viernes, 20 de octubre de 2017

Maribel Tabarez sobre "El Taller de los Rodríguez: artesanos, fotógrafos y artistas en Medellín. 1890-1930"



Maribel Tabarez sobre  "El Taller de los Rodríguez: artesanos, fotógrafos y artistas en Medellín. 1890-1930" 

En el restaurante bar La Pascasia este viernes 20 de Octubre a las 7:30 pm.

domingo, 15 de octubre de 2017

Festival Instinto de Vida, Nada Justifica el Homicidio / Parque Cementerio San Lorenzo


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Festival Instinto de Vida, Nada Justifica el Homicidio /
Parque Cementerio San Lorenzo

Víctor Bustamante

Sábado en la tarde para asistir al Festival Instinto de Vida, Nada Justifica el Homicidio en Parque Cementerio San Lorenzo. Este cementerio es considerado el más antiguo de la ciudad, dos de sus columnas según Bernal Nicholls son consideradas las dos estructuras más antiguas de la ciudad, también ha sido considerado el Cementerio de los Pobres, como contraprestación al llamado Cementerio de los Ricos como se llegó a llamar al Cementerio de San Pedro.

La última de sus trasformaciones ocurrió en el mandato de Fajardo, para tal efecto, sus muertos o los restos fueron trasladados al Cementerio Universal en una inusitada operación de trasteo para quitarle al cementerio su carácter sagrado y de culto, y así mismo remodelar esa zona en deterioro constante, para ello se construyó una circunvalar que permitiría salir por esa zona hacia el Poblado o también llegar a la ciudad de una manera más cómoda. Ahora analizamos la remodelación cerca  a la entrada donde se construyeron unas tumbas imitación de las centenarias del propio campo santo, por supuesto que a pesar de su colorido continúan asemejándose a lo que son, un adefesio en medio de las amenazas de abandono, en medio de los otros bloques de tumbas y de osarios. A esa suerte de tumbas modernas pintadas de varios colores, les falta algo, el rigor de haber sido habitadas por tantos muertos que descansaron entre comillas en las tumbas de los bloques laterales ahora vacíos, muchos de ellos acentuados por la vegetación que persiste en recuperar sus lugares.

En los años de 1920 la zona estaba plagada de adivinadoras. En una calle cercana, Niquitao,  existieron bares de tango y algunos lupanares lo que le dio al sector cierto carácter de ser una zona alegre y de placer, incluso en los años del inicio del narcotráfico con el llamado Patrón a la cabeza de sus acechanzas, y de los jibaros como la expresión más citadina, y a allí una calle conocida como el Sapo y otras calles aledañas llenas de casas de vicio.

La primera vez que visité este cementerio fue de la mano del general Trujillo, este había entrado a la ciudad para echar a Jorge Issacs, a la sazón dictador de Antioquia, y así mismo cuando caminaba por El Palo con Ayacucho preguntó, sable en mano con sus escoltas, a uno de los vecinos, dónde quedaba el cementerio, ya que quería visitar la tumba del egregio poeta Gregorio Gutiérrez González para  rezarle una oración y así mismo dejarle algunas flores. Por supuesto que al leer ese dato preparé mi expedición un día domingo, para buscar también la tumba del poeta ya que en la ciudad, en la Medellín de los eslóganes y de las frases sonoras, la memoria de sus intelectuales no existe. Allí recalé, a un sitio totalmente abandonado, allí miré tumbas corroídas por la lluvia, bloques con innumerables nombres desvanecidos en la cal de sus fachadas donde se borraban de golpe cualquier atisbo de identificación, subí a la parte más antigua y entre los esquejes y más maleza  busqué pero en ninguna parte de las tumbas solitarias en la tierra vi el nombre del poeta, existía una razón ya sus huesos habían sido depositados en una cripta de la Iglesia de San José.

Pero ahora vamos a dejar la historia valiosa que posee este lugar y sus cercanías, porque el Festival Instinto de  Vida, Nada Justifica el Homicidio, se efectúa con un Mercado campesino, Feria del Afecto,  el Ritual vivo a la memoria de los seres queridos, concierto y teatro. Rock, punk , reggae, salsa y reggaetón, Elemental Teatro, el Trueque Oficina Central de los Sueños y Barrio Comparsa  para darle otro sentido a este lugar y que las personas se apropien de él y deje de ser la zona marginal tan solitaria cada que pasamos cerca. Todo un ambiente de fiesta, todo un encuentro donde el perdón luce su sentido de convivencia, donde la tolerancia se apodera del ánimo, y donde la música airea esta tarde de sábado y el cementerio deje de ser una zona muerta. Pero cuando Niquitown cantaba cerca de Niquitao, la Medellín violenta, sucia y despreciable, manchó el evento, ya que un joven de unos 20 años entró corriendo para escapar de los energúmenos que en un momentos serían sus asesinos, cuatro hombres lo perseguían con  navajas y machetes al mejor estilo pueblerino de los años de la Violencia, pero qué digo si aún vivimos en el Medellín negro no de las novelas sino de la intolerancia y el desprecio por la vida, precisamente en un evento donde se intentaba recuperar un espacio y alejarnos de los asesinos que llegan inesperados y aun más indignos.


Enrique Pilozo




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Enrique Pilozo

Víctor Bustamante

Días de agosto en el 20 Encuentro Nacional de Escritores y Críticos de Cine en Pereira, Enrique Pilozo presenta durante el evento algunos cortometrajes que ha dirigido; unos con una visión muy personal del mundo, como corresponde a un artista. Allí vemos cómo dirige, en algunos revelándose como un actor, vemos los ángulos, las tomas creativas, y es que pensamos que es también un gran cineasta sin escuela, y, es entonces, cuando se revela su talento, ya que es un cineasta de pura intuición, o sea, aún más creativo lejos de cualquier escuela, lo cual nos indica que Pilozo, es aún más piloso como decimos en Colombia, su creatividad también la lleva al límite al  actuar y al dirigir y al decirnos sobre un concepción del mundo, lo cual es visible en los videos que hemos visto, pero hay una obra, que es todo un documento sobre los caricaturistas de Latinoamérica, Los  dibujantes, allí observamos entre otros a Vernet, a Ferro, al iconoclasta  Rius, al entrañable  Tabaré admirado hace tanto, donde Pilozo les hace un homenaje al mostrarlos en su mundo personal, al contarnos sus gustos, al salir d sus dibujos, para decirnos la urgencia de lo que es crear una caricatura que sea punzante en su momento, que arrincone y anide cierta perspectiva de su creador al tensionar la situación que vive al dibujarla. Cada uno de ellos posee un trazo muy personal que permite diferenciarlos de los demás caricaturistas, y, así mismo, les permite arrebatar un trozo de realidad al momento en que viven que le llama la atención; por eso este documental posee esta diversidad, este apreciable aporte de mostrarnos en diferentes países un arte que persiste desde los periódicos y revistas y de la guillotina del día a día y que expresa, no solo el momento que se critica sino que es el efluvio de cada uno de sus creadores.

Algo es cierto, el caricaturista es una persona muy solitaria, a él nada se le puede escapar, debe ser incisivo, algo cínico, muy duro; características que molestan al establecimiento en su conjunto, ya que la caricatura que no produce risa, que no punza, no cuestiona, pasa de largo. Ese tipo de reflexiones les causa mucha incomodidad a quienes mienten en las esferas públicas. De ahí que el caricaturista con su ojo avizor, de un plumazo en una sola viñeta desbarata cualquier discurso, pone en tela de juicio un momento determinado y lo resquebraja mientras los que justifican algo no saben qué discurso emplear. De ahí que el caricaturista sea un lobo solitario.

Pero ahora pensemos a Enrique Pilozo, él ha construido ese mundo propio que busca cada artista que no sale frecuentemente fácil, sino que se edifica  en los misteriosos apartamientos solitarios de la búsqueda personal, que tienen algo de sagrado y algo de suplicio, ya que desde sus manos surgen las más extrañas ideas que se plasmarán en sus dibujos con los insólitos ardides y deidades que lo habitan, uno de ellos, ese doble sentido de lo erótico que de una nos sacude, y que con su trazo tan personal que lo define, así como define a cada dibujante con su lenguaje que es la conquista de su mundo, esa llave a partir de la cual puede expresar sus diatribas, su generosidad, aquellas incisiones necesarias, todas ellas cobijadas por esa risa que le debe surgir cuando las elabora  que sugieren un mundo independiente,  cuestionador, ávido de alejarse de la barbarie, que antepone la razón y la risa para huir de esa vida cotidiana que atrapa con el consentimiento de pensar que ahí no reside nada sino la comodidad. De esa comodidad nos saca Pilozo.

Lúcido, en los campos que frecuenta, el cine, la caricatura y la actuación Enrique Pilozo probablemente indagará en otro campo que lo posee, donde proseguirá para explicar todo aquello que ser debe responder en esa combinación que es la summa de sus diversas artes como una mezcla donde se convoca su fuego creador  y su generosidad, ya que él necesita de ellas para expresarse.

En este diálogo breve Pilozo nos comparte algo de su mundo, solo faltó haber indagado esa experiencia de saber que posee una profesión que lo apresa, lo agarra, a lo mejor lo aleja de la vida  normal de la cual él huye con sus artes, técnico psiquiátrico. No me lo imagino en consulta con algunos desquiciados, agenciado drogas fuertes o en consulta en una labor más que humanitaria, y menos aprisionando locos, sino en el acto más sublime: en su estudio ideando alguna caricatura o un guion para uno de sus cortometrajes. Así Enrique Pilozo


Encuentro de Revistas / 11 Fiesta del Libro y la Cultura de Medellin / 2017



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Encuentro de Revistas / 

11 Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín / 2017

viernes, 13 de octubre de 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

Violeta Parra Víctor Bustamante




Violeta Parra

Víctor Bustamante

Conocí a Violeta Parra sin saber que era Violeta Parra. Me explico, había escuchado Gracias a la vida en la poderosa, acerada y peculiar voz de Mercedes Sosa, y me dejaban sorprendido esas nuevas metáforas para exponer un tema reiterativo en las canciones populares, el amor, salvo que esta canción le daba otro tono, esa particularidad de ser el mismo tema pero contado y cantado de una manera diferente. En esta canción hay tanto solaz, hay tanto agradecimiento por vivir, tanta llenura, que roza casi el concepto de felicidad que dan otras palabras, otras sensaciones, otras maneras de dar cuenta de un sentimiento. También hay una poderosa versión de Joan Báez que le agrega su tono, luego vendrían las de Facundo Cabral, Alberto Cortés, Tania Libertad, hasta un cantante talentoso, histriónico y comercial como Raphael decidió dar su interpretación. También hay diversas versiones en otros idiomas. O sea, que el poder mágico de esta canción se ha convertido en un himno, en una manera de ver el mundo, de captarlo sin cooptarlo sino que expresa la claridad del concepto total en medio de un ámbito lleno de ladridos y de turbinas. La viajante, su autora, abreva en la pureza y en el deslumbramiento. De ahí que este concepto se defina en algunas frases, La ruta del alma del que estoy amando. Y en las multitudes el hombre que yo amo. Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Pero a pesar de esas diversas versiones siempre prefiero escuchar la voz sencilla, sin ningún aspaviento, de su autora cantándola desde el mismo día en que la grabó en 1966. Soy ortodoxo en este sentido, me gustan las canciones en la voz de sus autores, al fin y al cabo ellos trasnocharon, crearon, buscaron una conjunción de melodía y letra que brotan y brillan de su talento para darnos su definición del mundo, en este caso acompañada por los instrumentos sencillos que le dan su sello, guitarra, guitarrilla, charango y bombo.

Luego, un vecino, Iván, nunca el Terrible, me ofreció con algo de lejanía, iba a decir desprecio, un elepé cuyos titulares decían, Violeta Parra, Últimas Composiciones, que para mí serían las primeras. Allí en la contratapa había una de ellas que la había escuchado en voz de varios cantantes, por supuesto Gracias a la vida. Me quedé con el elepé a bajísimo precio, y así Iván, sin darse cuenta, me abrió el camino hacia la obra de la cantautora chilena. En la fotografía del disco, en la caratula, ella se ve serena, sin los aspavientos de las estrellitas de las baladas, sin dejarse apabullar por esa ilusión de ser una gran mujer y además una compositora excepcional. Ella toca el charango, no hay nada de maquillajes, se ve vestida de una manera sencilla y sentada mirando al horizonte de la fotografía en blanco y negro. No exhibía cierto tono de frivolidad, ella sabía del valor de sus canciones, la mesura de su voz, la textura, el poder de convocatorio era lo que en ella nos daba, su magnetismo

Poco a poco el prestigio de ella me llegaba al unir otra pieza cantada por Jerónimo el baladista de magníficas canciones de amor, basada en la letra de su hermano Nicanor Parra, que nos dan una idea del aprecio de su hermano y la valoración intelectual hacia ella,

Porque tú no te compras ni te vendes, porque tú no te vistes de payaso, porque hablas la lengua de la tierra, viola chilensis, Violeta Parra.

Pero volvamos a este elepé que aún perdura en mis discos donde Violeta no yace sino que reaparece para cantar, Gracias a la vida, con un tono despreocupado, trasparente y sobre todo muy honesto.

Hay una temática, dentro de todo el conjunto de sus canciones que reaparece camuflada dentro de ese espíritu de solidaridad que Violeta siempre mantuvo. A veces se olvida, otras se oculta pero en realidad está presente y es una de sus improntas. Ese tema es su cristianismo visceral que la lleva a denostar de la poca tolerancia, del abuso de la violencia, así como de ese rechazo de ella a la burocracia que se empeña en ser la expresión de ciertas ideologías, y que muerde y socaba con su inoperancia y aggiornamiento. En esta composición suya, El Albertío , es notorio este concepto. 

Yo no sé por qué mi Dios
le regala con largueza
sombrero con tanta cinta
a quien no tiene cabeza.

Vale más en este mundo
ser limpio de sentimientos,
muchos van de ropa blanca
y Dios me libre por dentro.

En Que dirá el santo padre, 1965, Violeta reclama de una manera airada, bajo los aires de una marcha no militar sino muy personal sobre la injusticia humana, no pide a ningún organismo internacional cuidado sobre el tema de los asesinatos por motivos políticos, no reclama justicia a los jueces, como un hecho cumplido, ninguna investigación entre comillas exhaustiva. Ella ante ese río de sangre le reclama al que menos la puede ayudar pero si consolar, el santo padre. En este caso, seguro admiraba al papa bondadoso Juan XIII. Y a él acudía para contarle y cantarle de la ignominia. No acudió a Nikita kruschov. Aquí se combinan su reclamo político junto a su formación religiosa. Así, sin darse cuenta, presagiaba el advenimiento del golpe militar de Pinochet y sus canciones servirían de emblema a quienes reclamarían posteriormente.

Miren como nos hablan del paraíso
Cuando nos llueven balas como granizo
Miren en el entusiasmo, por la sentencia
Sabiendo que mataban ya la inocencia

Esta canción nace del dolor por la muerte de Julián Grimau, ajusticiado por el gobierno franquista en 1961, con el pretexto de rebelión miliar dentro de la Guerra civil española , debido a su militancia comunista, lo cual llevó a una campaña mundial para impedir dicho fusilamiento, ignorada por Franco. Grimau fue rehabilitado, incluso el cantante español Chicho Sánchez Ferlosio, 1964, le dedicó una canción dentro de su obra Canciones de la Resistencia Española 

También su concepto irascible de amor se cristaliza bajo el concepto religioso en una canción como Maldigo el alto cielo, donde se rebela y crítica, donde reclama y poetiza, todo por culpa de un amnate, que se le ha ido. Nadie más sincera y sencilla para decirnos que está en contra de todo, pero sobre todo es la angustia de ese espíritu golpeado.

Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo cantando
Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor


Esta ascesis de combinación entre lo político y lo poética, vía religiosa, ella ya la tenía clara en Porque los pobres no tienen, canción censurada en Argentina en 1961, allí ella nos dice,

Porque los pobres no tienen
adonde volver la vista,
la vuelven hacia los cielos
con la esperanza infinita
de encontrar lo que a su hermano
en este mundo le quitan.

Pero volvamos al elepé, este contiene dos de sus canciones más soberbias, Gracias a la vida de la cual ya hemos hablando y Volver a los 17, que es acaso otra de sus obras más dulces, más queribles ya, que esta canción es tan intensa, tan de ella, tan biográfica que nos lleva a esa fatal ilusión de regresar en el tiempo, luego de una gran vivencia, para, a lo mejor, vivir con tanta más ahínco lo que no pudo en esos años, cuando la juventud se asomaba con sus picos de rebeldía sin creer en nadie desde una acerada sensualidad como en verdad fue Violeta, que nos dice en estos bellos versos,

Volver a los diecisiete después de vivir un siglo 
es como descifrar signos sin ser sabio competente 
volver a ser de repente tan frágil como un segundo 
volver a sentir profundo como un niño frente a Dios, 
eso es lo que siento yo en este instante fecundo.

El amor es torbellino de pureza original 
hasta el feroz animal susurra su dulce trino, 
retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, 
el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve niño 
y al malo solo el camino lo vuelve puro y sincero.

Soñadora inminente Violeta al regresar a los 17 lo que escribe es una bellísima canción de amor, una canción llena de dudas, de nostalgias, de recuerdos, de pesares como antítesis a Gracias a la vida. Y no es para menos, Violeta fue una mujer muy sensual, muy llena de amor y de huidas. Se decía que necesitaba siempre dormir con un hombre cada noche.

Julio Escámez, pintor y docente de la Universidad de Concepción, la conoció iniciando una relación la cual fue cortada por lo apasionada que era Violeta al celarlo con las alumnas. De ahí salió Muerte con anteojos donde se venga de él. Y no es para menos furiosa y apasionada, Violeta le había quebrado a sus amantes unas 14 guitarras. Además quemó el colchón donde había hecho el amor con Escámez, que escamoso se fue antes de que le quebrara en su cabeza otra guitarra.

Por fin, amables oyentes,
les pido con devoción:
recemos una oración
por este muerto viviente,
es finado inteligente
por eso es que yo lo estimo,
a su muerte yo me arrimo
con esperanza y con fe
pero qué hacer yo no sé,
y si lo sé no me animo.

Gilbert Favré fue su último hombre, este suizo la ignoró junto al abandono de los propios hijos de Violeta quienes prefirieron estar lejos de ella en otra carpa en Chile. Por él tuvo dos intentos de suicidio, tomó pastillas y se cortó las venas. Era raro que una mujer de ese temple, que dijo a nivel político lo que no dijeron muchos cantantes, el amor la desquiciara de esa manera. A él le compuso esta canción, En Run-Run se fue pa´l Norte, 

No sé cuándo vendrá. 
Vendrá para el cumpleaños 
de nuestra soledad. 

Talvez el alejamiento de sus hijos Ángel e Isabel, así como la de Favré la condujeron a algo insólito pegarse un tiro como retaliación a su estremecimiento emocional. Una persona nunca se suicida por algo político, se suicida porque la vida la ha golpeado y sus seres amados han huido, dejándola en el desborde de sus abismos.

Canciones agitadoricas es una frase que surge de una de sus canciones Mazurquica modernica, y allí reside el gran concepto de valoración hacia su arte, esas canciones políticas que duras, nos asoman, nos retrotraen al momento especifico que ella vivió. No en vano Violeta fue capaz de ser contemporánea y escribir sobre la injusticia humana en poder de los poderosos que no les pasa nada y desayunan normalmente mientras firman órdenes de ejecución o de apresamiento.

Una de esas canciones más airadas es Un río de sangre o Rodríguez y Recabarren Violeta hace un recorrido por la ignominia universal, la conmueve la muerte de García Lorca, la de Patricio Lumumba, la de Emiliano Zapata, la de Vicente Peñaloza y la de Rodríguez y Recabarren

Pero aún está, en este trascurso de sus canciones, no solo lo político y sus poéticas amorosas sino que nos describe el vaivén de su vida, se expresa en ellas. Me gustan los estudiantes, que es todo un himno por esa frescura, por abordar un tema del que nadie se ocupaba, y que ella le da un matiz fecundo, de rebeldía, de libertad, de denuncia. Además en cada marcha de esas que han continuado, los estudiantes aún no se han contaminado y aparecen con sus reclamos, con su fuerza a vitorear, así los dejó Violeta Parra, como testigo del mundo, toda una mujer que fue capaz de estar presente, y sin límites, apasionada en política lo fue igual en el amor.

Estos versos la redimen,

Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, 
ni el más claro proceder ni el más ancho pensamiento 
todo lo cambia el momento colmado condescendiente, 
nos aleja dulcemente de rencores y violencias 
solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes 

Así violeta Parra



viernes, 29 de septiembre de 2017

EL COLOMBIANO FEO Darío Ruiz Gómez



EL COLOMBIANO  FEO

Darío Ruiz Gómez

Es Hernando Téllez  quien descorre los velos de la condición social de nuestra llamadas élites  dirigentes  en Bogotá,  una sociedad  donde después de la llamada Independencia, afloró la clase criolla o sea los hijos de españoles nacidos aquí  y  cuyo origen social era modesto en España pero  ya con el poder económico y político se autoproclamaron como una minoría de sangre azul.  Era, el comienzo de una farsa histórica  puesta de manifiesto en su desprecio hacia las “razas inferiores”, hacia el campesino mirado como un ignorante incapaz de pensar por sí mismo. Con sorna se recuerda que a cada ciclo de nuevos ricos o  de recién aparecidos sociales  corresponde una lista de supuestos títulos “nobiliarios” que  se corroboraban con esos pergaminos que aún venden en la Plaza Mayor de Madrid  con el respectivo escudo de armas y el “linaje”  de cada apellido. Ya la farsa culmina  con el nuevo rico pueblerino  que convierte a su hija en Reina municipal con el nombre de algún tubérculo, de algún santo para, de este modo, presumir de un pasado “aristocrático”.   Santos Molano en su extraordinario biografía de José Asunción Silva describe  y analiza biliosamente  las farsas que se desencadenan en la aldea que es Bogotá y donde la  riqueza   a veces mal habida comienza  a blanquear  la piel de algunos connotados  representantes  del llamado  “rastacuerismo” (Nuevos ricos) que nos gobernarán  desde entonces. Este es el origen y el desarrollo con diferentes matices  a través del tiempo  de nuestros  exacerbados  complejos raciales y sociales y del desprecio  de las falsas élites hacia lo que se llegó a considerar entonces  como  un país  “inferior”.  Carrasquilla en  “Grandeza” fustigó con ácido humor estos  simulacros  de  caricaturesca aristocracia de recién aparecidos  y Luis Buñuel se burló de estas mañesadas  colombianas  en  “El discreto encanto de la burguesía”

Cuando Luis B. Ramos comenzó a fotografiar los campesinos,  los mercados boyacenses, los recios rostros de una raza silenciosa y melancólica tal como la describió Armando Solano, ese país ignorado,  emergió  con la fuerza debida  frente a la comparsa  de obtusos que han  pretendido  ser dueños exclusivos del refinamiento de  ladys  y  gentlemans.  ¿Cuáles  fueron los rostros que emergieron para siempre  de las fotografías de Melitón Rodríguez  y Benjamín de la Calle, de la prosa de Carrasquilla, de García Márquez? ¿De qué país surgen los nombres de quienes han fundamentado la cultura colombiana  dándole un carácter universal? ¿Cuál es el origen social de nuestros grandes deportistas de fama mundial?  A cambio, en medio de esta podredumbre que nos agobia hoy volvamos a preguntarnos   ¿Cuál es el origen de estas fortunas  sino la corrupción  de los nuevos “rastacueros” que alardean de  sus lujos, de su lobería?  Javier Marías  refiriéndose a la actual España dominada una vez más por la vulgaridad  y la ordinariez  ha escrito: “España es un país raro y rastrero en el que cuesta admirar y sentirse orgulloso de alguien”  ¿No es éste, precisamente, el motivo  del divorcio  en Colombia entre el  país plural  y la vulgaridad rastrera de la mayoría de la clase política, de empresarios emergentes? Y todo esto en plena globalidad.


QUEMANDO LIBROS Darío Ruiz Gómez



QUEMANDO LIBROS

Darío Ruiz Gómez

Recordemos que  en el siglo XVIII a quien leía retirado de los demás se lo llamaba “librepensador” y que el calificativo que ya había sido aplicado a Giordano Bruno y a Rabelais , con Voltaire y Diderot alcanza dimensiones   que sacuden la conducta pública, ya que responder  con la lógica y la razón a la ignorancia del vulgo, al fanatismo, supuso la reacción violenta del retardatarismo político y religioso que condenaba  la  libertad del lector  para, con la reflexión y sin imposiciones,  responder a “verdades” impuestas por una falsa tradición. La quema pública de libros ha sido una constante en la historia de Occidente y la  represión  contra el librepensador ha conducido en la era moderna tal como lo recuerda Bertrand Rusell a las más despiadadas “Quemas de herejes”  y quemas de libros. La Iglesia Católica debió rechazar el llamado Índice de Libros Prohibidos. A las piras de libros ardiendo  de  los nazis se suma la persecución de todos los regímenes comunistas a toda  lectura libre que pudiera conducir  a los lectores  “ a la infelicidad” o sea a la toma de conciencia frente a una sociedad mediocre y totalitaria. ¿Por cuántas décadas se prohibió  en la Unión Soviética los libros de Nabokov y  en Cuba los de Cabera Infante? ¿No ha decretado la extrema izquierda en Colombia el veto al más importante pensador nuestro,  Nicolás Gómez Dávila? Lo primero que hizo Chávez  fue acabar con Monte  Ávila la más  importante conquista cultural que logró conectar a Venezuela con la cultura universal. Lo que en su distopía  clásica “Farenheit  451” señala  Bradbury , en un año 2010 que como el “1984” de Orwell, ya se cumplió,  es la perturbadora imagen de una sociedad, volvamos a recordar,  donde el oficio de los bomberos consiste no en apagar incendios  sino en quemar bibliotecas .  El film maravilloso de Truffaut se queda en la memoria cuando Guy el exbombero huye y encuentra a Clarisse  a orillas del río en compañía de quienes  se han aprendido cada uno de ellos de memoria una gran obra de la literatura para que esta no desaparezca.

Ser tachado de “antisocial” por escapar de la sociedad del espectáculo donde la lectura se ha banalizado recurriendo subliminalmente a la publicidad   es un  shock que vivimos plenamente. Recuerdo que al entrar al espacio de un Outlet  en la vasta pradera de Texas,  en aquellas  calles vacías había una inmensa librería a la cual entramos con la esperanza de encontrar algo valioso, una nueva novela  de Don de Lillo, un nuevo ensayo  de  Steiner, una nueva colección de poesía , cientos de libros se arrumaban en las mesas,  en las estanterías  que recorrimos una a una sintiendo el más bochornoso estupor  al comprobar que el despliegue  editorial sólo contenía títulos de la más pérfida basura. El último brillo de sol restallaba sobre las vitrinas vacías de los locales  comerciales. Recordé de inmediato la novela de Jim Thompson. “El asesino dentro de mí”  abrumado  por  la molesta comprobación  de estar en un territorio construido  mediante  la más avanzada tecnología  pero capaz  de generar a nivel de población los  más siniestros  criminales.

   

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Fernando Ferguson / Cine en Medellín


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Fernando Ferguson / Cine en Medellín

Cine en Medellín

Carta para Fernando Ferguson

Víctor Bustamante

Días del 81. Me encuentro con Fernando Ferguson que ya ha terminado economía en la Universidad Autónoma. Asistimos con él a un curso de iluminación de cine, dirigido por Rodrigo Tamayo, Juan Guillermo López, Luz Mery Carvajal, Roberto Pineda, Oscar Botero, Cecilia Agudelo, Óscar Mario Estrada y algunos de los que conformaran el grupo Níquel. Cada sábado allá aprendemos también diversas tomas, ángulos de cine, fotogramas más idealizados, pero las ganas de hacer cine nos empujan a ir a la Casa de la Cultura de Envigado. Fernando es alto, delgado muy apropiado de su querer hacer fotografía; es más, luego del curso en un salón de la Universidad de Antioquia proseguimos con nuestros ingentes deseos de acercarnos al cine.

Nos habíamos conocido en el Instituto Goethe, donde Luis Alberto Alvares dictaba su curso de cine alemán, allí asistíamos los gomosos por el cine, pasábamos del Cine Club Ukamau a algo más específico, eso sí sin poder materializar la imagen en movimiento, es decir, filmar que era, es el sueño inconcluso. A veces cuando después del curso nos quedamos apurando una cerveza ya sea en la Polonesa o en Versalles o en algún café conversamos de cine, de directores, de algunas películas, más tarde venimos en su moto, yo de parrillero, por plena calle Colombia a las once o doce. El me trae a casa para proseguir hacia san Javier donde vive con su madre y su hermana.

Decidido y disciplinado que es con el cine se vinculó con el canal de televisión de la Universidad de Antioquia, participó al lado de Duni Kusmanich en Mariposas, con Víctor Gaviria en No futuro, y además llegó a ser el director del canal de televisión en Apartadó. Fernando sí estaba en lo que nos gustaba, los medios audiovisuales. Y debido a sus ocupaciones solo nos encontrábamos de una manera ocasional a su regreso aquí en Medellín, en alguna sección del Ukamau, ahí en el teatro Ópera o en Versalles. En Apartadó encontró su meca, allí también realizó algunos cortos, su parte creativa parecía marchar viento en popa, con aires refrescantes, de consolidarse ya fuera como productor de cine, de todas maneras, con algo que lo acercara a lo que siempre hemos soñado.

Pero aquí comienza la desgracia, y es una desgracia de la cual no debería hablar, pero que me conmueve, ya que la derrota de un compañero de viaje es algo que no debería dejar pasar de largo hacia los sótanos oscuros del olvido. No sé en el fondo qué le ha pasado a Fernando, no sé qué lo ha llevado a alejarse de una vida que para él brillaba con los soles de una sentida primavera.

Alguna tarde lo encontré en Versalles. Hacía días no conversábamos y subimos al segundo piso a la última silla, al fondo, donde es el fortín de algunos amigos que sin cita nos encontramos allí. Esa tarde no esperaba a ninguno de los poetas ni los escritores, o sea el paisaje humano era la diversidad de desconocidos o personas lejanas que uno encuentra de una manera ocasional. Allí conversé con Fernando sobre lo divino y lo demoniaco, y hasta de lo humano, me relató acerca de que ya no andaba por Apartado, que su protector monseñor Duarte Cansino se había ido para Cali y que en lo del canal de televisión de Apartadó sonaban otros aires, nunca marciales, donde otro grupo se había apoderado del canal como ocurre cuando la cosa política se inmiscuye en la parte cultural que todo lo devora para sus fauces.

Ferguson relataba de su vivencia en Bogotá donde fue tumbado por un oscuro negociante y después de tocar puertas ninguna se abrió por la cual decido venirse a Medellín, de una manera poco usual, lo trajo un camionero ya que se había quedado sin pasajes. En continuos encuentros me relataba acerca de que tenía planes de vender tizas en los diversos colegios del departamento, que había regresado de Yolombó. Luego me lo encontré por los lados del Sena, ahí en Boyacá con la avenida del Ferrocarril, venía algo sudoroso, exasperado, llevaba en su mano derecha dos cajas de tizas. Me parecía raro que él estuviera en esa fase del emprendimiento local cuando ya los marcadores de tinta borrable remplazan la inconmensurable tiza blanca que educó a tantas personas, era la parte de la tecnología, que habitaba ya las aulas de clases.

Ahí, en ese momento, me preguntaba qué hacía Ferguson por esos lados, de dónde venía, así como cuando nos despedíamos en Versalles tomaba Junín no hacía el sur sino hacia su norte el Parque de Bolívar. Nada sabía de su estado interior solo conversábamos, no sabía nada del augurio negro que lo azotaba, ni del aspaviento mental en que se sumiría. Solo una vez a la entrada de Versalles le dije que entráramos a tomar algo y me respondió con unas palabras duras, inesperadas, no me dejan entrar. Su aspecto personal lucia bien, así como su estado de salud, así como su apariencia. Pensé que tal vez había tenido alguna disputa, alguno de esos problemas que muy ocasionalmente suscitan una discusión por alguna postura ideológica, por alguna disputa sobre arte, cosas de esas que al acabarse la tertulia se olvidan muchas veces, pero Ferguson no era una persona de esa calaña, él era calmado, sobrio en sus cosas, no poseía los motivos del lobo que todo lo muerde con fervor y cizaña.

Una tarde, tenía que ser una tarde, me lo encontré bien vestido de cachaco azul de rayas, portaba una maleta negra de cuero, y estaba algo melenudo. Nunca lo había visto así porque él era una persona de apariencia muy formal. Caminamos un rato por el Parque de Bolívar. Lo notaba un poco desaliñado pero no sospechaba nada hasta que lo saludó uno de los habitantes del parque que son de la calle y que le dijo, ahora nos vemos allá, signos de una complicidad mayor pero pensé que solo se trataba de comprar algunos cositos de droga para calmar el despelote de esta ciudad y, además, para serenar el embotellamiento interior. Ya estaban vedados para él la entrada a diversos sitios públicos debido a su apariencia algo desaliñada, a ese olor al vagabundo que no se tolera por la falta de baño. El olor del desenfado y la desprotección comenzaba a comérselo, a devorarlo. Al preguntarle dónde podría localizarlo me dijo que, en la esquina de Sucre con Caracas en la farmacia, donde él se situaba ahí a esperar a algunos amigos

Alguna vez conversamos sobre su estado de vivir en la calle y le dije que podría llamar a su madre, pero ella ya había muerto. Además, me aseguró que su hermana lo había echado de su propia casa, como que la había vendido y el nunca pudo localizarla de nuevo.

Otras veces ya en esa caída perfecta lejana, dura y triste, ya adquiriendo la fisonomía de los habitantes de la calle conversábamos un rato y de una se iba para los lados de la avenida Juan del Corral no precisamente a indagar algo sino en busca de droga. Es más, alguna vez me dijo que había visto en las calles muchas películas posibles, otras veces que debía reclamar una herencia, que buscara el nombre de su padre en Internet. Otra sobre la posibilidad de idear una lotería, golpes de desgracia que lo llevaban a elucubrar sobre momentos difíciles en su vida. Cada vez el terror continúa y yo apenas me quedo perplejo mirando sin atinar a una solución, una ayuda, un golpe de suerte para ayudarle, que es la palabra que se pierde cuando los llamados amigos se desbordan y se van.

Muchas veces, a la salida de Versalles, lo he visto, tal vez esperándome, para recibir algo ya que se derivaba hacia la indigencia total. Otras veces salía con algunos amigos que pasaban indiferentes. Esa vez estaba frente al negocio del loco Jaramillo, el antioqueño y fue que lo vi con las manos hacia adelante en actitud de conmiseración a la espera de que alguien le diera algo de comer.

Sé que va a misa algunos días a la Metropolitana, le gusta sentarse en la banca de adelante a pedirle no sé qué a un dios que cada día huye y es más esquivo y no escucha nunca plegarias, sino que cada día son más y más lejanos sus cuidados. Cada que lo veo es con vestimentas estrafalarias debido a la necesidad, unas veces con una camiseta de Colombia y una mochila de tela, otras veces con una camisilla de algún atleta, o con pantalones anchísimos, cuidando cierta dignidad que en otras circunstancias el no hará debido a su seriedad. Muchas veces he intentado grabarlo, pero siento pena de su estado, me duele verlo de esa manera ya en la indigencia y en su deterioro personal.

Algunas veces cuando estoy bebiendo y escuchando algunos tangos en la Polonesa por ahí a las 9 lo veo pasar desde el Parque de Bolívar hacia Perú a buscar su cambuche ahí al frente de donde quedaba la Librería palinuro en Córdoba. No sé qué será una noche dormido en una acera, sin nada seguro sin lo necesario porque en su mochila lleva sus pertenencias a lo mejor una camisa o un pantalón. Siempre ligero de equipaje como diría Machado. Pero lo dice en un poema y Ferguson lo vive en la realidad.

Sé que Fernando está solo en pleno desamparo, total abandono por todos sus familiares y por sus amigos, no sé si él disfruta de esa orfandad, de saber que al despertarse no tiene nada donde confiar y menos en los ajustes de una vida cotidiana. Solo la dura acera y las duras calles. En que momento se inició su caída, cuáles fueron las causas, la soledad el abuso de las drogas la inercia, su condena, el placer, en que momento fue atrapado por las garras de la droga que obnubiló su cerebro y algún día decidió no regresar a su casa, y mejor resolvió quedarse en la calle a vivir la vida inefable, sin sosiego de tantos vagabundos.

A lo mejor su alejamiento con la sociedad donde se vive se debió a una ruptura personal, a un desengaño con los familiares, con el medio que no abre puertas, sino que solo se abren esporádicamente para algunos. No sé cómo definir ese estado de Fernando, si lo disfruta, si se siente bien, si ya sabe que no hay regreso posible o si ese mundo que siempre vimos de lejos, de los vagabundos, era su indiscutible meta, su deseo de vivir ahí donde no hay nada para ver sino la miseria y la deshumanización de tantas personas.

A veces pienso en los griegos en Diógenes y su abandono total y crica con el medio y decidió vivir en un tonel, pero no sé nada de Ferguson y de su caída, de su sentido de pertenencia con la calle, del cambio total en que se ve enfrascado al vivir en plena calle y sus amigos apenas lo saludamos conversamos con él, incluso uno de sus amigos le prohibió que lo saludara si coincidían en algún lugar, es decir, en la calle.

Nosotros que hemos jugado con la droga, que la hemos tenido cerca, nunca estuvimos preparados para mirar el rostro de la desgracia, del desespero, en esa caída lisa, vertical, sin atenuantes. No sé si alguna lucha interior llevó a Fernando a esa opción, a la irremediable y claudicante decisión de vivirla y padecerla hasta el fondo. A veces me pregunto la razón última, la imperiosa decisión de haber abandonado todo, o si a lo mejor fue que todos los abandonamos, o si la droga fue su calmante principal a una íntima pena interior, ya que vivir en la calle, en la extremada indigencia, es algo que saca a cualquiera del contexto de lo humano, de la sencilla razón de vivir, a una manera plausible de ser una persona y, sobre todo, a desperdiciar el talento de Fernando, ahora perdido en las calles, en esa negra noche que habita carcomido por las dosis de ese calmante, de esa droga que lo corroe en su interior. Un psiquiatra me ha dicho que él anda en esa fase donde ya es imposible regresarlo a una vida normal. No lo prejuzgo, en esta tarde de domingo y de frío en que Fernando debe de deambular por los lados del Parque de Bolívar o por el abandono de la avenida Juan del Corral en medio de tantas personas sin destino, perdido entre la multitud de ñeros, donde él nada tiene que hacer, pero que él, irremediable, ha escogido para vivir.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Pedro II, el Papa de Barbosa, envía un saludo a Francisco I



Pedro II, el Papa de Barbosa, envía un saludo a Francisco I

BARBOSA, 06 Sep. 17 / 05:11 pm (NEON).- Durante el vuelo rumbo a Colombia, el Papa Francisco recibió un telegrama del Papa de Barbosa, Pedro II, donde aseguró que reza para que el pontífice romano perdure con la paz, la protección al medio ambiente y la armonía del ser humano.
Al refugiarse en su finca Castelgandolfo II, en Potrerito, Barbosa, el Santo Padre de origen antioqueño envió un mensaje a Francisco I en el que le participó que está “rezando para que todos en el país puedan sembrar los caminos de solidaridad, justicia y concordia. Imploro sobre todos ustedes las bendiciones de paz de Dios, nuestro señor”. 
Como expresión de su gran preocupación por llegada del Papa Francisco, Pedro II, abandonó su largo silencio y se reunirá con un grupo de obispos extranjeros que l visitará el próximo domingo.
Cuando el avión papal aterrizó en la capital del país a las 04:10 p.m. (hora local) y el Pontífice pisó tierra colombiana aproximadamente a las 04:36 p.m. Fue recibido por las autoridades políticas y eclesiales, como el Presidente Juan Manuel Santos y el Nuncio Apostólico, Mons. Ettore Balestrero. De tal manera Pedro II se sintió conmocionado y de inmediato envió a los cuatro vientos sus bendiciones para la feliz estadía del ilustre visitante.

Es posible que ambos pontífices participen en una misa concelebrada por la paz de Colombia

LA DESAPARICIÓN DE LO URBANO / Darío Ruiz Gómez





LA DESAPARICIÓN DE LO URBANO

Darío Ruiz Gómez

Durante la Edad Media, se escapaba del campo, de la condición de  siervos sin derecho alguno a la vida, sometidos a las brutalidades de los grandes señores, para  buscar  la libertad que  ofrecía  la ciudad.  Desde entonces el concepto de vida urbana  se establece sobre los estatutos que reconocen y salvaguardan este derecho, ser un urbanitas  es  identificarse  con los espacios donde se reconoce las gentes en la pluralidad.  Es esta conquista la que convierte a la Ciudad en imagen de la libertad, un objetivo  que nunca ha perdido vigencia y desde el cual se han justificado conceptos  como  un urbanismo humano, integrador. Medellín vive en estos momentos un retroceso histórico de dramático alcance  ya que lo que en un momento dado pareció constituirse en la aparición de una cultura metropolitana  gracias a la consolidación  de la moda como una conquista democrática,   un logro de todos los grupos sociales y no manifestación del poder adquisitivo de una minoría, como señala Lipovesky, cuando la ciudad se abrió de fronteras a la presencia de una cultura contemporánea que sirvió para reconocer los logros de nuestro rock, cuando el arte logró alcanzar una expresión generacional  y universal, cuando nuestro noche se llenó de las nuevas tipologías de bares y discotecas  y se recuperaron la calle y los recorridos,  cuando las mujeres de la edad madura conquistaron sus puntos de encuentro, cuando pareció emerger con fuerza una cultura gastronómica, cuando sentimos que nos habíamos alejado de las sombras de la ignorancia provinciana  y nuevas experiencias culturales se fueron agregando hasta presentir que habíamos propiciado un ciudadano consciente de estos valores. No pongo en duda que hubo un planteamiento urbano alrededor de las llamados Parques Biblioteca, de una nueva tipología de los edificios oficiales y esto también nos dio la ilusión de estar accediendo a una ciudad integrada capaz de superar las heridas que había dejado la barbarie del narcotráfico. Pero ¿Cuánto duró esta ilusión si la burocracia que tenía la misión de afirmar estos planteamientos hacia una nueva ciudad se caracterizó rápidamente por su ignorancia, su falta de profesionalismo y pretendió cubrir sus errores recurriendo a un gigantesco gasto en una publicidad engañosa?  Debajo de estos dibujitos, de estos premios comprados ¿Qué planificador previó la expansión secreta y mortífera de un  cáncer que devoró nuestra economía por lo bajo y que destrozó la continuidad del territorio de calles y espacios públicos imponiendo la fealdad? La aspiración a los espacios de la libertad y el intercambio social se vio rápidamente sustituida por algo tan inhumano como las nuevas Fronteras invisibles y la población confinada en verdaderos campos de concentración. ¿No es escandalosa  la  inmoral desaparición de los espacios verdes necesarios para la  salud y el ocio, las licencias otorgadas para negocios de mala muerte?¿No es escandalosa la bárbara invasión de motocicletas circulando sin control alguno?

Este caos descubre una negligencia grave al desconocer que lo prioritario  consiste en resolver el escandaloso problema de movilidad que nos está llevando a una crisis nerviosa que ha alterado de manera grave la conducta de los ciudadanos. Hoy la ciudad no es el espacio que nos hace libres sino el panóptico  al cual  nos someten  a los criminales.


Juan Diego Velásquez. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine . Pereira





Juan Diego 
Velásquez. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine . Pereira

Simón Atehortúa. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine . Pereira


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Simón Atehortúa.
 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine . Pereira

Ana María Fresneda. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira


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Ana María Fresneda. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira

domingo, 27 de agosto de 2017

Luciano Castillo. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira


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Luciano Castillo. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira


Andrés Upegui. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira


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Andrés Upegui. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira

Juan Guillermo Ramirez. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira



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Juan Guillermo Ramirez. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira

Omar Ardila. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira

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Omar Ardila. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine. Pereira

María Amelia Dinova Castro. 20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine / 2017


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María Amelia Dinova Castro.
20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine / 2017

Víctor Bustamante. 20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de de Cine. Pereira


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Víctor Bustamante. 
20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de de Cine. Pereira

Gustavo Valencia.20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de de Cine. Pereira


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Gustavo Valencia.
20 Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de de Cine. Pereira

Vivián Vásquez J. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira


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Vivián Vásquez J. 20 
Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira



José Fernando Ruiz. 20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira

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José Fernando Ruiz. 
20 Encuentro de Críticos y Periodistas de Cine, Pereira

Alfonso Molina. 20 Encuentro de Críticos y Perioditas de Cine, Pereira


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Alfonso Molina. 

20 Encuentro de Críticos y Perioditas de Cine, Pereira


52 Medellín: Destrucción y abandono de su Patrimonio Histórico: Biblioteca Pública Piloto


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52 Medellín: Destrucción y abandono de su Patrimonio Histórico: Biblioteca Pública Piloto

Réquiem por la Biblioteca Pública Piloto

Víctor Bustamante

¿Cuánto tiempo lleva la Biblioteca Pública Piloto cerrada? Muchos meses por supuesto. Un aviso a la entrada de la Sala Antioquia dice: Contrato número 2089 del 2016. Objeto del contrato: construcción de obras complementarias para la sede central de la Biblioteca Pública Piloto para América Latina. Licencia de construcción: 0186 del 14 de junio de 2014. Plazo inicial de construcción: 5 meses.

¿Cuánto tiempo lleva le ejecución de las obras complementarias? El 4 de mayo de este año, señala El Colombiano que ya lleva cerrada un año. Y se pregunta en el artículo de la periodista Helena Cortés Gómez.  “¿Qué están construyendo en la Piloto que lleva cerrada un año?”, dice que “El edificio de la Biblioteca Pública Piloto se levantó en una época en la que no había normatividad sismorresistente, así que desde diciembre de 2015 se encuentra en obra y así será por ocho meses más”.

Me llama la atención ese aserto de la normatividad sismorresistente, pues parece que esa deficiencia solo le ha ocurrido a la Piloto ya que en la ciudad existen de la época de su construcción muchos edificios y nunca hemos tenido noticias de la necesidad de arreglar lo de lo sismorresistecia. Es más, hay edificios anteriores y de Patrimonio que aún se mantienen en pie. O será que por paradojas del destino solo la Piloto adolece de ese mal mayor. Será un pretexto o es que está de moda la sismorresistencia, y más, ante todos los temblores que ocurren en Medellín. O será debido al peso de los miles de libros de la biblioteca. O a lo mejor la Alcaldía a altos costos previene y da mantenimiento a sus edificios. Ojalá haga lo mismo con el Paraninfo, con el Museo Antioquia, con el Palacio de Cultura o con los otros edificios del municipio. Ya que entran dudas sobre el concepto de la simsorrestiencia.

El artículo señala que seguirán con una repotenciación para adecuar el edificio a la normatividad de la sismorresistencia actual. Me imagino el municipio repotenciando sus edificios, no como excusa sino como certeza. La palabra repotenciación se había puesto de moda desde del escándalo del Space, pero con esa dos palabras repotenciación y sismorresistencia, vemos que la Piloto languidece cada día y el plazo de entrega parece alargarse. Ante lo cual esperamos que no le aparezcan otros males mayores que harían más costosa su recuperación. Ya van 11 mil millones de pesos gastados en la ciudad manirrota y con las perspectivas del otro sí.

Luego se lee en el mismo texto: “La segunda etapa, en la que se encuentra actualmente, ya comienza a incluir la instalación de pisos nuevos, iluminación renovada, redes de agua, eléctricas y de comunicaciones, baños, sistema contra incendios, aires acondicionados, señalización, fachada, rediseño de muebles, y el aprovechamiento de la terraza como espacio de encuentro, descanso y exhibición”.

“Más que un depósito de libros o una sala de lectura, los gestores de este espacio quieren consolidarla como un centro vivo de pensamiento con incidencia sobre la ciudad”. También en este artículo he leído esta joyita que lo puede decir cualquier persona que nunca ha asistido a una biblioteca a perderse en los estantes buscando un autor o la coincidencia de un libro al azar. Para no olvidar lo que afirmaba Borges, la biblioteca es similar al paraíso.

Contrariamente aquí, en este texto, alguien añadió la tontería de verla como un depósito de libros, le digo que una biblioteca no es eso de finido de una manera altanera, es un centro de memoria y la salas de lectura es su objetivo principal o veremos a Piloto convertida en un centro de recreación para la tercera edad o en un ciber café.

Por supuesto en el artículo con los planes anodinos no se añade lo de completar su acervo cultural con una mejor colección de libros ya que la biblioteca siempre ha adolecido de renovar su colección, para esto se necesita algo que en los últimos años no ha poseído la Piloto la pasión por la lectura de sus administradores.
El objetivo primordial de este texto es preguntarse cuándo entregarán por fin la Piloto, a quién le interesa el destino de su población de lectores, que es la que hacen vivo ese lugar.
Qué otros males aquejarán a la Biblioteca Pública Piloto. El encarte de una obra innecesaria y costosa como la de Parques del Río no demoró tanto y era una obra de mayor envergadura. Pero la Piloto aún está cerrada, escudada por una barrera de latas brillantes y la malla verde que indica obra en construcción. Al pasar se escucha alguno que otro martilleo en su interior. Es el fantasma de la desolación de Medellín.

Hay unas palabras de su directora en el tiempo el 16 de mayo del 2017: “Este hecho se suma al proceso de transformación que comenzó la Biblioteca en diciembre de 2015 y, de acuerdo con el cronograma, estará finalizando las últimas semanas del primer semestre de este 2017”.

Ya se acabó el plazo de entrega este primer semestre del 2017 y a la Biblioteca Pública Piloto, no la han reabierto. ¿Encontrarían otro problema estructural para otro sí los agalludos de turno? De todas maneras seguimos felices sabiendo del bajo índice de lectura en el país que lee medio libro al año, y donde Medellín no se escapa.