domingo, 27 de marzo de 2016

ALEJANDRA PIZARNIK O LA FRAGILIDAD DE LOS MITOS / Raúl Mejía.


ALEJANDRA PIZARNIK O LA FRAGILIDAD DE LOS MITOS
Raúl Mejía.

Morir es acción poco grata, pero constante en todo lo que es. Para el género humano, el suicidio es una opción que nos reduce a la ambigüedad de ser cobardes o valientes. Pareciera que Alejandra Pizarnik desde sus primeras espinillas y tartamudeos quiso morirse y pudo lograrlo tras una ingesta considerable de barbitúricos. Se suicidó en la época perfecta de decesos similares, ya varios cantantes y celebridades del cine habían optado, voluntariamente o no, por lo mismo. Los datos biográficos sobre esta poetisa apuntan a un ciclo vital matizado por la literatura y la impenitente huida de su ego destrozado. Lee, publica, viaja, traduce. Entra en contacto con cierta élite en Francia, regresa a su país y se suicida. Son 36 años y no pudo más, enfrentó fantasmas y se hundió para siempre en la peor de sus pesadillas o fantasías.

Me asalta, al observar algunos de sus poemas (no creo ser capaz de allegarme a la lectura completa de al menos uno de sus libros pues, me fastidian dolorosamente, parafernalias sobre traumas luctuosos), la sensación de ya haber leído lo suficiente sobre esas temáticas, de ya haber superado –quizá cínicamente- esos temas decadentes, de meliflua soledad, de tristezas “infinitas”. Hay un tránsito obvio en todo poeta novato: escribirle a sus masturbaciones, primeros orgasmos y ñoñas sorpresas al sentirse como el primero que descubre las bellezas del ocaso, del mar y de la nostalgia. Estos asuntos y otros jamás desaparecen de la cotidianidad y del devenir de los poemas; pero con los años nos deben acaecer necesarias catarsis que nos aproximan a sublimaciones líricas o derroteros ajenos a semejantes sensibilidades.

En poemas al azar, se topa uno con versos no exentos de calidad, pero insidiosos en el morbo de su desazón:
“Esta lúgubre manía de vivir/ te duele la vida tanto tanto”
“Yo no sé del sol/ Afuera hay sol/ yo me visto de cenizas”
“Partir/ en cuerpo y alma/ partir”…


Es el lloriqueo, la queja aburridora de un yo funesto y débil. Bien, si tanta aspereza tuvo desde adolescente por la vida, ¿por qué no se tomó tras su fiesta de quince años, las cincuenta pastillas letales? Su poética es poco trascendente, evoluciona en heroína o mito para chicas frustradas y/o góticas que anhelan y admiran las depresivas aventuras de alguien anterior y más si es poeta. No ha de faltar quien ya haya hecho o haga analogías entre su obra y la de Celan o Trakl. Se perciben elementos relativamente comunes, pero lo que en ella es un cansancio sistemático de un yo adolorido, es en los otros poetas un tránsito hacia un yo universal, pleno en hallazgos y visiones que centran y enfrentan al ser con sus dramas más profundos. Yo no veo analogía posible.

Antes de ella hubo otro suicidio célebre, el de Alfonsina Storni. Varios más en diversos países: caídas o asfixias por gas. El suicidio es algo serio, generalmente mortal. Es dañino para adolescentes de secundaria o estudiantes de literatura y filosofía, acercarse en sus instantes de pesadumbre o de mística, a lecturas -con el fervor de luteranos ante la biblia- de versos de poetisas suicidas. No porque las conduzcan a desenlaces (que no han de faltar, por demás), sino por la fuerza de gravedad que poseen esos textos, de autoras atrapadas entre el erotismo fallido y la evocación de paraísos perdidos. Cualquier joven lector, joven artista o escritor, necesita de modelos que lo sacudan, lo venzan, lo burilen; pero no esclavizarse como piel inocente, ante tatuajes irreversibles de depresión y de angustia.

Es arduo sustraerse al señalamiento de misógino cuando se anota algo sobre mujeres poetas o poetisas. Es poco probable escapar a esa satanización. De manera artificiosa e incluso anecdótica he vivido discusiones con cercanos y con distantes voces femeninas que me acusan de tener posturas radicalmente machistas. Sin duda ha habido una discriminación constante de la mujer en el arte y la cultura, todo pareciera indicar que tanto la historia, religión, filosofía, música, arte y literatura han ubicado en sus innumerables selecciones de los “mejores” o más “importantes” a grupos escasos de damas. Si cada quien, con sus filias hacia la poesía universal, hiciese un cuestionable listado de los poetas mayores de todos los tiempos, ¿cuántas mujeres habría? (Por supuesto que si la hacen las del grupo “poetas lésbicas” o las centenarias del “club de poetisas”, las sorpresas sí que serían divertidas –amén de la ignorancia) Pocas, menos de la quinta parte de autores. Y si se llevara tan subjetivo ejercicio a la actualidad, la magnitud de la tarea se eclipsaría ante la eclosión incontrolable de poetisas en las redes sociales: Facebook y sus grupos poéticos viven unas primaveras de poetisas y de bichos, sin saberse cuál de los dos es quien sube tantos bodrios lamentables. En la celebrada y elegante antología de José Olivio Jiménez: ANTOLOGÍA DE LA POESÍA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA 1914-1970, de Alianza Editorial, antologiza a treinta y siete poetas y de esa cantidad a solo DOS mujeres, Gabriela Mistral y Sara de Ibáñez. Es contundente la cifra. ¿A qué se debe? Lo que responda cada quien llevará a la discusión bizantina. Los argumentos en pro y en contra se difuminarían en un festín de insultos y amenazas. Imbuido en ello y ajeno también, he vivido la maravillosa experiencia de adentrarme en las poéticas de Sor Juana Inés de la Cruz, Margarite Yourcenar (“Memorias de Adriano” fascinante poema extenso en prosa) y especialmente en la obra de la polaca Wislawa Szymborska. Me es irrelevante la baja cifra, no importa. Ellas y otras, por supuesto, han enriquecido a la lírica universal y han demostrado que la auténtica poesía, como buen ángel hermafrodita, carece de sexo, pero no de espíritu que conoce de portales y de dimensiones.

Alejandra Pizarnik vivió una compulsiva confrontación entre ella misma y las palabras. En sus últimos años trató de derrumbar el valor polisémico del vocablo, tal vez de despojar al signo de su atrapante significante. Su vocabulario es selecto y es imperdonable no reconocerle su feroz búsqueda del lenguaje más certero para sus poemas, contrario a la labor  de aquellas que conforman una galaxia densa y abrumadora de manierismos y cursilerías. Sé de una en particular, proveniente del siglo XIX y cuyos sonsos versos han aparecido en cajas de cereales, lotes de galletas, potes de mermeladas y en frontispicios de clubes de solteronas, convirtiéndose en detestable fenómeno del típico “marketing americano”, la sobre valorada Emily Dickinson. Nosotros también tuvimos, localmente,  un caso semejante: Ángela Botero. Los falsos íconos se alimentan de las preces de sus adoradores, pero ante la crítica seria se derrumban con estruendosa facilidad. Pizarnik, Dickinson, Botero y muchas más (quiero incluir a la patética Olga Helena Mattei) configuran la fragilidad de torpes mitos poéticos, sostenidos por la debilidad de malos lectores y de ingenuos que no distinguen entre el oro y el oropel.

Al igual que el suicidio, tópico serio para la filosofía –según Camus-, hay un asunto problemático, escabroso y melodramático, irresoluto e imposible hasta para el ordenador de “Odisea 2001”: ¿por qué, en la mayoría de instantes, la poesía femenina oscila entre el erotismo y la idea de suicidio? ¿Por qué? Es un agujero negro súper masivo, arrastrando consigo toda patología de esos eros insoportables. He ahí una dialéctica inconmensurable, atractiva para no pocos sadomasoquistas del intelecto y de la psiquiatría.

Prefiero aproximarme más a la leyenda que al mito. Alejandra Pizarnik no es, para mí, ni lo uno ni lo otro; pervive como  hálito insepulto de desbordada angustia metafísica, producto de un auto estima más baja que los submundos de sus jaquecas y pesadillas.


20 comentarios:

Gabriela de los Rios dijo...

Comparar a Emily Dickinson y a Alejandra Pizarnik con Angela Botero, que tipo mas absurdo, y con su palabrería de intelectual de tienda, despotricando de todo lo que no entiende, pretendiendo decir más de lo que en realidad dice. No es del todo idiota, ya que usa los adjetivos que merece, como misógino. Estos fanfarrones de la cultura, se aprovechan de la ignorancia imperante, y dicen pendejadas como verdades, hablando duro, rebuscando palabrejas, un bobolitro. Claro que en su minúsculo repaso por la poesía, ni menciona a Safo, curioso.

Raúl Mejía dijo...

Mmm...Según dicen, cuando se le echa sal a la herida no sólo hay dolor sino hedor y en estas frases hay más de lo último. "Intelectual de tienda", nueva acepción y es hasta lograda, debe ser que la quejosa del comentario o tuvo una o ha creado la Misión y Visión de muchas, seguramente en el antro donde vive o donde nació. Y no sé, debería definirse entre intelectual , fanfarrón y bobolitro, semejante diarrea de adjetivos desubican al lector o lo divierten, como es mi caso. jajajajajajajaj, ¿de qué repaso habla esta histérica de mitos suicidas? ¿Safo? ¿Por qué habría de mencionarla? Ni sabes leer, ella podría estar en esas "otras muchas" que por ahí menciono. Otra cosa, no es Alejandra a quien comparo con Ángela Botero: lees mal, tu hipermetropía de musa ilusa no te deja visualizar, jajajajajaja. Pero me pregunto, ¿acaso tienes todos los libros de ellas, qué podrías decir? Mmm...Cobarde y quejosa, apenas si escarbas como gallina culeca cuando te das cuenta que no tienes "huevos", jajajajajaja.

Juan David López dijo...

Realmente hablar de un poeta no es lo mismo que hablar de la poesía. La vanidad del poeta tiende a degradar el poema y no hay misterio poético cuando la poesía es vista desde el poeta. No existen poetas novatos, o se es poeta o simplemente no se es. Pienso que es un texto anestésico que evade el dolor al que un poeta puede invitarnos, es desconocer que la poesía es una lucha interna no con ángeles sino con duendes y expresiones que bien pueden hasta matar al poeta. El poeta habla de su experiencia y para ello desde su sensibilidad sea cual sea, no hay nada premeditado en Pizarnik, no acabó con su cuerpo por moda suicida, sino que es un proceso que ella no se lo esperaba y tiene de mérito el haberse suicidado bajo la afectación de una corriente que le dominaba y que también es aquella que le motivaba a escribir. Lo que se escribe en el blog no es desde una plataforma ética sino moralista que pareciera discriminar el acto masturbatorio y el morbo inherente a un poeta o una poeta sensible que le duele la vida, que le duele ia inconsciencia de las personas como la de Raúl quién escribe en contra de Pizarnik. Qué problema hay en que un poeta se parezca o se diferencie de otro? La calidad poética tiene algo en común y es el dolor compartido, es el camino interior al que se enfrenta el poeta, como metiéndose una puñalada en el pecho, todos los grandes poetas lo han hecho. Pizarnik es un proceso de inhalación y exhalación del nudo, del nervio, es la escritura como catarsis,, escribió de sí, contra sí, al lado de si, tras de si, delante de sí pero también sobre el otro, con el otro, contra el otro....No estoy de acuerdo con el yo universal del poeta, eso es Historia universal de bachilleres y todo poeta no comulga con la Historia exterior, solo podrá usar su memoria para apuñalarse al encuentro de su infancia extraviada. A estas alturas en pleno mísero siglo XXI es inaudito que no se comprenda que los versos poéticos pueden y quieren ir a otros soportes de expresión y no marginalizar la poesía a sus soportes acostumbrados. El texto de Raúl Mejía es pueril, depilado, asceptico, desfasado e ingenuamente centrado cuando lo que siempre ha pretendido la poesía son los bordes y lateralidades.

Raúl Mejía dijo...

Mmm...(2) Bueno, según tu discurso, el dolor de un mártir no es motivo para criticar o alabar el martirologio en sí. "El poeta habla de su experiencia", la frase pudiera ser cierta en la medida que el poeta conserve algo de cronista, de inmediatez entre lo vivido y lo expresado. De ser así, ¿para qué poetas? Ya no más, sean bienvenidos periodistas y hacedores de crónicas. El que digas que ella "no acabó por su cuerpo por moda suicida" es un disfraz del morbo y fascinación de esta poetisa por un asunto que, aunque poético, no tiene que ser "leit motiv", recurrente hasta el fastidio, trampa para admiradores como lo es usted, sin duda. Lo de la puñalada: ¿acaso pudieras ser más trivial? Al parecer- tu frase- ni siquiera ha debido colarse en un manual de convivencia para desadaptados. Vale que el texto sea pueril, de hecho., ¿qué no lo es ahora? Nos rodeamos y nos codeamos de la abundancia de lo pueril, incluso para escribir comentarios como el tuyo, en donde inicias un recorrido pseudo erudito-analítico, prosigues con el lamento de alumno constipado y concluyes con adjetivos en pro de la descalificación. Tres fases, que son desfases de tu "yo adolorido", te sea personal, local o universal.

Raúl Mejía dijo...

R

Miremos:
Si dices que hablar de un poeta, no es lo mismo que hablar de poesía. ¿Qué hace el poeta, por qué dice serlo o por qué lo es? ¿Por qué dices que no es lo “mismo”, acaso por tu siguiente frase? La “vanidad del poeta” es cosa seria, pero según vos ¿ninguno lo puede hacer? Mmm…Eres más contundente que T.S.Eliot, Ezra Pound, Paul Valery que sí y sí se ocuparon del poema y no creo que degradándolo. Pero tú sabes más, eres más. Tu idea de la “lucha poética” está bien para caperucita, lindo lo de tus “duendes”. ¿Según usted y su cacumen, el suicido no es “premeditado”? ¿No? ¿Está seguro? Una nueva luz para los suicidas que no han podido ser sepultados en cementerios católicos. De malas Pizarnik (o de malas yo), pero es muy sospechoso, muy casual, muy del momento (a esto suelen llamarle “moda”, quien sabe cómo lo llames tú) que haya optado por el suicidio es un momento tan mediático. “Muy raro” … “Tiene mérito su suicidio” Mmm…Algo peligrosa tu conclusión y, si es una invitación, no gracias. Lo del “acto masturbatorio” …¡Qué pena! No es moral, pero rebajas grotescamente lo que se sufra o, al decir de Pessoa, lo que se “finja”. Muy profesional y personal tu apreciación. Eres extraño, pasas de la indolencia y la vanidad, a la fraternidad lacrimosa cuando hablas de dolores de vida, de la “inconsciencia”, palabra discutible, como ese “yo universal”- que no acuño, pero vaya que suena atávica la expresión. “Inconsciencia”, dale, ya que eres tan lúcido: ¿qué es para ti?
Difiero seriamente y otros lo harían con más énfasis en el asunto del “dolor”. Muy sadomasoquista o sólo masoquista en tu seguridad y, ¿de dónde coliges eso? Lo de la “puñalada”, punza el buen gusto, en serio. Me habría gustado que hubieses dejado la frase sólo desde Pizarnik hasta “nudo”: “Pizarnik es un nudo”, lo demás, lastres del embudo en el que te inscribes al entronizarla.
“Marginalizar”… A veces es mejor ser ateo: no creer, no ir, no percibir, no obedecer. Adicto a quien sabe que ideología, pretendes desterrar al otro de sus derroteros: ¿qué te lleva a pensar que lo que ha pretendido la poesía son “los bordes y las lateralidades? ¿No lo profundo, no lo vertical? ¿Hacia los lados, como cobardes o ciegos? Para usted, ¿el verdadero poeta es un ser lateral, de bordes? Vale, entonces, ¿qué hay de lateral y de bordes en una obsesiva compulsiva como tu “amada inmortal”, siempre centrándose, yéndose hacia su centro gravitacional de la muerte y sus consecutivos eructos fúnebres? ¡Te contradices!

Laura dijo...

Que tristeza que tipos como Raúl Mejia degraden el sagrado oficio femenino de la poesía. Según entiendo sigue la línea del misógino Raúl Henao . Ambos maestro y alumno se mueren por las viejas y como son unos perversos deportivas de Alejandra. Ojalá este señor poeta corrija su rumbo y la lea bien y no se haga el chistoso. Gas que bobote como es de atrevido....

El poeta triste dijo...

Si la crítica poética está convocada a cumplir alguna dignidad, ella no debe ser otra que la mínima que podemos exigirle y que es: la de despertar, no masacrar. Es en ésta insomne acción en la que insiste Raúl Mejía, un surrealista tardío, en su panfleto de odio a La Pizarnik como un gesto nada estético político ni subversivo sino lleno de ínfulas antofeministas que reside en la necesidad y deseo de rebelión, que no es que su negación del amor a la madre, como un golpe satírico que deviene en un cambio de él mismo, como un reclamo creado en la vecindad de lo anárquico como pastiche y auto consolación..me imagino que no sale de robar guayabas por donde vive con sus amigos de siempre: El Conde y compañía...

Gabriela de los Rios dijo...

Nada estimado Raúl, debo decir que aparte del hecho de ser un intelectual de tienda, vociferante, como esos perros encerrados que ladran enloquecidos al paso del peatón o del perro mas grande, pero que es mas la bulla que lo que dicen o lo que muerden, como sus propios poemas, llenos de retórica, de filosofía, pero muertos, porque no tienen música, resecos, fríos, es usted un poetiso de la retórica, sus poemas son como ensayos que desesperados buscan el verso, pero no lo encuentran, porque usted no tiene música, esa que le sobraba a Pizarnik.
Fin de la conversación



Raúl Mejía dijo...

¡Jajajajajajajajaja! ¡Qué divertido! Lo escasas que se habían puesto las mamertas de la poesía fúnebre y las arribistas del lenguaje y de la crítica literaria. ¡Dios: gracias! Ah qué linda, fuera de tus sesudas conclusiones sociológicas, también sabes de perros. Me pregunto: ¿fuera de veterinarios y cazadores, quién o qué conoce más de canes? ¡Fácil! jajajajajaja, ¡LAS PERRAS! Mmm...Se atan cabos: tu rabia, tu celo de canina brava y esos ladridos estentóreos ahora que también "me has leído". Caray, después de mi madre y esposa, eres la tercera mujer (bueno, si es que eres mujer) que más se ha ocupado de mí. "No tienen música mis poemas, son resecos, fríos" ¿Cómo lo demuestras, por qué lo dice usted? "¿Le sobra a tu adorada? A ver: ejemplos, ejemplos, ejemplos...No, pero que vas a ser capaz, si todo tu intelecto no da sino para balbucear e intentar que por medio del lenguaje sigas fingiendo que eres alguien, un alguien desopilante y mediocre. Otra cosa: tal vez entre tus círculos de mediocridad te creas con el derecho de dar "fin a la conversación": hágalo usted -pero lo lamentaría- eres tan divertida como una mosca dándole vueltas a su propio excremento. Finalice cuando y como quiera, pero NO supongas que es orden, jajajajajaja. ¡Faltaba más que semejante bodrio viniera a dar órdenes!

Raúl Mejía dijo...

Poeta triste: ¿aceptarías sugerencias para modificar el apelativo de tu sino de poeta? No creo, pero podría proponerte: "idiota, sumiso o patético", ¿cuál te gusta más? No importa. Pienso que sabes poco de la crítica, seguramente eres algún tipejo que va a cultos o que se pasa las tardes en grupos de superación. La crítica puede ser tan reconfortante o tan apabullante como se desee, de no ser así, ¿por qué no le escribes otra esquelita como ésta a quien me "masacran"? Jajajajajajajaja... No, estás tan perdido y de hecho has de ser de las cohortes activas o dispersas del "conde-henao" que sigues creyendo que hay guayabas por ahí y que tengo o tenga ese sujeto "compañía". Ni guayabas ni compañía: es usted quuien confunde odio, complejos edípicos y se ufana de términos como "pastiche". Igual a los anteriores y posteriores: no vas más allá del insulto y de la confusión, sin atreverte a los argumentos. Ah y dale piquitos a tu maestro...

Gabriela de los Rios dijo...

Primero una aclaración, lo de fin de la conversación es algo predeterminado en el blog, no fui yo quien lo puso. Segundo, dan más tristeza que rabia sus ataques, pueriles, soeces, tanta furia le desatan las críticas? Nadie puede decirle que es un mal poetiso? Sus insultos como PERRA, cree en verdad que me insultan? No ,viejo, para nada, solo me dejan clara una cosa y es que es usted un tipo de cuidado, en toda esa perorata solo le faltó decir que me iba a mandar a los de la moto. Qué triste ver un autodenominado poeta, en esas bajezas, no se imagina uno a un poeta de verdad con semejante espíritu tan ruin, muestra más de que no lo es. Yo si me tomé la molestia de escucharlo leer sus escritos, que definitivamente no los llamaría poemas, porque me llamó mucho la atención que a alguien le despertara tanta rabia una escritora, bueno dos, y quise ver que había más allá, pero obvio, no había nada, sólo un tipo vulgar, puedo imaginar cómo reacciona a las críticas en persona: alguien le dice algo sobre lo malo que es y se va a los puños, sólo me queda una duda, para que publica? Anda usted con su librito debajo del sobaco, para protegerlo de todo mal y peligro, que nadie se atreva a decir lo que piensa de él porque mejor dicho, mínimo una puñetera se gana. Y esos ja jas también son como raros, risa nerviosa? O de Guasón? Una última cosa, no es normal esa actitud, debería usted buscar ayuda siquiátrica, si es que ya no la recibe, porque ponerse como un loco por algo tan bobo, es definitivamente de locos, pero no locos geniales, como Artaud o Van Gogh, sino locos mal, de esos de esquina que persiguen la gente a palo y se cagan en los andenes.

Raúl Mejía dijo...

Y gabriela, la lela, responde cundo le dicen que es una mema y se asusta y se enreda como una tonta que no sabe si es pudín o si es mierda lo que habla, lo que defeca y lleva a internet.Y gabriela de los ríos y sus píos de polla que sirven en mala olla se destroza de adefesios e improperios pues ya no sabe que inventar o fabular y se queda, gabriela la lela de los ríos umbríos pensando que le responderá el supuesto subversivo y loco y aclara gabriela la rara que ni dice ni opina y solo orina su enojo y sale hacia el abrojo donde vive y convive con sus fantasmas y asmas de enajenada: ah que triste y como se resiste la tal gabriela de los ríos con sus frases que ni el peor de los montepíos compraría o empeñaría o mostraría como letreros de orinal de donde gabriela que se pasa de lela y burra: te he dado tantas turras que ni sabes como ofender: jajajajajajajjaja, ¿me quisiste joder? Jajajajajajajaja...ah grabriela de sesos de panela: búscate marido en cualquier mal nacido que te aguante por tus esputos de delirante. ¿Ardida? Si y perdida, jajajajajajaja

Jessika dijo...

Gabriela, aunque no se quien eres,me parece muy acertados tus comentarios al poeta Mejia, discípulo del misógino mas grande de la poesía por encima del Mono. De esa manera pones en su lugar personas que odian a las mujeres. no sabría decir si este irrespetuoso con su malignidad no alcanza a darse cuenta que con su insultos a Alejandra queda en la carroña el mismo y no accederá al paraíso de la poesía de la mano de una mujer divina, sino cargándole la maleta vieja a su maestro.
Que pereza tipos así
Gabriela has defendido a todas las mujeres de la poesía. Ojalá me encontrara ese se
Señor para nosaludarlo

Raúl Mejía dijo...

Jéssika: espero que cumplas la promesa de no saludarme si llegaras a conocerme: te lo agradecería. Por tu comentario debes hacer parte de alguna logia de plañideras post morten Alejandra P., o, tal vez, de algún grupúsculo de poetisas anti masculino, ya que dices conocer a tanto misógino. ¿Alejandra "mujer divina"? ¿Será que la confundes con la heroína de la canción de Vicente Fernández? ¿Divina? jajajajajajajajajajaja: no sólo es una mediocre poetisa, sino una fea consumada... ¡No vayas a saludarme ni a conocerme! No existe repelente para ascos como usted, la tal gabriela y otras. "¿Discípulo?" Jajajajajajajajaja...Tanto que me lo dicen que debe ser así, pero por las dudas: ¿por qué no se lo preguntan? jajajajajajaja, le daría un ataque de rabia y, cuidado, ya está bastante viejo y jodido. ¡Discípulo!

Gabriela de los Rios dijo...

No iba yo a mirar más este mediocre artículitu, pero me encontré con los comentarios de Jessica, así que solo decirte Jessica que gracias por tus palabras, y que a tipejos malandrines, poetisos de memorandos como el anciano y senil Raúl, no hay que pararles bolas, aviejado por dentro y por fuera, su boca, o en este caso sus escritos apestan a mortecina, sus pobrísimas revisiones a la poesía, y sus pésimos poemas, insisto, yo no los llamaría poemas, porque no me digan que decir que la noche nocturna, es que? Una imagen?, sus textos se arrastran como con grilletes, porque carecen, como ya dije, de música, por eso repele la juventud y musicalidad de Pizarnik, porque podría asegurar que llegó a la poesía así de viejo como está, aunque puede ser que alguna vez haya sido joven, al menos de cuerpo, porque sospecho que esa mente nació vieja y enferma.

Irene García dijo...

Es intenso el flujo de artículos a través de la red: entre spam y cosas valiosas, mucho y nada que escoger. Leí a Alejandra, a Olga Orozco, a Gabriela Mistral y a muchas y muchos más. Fervores y odios, en algunos y algunas ecos, disidencias y distancias. Tal es el efecto de la poesía. Pero más allá de la irregularidad de este ensayo, la carente falta de ética y de argumento de quienes han dejado comentarios. Quien ha persistido más es una señora y es tan volátil su odio que dudo que lo sea, que ése sea su nombre: me cuesta creer que haya mujeres tan pueriles y bajas. No disculpo a quien le ha contestado: parecen un par de fieras. Pero habría que recordarles episodios como aquel del juicio a Wilde: quisieron apabullarlo por su homosexualidad y con ello a su obra. Moralistas y mediocres. Igual con el poema "Aullido" y tantos ejemplos más. Si esta persona casi anónima, señora Gabriela y demás, apenas se quedan en el insulto, dejan de paso lo esencial, lo contenido en esa locución: REX NON VERBA. "Hechos no palabras". La peor defensa del feminismo es la desnudez de sus flaquezas, señora gabriela. Respétese por favor!

Irene García dijo...

Víctor: gracias por el espacio y por la tenacidad al no dejarte intimidar de patéticas poetastras y de escandalosas: gracias. Y a la tal gabriela, si es que existe, le recibiré después las gracias por haberle dedicado la segunda parte. Ah gabriela: ya puedes seguir vociferando allí jajajajajajajaja: tienes otras carroñas de compañía.

Irene García dijo...

Gracias Víctor por el espacio y la tenacidad para permitir esta publicación. Invito a gabriela y demás aves de carroña a que lean y despotriquen en la segunda parte.

Raúl Mejía dijo...

Víctor: gracias por el apoyo y el coraje al permitir esta publicación y la segunda parte, dedicada -como era de esperarse- a la más bullosa de las "aves de mal agüero- una tal gabriela. Gracias igualmente a quienes han leído más discreta y serenamente estas cuartillas y desde mí disculpas por el lenguaje: es que a quien piensa, nació y vive a "las patadas", lee gusta, excita y necesitan que las traten así.

Raúl Mejía dijo...

Gracia Irene, quien quiera que seas: te apersonas de este artículo de manera extraña. ¿Nos conocemos, me conoces? Lo dudo, pero gracias por el apoyo, bueno, si es que es apoyo jejejejeje...