sábado, 19 de abril de 2014

Rafael Aguirre, Días del Libro, Medellín, abril del 2014

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Rafael Aguirre 

Días del Libro 

Viernes 25 de abril, 6.00 PM

2. Mesa de Narradores

Saúl Álvarez
Mauro Álvarez
Rafael Aguirre
Modera: Víctor Bustamante
Aula +1, Paseo Carlos E. Restrepo

Convoca: Consejo Municipal de Literatura
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Textos de Rafael Aguirre 


LA EMPRESA DE ORENCIO K48
Y a la postre de tantos siglos de dolor, de tantas y tan cruentas guerras inútiles, de tantas penas inherentes al diario vivir y de otras que se pudieron evitar, los humanos se volvieron tan insensibles, tan duros de corazón, tan fríos sus espíritus, que las lágrimas empezaron a ser cosa del pasado. Por algún mecanismo de defensa o por saturación de motivos para llorar, las glándulas lagrimales y sus conductos se atrofiaron hasta desaparecer por completo de la fisiología del dolor o de la alegría intensa, pues también desaparecieron los motivos para reír hasta llorar.
Hasta entonces había sido el ser humano el único animal que lloraba sobre la faz de la tierra, o casi el único, pues se constató que aquello de las lágrimas de cocodrilo era verdad.
Sin embargo, para muchas personas y ante determinadas situaciones era necesario llorar, sobre todo en los cortejos fúnebres de personajes importantes donde mostrar sendas lágrimas rodar por las mejillas era signo de alcurnia social.
Fue entonces cuando cobró inusitada validez la empresa de Orencio K48, quien en unos estanques que construyó en su casa de campo, se dio a la tarea de criar cocodrilos con el único fin de extraerles sus lágrimas, pues se cotizaban a buen precio y se acomodaban con naturalidad a los resecos ojos humanos en los supuestos momentos de tristeza o cuando era necesario mostrar algún lagrimón en sociedad.
No era fácil hacer llorar a un cocodrilo y esto hacía más ardua la labor en el zoocriadero de Orencio K48. Ellos, los cocodrilos, tenían capacidad de llanto pero cada vez era más difícil ordeñarles su acuoso sentimiento. Algunos lloraban ante la audición de canciones del folclor vallenato, otros ante las rancheras y a otros era necesario hacerles oír canciones de ópera.
Frasquitos con lágrimas de cocodrilo se exportaban a todas partes para humedecer ojos estériles y disfrazar de dolor la frialdad humana. Y para volver a vivir los lejanos días del desahogo.


 Rafael Aguirre Sepúlveda. 

Escritor nacido en Medellín, Colombia. Psicólogo y Educador.

Libros: 
-Las Tentaciones de Tánatos, 2002.
-La Bruja que me amó y otros cuentos de amor, 2007. Ambos editador por el Fondo Editorial Universidad Eafit de medellín.
-El cuento de mi cuento y otros minicuentos.











8 comentarios:

DEVORA DANTE dijo...

Maestro Mientras más lo escucho
más me encanta.

Anónimo dijo...

Maestro, siempre sorprende la calidad de su obra.
Las lágrimas de cocodrilo están de moda;ahora se llora por la muerte de Gabo, hace unas decadas lo hubieran asesinado en la tierra que hoy lo llora y honra por el delito de pensar y crear.
Vicente

ML dijo...

Sorpresa mi amigo saber que la literatura es parte de tu vida. Felicitaciones.

Admiradora dijo...

Felicitaciones! Vemos los logos del Municipio! Siempre es bueno que cobren su trabajo y no se mueran de hambre!

aDMITADORA dijo...

Victor Bustamante, Gabriel García Márquez, Germán Espinoza y Héctor Rojas Herazo,los cuatro mayores narradores colombianos.

Tola dijo...

¿Se lo creyeron?

CAro dijo...

profe mucho animo

andres giraldo dijo...

profe cada día me sorprendes mas felicitacones