Y por las cercanías de este espacio, las voces citadinas, las estridencias de los vendedores de frutas, los sonidos ahogados de otros vendedores que utilizan, ya el colmo, equipos de sonido para vender aguacates. Personajes superpuestos que trazan sus mapas ocasionales que se difuminan con la noche cuando la plazoleta queda como territorio de nadie al igual que ocurre con otros espacios abiertos de la ciudad. Así, otras rutas trazadas, rutas olvidadas porque la ciudad siempre abre sus fauces a experiencias diferentes. Aquí todo en su interior contenido por ese muro de sonido que previene el tráfico trágico como si fuera un lejano muro de sonido a veces asimilado por Phil Spector. Y más allá las paredes de ladrillo que han sido lamidas por tantas manos, por tantas miradas, ahora cariadas por las lluvias de septiembre. ¿Y las grietas? Sí las grietas con los abandonos que se perciben en las afueras del Museo de Antioquia, ese edificio emblemático. Esta es la fractura de la ciudad, del Centro. Y no es para menos ante la pérdida del aura como centro industrial solo quedaron improvisaciones y especulaciones para entregarle Medellín al turismo que la ha convertido en un detritus, ya que los visitantes van a un lugar y después de exprimirlo, y dejar su dinero nunca vuelven, así los políticos y funcionarios, irrelevantes en su mayoría, van al Centro con guardaespaldas a verificar algún proyecto anodino y no vuelven nunca porque es muy peligroso. Solo quedan los funcionarios de espacio público que son incapaces de controlar el maremágnum humano que ha sobresaturado el Centro.

Lenguaje alegórico del comercio que define el uso de los espacios con sus veletas de precios. Escapamos de las vallas publicitarias, las fachadas de las tiendas, la interminable intimidación en línea. Recordamos cómo ya no nos conectamos con el reino de lo sublime, de lo celestial, ya que suenan canciones de Vicente Fernández en DVDs piratas que integran aperturas a una magia inquietante, articulan difusos momentos, elevan la ciudad recuperándola por lo bajo, bajo los signos del hacinamiento y la especulación.

En medio de las bancas pasan comerciantes de sombreros, pasan los turistas de edad mayor buscando chicas jóvenes y baratas, y entre las diversas esculturas de Botero, en pleno parque se mantienen los nuevos tótems arrogantes, los jibaros y los alcohólicos en sus diversas edades, los niños chupadores de sacol, los vendedores de especias que son los mismos jíbaros, así como las putillas hermosa, las de más experiencia, así como las jóvenes que buscan su Sugar Daddy, esta es la irrupción de la ciudad que titila en su diverso cromatismo. En estos lugares que alguna vez fueron sagrados, los tótems y su presencia se convierten nada menos que en las columnas de la ciudad.

Dice, Pablo Aristizábal: Ayer estuve guiando un tour de los que realizo por el Centro y tuve que pedir disculpas a los turistas al final por haberlos llevado a la Plaza Botero.

Ya la Veracruz había sido tomada por asalto por el Cartel de los Chulos que lleva sus prostíbulos, sus salones para la droga, sus jíbaros trashumantes en las esquinas con su desequilibrio de caramelos y alucinógenos. Ellos se han tomado la plaza con los yonquis paisas de nuevo cuño, sucios y esquizofrénicos. El guía turístico expresa que una señora extranjera le pidió agua porque se maluquió, y pidió que nos fuéramos. No quiso tomar nada. El guía añade:  He sido guía en inglés y francés de nuestro patrimonio por diez años. Nunca me había dado pena llevar los visitantes al Centro. El sábado tengo otro recorrido, pero ya no volveré a llevarlos por allí. Ya que la empresa Flores El Trigal a quien le trabajo en tours, guiando a sus clientes, me prohibió volver al Centro.

Ahora, en 2022, en medio de una decadencia, de una futilidad, de un desgano, de esa mediocridad de un alcalde insignificante, de una inútil gerente del Centro, y así tras de ellos se diluyen proyectos y mentiras con el sueño de un Centro recobrado colapsado con su hacinamiento, sus basuras, sus olores a orines y esa terquedad de la desidia como un recordatorio de lo que hemos abandonado a su suerte, a Medellín. No hay planes para recuperarlo. El Centro se ha dejado al desgaire como si fuera un bazar, donde el comercio de toda calaña enseña su músculo depravado como expendedores de droga y sexo, marañas de emprendedores. Solo culebreros, que salen a conseguir, como sea, unas monedas, con el deseo de triunfar, de sobrevivir ya que aguardan para dar el zarpazo, y así, ávidos de unas monedas esperan para abrirse paso con sus ganancias a través de las grietas de este capitalismo salvaje, agresivo, clasista. Así el Centro, la ciudad inicial, ya perdido para la historia y solo visto y redefinido como un soto lleno de curiosidad, atestado de vitrinas en “su parte histórica” y de rebuscadores por las aceras y calles. Y allá en la Alpujarra, una administración pobre en argumentos, resguardada en el concepto de democracia que los eligió para seguir en su “espectacularidad” de ideas, en su mediocridad garantizada, en su desazón, y eso sí ahítos de sobreaguar sin dimensionar el coste de abandonar esa ciudad que no les sirve sino para sus sillones públicos y sus salivazos. Así Medellín.

A pesar de las preseas obtenidas, dizque mejor destino turístico, mención que delinea la quiebra del carácter pionero de esa ciudad, ahora en caída a las catacumbas de la indigencia, con la desolación asfixiante de esas vidas de los llamados desechables que se han apoderado de ella, y la hacen suya, en sus rincones y esquinas y calles. Lo cual evoca el descenso sin paliativos y la ruptura de otras personas que ya no quieren bajar al Centro por peligroso y sucio y abandonado a pesar de las pasarelas y rellanos que ofrecen los destinos de los guías turísticos, pero, como un río subterráneo, siempre fluye la mediocridad excelsa de sus administradores, junto a lo anodino de un concejo municipal que parece habitar otra ciudad. Síntesis de los pésimos administradores, díscolos e irresponsables de la Alcaldía que nunca vienen por estos lados con sus metamorfosis cuando ya están anclados en un sillón en la Alpujarra, donde es necesario disponerles una alfombra roja por parte de sus áulicos.

 

Poemas de Marcela Atehortúa Flórez

 



 1.      El deseo

¿Qué hacer con el deseo?

¿Dónde llevarlo, dónde depositarlo?

¿En qué ánfora o tinaja llenarlo?

¿Con qué bálsamo o almizcle untarlo?

¿A qué hombre entregarlo?

¿En qué cuerpo encender el deseo?

¿En quién despertar los pecados?

 

2.      Me invitas

 Mis manos como mariposas monarca se posan en tu pecho

Para anidar en él, abrirlo con caricias y resguardarme de la fría noche.

Las cortinas abiertas, aletean como un colibrí a la brisa noctámbula

Comienzo por descubrir los nudos de las raíces que yacen en la manigua, las inundaciones de los ríos, los animales que trepan por árboles en busca de los nidos de las aves, las lianas como cabellos que cuelgan del techo de la selva y se desgajan los brazos de los grandes árboles.

A través de mis palabras puedes ver, oír, oler, sentir y saborear lo que tiene la selva para ti, los seres originarios embarcar río abajo, descifrar las pinturas rupestres que se esconden en lo profundo de la espesura vegetal, escuchar los trinos de los pájaros de todos los colores, los monos aulladores y ver saltar las grandes arañas.

Puedes alcanzar a saborear en tu lengua la carne de tortuga y de reptil que te sirvo, los zumos de frutos desconocidos y hongos sagrados, percibir los aromas de las yerbas aromáticas ancestrales que se instalan en tu cerebro.

Sueña, vive, viaja, pero no demores en regresar a la cama.

 

 3.      Geografía de la sensualidad

¿Hay algo malo en nuestros cuerpos que siempre van cubiertos?

Sólo cuando nos amamos, nos descubrimos sin vergüenza

Para viajar por la geografía de nuestros cuerpos

Explorar cada día sus honduras, sus declives, sus llanuras y colinas

Para desentrañar las vetas de sal que permanecen ocultas en lo profundo de mi planeta

Para lisonjear el fuste que gobierna el edificio con su resistencia

Tu cuerpo se ocupa de cada centímetro del mío, te tomas tu tiempo para emprender el viaje y arribar a puertos fenicios, encontrando perfumes miles y delicados

Redescubres mis senos día a día y mi sexo se regocija con el tuyo

Me invitas a soñar cada vez diferente

Mandando los cuerpos a reposar extasiados, embebidos de la voluptuosidad de cada uno, en los egoísmos de sensualidad.

 

 4.      Devoción al hedonismo

Gustable para el goce y el deleite

Comestible cuando de hambre se trata

Besable cuando cae la miel de tu boca

Acariciable cuando te crecen ramas y hojas

Erotizable cuando me das calor y tu hombría

Masturbable cuando me encuentras y me pierdes en los caminos del jubilo y la gloria

Consagrada al placer, bebiendo de los aljibes de la dicha

Devota a Eros, sierva de la felicidad, vasalla del deleite.

 

 5.      Hombre de dormitorio

Entras al dormitorio envuelto en la penumbra de la madrugada

Escucho tus pasos menudos y vaporosos en el corredor

He pasado por alto poner el cerrojo a la puerta

Estás ahí a un lado de la cama

Te sumerges en el abismo de las sabanas

Te acomodas a mi lado

Te acoplas a mi cuerpo

Tu mano voraz hurga entre los pliegues de mi intimidad

Encontrando los artesones de mi feminidad

Que con arrojo son sitiados

Se tiende el puente levadizo que nos separa

Intercambiamos delicadezas de ternura y amor

Nos alcanza la noche alta

Huyes en complicidad de la oscuridad.

 

 6.      Noche loba

 Noche, lúgubre y metálica

Afilada como colmillos de cerril

Alumbrada bajo una luna negra

Con mirada de loba a lo lejos

Olor a perra mojada

Resoplando con su respiración bestial

Oculta tras los arbustos.

Pájaros negros en picada desde lo alto

Se aproximan como proyectiles emplumados

Se encrespa el cielo

La loba, ataca, fiera

Se apaga el fuego

La noche vuelve a ser suya.

 

 7.      Distintas, pero no distantes

 Nos han habituado a no encontrarnos, a no juntarnos

Con la excusa que entre nosotras mismas somos arpías

Reconozco que somos distintas, muy diversas, pero no somos distantes.

Tenemos más de coincidencias que de diferencias.

Hay que salir del fogón, del encierro de la cocina.

Allí mientras se cocina la sopa, hierven las ideas, se desata la ira.

Arranca de tu pecho el delantal como una costra pegada

Empuña un esfero, aprieta contra tu pecho un cuaderno, toma un libro.

Lánzate a la aventura de escribir todo lo que piensas

O lee todo lo que te place, soñar todo lo que te venga en gana.

Virginia Wolf e Hipatia, entregaron sus vidas, una por las letras, la otra por la filosofía

¿Detrás de ese delantal o ropa de casa, cuántas virginias e Hipatias habrá escondidas?

Esperando en la oscuridad de la habitación o un baño, entre lágrimas, una oportunidad para aferrarse a las letras, a un libro o un tiempo para ella.

Sacúdete mujer, suelta todo lo que te conmueve, emprende la aventura e inicia tu búsqueda.

 

 8.      Matriz

Precioso tesoro que no habita en mina alguna y su precio puede llegar más lejos que cualquier moneda de cambio

Surtidor rojo, como fuente de sangre bañas mi entrepierna y te cobijos con paños.

Tierra fértil, semilla que cae en tu era, brota con toda la fuerza de la vida.

Copa de vino, para beber el licor de la atentación borracho que abraza tu herejía.

Páramo, húmedo como musgo y bañado desde adentro con aguas bendecidas con abundante limo.

Loca, sin importar nada buscas calmar tu sed de bríos.

Sosegada, conoce la calma, llega por fin después de la tempestad y te cobijas como una caracola donde se escuchan las olas llegar.

 

  9.      Amor monstruo

Mi amor es un amor ideal

Confeccionado a la medida

Con las partes de todos aquellos hombres

Que admiro, respeto y amo

Es un amor Frankenstein

Como el de Mary Shelley

Con un pedazo de brazo de uno, el torso de otro, mitad de cabeza de alguno y la pantorrilla de aquel.

Es un amor monstruo, no por su origen

Sino por su aspiración a ser arquetipo de mi corazón.

 

10. Las horas de Scheherezada

 La noche tiene una cúpula azul turquesa

Vistes de tul verde con amarillo

Adornada estas de ágatas y amatistas tu piel morena

Tu lengua se despliega como una alfombra enrollada

La Scheherezada que habita en mí 

Cada noche hace dulcificar la ira del rey Schahriar

Escribiendo leguas de historias y poemas para él.

Scheherezada con su arte de narrar y yo, con el mío también de inventar

Buscamos convencerte de no cortarnos la cabeza

Para ver clarear otro día de ensueños y de proezas.

 

 11. Herencia

 Mis sueños están en la sangre de sus uvas,

En las raíces de sus cedros,

En las espigas doradas de sus trigales,

En el inmigrante que jamás volvió a pisar el bled.

Ese país de mis sueños, casi mítico,

Fruto de mis fiebres de imaginación.

Ese árbol que fue plantado en Beirut

Pero que floreció en Barranquilla.

¿Qué artes y oficios traerías descendiente de los fenicios?

¿Con qué palabras habrás enamorado heredero antiquísimo y lejano de los contadores de cuentos de Las Mil y Una Noches?

 

 12. Amor a la Manson

 Toda una carnicería

Un brazo aquí

Una pierna allá

Una nalga

Un seno

Un miembro monstruoso que se enterraba como una estaca en la carne casta

La sangre afloraba como un surtidor

Un dolor en las entrañas

En todo el cuerpo

En el alma

Le dolía hasta el pelo

 

13. El amor y los dioses

 Como cuenco sagrado

Donde se ha machacado

Las siete hierbas sagradas

Te recibo con tu semen generoso

De espuma marina que trae caracolas enredadas

Que encantan a mi oído

Con música de las profundidades

Donde se acunan navíos náufragos.

Es el momento de sahumar tu cuerpo todo

Que yace cansado como guerrero a su regreso

Con rosas, magnolias, jazmín y albahaca sahumaré tu cuerpo

Para devolverte el ánimo vital

Esa hombría que me fascina.

Prométeme que no partirás

Las cabezas de los dioses han rodado

¡No hay quién te proteja!

Cuidaré de ti.


14. Háblame…

De los ríos turbulentos que empujan las canoas.

De las lianas que penden de las ramas de los grandes samanes que dan sombra a la selva.

De las exuberantes boas que nadan bajo el agua y trepan a los árboles.

De las hormigas que recorren toda la selva y llevan sobre sí, los cortes de hojas y madera.

De esos mamíferos superiores que andan sin pelaje con el pecho al viento.

Del tigre mariposo que deja su huella profunda en la tierra mojada.

De setas y hierbas secretas que nos hacen ver para adentro y volar sobre los tulipanes africanos.

De las clases de pescado que se descaman y se limpian sobre una roca del río.

De los cielos estrellados que se cuelan entre las hojas tupidas de los árboles.

Háblame de todos ellos, con los que sueño.

 

 15. Rehén del tiempo

 La vida me ha expulsado por segunda vez

¿Acaso merezco ser acogida nuevamente?

El pasado habita mi presente

Mora en él

Domeñando mi existencia.

El olvido se niega

Al tiempo vivido.

¿Qué tiempos son estos?

Los tiempos del despojo

 

16. Bajo un cielo de fuego

Bajo un cielo de fuego, la vida de los niños yemení resiste

Escuelas y hospitales bombardeados, casas derruidas

Un pueblo que nada debe

Tienen el pecado de estar nadando bajo un subsuelo de crudo

Por el que las potencias luchan por apropiarlo.

Misiles caen sobre el cielo yemení

Después del golpe aturdidor del bombazo

Todo se vuelve humo, polvo, llueven escombros

Hay sombra, muerte y desolación

Enterrados bajo los escombros, surge una nueva vida

Un pequeño niño golpeado, herido y ensangrentado

Será el combatiente del mañana

Vengando, sus padres, su familia, su patria, su matria

Se le agregará otro eslabón a la guerra

Un cielo de fuego llueve sobre Yemen

 

 

viernes, 9 de septiembre de 2022

La amante de Jairo Osorio / JUAN MARES

 


Testimonio de lectura

 

DE TÁLAMOS Y PARAPETOS TRAS UNA AMANTE

A propósito del libro La amante de Jairo Osorio

 

JUAN MARES

 

Siempre hay libros de experiencias provocadoras y llenas de una lozanía narrativa que brindan el placer de lo gozado en otros, y recordado como evocaciones de una mina de recuerdos. Ya se ha dicho, la buena literatura es la que te conmueve en espasmos convulsivos como aquello de que “la belleza será convulsiva o no será”, según André Breton, al finalizar Nadja.

Belleza y verdad son el diamante que hace brillar la inmortalidad de una experiencia amorosa. Eso hace Jairo Osorio en esa bella novela: La amante.

Ni el Ananga Ranga de los hindúes, ni el arte amatoria de Ovidio, ni el famoso Kama-Sutra; ni los pedidos de Freya, a Áine, a Hathor, a Innana, a Rati, a Xochiquetzal, sus diosas milenarias, milagros imposibles para sostener los avatares de la vida de un amante ante lo que predestina el tiempo en sus giros secuenciales. Esa exploración de las diosas que se prodigan en complacencias para apaciguar los días de las memorias azules en la tibieza de las noches. Esa es la memoria de La amante de Jairo Osorio sin consignas de pecado, solo amor y entrega con sacrificio. Quedar a la vera luego de ser amado.

Alguien decía que “en el amor no se pierde, se invierte capital de vida”, es decir, poseer, ser poseído y dejar ir sin los misterios del alma y sin las afugias de la carne. Gozar del cuerpo como beber agua del bello manantial de la vida.

El manejo del erotismo no es un invento de reciente catadura, viene desde el principio de los tiempos. La triple función del sexo: procrear como un instinto de la pervivencia humana; evacuar lo que la sangre purifica, y las proteínas y minerales sobrantes, lo que el cuerpo no necesita; y lo que da el follaje de los árboles, sombra para el sosiego, relax y satisfacción de una continua comunión con el universo. Y para ello, la metáfora: “Ella igual estimulaba su ostra viéndome venir, derramarme sobre la palma de su mano”. O esta otra perla: “Sus roces eran suficientes para izar la vela más haragana”, y ficciona con una comparación histórica: “Con su tacto emulaba a Cleopatra”. Y esta no era ninguna guardiana de castidades. Era el alboroto de la sed del cuerpo como una necesidad existencial.

Eso sí, hay algo más como un hilo conductor de otras repercusiones en la conciencia del autor que narra en primera persona; es el contar continuo, obra tras obra, como buscando sin buscar todo eso que va encontrando, solo que se va desprendiendo en el narrar: una saga familiar.

Ya se aguaita en Familia (2015, 2° ed.), la aparición de la amante y las historias de familia en el curso del camino narrativo. Esta gesta parece apenas que comienza, luego de venir soltando pequeñas dosis de una historia antioqueña, llena de curiosidades íntimas, sin eufemismos. Es el mundo que poco se descuera como una tradición semioculta. Ello ocurre porque los eufemismos y las metáforas han sido útiles, para encubrir o dorar la píldora, como dirían otros.

Es la virtud de los espejos que no tienen mientes. Se genera el discurso que narra la vivencia y el desarrollo de la creatividad íntima que potencia la fuerza hercúlea, algo suprema y épica: “A los ojos de ella, y a los ojos del desvelado custodio de la portería, mi hazaña pareció uno de los doce trabajos de Heracles. Una biga rolliza de cuatro metros de altura y diez pulgadas de grosor, arrancada del empedrado y tirada por los aires con la sola fuerza del espanto de aquel jayán de veinticinco años, ebrio del éxtasis de la tarde y del licor barato de su talega. El gesto de valentía anonadó al cuidador. Permaneció aturdido con mi salida violenta. ‘Salúdeme a los patrones’, alcancé a gritarle, feliz por mi hombrada, al pasar por entre los leños violados del latifundio”. Es el producto de salvar el honor de la dama de los alivios silvestres. ¿Quién no se dobla en esfuerzos para cubrir la decencia de las intimidades clandestinas? Es decir, como decían nuestras abuelas, ya no cuidar el fundamento, sino resguardar las fallas del fundamento.

En sus vacíos, se llenaba de dudas con ese celo enyerbado por las fragancias de la caracola de colores nacarados. Presentía el olvido de las viejas pasiones jugadas en la complacencia clandestina de las llamaradas juveniles, con la manzana madura y urgida de ser comida antes que el tiempo le cambie los colores y la angustia existencial amaine.

Cuando se acerca el desapego de los encoñamientos nace el deseo de que, aquello de los desapegos por tantas causas, de que todo eso presentido, no sea verdad. Se espera con la paciencia del pescador de curricán, que, al pez de paso, le de hambre y se engarce en el anzuelo. Y elucubra: “… yegua suelta y cebada llega sola al pesebre”. Es el eterno juego de las metáforas que se arrancan de los viejos caminos de arriería, de los umbrosos cafetales, de arrulladores aserríos.

En la novela se mueven otros hilos que unen, tras el placer del sexo, ese otro de compartir disfrutes por el arte, la sensualidad de las formas y el goce de la literatura como todo un componente exótico en apariencia. Ello conjuga los deleites intelectuales del cerebro y el sistema glandular recargado en las gónadas. Resulta que, esa amante, era una lectora de “La mitología griega y romana, la historia del arte clásico, Michel de Montaigne, Henry Miller, Lawrence Durrell…”

La novela tiene mucho más para sacar punta al lápiz. Sin embargo, siguiendo esta línea de sentido, le llega como consuelo, ante lo inevitable en el descalabro, ya no del deseo, sino del encoñamiento amoroso, Clea, amante de Doctor Strange, y toma sus palabras de la creatividad humana para dar sosiego a sus frustraciones: “Con una mujer sólo se pueden hacer tres cosas: amarla, sufrir o hacer literatura”. Y eso es lo que hace en este homenaje póstumo a la tusa dariogomezca, Literatura.

 

Apartadó, 18 de agosto de 2022

                                                                                                   

CHILE: CONTRA LAS IDEOLOGÍAS Y SU CHANTAJE / Darío Ruiz Gómez

 CHILE:  CONTRA LAS IDEOLOGÍAS Y SU CHANTAJE

Darío Ruiz Gómez

El Twitter del Presidente Petro señalando arrogantemente  que el triunfo del No a la nueva Constitución propuesta por Boric en Chile “es un regreso a Pinochet” ha sido la respuesta del militante de una ideología populista y no del Presidente de la República de Colombia. Un Presidente no tiene porqué inmiscuirse en la vida política interna de una nación extranjera. Claro que Petro ya lo había hecho al firmar la carta de apoyo a Cristina Fernández de Kirchner. La respuesta de muchos representantes de la democracia chilena y mundial ha sido enfática indicando la torpeza de meterse con la vida pública de un país cuya tradición civilista  desconoce palmariamente. Rafael Ampuero con enorme lucidez al referirse a los derrotados en este plebiscito nos aclaró algo que vale para Colombia y sobre todo para nuestra hoy equívoca izquierda: el Partido Comunista ha desarrollado un programa en el cual proyecta  únicamente  su desueto objetivo  de revolución  y no un proyecto de nación que es de lo que se trata. Añádase a su stalinismo  la manipulación  de una ideología  indigenista  convertida  en negación de la cultura  y  “regreso a la sociedad anterior a Cristóbal Colón”  con el objetivo de  imponer frente a las mayorías democráticas  un dominio totalitario,   así podemos entender el porqué del repudio de una mente libre a esa maligna propuesta de unos “territorios ancestrales”, de cambiar la justicia civil,  herencia histórica de toda sociedad moderna,  por algo tan desusado  como “la justicia indígena”. Una Constitución es ante todo “un acuerdo de normas de convivencia es decir una forma de pacto social: organiza, constituye  las normas que rigen a la sociedad de un país”

Durante décadas los grupos de este populismo   trajeron a cuento  la supuesta sabiduría ancestral de los Mapuches mucho más importante, según ellos,  que los valores de la Democracia con su pluralidad o sea con su respeto a la convivencia de los distintos grupos étnicos  ya que, como recuerda Revel,  “sin libertad no hay control”. Llegado Boric al poder  los Mapuches  - tal como nos sucede en el Cauca-  con oportunismo se levantaron en “rebelión”  reclamando  sus “tierras ancestrales” nada menos que  las tierras madereras de la Araucanía y por supuesto al rico negocio que estas suponen y esto se hizo recurriendo a una serie de atentados, de tomas por supuesto violentas  y quemas de iglesias, de factorías. Llaitul el histriónico líder que se colocó una ridícula  banda de seda azul en la cabeza amenazó con armar a sus hombres e iniciar una guerra de guerrillas. Hace unas semanas las autoridades chilenas lo localizaron y detuvieron para ser juzgado por estos hechos de etno terrorismo. De haber ganado el Sí este criminal estaría suelto para proseguir con su terrorismo.

  Andrés Bello el gran humanista, maestro espiritual de Simón Bolívar,  autor de una obra maestra como el Código Civil  del cual nacen las reglas de nuestra tradición jurídica, la construcción de una Constitución democrática  que reconoce  la inclusión y representatividad de todos los grupos sociales, raciales,  estableció una tradición de civilismo  que es aquel que los chilenos –los colombianos- quieren mantener,  que es lo que la abrumadora mayoría de votantes ha defendido en este plebiscito y  no pues una Constitución de Pinochet. ¿Qué el 3% de la población o sea los indígenas dueños del 30% de la tierra traten de  imponernos sus “derechos ancestrales” en Colombia  desconociendo nuestros derechos consagrados por una Constitución democrática no  constituye  una sucia jugarreta de unos demagogos para desestabilizar nuestra sociedad tal como se intentó en Chile?  Olvidar  la democracia y sus generosas libertades  para recurrir a esta inventada guerra indigenista es lo que Boric y la izquierda chilena han pagado caro por fortuna.

 

 

  

UN GOBIERNO EXPRESS / Darío Ruiz Gómez

  UN GOBIERNO EXPRESS

Darío Ruiz Gómez

El rostro  hierático e imperturbable de Iván Cepeda  que hemos visto durante  años,  sonrió este martes por  primera vez ante las cámaras de t.v.  al anunciar que la propuesta de su “Paz Total” se había puesto  en marcha.  En la foto y para la historia estaban Marcos Calarcá,  Sandra Medina, el buscado por la Interpol Rodrigo Granda,  Uribe, Cristina Zuleta, amén de varios de esos personajes de sombrero que uno no sabe de dónde emergieron ni se imaginó nunca que durante meses anteriores hubieran estado redactando esta envenenada  propuesta de Paz Total donde se debilita al Ejército y a la Policía y se consolidan sus fuerzas guerrilleras regionales que han  permanecido camufladas. ¿No recordamos a Iván entrando en el Congreso en medio de un furibundo Comité de Asalto, enarbolando la pancarta de “Paz Total” para impedir que el Presidente Duque hablara? Desde el discurso de posesión de Petro todo ha venido sucediéndose de una manera vertiginosa como para dejar a la ciudadanía  sin aliento alguno. Con la firma de la carta de apoyo a la  corrupta Cristina Fernández de Kirchner junto a López Obrador y el lastimoso Alberto Fernández –ni Boric ni Maduro quisieron firmar esa carta- Petro nos instaló en la órbita de los gobiernos populistas y desacreditados de Latinoamérica ante las sociedades  libres del mundo. Y para colmo de sorpresas o mejor destape,  nuestro Canciller ante la mirada indiferente  de Sánchez -¿A qué vino?- declaró que lo de Santrich había sido un entrampamiento y un asesinato y remató con la proclama a la que Putin recurrió para invadir Ucrania: “Hay que acabar con los nazis” ” ¿Será que aún siente  el vértigo del perseguido?

A cada visita del Presidente a una región siempre hay una propuesta de intervención que nos deja atónitos ya que  cae en lo que acertadamente Paloma Valencia calificó como su permanente actitud de ser un Cristóbal Colón. Cientos de proyectos – que ya están en marcha- de planes de desarrollo, de regionalización, de desarrollo cultural y defensa de la pluralidad social y cultural de nuestra sociedad, de metropolitanización, de renovación urbana han llevado a cabo  universidades, grupos de investigación histórica y cultural que deberían haber sido previamente  tomados en cuenta   para plantear nuevas propuestas de integración, de reconocimiento de regiones y subregiones, de un nuevo concepto de territorialidad, nuevas tecnologías.  ¿Ignorar la realidad es acaso una estrategia para imponer a cambio modelos abstractos que necesariamente justifican cualquier tipo de totalitarismo?   En una sociedad en la cual el crimen organizado, el poder infinito del narcotráfico,  que son superestructuras camufladas  dentro del gobierno, la empresa privada, la justicia como sucede en Estados Unidos o Rusia y que han  destruido inmisericordemente  el tejido social con  la tugurización urbana, el abandono del campo,  la violencia adquiere distintas formas de expresión  como la corrupción en las obras públicas. El proyecto de Paz Total presentado por la representación única del Partido Comunista-Farc  balcaniza al país, destruye el tejido social, disimula lo que  realmente constituye  una toma de las regiones por parte de nuevos actores, desconoce la Justicia y tal como lo hizo Chaves con fatales resultados equipara  jurídicamente  a la criminalidad baja e irredimible con supuestos grupos de lucha social.  Este proyecto  es un escandaloso documento de pura barbarie que desde ahora mismo debe llamar al repudio de la sociedad civilizada,  los distintos grupos religiosos, la iglesia Católica, las academias, los gremios, creadores y científicos, juristas para impedir que el país  sea lanzado al naufragio. P.D. Las Disidencias de las Farc – sí,  las de Mayimbú- en Algeciras, Cauca, a la fuerza sacaron de una escuela a varios estudiantes,  dos lograron escapar, se llevaron a dos  y fusilaron a un estudiante.  –“El Tiempo” Agosto 30/2022., día de la proclamación por  el Partido Comunes de la “Paz Total”-.