domingo, 11 de junio de 2017

Poemas de Claudia Helena Chaverra Brand




Poemas 

de

Claudia Helena Chaverra Brand


 EL TRABAJO

Quiero amarte sin agendas,
sin reloj, sin celular;
citas sin minutero.
No quiero competir
con tu Internet
ni con tus lecturas sin cobijo.

Deja esa manía
de tanto trabajo…

te espero
para entretejer momentos
con nuestras piernas…


…..

  JOSEPHINE BARKER

Nota de sol envuelve tu  carne de ébano
que se agita con los tambores de tu esencia,
evocación de Zimbawe, gritos de cimarrones,
barcos cargueros de negros y negras sudorosas,
cadenas aprisionando el Alem,
esclava en una tierra donde el águila anida;
son los ancestros de tu alma cantarina.

Reproduces los rumores del corazón de la manigua,
de la voz entrecortada ahogada por grilletes,
los lanzas al viento para que las ánimas negras
puedan por fin quejarse sin miedo,
cantar la tristeza de una África amorrada.

¡Danza, Venus Negra, con tus pies alados,
alcanza el sol de los venados
y que tu estirpe libere las diosas de tus leyendas!.


GIOCONDA BELLI

Volcanes escupen a una ciudad sin luz,
palabras temblorosas, rictus de piedra,
una madre, su hija, esposo, se agazapan.

El miedo, poco a poco se va evaporando;
los nimbos toman trazos de esperanza,
renace Gioconda erotizando las palabras.

Musita con Erato la condición femenina,
vuela con Cupido por todos los intersticios,
habla de nuestros cantos y desencantos.

Habita las cavernas de nuestros cuerpos,
otorga voz a nuestros vientres amorrados,
canteras de lluvia, de heredad, de fuego.

Orgía donde los libros se tornan hombres
y te fecundan con un esperma especial
donde las semillas danzan con las letras.

Enlaza tu selvática y endrina cabellera
con la pañoleta “rabo de gallo” de Sandino;
desátala cuando América ría a carcajadas
y su eco se expanda por las abandonadas trincheras.

 AMANTE
Cómo encadenarte si amas
con vertientes desplegadas,
cómo atarte con canutillos,
con raíces, si amas el abismo.

Jugamos veloces con Eros,
sin eslabones, apasionados,
en cavernas, en escondrijos.

Alargo los alientos robados,
suavizo los pliegues rosados,
estelas de flujos y sudores
dejados en la etérea sábana.

Hoy es el fin de nuestro festejo,
hay anillos de atardeceres,
sólo una frase “¡quizás vuelva!”.

Esperaré en el balcón, hilando,
como Penélope a Ulises,
tejiendo, destejiendo, tejiendo,  
¿pero... cómo  hilar y deshilar
 lo que efímeramente fue mío?.
Es mejor invocar a Tánatos
para despojar de mi espectro
tus vestigios de dedos fálicos.

Evocar tu voz, tu imagen  
sin documentos o apellidos,
sin esperar tú falaz regreso.

….

  U. DE A. 1987

Hace más de veinte espacios 
se pintaban grafitis fosforescentes
con consignas como:
ANTE LA OSCURIDAD
SÉ LA LUZ QUE SE ATREVE”
ojos pícaros, poemas pequeños,
comparsas alegres donde danzaban
las mariposas amarillas
de Mauricio Babilonia,
junto a las polleras
coloreadas de esperanza.

Los universitarios idealizábamos un país
donde las nubes eran de algodón almibarado,
el maná era alimento para todos,
los ángeles aprobaban con un guiño.

Los seres alados descendieron,
poco a poco fueron desplumados,
calzaron botas en vez de sandalias,
se convirtieron en demonios
de sofisticados tridentes.

La fuente de energía, de vida,
los corredores, los cuadernos,
las crisálidas,
todo fue salpicado con la sangre
de tantos, tantas que se quedaron
en la memoria agazapados...

A todos los que nos tocó ver cambiar
el celeste del cielo por nubarrones de linfas,
nos marcaron el alma con hierro candente
los números uno, nueve, ocho, siete.
 

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