sábado, 28 de febrero de 2026

EL NUEVO RELATIVISMO MORAL Dario Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

EL NUEVO RELATIVISMO MORAL

 Dario Ruiz Gómez

“Claro, reconocen  el profesor, la intelectual “progre”, que los “levantados en armas”   cometen masacres contra el pueblo, pero no olvidemos la crueldad de los romanos, de la  sociedad colonial inglesa” Un sofisma tan grande como una casa para eludir la responsabilidad que les corresponde ante la violencia que en Colombia se ha convertido en espectáculo gracias a este relativismo moral. A este cinismo es, recordemos, a lo que se califica como “la mala conciencia burguesa”, característica de ese estrato social que se ufana de  su identificación con  “la lucha contra el Estado burgués”,  lo cual constituye una clamorosa contradicción, ya que si fueran verdaderamente leales a estos enunciados habrían abandonado la cómoda vida que llevan  y hoy estarían pudriéndose en el monte. Hubo un momento en que las clases ilustradas de Colombia se declararon  “izquierdistas” señalando  a quienes no están de acuerdo con ellos como bichos raros por seguir creyendo en la civilización cristiana, en leyes universales de justicia. Ejemplo de la intolerancia de la llamada  social bacanería es el veto contra el más grande filósofo  que haya dado  Colombia y cuyo pensamiento es reconocido universalmente, me refiero a Nicolás Gómez Dávila, acusado, sin leerlo, de individualista, de anticomunista, manidas acusaciones para condenar a quienes no piensan como ellos, a quienes criticamos el borreguismo  de los que Dávila llama  revolucionarios de fines de semana.

 

“El hombre es historia -Ortega y Gasset dixit-  y  no naturaleza” recuerda que quien vive en una sociedad manipulado por los medios de comunicación e informado tanto de lo que acontece en Gaza como en Venezuela no puede devolverse, insisto, a la supuesta inocencia de lo ancestral ya que inexorablemente la crispación social  y sobre todo la ideología política nos ha convertido desgraciadamente en seres históricos. Observo a esta pareja a la cual  conocí cuando eran jóvenes universitarios antes de que ciegamente se entregaran a la  “Revolución”, me doy cuenta de que lo que los envejeció prematuramente fue el haber convertido en  mesianismo lo que no era más que una hipótesis política la cual terminó por alienar su cerebro al eludir  las contradicciones de la vida. Las lecciones que nacen del conocimiento de la historia -para no volver a repetirla- es darse cuenta de que la historia no es lo que sucedió en el pasado si no lo que está sucediendo en el presente y las infamias que la ciudadanía venezolana padeció se han vivido y se continúan viviendo en Colombia, solo que en  bajo la confabulación del  silencio tal como lo podemos constatar con la irresponsabilidad de muchos magistrados, con el sainete diario de la clase política, con la falsa neutralidad  de los medios de comunicación sobre la barbarie que está padeciendo el pueblo colombiano y con la  irresponsabilidad de las llamadas élites de la  izquierda ilustrada  que ahora, después de haber contado con cuatro años de gobierno para cambiar al país combinando “las distintas formas de lucha”  - dos millones de colombianos en el exilio, un millón desplazado, secuestros, atentados - piden que se frene a la Derecha y se continúe con  el farcismo de Cepeda, Aída Avello, Carolina Corcho, Isabel Zuleta, Clara López, Sanguino  o sea el mismísimo  Partido Comunista FARC EP esta vez camuflado de “Pacto histórico” 

 

 

 

 

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

La vida en grande de Arnulfo Arias // Víctor Bustamante

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La vida en grande de Arnulfo Arias

Víctor Bustamante

En Arnulfo Arias se conjuga una palabra que es una actitud ante la vida: viajar. El viaje lo embarga, y lo embarca a la lejanía, no le crea incertidumbre, sino totalidad, pero no es para escapar, no es evasión; es el deseo de comprobar que el mundo, los mapas, sus calles, las ciudades antiguas y modernas, las fachadas de las casas, las diversas religiones, y sobre todo, las costumbres definen cada uno de sus pasos en ese transcurso. De ahí, que ese ser disperso por tantos lugares que al viajar se conoce, se planta, pero en su parcialidad siempre riñe por algo inusitado: su supervivencia. De ahí que conversar con Arnulfo, después de cada viaje, es saber que la totalidad de este mundo es aprehendida con sus palabras. En él, viajar no es huir, tampoco es turismo, pero sí es certeza, sí interiorizarse, ansias de saber, de conocer: comerse el mundo a dentelladas. A veces visita un zoco religioso en la India, o un castillo que lo deslumbra en Transilvania o a más de eso persiste la plenitud de su vida en Río de Janeiro, y de las favelas, que las ha vivido en toda su dimensión de belleza y miseria, donde indagó y padeció el esplendor de la carne en medio del hambre y del mundo encriptado en el círculo vicioso del eterno retorno de la desventura como norma de vida.

Aún tengo presente una historia que me había relatado en los dias de cine del Instituto Goethe, cuando se fue para Nueva York, donde unos colombianos, amigos cambiantes que, cuando Arnulfo llegó de visita le exigieron salir con ellos desde la madrugada a la ciudad; ellos al trabajo y Arnulfo a merodear Nueva York, y así caminó sus calles y sus paisajes secretos, lejos de los colombianos que lo invitaban a no quedarse en casa, ya que allí guardaban bajo el colchón sus ganancias de trabajo y de esa manera evitaban las posibles tentaciones por los dólares ajenos del visitante.

Pero si viajar trae sus pequeñas felicidades, así Cavafis nos reproche cuando poetiza ese ser interior que nos habita, que señala y reclama su lugar de origen. También es cierto que escribir es un viaje, sí, un viaje con retornos y huidas, con pausas y con diatribas, que se resumen en un libro. Y es precisamente de ese libro, su libro, La vida en grande, (Impacto editorial, 2008), el cual atrae por una de esas razones, el concepto del viaje, no solo en la memoria, sino a su origen, Riosucio.

Arnulfo no se previene para viajar, es más, parece que lo necesitara como materia de investigación no solo para corroborar como el ser humano siempre en cualquier parte del mundo es similar, tentado por las mismas aquiescencias y diatribas, sino que el interior del viajante necesita comprobarlo para saber que viajar no es un proceso de aniquilación sino de certeza. Esa certeza que a veces alegra en apariencia al respirar nuevos veranos, pero también se corrobora, como plantea Cavafis, que somos iguales en cualquier rincón del planeta, que solo nuestro carácter es lo que hace visible y notorio esta estrategia del viaje. De todas maneras los relatos de Arnulfo poseen esa materia que los funde con su creatividad, ya que él ha narrado lo que otros no vieron, de ahí que estos se encuentren imbuidos de recuerdos, como los cuentos sobre Riosucio, esos cuentos que son materia de su memoria en este caso un regreso, y qué es un regreso, sino ese viaje al centro de la memoria para denotar que esos eventos no se deberían olvidar, sino que hacen parte de esa síntesis de lo cotidiano que nutre la historia de un pueblo tan valioso como Riosucio. Como parte de esos pueblos que se resisten a olvidar sus orígenes, esos orígenes que desplegarán sus frutos, así como esos orígenes serán rescatados de esos recovecos de la memoria. De ahí que esos momentos que quedaron para el autor los recupera del rincón de la historia para contarlos, para dar una versión de Riosucio muy personal y no dejar que esos eventos pasen al archivo común de la oscuridad y del olvido. Sexo, muerte, asesinatos, faltonerías, mujeres extravagantes y hombres traviesos, calles que los inscriben, cenáculos donde pernoctan. Así, Arnulfo los reconstruye en estos viajes nunca metafísicos en los cuales alardeará de una manera total, ya que él estuvo allí y no quiere que esa materia se olvide, que pase injustificada al despeñadero de la oscuridad porque precisamente el autor lo recobra, lo cuenta,, y nos causa ese desparpajo porque así sabemos que Riosucio no solo posee una ceremonia con el diablo, sino que Arnulfo, al recobrar esos eventos de su infancia, hace apetecible otra forma de la historia y  es que, aunque no está escrita en los anales, podríamos decir oficiales o de escritores que no la vivieron, por esa razón el autor hace presencia y nos dice, aquí vi estos personajes y sobre ellos he escrito eso sí con la certidumbre de decir que lo hace para que  no se olvide su presencia, ni la de esos personajes, ya que Arnulfo al sacarlos de las gavetas oscuras del tiempo arrasador les da un lugar.

El escritor siempre tiene presente eventos que lo han marcado con fuego, de ahí que su estadía en Brasil lo haya llevado a vivir en las favelas, sí esas favelas, donde se inmiscuyó en ellas, de tal manera, que tuvo amoríos con una mujer feísima, de cuerpo estilizado, negra, faltona, llena de desparpajo que lo dejó marcado, para siempre con las huellas placenteras a fuego al abandonarlo. Allí Arnulfo ha sido testigo de ese hábitat cubierto de mala prensa donde la pobreza en términos totales obliga a sobrevivir. Arnulfo da ese paso hacia esa perspectiva que él vivió en esos lugares,, nunca santos y que le han servido para redefinir eso que llamamos amor. Allí participó no como espectador tibio, sino como involucrado en un rito, la macumba, para casarse en una ceremonia oscura, poseído por el don de la trampa almibarada y certera del amor en tierras extrañas.

En Arnulfo no existe la angustia de estar solo durante el viaje de la escritura. Todos sabemos que escribir es el viaje más oneroso, más atrabiliario y más profundo, ya que él no se deja delimitar, por el contrario, busca la vida de esos lugares en personas nunca de renombre, sino sencillas donde observa una verdadera definición sin maquillaje del lugar visitado. Escribir para él se convierte en una actividad que honra, nunca de turismo con manuales, sino que él va al fondo, a la parte que no se habla y que en él brilla. En él brillan, esas zonas oscuras en sus diversos relatos, no sólo por esas razones sino por otras más profundas y desconocidas.

Así, escribir para él, es percibir esa cosa escondida que no vemos sobre la superficie, que lo apabulla y le causa curiosidad; una curiosidad inmediata que lo lleva a ahondar y casi a abandonarse de una manera pragmática en esa corriente oculta que cruza cada día, cada ceremonia, cada diálogo; síntesis de cada viaje y que lo lleva a contarnos ese magnifico cuento en Brasil, sobre la macumba, donde en una ceremonia subterránea, se entrega a los abrazos impuros de la traición inesperada.

De ahí que, en La vida en grande, estas expresiones del viaje, de sus viajes, retrotraen una certeza incuestionable ya que evocan la atracción y la curiosidad, donde destella el intenso rayo que no cesa del deseo, la pasión detrás de la escena sin libreto de la vida cotidiana que se desencadena. Ya sea con la faltonerías, ya sea con la mentira, ya sea con el engaño o con la trashumancia de los llamados sentimientos interesados en otras circunstancias donde le teatralidad se pavonea cruda con la mentira que aflora, como norma de vida, que coordina la circunstancia del engaño y la muerte en algunos de sus cuentos. Así Arnulfo Arias.



 


sábado, 21 de febrero de 2026

Un gusto / Daniela Coha

Daniela Coha

Un gusto

Daniela Coha

 

Un gusto

Sí,

Un gusto es.

Compartir lo que amo conmigo.

Soltar la necesidad de que otros aprecien

Lo que he amado desde siempre.

El viento despeinando mi cabello.

Las flores de los Guayacanes en el suelo.

El anaranjado del atardecer.

No hay nadie a quien complacer.

Un gusto

Sí,

Un gusto es,

Compartir la vida conmigo.


RESTOS DE PATRIA / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

RESTOS DE PATRIA

Darío Ruiz Gómez

Diosdado Cabello ha desmentido de nuevo al Presidente Petro, esta vez recordándole que la explosión que se sintió en un lugar del Golfo de Maracaibo  no fue en una fábrica  sino en un enfrentamiento entre el ELN y las Disidencias con presencia del Ejército venezolano y cuyo saldo mortal fue de ochenta muertos. ¿Lo hacen de verdad para apoderarse solamente de las rutas de exportación de cocaína hacia Estados Unidos y Europa o lo fundamental consiste en afirmar  territorios que en  una mesa de conversaciones podrían reclamar como propios? Por otra parte en la historia del movimiento guerrillero en Colombia, tal como se puso de presente en Urabá,  en la misma Venezuela donde eliminaron sin contemplación alguna a Santrich, a Gentil Duarte y a muchos comandantes del ELN en una lucha fraticida, este tipo de insania ha sido lo característica cuando estalla la suprema irracionalidad de la “justicia revolucionaria”  En un enfrentamiento entre los Comandos dela Frontera de Calarcá y la Carolina Ramírez fueron asesinados 22 muchachos indígenas de esta última .La visión de los cuerpos desnudos de estos indígenas arrojados por una volqueta en una fosa común ilustró el significado de este tipo de matanzas entre grupos guerrilleros. Por esto el espectáculo de treinta cuerpos de anónimos guerrilleros asesinados por Calarcá en el Guaviare su país privado y donde se dio el lujo de mantener bajo toque de queda a más de cuarenta mil habitantes comprueba la barbarie de estos actores armados que circulan en vehículos oficiales libremente sin que nadie pueda detenerlos. 

Aquí sí el jaguar que, es una bestia, da paso a quienes al ponerse un uniforme y aceptar como evangelio unas disparatadas versiones de  Marx o Lenin son presas de las más oscura insania que de militantes de una ideología tóxica  pasaron a convertirse en despiadados defensores de una patria inventada para engañar bobos. En abril del año 2.000 el Partido Comunista que había firmado la Paz refrendó el llamado Movimiento Bolivariano cuyo objetivo fue crear la República Bolivariana de Colombia respaldados y financiados por Chávez. Reyes, Marulanda, Santrich, Pablo Catatumbo, Alfonso Cano entre otros aparecen junto al Partido Comunista Clandestino como dirigentes de esta farsa cuyo verdadero objetivo tal como lo estamos viendo gracias a la detención de Maduro  fue constituirse realmente en una organización criminal dedicada a enriquecerse  a través del narcotráfico y la minería ilegal. Es lógico entonces que tilden a sus adversarios políticos de “antipatriotas” Calificarlos de fuerzas binacionales es exacto como lo pretendieron eliminando inicialmente las fronteras entre el Zulia y el Catatumbo. Que hoy a diez años de la firma del Pacto de Paz Santos-Timochenko las FARC no haya entregado ni un uno por ciento de la reparación debida a miles y miles de víctimas comprueba, repito, que la JEP no ha sido una justicia transicional sino parte de esta farsa donde no solamente incumplieron una promesa si no que bajo el señuelo de esa supuesta patria siguieron enriqueciéndose: 196 soldados y policías han sido asesinados desde 2025 hasta la fecha de hoy.  Señala a Petro, Salud Hernández.  como incapaz de haber detenido esta carnicería, olvidando que el gobierno las ha propiciado y es quien ha colocado las graderías invisibles para que una sociedad indiferente se distraiga contemplando este circo romano.

 

¿CRISIS DE LA IZQUIERDA O SU DESAPARICIÓN HISTÓRICA? / Darío Ruiz Gómez

 

Zdzisław Beksiński

¿CRISIS DE LA IZQUIERDA O SU DESAPARICIÓN HISTÓRICA?

Darío Ruiz Gómez

Dos acontecimientos han servido para colocar contra la pared a lo que especialmente en Colombia, por pereza mental, seguimos llamando Izquierda, la caída del brutal régimen de Maduro y el levantamiento de las mujeres en Irán. Alguien argumentará que ni siquiera gramaticalmente  se  puede reconocer categoría política al chavismo y al madurismo  que más que una dictadura pasaron a ser demostraciones de barbarie más cerca de un Boko Haram  o de aquel sanguinario intento de Califato que asesinó igualmente más de 10.000 católicos de una antiquísima iglesia. La brutalidad, volvamos a repetirlo, es la fase final de un tipo de  violencia que se justificó bajo argumentos de redención de los grupos oprimidos por el colonialismo y la miseria  pero que al perder toda conciencia sobre sus límites ya no sabe lo que se ha sobrepasado y entra de lleno en los desmanes de la brutalidad por la brutalidad caso del ELN y las FARC. El sadismo de los Comandos de la Frontera sobrepasa las brutalidades de los cuerpos de “defensa de la revolución” madurista. El infame espectáculo de ocho millones de exiliados no se produce solo por hambre como parece a simple vista sino como el uso de la brutalidad desbocada de unos esbirros. Y la Izquierda populista colombiana apoyando a Hezbolá y proclamando su antisemitismo ha terminado por justificar la brutalidad.

¿Qué queda entonces de los principios de la llamada Izquierda humanista, supuesta defensora de la libertad, del progreso moral ante el espectáculo circense que nos está dando el Pacto Histórico y la solapada izquierda que calladamente ha impuesto la dictadura del Pensamiento único en la educación escolar y en la educación Universitaria? Cuando astutamente se impone el multiculturalismo como se ha hecho en Colombia se niega la diversidad al negar y sobre todo perseguir el pluralismo, base de la democracia,  imponiendo el igualitarismo y no el derecho a la igualdad que son dos conceptos distintos. Que nadie piense por sí mismo que para eso está la constituyente que permite hoy que una persona que no ha terminado el bachillerato sea Canciller o embajadora. A estas alturas como queda claro en Venezuela la aridez mental, el cainismo sustituyen a la política para encubrir las nuevas formas de degradación de la justicia, la entrada de un gobierno en el narcotráfico y el panóptico como símbolo del odio a la libertad y a la inteligencia. Tenemos que volver a la lucidez de Ortega y Gasset para entender cómo se desfigura el concepto  de pueblo cayendo  en el plebeyismo que es lo característico de cada uno de los actores de la farsa madurista y de nuestros populistas colombianos. El nombre de Izquierda es lo de menos  ya que decir que Iván Cepeda, pongo un ejemplo, es el candidato de la ética no solamente constituye una broma sino el despropósito de quienes, eludiendo la autocrítica, solamente tratan ahora de aferrarse a un puesto burocrático sabiendo que ya no existen, precisamente por falta de ética.

Ética sería haber metido a la cárcel a los mayores asesinos de nuestra historia las Farc un proyecto de barbarie al cual Cepeda ha defendido durante los dieciséis años que ha pasado sentado en el Congreso bajo la paranoica obsesión de meter en la cárcel al mayor enemigo de las FARC, el Dr Uribe. ¿Ética quedarse callado ante estafas como lo el llamado Ministerio de Igualdad donde se han robado el dinero de las mujeres humildes, humilladas o el robo del Ministerio de Salud con miles y miles de humildes gentes sometidas al sufrimiento físico y a la muerte? A buscarse entonces un Partido  donde confluya su totalitarismo disfrazado porque en un sistema democrático ya no tiene cabida.

POR UN NUEVO HUMANISMO / Darío Ruiz Gómez

Zdzisław Beksiński

 

POR UN NUEVO HUMANISMO

Darío Ruiz Gómez


Lo que quedó de la sociedad de la Alemania Oriental después de la caída del Muro de Berlín fue una sociedad ultratraumatizada por la sospecha de seguir espiada, lo cual era cierto, y lo cual causó la más desoladora de las tristezas humanas, no tener amigos o sea no contar con confidentes sino estar rodeados de espías  del  Partido. Tal como lo explicaba un analista venezolano el chavismo se ha infiltrado de tal manera en ciertos sectores populares que les ha dado armas y los ha convertido en gendarmes capaces de denunciar incluso a un adolescente de diecisiete años, vecino de barrio, condenándolo  como “enemigo de la revolución” a catorce años de cárcel. Este caso ya lo habíamos visto en sociedades totalitarias como la nazi o la comunista donde los hijos denunciaban a sus padres acusándolos de contrarrevolucionarios. Hablamos del régimen madurista y nos atenemos a esos grotescos funcionarios y militarotes que ilustran la destrucción de una nación, la presencia de un autocratismo sin darnos cuenta hoy de  porqué en esta sociedad pauperizada que apenas logra sobrevivir con un dólar al mes se aplicaron y siguen aplicando las técnicas de espionaje, de represión a través de  tecnologías de punta, introduciéndose en los celulares, cortando el internet, y esto, paradójicamente aplicado no solo en las esferas de los grupos de represión si no  armando a  los vecinos de barrio para convertirlos en ciegos guardianes de la dictadura. ¿De dónde provienen estas tecnologías sino de Xing Pin y Putin? ¿Contraste o burla por parte de los representantes de un totalitarismo que por fortuna  ha sido detenido en su intento de convertir a  Venezuela en un territorio estratégico para sus políticas de expansión? La denodada tarea de los intelectuales maduristas asesorados por españoles de izquierda, kirchnerianos, colombianos para destruir la “universidad burguesa” contó por suerte con una imbatible resistencia y hoy podemos comprobar que el pensamiento libre no logró ser sofocado, que el cordón umbilical que nos une con el legado del Humanismo  Occidental tampoco lograron eliminarlo en su intento de instaurar un colectivo de filósofos con metralleta. Andrés Bello está más presente que nunca ya que la única identidad como seres humanos la dan la justicia y la lengua donde se aloja la memoria responsable.

El Helicoide que fue la muestra del desarrollo de una urbe moderna  convertido en el más horripilante centro de tortura. Solamente las mazmorras de Bashar al Asad pueden igualarse a esta ignominia donde las bestias se dedicaron a toda clase de desmanes. Andrés Bello, hijo preclaro de la Ilustración – al igual que Simón Rodríguez-  para la construcción de la República colocó en primer lugar la educación para salir de la esclavitud de la ignorancia llevando a pensar, a discernir para lograr el entendimiento  entre los seres humanos  y  superar la condición del primate tal como el mismo Bolívar lo profetizó. Delcy y su hermano, Diosdado, Padrino son no el primate sino la perversión de la especie humana y su extensión en Colombia con toda la cúpula del ELN, de las Disidencias, íncubos, súcubos, lascivos, muertos escapados de sus ataúdes en una noche de Walpurgis que al menos en Venezuela, ha terminado. Pero la captura de Maduro ha dejado al descubierto lo que la internacional del madurismo había ocultado al mundo:  una trama  de adictos al espectáculo de la tortura de seres humanos, una fétida distopía cuya versión colombiana apenas empieza a ser conocida en todas estas dimensiones de lo que supone el degüello, el descuartizamiento, las ejecuciones en masa por parte de criminales del narcotráfico, los niños abusados, las nuevas tecnologías de la represión. Acabar con todo esto fue lo que Trump en la conversación telefónica le exigió a Petro. Nada más.