RESTOS DE LA MISERIA
Darío Ruiz
Gómez
Hay quienes nacen en la
miseria y quienes desde la opulencia e3conómica llegan a caer en la miseria que
es ya el último estrato social donde se carece de todo, se está ala intemperie,
comer es una hazaña o un azar y con simples harapos se cubre la triste carne y
se constata el abandono de Dios. Nadie más que Job sabe de estas desgracias que
también conocen los desplazados de sus hontanares. Desde esta condición Jean Valjean
el protagonista de “Los miserables” de Víctor Hugo llega a lograr mirar la
sociedad de la cual hizo parte, descubriendo sus miserias morales, la farsa de
los dueños del poder, la perfidia constante de la clase política, de las nuevas
aristocracias del delito, y sobre todo, de la manera en que estos poderes
conjugados convierten el espíritu de la ley en una mentira al servicio de los
poderosos creando una infame desproporción entre el miserable a quien se
condena por robarse un pan y al obsceno
delincuente a quien se exonera mediante unas “Conversaciones de Paz” a pesar de
ser el directo responsable de miles de crímenes, de muestras de sadismo,
violación de niñas. Obispos, arzobispos en buena medida y no en la verdadera
Iglesia buscan el beneficio propio y callan ante este estado de injusticia
cuando no abiertamente se la juegan por lo que supone esta repentina riqueza.
Víctor Hugo con portentosa lucidez muestra cómo la Justicia se entrega a los
intereses de esos poderosos envileciendo a jueces y magistrados, a la
burocracia del Estado. En Colombia no hablamos, tengámoslo en cuenta de una
vez, de un supuesto “Conflicto armado” sino del surgimiento de una oligarquía
como la rusa brotada y enriquecida estrambóticamente por el narcotráfico
internacional. ¿No vemos ya en ciertas ciudades el despliegue de mal gusto que
suele caracterizar a estos nuevos ricos mafiosos, personajes groseros que
muestran en la Rusia de Putin a estos nuevos actores de una farsa social?
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