sábado, 23 de diciembre de 2017

Poemas de Lelé Phoenix




Poemas de Lelé Phoenix

CORRER

Tengo ganas de echarme a correr,
Correr cada vez más rápido,
Hasta sentir que empiezo a volar;
Quiero volar cada vez más rápido,
Hasta olvidar que una vez fui cuerpo,
Fui mente,
Fui espíritu,
Fui nombre.


VADE RETRO

Chispa de locura tu mirada,
retumbante, flameante
ingenio de tormentos,
monstruo de belleza palpitante;
 ha incendiado mi corazón,
con ansia ardiente, deseo constante;
fundiéndome a tu sombra en un abrazo de náufrago.
….

GRIS

Era la tarde que me arrebataba el alma, crepúsculo herido,
Un paso, madera
Otro paso, pata de caballo
Otro paso, sangre.
Se me encoge el estómago.
Era la tarde ataviada de gris,
Raíz, musgo, oreja,
Grúa, sombrero, ojo.
A dos mil el kilo,
Las puede escoger,
Sudor, bandera, voces.
Mi alma, mi alma, se me va.
Dejé de ser yo,
Y esta sensación infame
Rayándome las venas,
Otra vez vivo en el futuro.

….

SIN PALABRAS

Esta mañana al despertar,
en la tenue penumbra de la alcoba
te busqué,
Al tibio contacto me rendí sin palabras,
Todas ellas
Dentro de un baúl
En desorden apiladas;
unas raídas por el uso,
Otras deformes en el olvido,
Algunas nuevas con significado aún no establecido,
Todas ellas resignadas,
en silenciosa espera,
a ser pronunciadas.

….

BESO DEL AIRE

Beso de espuma, una ráfaga de olvido,
no te laves los dientes ni te peines,
en carnaval de sombras ríen los muertos.
El beso, el fatal beso aquel,
hijo de sórdidos pensamientos.
El beso, los besos latiendo sin tiempo.
El beso que me quema,
fatalidad, deseo.
Deseo impuro, labios en la penumbra,
vestidos, desnudos.
Dos besos por compas y un silencio,
un beso de óxido,
de esos gastados por tiempo.
Un beso de olvido,
de esos que ignoran el nombre,
aunque esté en el alma,
grabado al rojo vivo.

….

(HOMENAJEA FERNANDO PESSOA)
EL DESASOSIEGO DE PEDRO

Conocerte, error de mi imperfección, triste e inmutable, desde que te vi aquella tarde, como un sol rojo traspasando tu cuerpo, irreal flotando.
No puedo decir que te vi, porque antes de que estos mis ojos, faros del silencio se llenaran de ti, mi puño, manantial de seda, te presentía como un cuadro vivo, de encajes pintado, de la acides lustrosa, que se evapora de las montañas cubriendo el valle.
Nada de ti me pertenece, menos tu sonrisa, que aún no ha llegado de un largo viaje.
Ya no recuerdo cuando fue la primera vez que te vi, estoy por pensar que aún no has llegado a existir, recuerdo tallado en mi memoria, transformándose.  ¿Qué te acompaña? Un verso, una oveja desmenuzada en el océano de aire.
Estás en mi ventana, haz de luz cortando trémulo de altiveces las distancias.




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