| Zdzisław Beksiński |
¿ACCIDENTE
O SABOTAJE?
Perder la vida en un accidente vial, en un accidente casero, al pisar un cable de alta tensión no es lo mismo que morir en un atentado terrorista. La práctica del terrorismo por parte del ELN y las FARC es ya en una práctica del horror que no me cansaré de repetirlo en lugar de ser severamente castigada ha sido banalizada por nuestra justicia. Desde el comienzo del Gobierno Petro el objetivo “revolucionario” de desmantelar las Fuerzas Armadas se inició ante la mirada indiferente de los distintos medios de comunicación. Nadie protestó cuando se dio de alta a más de sesenta altos oficiales en especial a los llamados troperos, esa oficialidad que en lugar de permanecer en las oficinas acompaña a sus soldados en cada misión. Y esta estrategia se hizo evidente en el momento en que por falta de mantenimiento, helicópteros y aviones destinados a combatir las bandas de narcotraficantes debieron quedarse en tierra como consecuencia de un radical recorte del presupuesto de las Fuerzas Armadas. Es cuando las plataformas rusas desde Venezuela intensificaron la tarea de imponer su relato, confundiendo a la opinión pública. Recordemos al “Homo Sacer” de Agamben o sea el ser humano excluido y por lo tanto objeto de un crimen que no tendrá sanción alguna. ¿No ha sido ésta la misión de la JEP? ¿Cuál fue el ministro que detuvo la operación de rescate del Cañón del Micay?
El hecho histórico con el cual no llegaron a contar fue el del derrumbe del madurismo y con este derrumbe el de sus los objetivos de “planificación del territorio común de la Patria Bolivariana”. Pero también nadie contó con el deterioro mental cada vez más pronunciado de Petro, mezcla de balbuceo incoherente y de inaudita vulgaridad. La pregunta es lógica: ¿Quién sino Cepeda y el PCC gobiernan a Colombia? Ante la tragedia del Hércules y la muerte de setenta soldados su trino fue una infamia: “Claro, el Imperio nos dio una chatarra” ya que en su postración moral lo que habla en él es su ideología y no un sentimiento humano. El sabotaje hacia las Fuerza Aérea está demostrado con la muerte de ochenta militares en los dos últimos años en catorce accidentes aéreos que nunca han sido investigados y cuyo encadenamiento ningún observador se ha detenido a considerar. Sincrónicamente a la caída del Hércules, Mordisco con un atentado y el asesinato semanal de un policía le recordó a la oronda Vicepresidenta de Cepeda que sigue siendo dueño de la Panamericana. No hablemos entonces de un accidente casual si no de una calculada bomba de tiempo en esta horrible tragedia. Decir chatarra es un sofisma de distracción para impedir que otras conjeturas sean planteadas: ¿Quién es el dueño de este territorio? Como lo señaló el Alcalde de Puerto Leguizamo hablamos de una pista en tierra de apenas doscientos metros, de un aeropuerto dotado con lo básico, de un hospital con un escaso servicio médico, de la inexistencia de montañas y de un avión sin la vigilancia debida ya que el aeropuerto no tiene cerramiento. Las técnicas de sabotaje por parte de una organización criminal están apuntaladas por sus especialistas más consumados en hacer que un atentado no parezca un atentado. Es claro entonces que se está tratando de encubrir a los verdaderos responsables de ella cuyos nombres sabemos de antemano.
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