domingo, 15 de octubre de 2017

Enrique Pilozo




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Enrique Pilozo

Víctor Bustamante

Días de agosto en el 20 Encuentro Nacional de Escritores y Críticos de Cine en Pereira, Enrique Pilozo presenta durante el evento algunos cortometrajes que ha dirigido; unos con una visión muy personal del mundo, como corresponde a un artista. Allí vemos cómo dirige, en algunos revelándose como un actor, vemos los ángulos, las tomas creativas, y es que pensamos que es también un gran cineasta sin escuela, y, es entonces, cuando se revela su talento, ya que es un cineasta de pura intuición, o sea, aún más creativo lejos de cualquier escuela, lo cual nos indica que Pilozo, es aún más piloso como decimos en Colombia, su creatividad también la lleva al límite al  actuar y al dirigir y al decirnos sobre un concepción del mundo, lo cual es visible en los videos que hemos visto, pero hay una obra, que es todo un documento sobre los caricaturistas de Latinoamérica, Los  dibujantes, allí observamos entre otros a Vernet, a Ferro, al iconoclasta  Rius, al entrañable  Tabaré admirado hace tanto, donde Pilozo les hace un homenaje al mostrarlos en su mundo personal, al contarnos sus gustos, al salir d sus dibujos, para decirnos la urgencia de lo que es crear una caricatura que sea punzante en su momento, que arrincone y anide cierta perspectiva de su creador al tensionar la situación que vive al dibujarla. Cada uno de ellos posee un trazo muy personal que permite diferenciarlos de los demás caricaturistas, y, así mismo, les permite arrebatar un trozo de realidad al momento en que viven que le llama la atención; por eso este documental posee esta diversidad, este apreciable aporte de mostrarnos en diferentes países un arte que persiste desde los periódicos y revistas y de la guillotina del día a día y que expresa, no solo el momento que se critica sino que es el efluvio de cada uno de sus creadores.

Algo es cierto, el caricaturista es una persona muy solitaria, a él nada se le puede escapar, debe ser incisivo, algo cínico, muy duro; características que molestan al establecimiento en su conjunto, ya que la caricatura que no produce risa, que no punza, no cuestiona, pasa de largo. Ese tipo de reflexiones les causa mucha incomodidad a quienes mienten en las esferas públicas. De ahí que el caricaturista con su ojo avizor, de un plumazo en una sola viñeta desbarata cualquier discurso, pone en tela de juicio un momento determinado y lo resquebraja mientras los que justifican algo no saben qué discurso emplear. De ahí que el caricaturista sea un lobo solitario.

Pero ahora pensemos a Enrique Pilozo, él ha construido ese mundo propio que busca cada artista que no sale frecuentemente fácil, sino que se edifica  en los misteriosos apartamientos solitarios de la búsqueda personal, que tienen algo de sagrado y algo de suplicio, ya que desde sus manos surgen las más extrañas ideas que se plasmarán en sus dibujos con los insólitos ardides y deidades que lo habitan, uno de ellos, ese doble sentido de lo erótico que de una nos sacude, y que con su trazo tan personal que lo define, así como define a cada dibujante con su lenguaje que es la conquista de su mundo, esa llave a partir de la cual puede expresar sus diatribas, su generosidad, aquellas incisiones necesarias, todas ellas cobijadas por esa risa que le debe surgir cuando las elabora  que sugieren un mundo independiente,  cuestionador, ávido de alejarse de la barbarie, que antepone la razón y la risa para huir de esa vida cotidiana que atrapa con el consentimiento de pensar que ahí no reside nada sino la comodidad. De esa comodidad nos saca Pilozo.

Lúcido, en los campos que frecuenta, el cine, la caricatura y la actuación Enrique Pilozo probablemente indagará en otro campo que lo posee, donde proseguirá para explicar todo aquello que ser debe responder en esa combinación que es la summa de sus diversas artes como una mezcla donde se convoca su fuego creador  y su generosidad, ya que él necesita de ellas para expresarse.

En este diálogo breve Pilozo nos comparte algo de su mundo, solo faltó haber indagado esa experiencia de saber que posee una profesión que lo apresa, lo agarra, a lo mejor lo aleja de la vida  normal de la cual él huye con sus artes, técnico psiquiátrico. No me lo imagino en consulta con algunos desquiciados, agenciado drogas fuertes o en consulta en una labor más que humanitaria, y menos aprisionando locos, sino en el acto más sublime: en su estudio ideando alguna caricatura o un guion para uno de sus cortometrajes. Así Enrique Pilozo


2 comentarios:

mario cesario dijo...

ESTIMADO AMIGO Y HERMANO, UNA EMOCIÓN MUY GRANDE VER TU ENTREVISTA, ERE UN GRANDE, Y PARA MI SIEMPRE SERAS UN GENIO EN TU TRABAJO, FELICIDADES Y UN HONOR SER TU AMIGO Y HERMANO.

jeannen! dijo...

LO MAXIMO!! DEFINITIVAMENTE UN GENIO EN EL ARTE.
MUY TALENTOSO Y UN SER HUMANO INTACHABLE.