sábado, 11 de abril de 2026

Sede de Adpostal en La Playa / Víctor Bustamante

 

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Medellín: Deterioro y abandono de su Patrimonio Histórico: Adpostal (117)
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… Sede de Adpostal en La Playa

… Víctor Bustamante

No se puede caminar Medellín sin sentir algo así como una saudade que desemboca en malestar y luego en una melancolía teñida de cierta exasperación; en este caso, por La Playa, que ya ha dejado de ser respetada para convertirse en la continuación de la desidia y símil del deterioro del resto del Centro, que avanza lento sin que a nadie le interese; es decir, verlo convertido en una suerte de territorio de nadie, de relegamiento que, a pesar de las buenas pero magras intenciones de quienes lo administran, pasan de largo, mirando y elaborando catálogos de una ciudad que nunca han vivido ni les ha interesado.

… Nunca como hoy ha ocurrido en Medellín tanta adversidad, tanto desalojo y tanta falta de cuidado con su historia, que es el fundamento que la enriquece. Este lugar llamado, como una falacia de archivo, “Centro histórico”, administrado como fachada desvaída, al ser denominado así muestra su verdadera significación: el abandono y la desprotección, a pesar de que en los legajos de patrimonio se afirme lo contrario.

… Por ese motivo, cada que caminamos Medellín nos da la impresión de que habitamos una ciudad dudosa e indescifrable, inasequible y menesterosa, que huye de nosotros —digo, de los transeúntes, no de la rapacería burocrática—, lo cual contrasta con cierta tonalidad oscura. A pesar de estos desalojos, de este descuido y de estos abandonos, perduran en Medellín espacios nunca temporales que están tatuados, que ennoblecen su historia; espacios que no se interrogan, que poco a poco se desvanecen hasta llegar al deterioro total. Y es entonces cuando llegan los bárbaros, disfrazados de progreso, con sus piquetas; entonces ocurre lo que sabemos: desaparecen las personas, la topografía, los nombres, las circunstancias, y la historia cotidiana es despojada de ellos.

… De modo que es una sorpresa —y casi una revelación— cuando hallamos este lugar: la oficina de Adpostal, ahí en La Playa, calle 51 # 43-75, con la circunstancia de estar incluida en la lista de patrimonio, cuando su caída ha sido lenta, tácita, irreversible y oscura. Esta caída alude a lo que ahora es el relegado e inusitado servicio de correo que se ofreció en Medellín, notorio en las postales de principios del siglo XX, hasta la pérdida de la correspondencia en toda su febrilidad en estos tiempos, con la irrupción de WhatsApp, con sus emoticones y su lenguaje vanidoso, fatuo, superfluo y ocasional, y sin huellas.

… Aquí estoy frente a la realidad, hoy, 6 de abril de 2026, lejos de la ficción de los catálogos de patrimonio, frente a la fachada de lo que fueron las oficinas de Adpostal. En el segundo piso, el anuncio con letras azules de la Corporación Universitaria Americana; y en ese mismo nivel, un par de cafeterías: Cosechas y Del Pastel. Enseguida, a la derecha, la reja que conduce hacia el pasadizo por donde entraron tantas tulas cargadas con paquetes y cartas, y por donde salían los carteros a repartir la correspondencia.

… En la década del 70, La Playa era calmada, casi sin tráfico, con una serenidad que alentaba a respirar, caminar y sentir Medellín. Ya La Playa ha perdido todo ese hálito fresco y se ha convertido en una calle cualquiera, donde el barullo es el signo que la define; sus fachadas, visualmente gratas, han terminado pareciéndose a las de cualquier calle.

… Casi en el cruce con Girardot, unos músicos callejeros ejercen su derecho a la música; desde acá, al frente de lo que fue Adpostal, escucho esa canción que Joe Arroyo no fue capaz de cantar en Expo-Sevilla: No le pegue a la negra. Al frente, en unas sillas metálicas con mesa a bordo, tomo un tinto con Orlando Ramírez, otras veces con Nicolás Monsalve, mientras filmo esta fachada por donde pasan transeúntes y transeúntes hacia cualquier lugar, sin sospechar que ahí se desvanece una historia que poco se ha contado.

… Desde esta oficina, entre 1963 y 2006, entraron y salieron de la ciudad diversas cantidades de impresos, revistas y cartas para que la ciudad no se mantuviera aislada, no solo en los negocios sino en la parte intelectual, para que mantuviera su pulso con el resto del país y del mundo, evitando el aislamiento. Ese contacto lejano y continuo permitía la llegada de cierta frescura de ideas, las críticas en ambas direcciones, así como una relación que mantenía un tráfico vital, único, perseverante.

… Este inmueble aparece catalogado en el Plan de Ordenamiento Territorial de 1999, en el Acuerdo 48 de 2014 (Gaceta Oficial, año XXI, n.º 4267, 17 de diciembre de 2014) y, en 2021, en el Registro de Bienes de Interés Cultural (BIC) – Inmuebles del Municipio de Medellín.

… En el Inventario del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico del Valle de Aburrá (Área Metropolitana, Medellín, 1999), se añaden estas observaciones, que dan idea de la pobreza conceptual, íngrima y deleznable sobre este rubro:

Descripción general:

… Ubicada en lote medianero en el costado sur de la Avenida La Playa, vía de gran representatividad en el centro de Medellín. Esta casa es una buena muestra de la arquitectura moderna doméstica, siendo ejemplo de una época en la ciudad. El volumen cerrado de la edificación se evidencia en el manejo del material y la dimensión de los vanos sobre fachada. Está conformada por tres niveles, incluyendo el sótano, y tiene dos patios internos. Su fachada principal, ubicada sobre la Avenida La Playa, presenta en el segundo nivel un balcón continuo, cubierto por una gran losa que hace las veces de cubierta y terraza interior. El acabado es en ladrillo. El acceso a la vivienda se presenta a través de un callejón interior privado, protegido por una reja, hacia el cual abre la puerta principal.

… La distribución interior se desarrolla en “E” alrededor de dos patios. Su uso actual es de oficinas.

Factores físicos de deterioro:

… La edificación presenta deterioro debido a las intervenciones que se le han realizado y que han afectado la estructura original de la casa.

Pautas:

… Este inmueble se rige por los criterios del Decreto Municipal 721 de 1991 (Res. 123/1991), por el cual se adopta el inventario de las edificaciones de valor patrimonial pertenecientes a la Comuna 10 del municipio de Medellín y se reglamenta el artículo 5 del acuerdo de 1991. Los niveles de conservación determinan el rango de intervención que en ellos podrá hacerse en relación con los valores históricos, urbanísticos, arquitectónicos y culturales que posean. Según el Decreto, se considera este inmueble como de Conservación Externa (nivel 3): respeto y conservación de la fachada externa original y su volumetría, que determinan un perfil urbano y poseen calidad arquitectónica para la ciudad.

… Esta síntesis, elaborada sin ninguna sensatez, da idea del poco cuidado con la riqueza histórica de la ciudad, dando la sensación de que fue realizada sin rigor: sin planos, sin el nombre del arquitecto, sin una nota ampliada del uso, sin fotografías interiores y exteriores que den una idea exacta de la edificación. Y, como es notorio, una cosa es la letra y otra la realidad en lo que respecta a la Conservación Externa (nivel 3).

… La importancia máxima de este lugar se debe a que allí funcionó, desde 1967, la Administración Postal Nacional, un instituto descentralizado creado en 1963, dedicado básicamente a la prestación del servicio postal en todo el país. La parte del correo aéreo la prestaba en asocio con Avianca. De acuerdo con datos estadísticos, Colombia tenía 4.800 municipios e inspecciones de policía; Adpostal solo cubría 1.600 de estos sitios. Además, era deficiente la red de transporte, lo que constituía un obstáculo para la entrega postal.

… En esos años se entregaban pocas cartas, pero se alentaba a que las personas escribieran más para que el correo se activara. Así, las administraciones promocionaban la utilización más continua del correo por parte del público. Otro de los problemas que padecía el correo era la competencia ilegal del “correo fantasma”, de contrabando, ejercido por determinadas empresas particulares. El Decreto 1418 de 1945 establecía el monopolio del Estado en el caso de los correos, y a quien violara esta normativa se le aplicaba una multa de 500 pesos; sin embargo, esto se pasaba por alto por esas empresas que empezarían a crear sus servicios de correo, como Courrier Internacional, DHL Internacional, Mex Sander y Paquetes Viajeros.

… También existía un problema con la prestación de servicios, y es lo que se citaba como el uso desbordado de la lengua para sellar el correo, por lo cual era imperiosa la modernización; asimismo, utilizar una máquina porteadora para mejorar el proceso y no “industrializar” tanto la lengua para pegar estampillas.

… En 1967, la situación del correo nacional parecía un círculo vicioso. Existía una sola máquina en el servicio de la Administración Postal, la llamada canceladora de sellos, es decir, la que ubica la certificación de recibo (fecha, hora y lugar de llegada a Bogotá). La correspondencia era en promedio de sesenta mil piezas, y salían de Bogotá hacia otras ciudades o regiones unas trescientas mil. En ocasiones, estas cartas eran selladas a mano por empleados de las oficinas postales.

… La utilización del correo era muy precaria: por persona, apenas ocho cartas por año, cuando en países de mayor desarrollo las cifras podían ser de cuatrocientas cartas por persona. Además, era necesaria la construcción y dotación de obras fundamentales para el mejoramiento del servicio; una de ellas, la construcción de centrales de clasificación en Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga.

… Para mecanizar el sistema y agilizarlo, se implementarían bandas transportadoras que reemplazarían el sistema manual de clasificación, que consistía en tirar a pulso las piezas en bandejas. Posteriormente, el equipo de bandas complementaría los sistemas electrónicos mediante los cuales la correspondencia se clasificaría por características magnéticas; también se tecnificaría el reparto. Las ciudades se dividieron en zonas y estas en sectores, con base en la necesidad de agilizar la distribución. Las dependencias se fueron estableciendo para el expendio de estampillas. Así, se buscaba llegar a los rincones más apartados del país. Adpostal crecía: su planta era de dos mil empleados en el país.

… Desde 1973, el emprendimiento paisa para internacionalizar a Medellín fue notorio para estar a tono con la época, ya que fueron detectados en las oficinas de Adpostal diversos sobres de manila utilizados para enviar hasta 200 gramos de cocaína a distintas partes del mundo. La droga se empacaba herméticamente en sobres de polietileno y se pagaba el envío con una estampilla de 36 pesos; estos sobres eran llevados al correo por damas elegantes, modelos contratadas para la ocasión.

… En 1978, Adpostal puso en circulación una emisión filatélica conmemorativa de los Octavos Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Medellín el 7 de julio; la emisión constaba de estampillas para el correo nacional en las que figuraba el considerado único icono, el arriero paisa.

… Además de estas incidencias desde la fundación del servicio, la vida e historia del correo no ha sido contada. Existía un cartero curioso que llegó a ser muy valorado en la ciudad: no llamaba dos veces, sino que, cuando detectaba cartas de contenido amargo —cobros o lanzamientos judiciales—, demoraba varios días en entregarlas; eso sí, pasaba por la casa de los destinatarios, les avisaba de las malas noticias y los aconsejaba que resolvieran esos problemas lo más pronto posible. Luego de unos días, les entregaba las cartas. En cambio, las cartas de amor, aromatizadas o con sobres de colores llamativos o dibujos, las entregaba de inmediato, porque decía que el corazón merece las mejores noticias.

Principio del formulario

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